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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 702 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Garina no se dejaba llevar por el pánico fácilmente. Decir que era una situación indeseable era quedarse corto, pero tenía un dominio de sí misma que la mayoría de los magos jamás llegarían a tener. Incluso estando tan profundamente adentrada en el alma de Noah, aún no estaba completamente perdida. Pero si no se marchaba pronto, lo sería. Un alma siempre es más poderosa en su tierra natal. Ella era una invasora, y adentrarse en lo más profundo del alma de otra persona convertía la suya propia en una aguja. Eso resultaba bastante útil para penetrar las capas y descubrir la verdadera naturaleza de alguien. Sin embargo, era considerablemente menos ideal a la hora de presentar una buena batalla. Sus poderes eran más débiles allí que en cualquier otro lugar. Básicamente, estaba inmersa en una realidad creada por Noé. Cuanto más tiempo pasara allí, más intentaría la realidad absorberla. Incluso unos pocos minutos bastarían para que una mínima parte de su consciencia, tan tenue, fuera completamente engullida. Garina entrecerró los ojos. Este método de moldeamiento del alma conllevaba riesgos, pero también mecanismos de seguridad. El moldeamiento del alma era precisamente eso: moldear. No podía cambiar la masa ni el tamaño de un alma. Solo modificaba la forma que adoptaba. Para transformarse en una aguja, Garina había comprimido el resto de su alma en una gran esfera e insertado su consciencia en la punta del delgado hilo que sobresalía de ella. La cantidad de su alma que se encontraba realmente tan adentro del territorio de Noé era prácticamente nula. Rememorar debería haber sido un procedimiento relativamente sencillo. Garina dirigió su mente hacia atrás, siguiendo el camino que la conectaba con la mayor parte de sí misma. Aún podía sentirlo a lo lejos, pero a cada segundo ese camino parecía alejarla más. Con cualquier otra persona, esto no habría sido más que un pensamiento fugaz. El mero deseo habría bastado para lograr lo que buscaba. Pero, cuando Garina intentó retractarse, una presión inmensa se opuso a ella. Sintió un escalofrío en la nuca. El alma de Noah era tan densa que ejercía una fuerza casi gravitacional sobre ella. No quería liberarla. Ya había pasado demasiado tiempo allí. Garina entrecerró los ojos. Recurrió a más poder y resistió con más fuerza la inmensidad de la oscuridad que amenazaba con engullirla. Esto superaba con creces todas sus expectativas, pero no era momento de dejar volar su imaginación. Si soy demasiado agresivo, podría dañar gravemente su alma. Si soy demasiado cuidadoso, su alma me dañará gravemente a mí. Garina apretó los dientes y volvió a concentrar su mente en la creciente red que la envolvía. Dejó escapar un poco más de energía, intentando mantenerla lo más concentrada posible para evitar destruir algo indiscriminadamente. Hubo un pequeño estremecimiento. El suelo de la línea dorada bajo ella se sacudió. El alma de Noah, de alguna manera, se resistía a la de un Rango 7. Garina no se detuvo a dudarlo. Se retrajo de un tirón, con más fuerza esta vez. Su alma se estremeció al obligarla a cambiar de forma y retraerse. Una presión asfixiante se abalanzó sobre su pecho, presionando su cuello e intentando exprimirle el aire de los pulmones. El alma de Noah no estaba contenta con sus perturbaciones. Contraatacó con más fuerza. Garina se envolvió en su poder como en un manto protector y repelió la presencia intrusa una vez más. Entrecerró los ojos. Si esto no funcionaba, tendría que empezar a cortar cosas para escapar. Eso sería terrible. Incluso si funcionaba, le debería una gran disculpa a Noah. El daño a su alma sería enorme… lo que la pondría en deuda con él. Y cuanto más veía Garina a Noah, menos quería deberle algo. Pero eso no era todo. Un pensamiento persistía en su mente como un terror hecho realidad, una angustia palpable. La inmensidad del alma de Noé, la absoluta claridad de la Línea grabada en su ser por la misma hoja del tiempo… era imposible que un mortal sufriera semejante trauma. Su mente no habría podido soportarlo. No de una forma que les permitiera permanecer cerca de otros seres vivos. Noé debería haber estado completamente loco. La locura, el miedo o el odio deberían haber sido las únicas emociones que su mente aún podía concebir. Debería haber sido un monstruo. Pero no era así. Tenía el control de sí mismo. Y, más que nada, eso asustaba a Garina. Un daño como ese no desaparecía sin más. No podía ignorarse. Tenía que estar en algún sitio. Debería haber sido tan evidente como una herida profunda y supurante grabada en el rostro de Noé… Pero Garina no había podido ver ni un ápice de ello antes de entrar en su alma. Parecía extraño, pero lo suficientemente normal. De algún modo había logrado ocultarlo. Contener lo que debería haber sido imposible de contener. No puedo permitirme pensar en esto. Necesito salir de aquí, ahora mismo. Con un gruñido, Garina volvió a concentrar su voluntad en ella. Volcó en ella hasta la última pizca de poder que se atrevía a usar. Un solo destello extra de poder conllevaba el riesgo de abrir profundas heridas en el núcleo del ser de Noah; pero cualquier cosa menor solo serviría para malgastar tiempo y energía. Y finalmente, algo cedió. El mundo alrededor de Garina se tambaleó. Se apartó de su alma por un instante fugaz. Y en ese breve lapso de tiempo, Garina recuperó su alma y la devolvió a su estado original. Su consciencia se desprendió del alma de Noé como un murciélago del infierno. La oscuridad la envolvió por completo y la línea se evaporó, haciéndose añicos mientras la luz atravesaba el entorno. El suelo se formó bajo los pies de Garina y sintió un vuelco en el estómago. Retrocedió un paso tambaleándose, recuperando la vista de golpe, al encontrarse de nuevo en medio de la oscuridad. Pero esta era distinta a la primera. Grietas de luz blanca ardían a sus pies, proyectando un tenue resplandor que iluminaba el área a su alrededor con una luz intensa. Garina no tuvo tiempo de acomodarse. Incluso cuando el alivio de su huida intentaba asentarse, una presión aplastante la golpeó por la espalda como un martillo. Garina se tambaleó. Era presión rúnica, pero mucho más poderosa que cualquier cosa que pudiera manifestarse en la mente de un Rango 5. Era comparable al poder de un Rango 6 en fuerza bruta, aunque careciera de capacidad total. La mirada de Garina se alzó de golpe. Sus ojos se abrieron de par en par y se le cortó la respiración. No pudo evitarlo. Quizá no estuviera a su altura, pero aun así sus labios se entreabrieron con asombro. Flotando sobre ella estaba el fragmento de un dios. Pero no solo uno. Eran dos. Reconoció el primero al instante. Su presencia le resultaba familiar. A cualquier Apóstol también. Era un Fragmento de Decras, y uno bastante grande. Junto a él flotaba algo que solo podía pertenecer a una de las diosas de la vida. Las dos Runas Maestras eran inmensamente poderosas. Incluso una sola de ellas habría bastado para que un mago promedio derrotara a un oponente de un nivel muy superior, pero Noah tenía dos. Y no solo poseía las runas. Lo habían aceptado. Había cambios en la composición de las Runas Maestras. Eran tan sutiles que un mago promedio sería incapaz de detectar las diferencias, pero para Garina era evidente que se habían adaptado para encajar correctamente en el alma de Noah. Estas runas pueden haber provenido de dioses, pero ahora solo tenían un amo: el dueño del alma que ella habitaba. Noé le robó por completo a Decras su magia, sin mencionar la de la diosa del renacimiento. Ya no hay forma de que ninguno de los dos pueda recuperar esas runas. No les pertenecen. Son de Noé. Garina tragó saliva. Seguía muy conmocionada por lo que había visto hacía unos instantes. Había estado demasiado cerca. Si hubiera tardado un poco más, el alma de Noé podría haber consumido su consciencia. Incluso si no la hubiera matado y hubiera escapado después, el daño para ambos habría sido incalculable. Reprimió el impulso de llevarse una mano al pecho mientras su corazón latía con fuerza. Hacía años que no se sentía así. Ni siquiera la pelea contra su padre la había pillado tan desprevenida. Los pensamientos le daban vueltas en la cabeza como un torbellino. Necesito un momento. Garina exhaló lentamente. Aún se encontraba en las capas internas del alma de Noah. Sus Runas Maestras eran lo suficientemente poderosas como para manifestarse allí, pero el resto —junto con su consciencia— permanecían varias capas más arriba. Podía detenerse allí sin peligro y ordenar sus ideas antes de seguir adelante y hablar directamente con Noah. Esa parte de su alma era demasiado profunda para que él la alcanzara en la etapa en la que se encontraba. ¡Gracias a quien me escuche! No estaba preparado para esto. ¡Ni hablar! ¿Cómo demonios puede Noé pensar con coherencia después de lo que ha visto? ¿Cómo puede ser algo más que una abominación miserable empeñada en la destrucción por lo que ha sufrido? Es increíble que su alma no se haya hecho añicos. ¿Sabe siquiera lo que es? ¿Alguien lo sabe? A Garina todavía le hormigueaba la nuca, como si alguien la observara. Una parte de su mente seguía sintiendo que estaba al borde de la línea… y algo le decía que tardaría en sentirlo. Un fuerte impulso de mirar por encima del hombro para asegurarse de que nada acechaba en las sombras la interrumpió. No pudo evitar complacerlo. Garina miró hacia atrás. Sintió un vuelco en el corazón. No estaba sola. A pocos metros detrás de ella, tan silencioso como una noche muerta, estaba Noé. Pero este no se parecía al Noé que Garina recordaba. Su cuerpo era de una negrura absoluta, compuesto de la misma materia que formaba el resto de su alma. Rayas de una brillante energía dorada, semejantes a las de la Línea, recorrían su forma. Se extendían desde sus piernas hasta su cuello y ascendían rodeando su mandíbula para enmarcar su rostro. Los ojos de Noé —si es que aún podían llamarse así— eran dos pozos de tinta de puro vacío. Parecían absorber toda la tenue luz que poseía su alma, engulléndola por completo como las fauces de un dios primigenio hambriento. —Tú —dijo Noah con la voz temblorosa, como si estuviera a punto de estallar y lanzarse a arrancarle la garganta con los dientes—, no deberías estar aquí.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 702

Estás leyendo el capítulo 702 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.