Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 757 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Brayden sentía como si su alma estuviera en llamas.
Tal vez sí. Su mente aún daba vueltas tras las reparaciones de sus runas. Todo había sucedido tan… rápido. En segundos, Noé había destruido la culminación de años de tiempo y esfuerzo.
Así, sin más. Con un solo toque, todo desapareció.
Y en cuestión de minutos, volvió a estar disponible.
Había arrancado runas de su grimorio y se las había entregado a Brayden como si nada. Brayden las había combinado de maneras que eclipsaban por completo su trabajo anterior, y Noah también lo había hecho pedazos.
Brayden no lo había entendido en aquel momento. Y ahora, lo único que comprendía era lo poco que había sabido. La única runa de rango 5, Grieta Espacial, que ahora residía en su alma, no se parecía a nada que hubiera tenido antes.
Hizo que todo por lo que había trabajado pareciera una broma.
Y aun así, eso no era nada comparado con la enorme presión que ejercía sobre él —sobre todos— Padre. El poder combinado de todos y cada uno de sus dominios recién mejorados apenas les permitía mantenerse en pie, y mucho menos contraatacar.
Pero apenas fue suficiente.
Hermosas notas giraban en el aire mientras el arco de Noah danzaba sobre las cuerdas de su violín. El poder vibraba a su alrededor mientras se formaba una estructura, crepitando arcos de magia caótica que zumbaban alrededor de Noah en una tormenta que se intensificaba.
Apenas una lluvia de chispas frente al tsunami que era la magia de Padre. Pero era la única esperanza que les quedaba.
Necesitaban a Noé. Y él los necesitaba a ellos. La presión de sus dominios era lo único que impedía que Padre los aplastara a todos con un simple pensamiento. Tenían que resistir.
Y eso significaba que había que ocuparse de Janice. Si mataba a alguien —si destruía su pequeño refugio— entonces todos estaban perdidos.
Brayden juraría que sentía cada gota de sangre correr por sus venas y palpitar en sus oídos. Y, sin embargo, extrañamente, el mundo parecía en un silencio sepulcral. La música de Noé, los gritos que se acercaban de la Sombra de la Noche… todo sonaba lejano.
Esta era su lucha.
Desenvainó la gran espada de su espalda. El arma, pesada y difícil de manejar, se sentía cómoda en su mano. Era enorme y tosca, igual que su predecesora. Había usado muchísimas, tantas que había perdido la cuenta.
Quizás la espada no era la mejor arma, pero era suya.
—Janice —dijo Brayden. La palabra le pesaba en la boca. Avanzó y se detuvo a unos metros de los demás. No podía alejarse demasiado de la protección de sus dominios y de la magia que Noah desplegaba. Si lo hacía, el poder de Padre lo aplastaría al instante.
—Hazte a un lado, Brayden —dijo Janice. Su voz era casi un susurro—. No es…
—¿Qué no es? —preguntó Brayden. Esta no era la realidad que había imaginado. Pero era la que le había tocado vivir, y ahora no le quedaba más remedio que seguir adelante—. ¿Demasiado tarde para unirme a ustedes? Ambos sabemos que no es cierto. Parece que nunca estuvimos del mismo lado. ¿Crees que voy a dejar que mates a todos aquí solo porque un viejo chiflado te lo ordenó?
—Esto es más grande que cualquier individuo. Más grande que cualquier grupo —dijo Janice—. Se trata del universo, Brayden. Se trata del Orden. Se trata de todos…
—Me importa un carajo —dijo Brayden—. Solo hay una cosa que importa en este mundo. No son nuestras runas ni ninguna otra mierda de tu Orden. Son las personas que me apoyan. ¿De verdad me estás diciendo que la persona más importante en tu vida es Padre? Creía que éramos cercanos, Janice. Me importabas.
—Tengo un deber —dijo Janice—. Eso no anula mis sentimientos. Siguen ahí. Pero el deber tiene prioridad.
—Siempre fue así, ¿verdad? —preguntó Brayden, con una sonrisa irónica. Adoptó una postura de combate, dejando que el poder de la Grieta Espacial fluyera por su cuerpo.
Detrás de ellos, la canción de Noé se hizo más fuerte. Cada nota que tocaba parecía hacer retroceder la magia de Padre un paso, pero el anciano no se quedaba de brazos cruzados.
Derribó la Larga Noche con un tajo seco. Una ola de líneas cúbicas y espasmódicas se dirigió hacia Noé. El aire mismo tembló preparándose para la llegada, mientras el mundo parecía reajustarse. La hierba se volvió rígida, transformada en hileras perfectas, despojada de toda originalidad y libertad.
Un destello de magia roja crepitante brotó del violín de Noah al son de una nota discordante. Se conectó con la magia de Padre con un siseo zumbante. Los dos muros de magia se desgarraron entre sí, siseando y crujiendo furiosamente.
Y entonces la magia del padre se desvaneció.
—¿Tú… lo detuviste? —preguntó mi padre, ladeando la cabeza—. Magia del caos. Puedes usar magia del caos.
—La debilidad natural de las patrañas inventadas y ordenadas es aún más patraña. ¿Quién lo iba a decir? —preguntó Noah con voz tensa. Detener el ataque de su padre no había sido ni mucho menos tan fácil como él quería.
—No vas a ganar —dijo Janice—. Brayden, por favor. Nunca has ganado nuestros combates de entrenamiento. Eso no va a cambiar. Podría convencer a papá…
—No —dijo Brayden. Volvió a centrar toda su atención en Janice. Brayden tenía su propia pelea de la que preocuparse—. No podrías.
Ella le dirigió una mirada triste.
Luego desapareció.
Brayden ni siquiera se molestó en girar para buscar dónde estaría ella.
Él ya lo sabía.
La magia espacial crepitó a su alrededor mientras se teletransportaba hacia un lado. La pierna de Janice cortó el aire donde un instante antes había estado su cuello; la hoja oculta en el tacón de su bota silbó en el aire sin dar en el blanco.
Sus ojos se abrieron de par en par al encontrar a Brayden de pie a salvo a un lado, todavía dentro de la protección de los dominios de todos los demás, con espirales de energía púrpura sibilante que aún se desprendían de su cuerpo.
Esa idea pretendía ser el golpe de gracia.
Brayden sintió un nudo en el estómago. A pesar de todo, aún tenía la esperanza de que hubiera otra manera.
Supongo que en realidad nunca la conocí del todo, ¿verdad?
—¿Más rápido de lo que recordabas? —preguntó Brayden.
Los labios de Janice se afinaron. Bajó la guardia.
El tiempo para hablar había terminado.
* * *
Noah nunca había jugado tan rápido. Nunca se había atrevido. La formación que surgía a su alrededor, repleta de cada pizca de magia del Caos que podía reunir, era la razón.
Ya había superado con creces el punto en el que un error podía arruinarlo todo. Noah estaba bastante seguro de haber cometido ya media docena de ellos. Improvisar magia de forma tan caótica sin un plan concreto ya era bastante peligroso. Hacerlo a esa velocidad era prácticamente un suicidio.
Se sumergió aún más en su patrón, dejando que su arco rozara las cuerdas del violín a una velocidad que debería haberle augurado la muerte. Aún no había alcanzado el estado de Despertar. Podía sentirlo, apenas en los confines de su mente, pero casi no era suficiente.
Necesito más.
Noah jugaba aún más rápido. Su mano era poco más que un borrón.
El padre agitó perezosamente la Larga Noche en el aire.
Otro arco de magia del Orden fue cortado. Todos los instintos de Noah le gritaban que lo esquivara, pero los ignoró todos.
La magia se adentró en la magia que se enroscaba a su alrededor, y se derrumbó, hecha pedazos al romperse contra su dominio y al desmantelarse su patrón.
Pero ni siquiera eso bastó para impedir que los vestigios de la magia alcanzaran a Noah. Su corazón se aceleró al sentir que su ser entero se desintegraba y se recomponía. Los confines de su alma se estremecieron y se deformaron, pero se mantuvo firme.
La formación alrededor de Noah también se deformó. Pero, a pesar de ello, una leve sonrisa se dibujó en sus labios. Solo había una razón por la que se atrevía a jugar así, y era casi lo suficientemente gracioso como para distraerlo de su tarea.
La magia de la Orden del Padre estaba reparando la discordia dentro de la Formación. Todos los errores que cometió a la velocidad a la que jugaba habrían bastado para destruirla hacía mucho tiempo si la magia que lo impulsaba no hubiera estado reajustando todo a un patrón adecuado.
—¿No es interesante? —preguntó mi padre. No había ni una pizca de preocupación en su voz. Parecía más interesado en explorar las capacidades de su nuevo juguete que en luchar por su vida—. Tu magia es la antítesis del Orden. Por eso el bastón estaba sujeto con ataduras del Caos. Pero ¿cuánto tiempo podrás resistirme?
—El tiempo que haga falta —gruñó Noah. La presión del dominio de Padre disminuía con cada segundo que pasaba a medida que su Formación se fortalecía. Podía sentir el hormigueo de su estado Despierto, pero aún se le escapaba de las manos.
Y mientras tanto, hasta que lleguen los refuerzos. No soy el único del que tienes que preocuparte, viejo cabrón retorcido.
Padre hizo una pausa. Envió otra oleada de magia del Orden hacia Noé.
El objeto impactó contra su Formación una vez más. Noah apretó los dientes mientras lo atravesaba, desgarrando los bordes de su alma una vez más. El dolor le quemó hasta la médula. Pero el dolor no era nada nuevo para él.
Noah añadió más capas a su Formación. Lo único que impedía que Padre los matara a todos allí mismo era una mezcla de la curiosidad del anciano y su respeto por la magia del Caos. Al fin y al cabo, Padre era paranoico.
No se arriesgaba. Cuando algo no lo entendía del todo, lo analizaba desde una posición segura. Incluso si mi padre hubiera podido arriesgarse al máximo, eso podría haberlo expuesto a un mínimo de peligro.
Y para alguien como Padre… eso era inaceptable. Era mucho más fácil desgastar lentamente a su oponente hasta convertirlo en polvo y preservar su propia seguridad. Al fin y al cabo, el tiempo estaba de su lado.
Esa es nuestra única oportunidad. Padre no sabe cómo funcionan mis resurrecciones. Aún no comprende mi magia. Y eso significa que será cauteloso. El viejo cabrón se hace el fuerte, pero en realidad le aterroriza cualquier cosa que represente el más mínimo riesgo para él.
Mi padre ladeó la cabeza. Entonces, la comisura de sus labios se crispó.
Luego, hundió la Larga Noche en la tierra a sus pies.
Una oleada de magia grisácea emanó de él. En un abrir y cerrar de ojos, pasó junto a Noah, rodeando la Formación que había tejido como si nada existiera. Una enorme cúpula mágica los envolvió a todos en un instante, dejando solo una celosía blanca donde antes estaba el cielo.
Un instante después, un estruendo ensordecedor resonó. Una onda de oscuridad recorrió la cúpula sobre ellos como una ola en un lago en calma. Luego se desvaneció. La cúpula resistió con firmeza.
El terror se convirtió en un abismo en el fondo del estómago de Noé.
No puede ser.
—Eso habría sido un fastidio —dijo el padre, mirando a Noé—. Casi sufrimos la interferencia de ese insoportable apóstol. Esto significa que tendremos que acelerar las cosas. No puedo investigar tanto como quisiera. Pero aun así, debo darte las gracias. Has hecho que todo sea memorable.
¡Maldita sea! Tengo que ganar tiempo. Sé que Garina puede resolver esto si tiene un momento.
“¿Todavía crees que puedes…?”
El mundo enmudeció.
Algo frío le hormigueó el pecho a Noé.
Parpadeó. Su agarre en el arco del violín flaqueó al sentir algo que le recorría el estómago.
Noé bajó la mirada.
En su pecho había un agujero perfectamente circular del tamaño de un plato llano.
Ni siquiera había sentido la magia. No había tocado su dominio ni había atravesado su patrón. Simplemente… apareció.
—¿Cómo? —susurró Noah. Un mareo intenso le recorrió la mente, a punto de engullirlo por completo—. Eso… no es posible.
—Tú, más que nadie, deberías saber que siempre hay reglas que no entiendes —dijo el padre, esbozando una leve sonrisa—. Adiós, Vermil.
No. No puedo morir. Mi formación, mi patrón, aún no está completo. No puedo derrotarlo sin mi magia. Incluso si alcanzo el estado de Despertar tras regresar, necesito mi magia para contener a Padre.
La desesperación de Noé no hizo nada para detener el llamado de su calabaza, que se intensificaba. Se enroscó alrededor de su cuello, una cuerda negra que arrastraba su alma lejos de su cuerpo.
Se tambaleó.
—¡No! —gritó Moxie.
¿Así sin más? ¿Es mucho más fuerte que yo?
Los dedos de Noah luchaban desesperadamente por mantener el control sobre el arco y el violín. Ya empezaba a perder el control de su cuerpo. Una nota débil y temblorosa surgió del instrumento mientras intentaba continuar la canción.
Unas manos le agarraron los hombros. Una parte de su cerebro, difusa y distante, registró que eran las de Lee. Oyó que gritaban algo, pero no pudo entender las palabras.
No tenían sentido.
Se estaba muriendo.
La mirada del padre pasó de largo a Noé y se detuvo en todos los que estaban detrás de él. En todos los que aún lo necesitaban. Se tambaleó.
Mi padre crió a la Larga Noche.
No. No, esto no puede estar pasando. ¡No he terminado! ¡No he terminado, carajo!
Luchó desesperadamente por levantar los brazos, por seguir tocando, pero su cuerpo se lo negó una vez más. Le faltaba demasiada sangre. Su corazón se había apagado. Sus extremidades colgaban inertes. Sus ojos parpadeaban. Su consciencia se desvanecía.
Noé murió.
Se inclinó hacia adelante, dejando que sus dedos finalmente se aflojaran alrededor del violín.
La tierra se precipitó hacia adelante para recibirlo en su abrazo.
Pero nunca lo logró.
Un centímetro antes de que Noé tocara el suelo, se detuvo en seco.
El padre hizo una pausa. Su mirada volvió a posarse en Noé.
A los tensos hilos negros que parecían conectados a su espalda, sosteniéndolo en alto como una marioneta suspendida.
—Siempre tan astuto, ¿verdad, Vermil? —preguntó mi padre. Él trajo consigo la Larga Noche.
Una ola de Orden emanó del bastón, elevándose hasta arrollar a Noé.
Y entonces se hizo añicos, y zarcillos zumbantes de furiosa energía roja lo devoraron vivo en el instante en que entró en el dominio de Noé.
—Parece que te equivocas. No me llamo Vermil. —Los hilos negros enderezaron a Noé. Abrió los ojos de golpe, tan negros como un cielo nocturno sin estrellas—. Soy Araña.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 758
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 757
Estás leyendo el capítulo 757 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.