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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 734 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Lee se movía por Arbitage como un demonio salido del infierno. Recorría las calles a toda velocidad, pasando junto a magos que seguían con sus quehaceres diarios. Un hombre tropezó cuando ella pasó a su lado y, de repente, se dio cuenta de que le faltaba el trozo de pavo que llevaba en la mano. Para cuando el hombre se percató de que sus manos ya no cargaban, Lee ya se había marchado hacía rato. Lo mismo ocurría con la pata de pavo; aunque, según la definición de “desaparecido”, podría decirse que aún existía. Simplemente, ahora residía en el interior de Lee. Que vaya a tener que repartir leña no significa que deba dejar de comer. La comida es fundamental para un buen desempeño. No quiero tener hambre a mitad de una pelea. Lee frenó en seco justo antes de la entrada del dormitorio. Los aromas que había estado siguiendo ya estaban dentro. Se movían rápido. No tan rápido como ella, pero rápidos. Pero no todos estaban dentro. Entrecerró los ojos al cruzarse su mirada con la de un hombre alto que estaba de pie ante las puertas del edificio. Una gran alabarda descansaba contra su costado y vestía una pesada armadura de cuero que, sin duda, había participado en numerosas batallas. Cicatrices descoloridas recorrían el cuello del hombre y se extendían por su rostro como un tapiz de batallas pasadas. Sabía defenderse. Y, a juzgar por el hedor ligeramente pútrido que emanaba de él, era fuerte. Puesto 5. A Lee se le erizó la piel al sentir la influencia del hombre. Aquella era una hazaña que no podía replicar… pero los dominios tampoco le preocupaban demasiado. Lee no usaba mucha magia a distancia, así que no había nada que los poderes del hombre pudieran anular. Pero él no lo sabía. —Eres muy rápida, ¿verdad? —preguntó el hombre con una sonrisa burlona—. Me dijeron que los refuerzos llegarían pronto, pero eres incluso más rápida de lo que esperaba. ¿Qué eres, muchacha? ¿Una de las secuaces de Spider? No tengo tiempo para esto. Los estudiantes están en peligro. Lee se preparó para moverse a la velocidad del rayo, pero el hombre extendió la mano, chasqueando la lengua a modo de advertencia. En ella reposaba una pequeña esfera negra. El pulgar del hombre la presionaba con firmeza, y en su interior brillaban runas resplandecientes. Se quedó paralizada. La esfera contenía una inmensa cantidad de energía mágica. Uno de los aromas que ella había confundido con una persona era, en realidad, el objeto imbuido que el hombre sostenía en la mano. —Ah. Yo que tú, esperaría. Lo único que impide que este artefacto se active soy yo —dijo el hombre con una sonrisa gélida—. Sabemos que Spider cuenta con varios aliados bastante rápidos. Quédate ahí. Si te acercas más —y no me importa lo rápido que seas—, lo activaré y enviaré a todos los que estén cerca de este edificio directamente a las Llanuras Malditas. Lo mismo si te pierdo de vista. Haz cualquier cosa menos quedarte donde estás ahora mismo… despídete de todos los estudiantes del edificio que están detrás de mí. Lee apretó los dientes. Estaba bastante segura de ser más rápida que el hombre, pero no parecía que estuviera fanfarroneando. El hombre estaba tranquilo. Su artefacto, sin duda, tenía el poder mágico suficiente para destrozar el edificio entero. Aunque Lee estaba bastante segura de que podría escapar de la explosión, no todos los que estaban detrás de las puertas del dormitorio podían decir lo mismo. —¿Qué quieren? —gruñó Lee. Esto no era un ataque cualquiera. Estaban preparados, y eso significaba que los estudiantes corrían aún más peligro del que ella había pensado. —¿De usted? —La sonrisa del hombre se volvió más gélida—. Nada en absoluto. Solo tiene que esperar unos minutos. Luego nos iremos. * * * Yoru estaba sentada en lo alto del Cañón de Transporte, contemplando los terrenos de Arbitage, con las piernas colgando libremente en el aire. El tejado se había convertido rápidamente en su lugar favorito de todo el reino mortal. Era tranquilo. Pacífico. Al menos, cuando nadie la molestaba. —No pasas mucho tiempo con nadie más —observó Violet desde su lugar junto a Yoru—. ¿No crees que deberías conocerlos mejor? —No necesito conocerlos —respondió Yoru. Bajó la mirada a sus manos, ahora formadas por una luz de luna translúcida. La energía fluía a través de ellas en ríos brillantes. Aunque transformada, era el mismo poder que una vez bastó para arrancar la verdad del universo y desplegarla ante ella como un sendero. En otro tiempo, habían sido grilletes los que ataban su propio ser. Y ahora… No sé qué es ahora. No he vuelto a usar mi Runa Maestra desde que Noah la acobardó. —¿Por qué no? —preguntó Violet—. Probablemente tendrías muchos más amigos si lo hicieras. Si no me hubieran regañado por ello, probablemente habría muerto convencida de que eras un manipulador de mierda. Yoru le dirigió a Violet una mirada gélida. —¿Qué haces aquí? No necesito amigos. Ya tengo más que suficientes. Violet soltó una risita burlona. Rápidamente se tapó la boca y se aclaró la garganta. —Lo siento. Eso fue una grosería. No era mi intención. Pero… ¿quiénes? ¿Qué amigos tienes, Yoru? ¿Te irás si respondo? —Yoru, el tejado no es tuyo, es de Tim. Pero si tu respuesta es satisfactoria, perfecto. Eso sí, tienes que responder con sinceridad. Si hace falta, llamaré a Aylin. “No es necesario. No miento. No tengo motivos para hacerlo. Tengo muchos amigos. Para empezar, yo mismo.” “No puedes contar contigo mismo.” “Entonces, Araña.” —Spider no es tu amigo. Es tu aliado —dijo Violet negando firmemente con la cabeza—. Eso no funciona. —Ahora te estás inventando las reglas —dijo Yoru, entrecerrando los ojos tras su máscara. —No, no lo soy. ¿Alguna vez has salido a cenar con Spider sin ningún propósito más que comer? ¿Habéis hecho algo juntos que no estuviera relacionado con el trabajo o las peleas? “No. ¿Por qué iba a perder el tiempo en algo que no fuera relevante?” —Porque la vida es mucho más que cumplir tareas. Necesitas algo que proteger. Alguien a quien cuidar. Gente a quien amar —dijo Violet, negando con la cabeza y suspirando con exasperación—. Esa es la razón de vivir. Todo lo demás gira en torno a eso. “Tu naturaleza de Demonio Acumulador se está haciendo evidente. No busco una relación romántica.” —No era eso lo que quería decir, y lo sabes —dijo Violet, cruzándose de brazos—. Querer a alguien no significa estar enamorada de esa persona. Desde luego, no pienso acostarme con Aylin. Es como si fuera mi hermano. Pero aun así lo quiero. “No necesito tales debilidades. Los vínculos con quienes están por debajo de ti solo serán cadenas que te aten.” —Claro. Porque Spider es mucho más débil debido a sus conexiones con Lee —dijo Violet, poniendo los ojos en blanco—. Y sus alumnos también. ¿Acaso ellos también son debilidades? “Los estudiantes son inversiones. Está formando un ejército.” —¿Y dónde están tus inversiones? —preguntó Violet—. ¿Y sabes qué es lo triste, Yoru? Que tienes gente que quiere ser tu amiga. Gente que se preocupa por ti, aunque tú no lo hagas. Yoru ladeó la cabeza. —No entiendo. Violet negó con la cabeza. —Sé que no. Solo estoy aquí porque Tim quería que viniera a verte. Le preocupaba ser demasiado insistente al venir a verte cada vez que subías. “Es su techo.” —No se trata de eso —dijo Violet—. Mira, no sé exactamente por lo que pasaste debido a tu runa. No voy a obligarte a contármelo. Para ser sincera, no soy lo suficientemente fuerte. Pero Spider se esforzó mucho por salvarte. Y eres parte de nuestro grupo, aunque no quieras. Eso significa que yo tampoco tengo mucha opción. “¿Tienes algún objetivo con esto?” —¡Dios mío, eres insoportable! —Violet se puso de pie—. Vamos a almorzar en media hora. Si quieres unirte, te guardo un sitio. Eso es todo. Entonces Violet dio media vuelta y regresó al Cañón de Transporte, dejando a Yoru sola en el tejado. El silencio volvió a reinar. Pero la paz se rompió. Yoru apretó los brazos contra sus costados. Ni siquiera sabía por qué lo hacían. Algo se retorció en su interior. Algo que no le gustaba nada. Era como una mezcla de inquietud, malestar e ira. No sabía qué era, pero sí sabía que era una emoción que, sin duda, no deseaba sentir. Solo quiero que me dejen en paz. Insoportable. Yo no soy la insoportable. ¿Lo soy? Un recuerdo familiar resonó en la mente de Yoru. Sus poderes estaban latentes, a un solo pensamiento de distancia. En ellos residían las respuestas. Una solución para cada problema. Ya no sería tan fácil como antes, pero la magia seguía ahí. Con algo de esfuerzo, podría recuperarlo. Incluso una parte de ese poder bastaría para solucionar algo tan pequeño como esto. Pero Yoru vaciló. Las palabras de Spider resonaban en su cabeza. Pero no solo las suyas. Las de Lee. Las de Tim. De Violeta. Se le tensó la mandíbula. Quería experimentar las cosas por mí misma. Mi libertad no se desperdiciará. Nunca más seré esclava de mi magia. Hacer trampa no le revelaría nada que no hubiera visto ya. Había cierta libertad en la ceguera. En no saber qué iba a pasar. ¿Treinta minutos, verdad? Yoru se puso de pie. Entonces hizo una pausa. ¿Bajo ahora? ¿O espero? Un segundo se hizo eterno. Sus labios se curvaron en un ceño fruncido tras la mascarilla. La pregunta no debería haber importado. Literalmente, no había ninguna diferencia. Nada la retenía allí arriba. Y sin embargo, sus pies se negaban a moverse. La idea de bajar temprano le parecía como arrojarse a un abismo, y no tenía ni idea de por qué. Su propio cuerpo parecía rebelarse contra su mente. ¿Qué está pasando? Esto era inaceptable. Su cuerpo le pertenecía. Yoru usó una mínima parte de su magia. No para hacer trampa, por supuesto. Ni siquiera se atrevería a mirar más allá de treinta minutos en el futuro. Eso se viviría como cualquier otra persona. Yoru solo necesitaba un pequeño vistazo para descubrir qué andaba mal en su propia mente. Y entonces se quedó paralizada. A Yoru se le heló la sangre al ver cómo hilos de probabilidad se tejían a su alrededor. El futuro era negro. Negro como la noche más oscura. Yoru giraba, las probabilidades se asentaban como ladrillos en cemento. Todos los hilos conducían a un mismo edificio. Cada segundo que pasaba oscurecía aún más el cielo, pero el futuro aún no estaba escrito. Apretó la mandíbula. El momento era terrible. Violet la había invitado a comer. No presentarse ahora podría impedirle volver a experimentar esa faceta de la vida para siempre. Eso fue inaceptable. Yoru saltó desde lo alto del Cañón de Transporte, desdibujándose en un destello de luz de luna mientras surcaba el cielo de Arbitage. Esto debe resolverse en treinta minutos. No llegaré tarde.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 734

Estás leyendo el capítulo 734 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.