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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 754 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tim repasó por enésima vez en esa hora los papeles que rodeaban su pequeño espacio de trabajo. Era prácticamente inútil. Los había mirado tantas veces que su contenido bien podría haberse grabado en su cerebro. Para cualquiera, los papeles no eran más que ondas dispersas sin aparente patrón ni sentido. Parecían los garabatos de un loco, dibujados con un trozo de carbón imbuido de magia espacial. Quizás eso era lo que eran. Ese pensamiento dibujó una leve sonrisa en los labios de Tim. Hacía tanto tiempo que no se sentía tan vivo. Había una gran diferencia entre respirar y vivir. Existir era completamente independiente del propósito, de la pasión, de tener una meta por la que luchar. La quitina de sus propios fracasos lo había envuelto como un capullo hermético. Solo recientemente, tras obtener las Runas Espaciales, aparecieron las grietas. Y ahora casi todos habían desaparecido. Alcanzar el Rango 5 fue increíble. Un mundo completamente nuevo se extendía ante Tim. Había tanto que había pasado por alto. Descubrimientos que aguardaban ser hallados dentro de esa misma torre, y mucho menos a poca distancia de ella. El mundo era inmenso. Más grande de lo que jamás había imaginado. Y, para él, los dibujos en los papeles que lo rodeaban no eran simples garabatos. Eran el mundo mismo. El entramado de magia espacial que se entrelazaba a través del Imperio Arbalest, plasmado en papel y diagramado con la máxima precisión. Había sido un proyecto que inició tras alcanzar el Rango 3, pero el Rango 5 había simplificado enormemente lo que antes le había parecido casi imposible. Por eso, horas después de su conversación con Noah, Tim siguió profundizando. Había demasiado por descubrir. Esta era la oportunidad perfecta para intentar desenterrarlo gratis. Tim se secó la frente, frunciendo ligeramente el ceño. Las sombras cubrían gran parte de su trabajo. Se movió hacia un lado para intentar conseguir mejor iluminación, pero fue inútil. Tim miró por encima del hombro. De alguna manera, el sol ya se había puesto. ¿De verdad ha pasado tanto tiempo desde que empecé hoy? Supongo que sí. El tiempo empieza a escapárseme, ¿verdad? Tim exhaló lentamente y negó con la cabeza. Volvió a mirar los papeles que lo rodeaban, entrecerrando los ojos para distinguir los detalles. Su mirada se detuvo en varias páginas borrosas donde había borrado y vuelto a dibujar secciones repetidamente. No fue porque hubiera cometido un error. Eso había sido lo que pensó al principio, pero Tim revisó la zona tres veces antes de realizar la segunda ronda de cambios, y era diferente cuando revisó el lugar varias horas después. Un leve ceño fruncido apareció en sus labios. A pesar de su satisfacción con el trabajo, una creciente sensación de inquietud le recorría el estómago. La mancha no era un caso aislado. Los cambios se extendían por todo el reino. Fragmentos del mundo, alineados en cajas perfectamente limpias e inexpresivas. Y eso no era todo. La parte dañada de la barrera… La situación empeoraba. Eso debería haber sido algo bueno. Tim estaba seguro de que su grupo no habría podido salir del Imperio Arbalest sin sufrir ese daño. Pero la frecuencia con la que aparecía era demasiado alta. ¿Acaso alguien intenta socavar la barrera a propósito? ¿O es una secuela de la Sombra de la Noche? Esa bestia causó estragos en el imperio. Aún no se conocen todas las consecuencias. Sigue desarrollándose como una plaga. Al menos, esa era su mejor teoría. Tim no sabía qué otra cosa podría haber causado que esos grupos de miembros de la Orden, inertes y sin vida, aparecieran por todo el Imperio. No parecía haber ningún patrón en su aparición. Simplemente surgían. Tim dejó escapar un lento suspiro. Se pellizcó el puente de la nariz. Le resultaba extraño que la Sombra de la Noche aún afectara al mundo de tal manera. Cualquier vestigio de su magia debería haberse disipado ya. Pero era imposible que la enorme criatura siguiera allí. Su presencia era demasiado imponente. Tim se negaba a creer que pudiera pasarla por alto. Si la Sombra de la Noche —o incluso solo una pequeña parte del monstruo— hubiera regresado al imperio, la diferencia de presión habría sido imposible de ignorar. Sería como dejar caer una bola de acero sobre una telaraña. Incluso si la telaraña resistiera, se doblaría tanto alrededor de la bola que hasta una mosca en los hilos más alejados sentiría su balanceo. Por lo que sé, no ha habido nada parecido. La distribución de energía mágica en el imperio es prácticamente la misma que cuando comencé a investigarlo más a fondo. Los focos de orden que están apareciendo no tienen mayor peso. Eso significa que tienen que ser efectos posteriores… ¿verdad? Tim no tenía respuesta a su propia pregunta. Lo único que podía hacer era seguir observando. Intentar sacar conclusiones precipitadas o elaborar teorías descabelladas no le serviría de nada hasta que tuviera algo en qué basarse. La respuesta está aquí, en algún lugar. Solo tengo que encontrarla. Por suerte, el Cañón de Transporte era perfecto para ello. En combinación con su nueva Runa de Rango 5, usar el cañón para lanzar su magia espacial era increíblemente fácil. Solo tenía que modificar algunos parámetros y utilizar la Llave de la torre como canalizador, en lugar de como fuente de energía completa. Tal método no podía generar suficiente magia como para enviar a alguien a algún lugar y traerlo de vuelta sano y salvo, pero era más que suficiente para que su mente rozara una porción del imperio a leguas de distancia sin tener que moverse ni un centímetro. Tiene que haber alguna pista. Si algo he aprendido al pasar tiempo con Noah y estos chicos tan listos, es que siempre hay un patrón. Siempre hay un patrón. ¿Cuál es, entonces? Tim frunció aún más el ceño. En ese momento, probablemente podría haber amasado pan entre sus cejas fruncidas. Su atención se desvió momentáneamente cuando el ascensor del Cañón de Transporte se detuvo con un traqueteo. Él no lo había operado, pero eso era habitual últimamente. A Sticky le había fascinado el mecanismo y le rogó que le enseñara a usarlo. Tim accedió encantado. Así, ella se convirtió en la nueva operadora del ascensor. Los ojos de Tim se movieron involuntariamente para ver quiénes eran las recién llegadas. Eran dos mujeres, ninguna de las cuales le resultaba familiar. Dicho esto, estaba bastante seguro de que no era la primera vez que las veía. Un vago reconocimiento le hormigueó la cabeza. Perdió la concentración. Contessa y Karina, ¿verdad? Creo que alguien me las describió en algún momento. ¿Qué están haciendo? Y entonces Tim se quedó paralizado. En su distracción, había desviado la mirada del mundo exterior al Cañón de Transporte. No del todo, pero lo suficiente como para volver a mirar el cañón. Sus sentidos habían dado un paso atrás. Al hacerlo, por primera vez, vio el bosque en lugar de los árboles. Vio el Imperio Arbalest. No desde una perspectiva cercana y detallada que le permitiera examinar las complejidades de la magia espacial que impregnaba el mundo, sino desde la distancia. Tim palideció y toda la sangre se le fue del rostro. Y finalmente, vio el patrón que había estado buscando. Vio la razón por la que no había podido encontrar ningún cambio en la presión espacial en todo el Imperio Arbalest. No era porque no hubiera habido ningún cambio, sino porque había estado midiendo la diferencia comparando un punto con otro. Ese método dejó de funcionar cuando surgió una fuente de presión tan enorme que todo el imperio quedó completamente engullido por ella. Medir promedios era inútil cuando cada promedio cambiaba en la misma medida. No había un solo punto que hubiera cambiado, porque la totalidad del imperio estaba completa y absolutamente engullida por una única e inmensa presencia que lo oprimía todo con igual intensidad. Fragmentos de orden se multiplicaron por todo el Imperio Arbalest. Uno se convirtió en cinco. Cinco en cincuenta. El mundo se volvía rígido e inmutable, la magia que flotaba libremente en su interior se veía forzada a congelarse. El Imperio Arbalest se evaporaba ante sus propios ojos. Pero incluso mientras Tim procesaba la nueva información, algo cambió. Un chasquido, un suspiro, resonó en su mente. Y luego otra. Y otro más. Como fichas de dominó al caer, el suave sonido de algo cediendo resonaba en la mente de Tim. Era casi delicado, pero él sabía que no lo era en absoluto. El patrón le gritaba una advertencia. Un último susurro, exhausto, rozó los pensamientos de Tim. Se le heló la sangre. —¡Prepárense! —gritó Tim, agarrando los controles del Cañón de Transporte—. ¡Dominios arriba! Y eso fue todo lo que tuvo tiempo de decir. El suelo se estremeció bajo sus pies. El Cañón de Transporte gimió al balancearse, y en un instante se abrieron grietas en sus paredes al desmoronarse prácticamente sus cimientos. Estruendos ensordecedores rompieron el silencio exterior al derrumbarse los edificios, desplomados por el terremoto más violento que Tim jamás había sentido. La gente salía disparada a través del Cañón de Transporte a su alrededor. Rodaban por el suelo y se estrellaban contra las paredes, que, por fortuna, resistieron. Él apenas logró mantenerse en pie aferrándose con todas sus fuerzas a los controles del cañón. Un grito ensordecedor rasgó el cielo de Arbitage. Eran mil voces superpuestas, el grito de victoria de un ser más antiguo que cualquier otra cosa en el Imperio Arbalest. Y entonces llegó la presencia. Llegó en el silencio que siguió al grito, apareciendo como una promesa susurrada en la noche. El cielo se oscureció. Las manos de Tim se abalanzaron sobre los controles del Cañón de Transporte. No tenía un instante que perder. Era inútil mirar por la ventana. Incluso cuando un canto fantasmal llenaba el aire y el temblor que sacudía el suelo se intensificaba, amenazando con desgarrar la torre, Tim ya sabía lo que había afuera. Era mil veces más fuerte que la última vez que lo había sentido, pero la presión era terriblemente inconfundible. La Sombra de la Noche había regresado. Y esta vez, estaba despierto.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 754

Estás leyendo el capítulo 754 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.