Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 701 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Garina era plenamente consciente de que Noah no era un humano normal. Esa posibilidad se había desvanecido hacía mucho tiempo. La incapacidad de la Muerte para retenerlo habría sido más que suficiente para dejarlo claro. Y solo se hizo más evidente cuando prácticamente doblegó a Crone con tan solo unos instantes de conexión mental.
Pero saber lo que Noah no era no ayudó a Garina a descubrir lo que sí era. Conocía fragmentos de la verdad. Retazos de lo que necesitaba, lo justo para comprender lo poco que realmente sabía.
Había demasiadas cosas en él que no cuadraban. Demasiadas anomalías. Demasiadas cosas que simplemente no deberían haber sido posibles. A medida que uno se hacía más fuerte, el universo dejaba cada vez más claro que todo era posible.
Los límites se imponían artificialmente por falta de comprensión, no por falta de posibilidad. Con la motivación y las herramientas adecuadas, todo era posible. Quienes no lo entendían rara vez superaban el Rango 6. Era imposible avanzar hacia la divinidad sin darse cuenta de lo poco que uno realmente sabía.
Pero ni siquiera ese conocimiento respondía a las preguntas que le daban vueltas en la cabeza. Esto ni siquiera podía describirse como una coincidencia. El misterio de Noah no era un hecho aislado. No podía atribuir toda la rareza a un simple incidente pasajero.
Esto era algo más. Tenía que serlo. Cuanto más tiempo pasaba Garina con Noah, más se convencía de que algo se estaba gestando, algo que iba mucho más allá de todo aquello en lo que ella se había involucrado antes.
Una anomalía como la de Noé no era algo que pudiera simplemente… ocurrir. La mano de algún dios inmensamente poderoso —o quizás de varios— tenía que estar involucrada. Estaban manipulando algo. Preparando algo.
Garina no sabía qué. No sabía por qué. Ni siquiera sospechaba que averiguarlo fuera una buena idea. La información solo era poder cuando se podía usar en consecuencia. Y si sus sospechas eran ciertas, si Noah era realmente un peón de alguna criatura inmensamente poderosa, manipulada y criada para… cualquier propósito que tuviera, no había nada que pudiera hacer al respecto.
Claro, podría matar a Noé. Podría desatar todo el poder de mis Runas y destrozar su alma por completo, hasta que no quedara nada. Pero si una entidad tan poderosa está vinculada a Noé… dudo que me lo permita. Estaré muerto antes de terminar de usar mis Runas.
Incluso pedir ver directamente el alma de Noé tenía muchas probabilidades de terminar igual. Crone era un necio, y cualquiera que los observara lo habría sabido. Era improbable que descubriera algo extraño.
Pero a Garina no la engañaban tan fácilmente. Si había algo que descubrir en el alma de Noah, lo descubriría. Y si él representaba una amenaza para este mundo, si estaba aquí con un propósito distinto al que había declarado, entonces se vería obligada a actuar.
Puede que Noah ni siquiera lo sepa. Podría ignorar por completo hasta qué punto los acontecimientos de su vida fueron manipulados. Un ser poderoso podría haberlo creado desde cero como su arma predilecta, con un propósito que ni siquiera alcanzo a comprender, sin revelar jamás su presencia. Noah podría pensar que simplemente tiene una suerte increíble... o que está maldito.
Era una posibilidad muy real. Pero al final, lo supiera o no Noah, buenas o malas sus intenciones, Garina tenía que averiguar qué era. Incluso si su propósito era puramente benévolo, no podía seguir enseñándole si no sabía qué era.
Garina no era tan ingenua como para creer que Decras intervendría para protegerla si las cosas se complicaban. Siempre había sido muy poco intervencionista con sus seguidores. El único que había logrado comunicarse directamente con Decras durante un tiempo prolongado era el Profeta, e incluso él tuvo dificultades para obtener información relevante de su conversación. Decras no iba a iniciar una disputa con otro dios poderoso solo para protegerla.
Garina estaba sola. Pero aún no había muerto. Aunque Noah dejó que su poder fluyera hacia su alma y la extrajera de su interior, nada cambió. Eso solo hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.
En realidad, solo se le ocurrían dos posibilidades para explicar por qué no la habían detenido.
O bien el dios que había dado forma a Noé tenía mucha confianza en sus poderes, hasta el punto de creer que ella no sería capaz de averiguar ni la más mínima información sobre lo que había hecho…
O sabía que algo dentro de Noah destrozaría la mente de Garina de tal manera que no tendría ninguna posibilidad de contraatacar.
Ya no había tiempo para dudas. Ella era la sabueso. Descubrir las cosas era su trabajo. Proteger este imperio era su deber. Un papel que, en gran medida, se había impuesto a sí misma. No era uno que le hubiera granjeado aliados. Ni que se los hubiera permitido. A nadie le gustaba que lo vigilaran, pero no se podía confiar en que nadie actuara conforme a las normas si no se hacían cumplir.
Este es mi propósito.
Garina se relajó. Sintió la magia de Noah atraer su alma, intentando liberarla de su cuerpo. No ofreció resistencia. Al contrario. Cuando los sentidos de Noah se extendieron hacia ella, Garina abrió su alma y la dejó contemplar directamente la esencia misma de Noah.
Todo lo que existía dentro…
Ella lo encontraría.
El mundo giraba. Se retorcía, tentáculos de oscuridad se enroscaban hacia adentro para devorar su visión como un caleidoscopio descontrolado. Las sombras se alzaron para consumirlo todo hasta que solo ellas quedaron. Por un instante fugaz, simplemente no había nada.
Y entonces ella estuvo dentro del alma de Noé.
Un abismo infinito se extendía en todas direcciones alrededor de la consciencia de Garina. Reinaba una quietud absoluta. Un silencio sepulcral. Un vacío absoluto. Una completa ausencia de todo aquello que pudiera considerarse existencia.
¿Qué es esto?
Un segundo transcurrió. Garina casi podía oírlo vibrar en su cabeza. Ya no sentía el alma de Noah. Ni siquiera la suya propia. Su consciencia era como si estuviera amortiguada y sofocada bajo una docena de gruesas capas de lana.
Aquello no podía ser un alma. Era demasiado vasta. Demasiado vacía. Demasiado grandiosa, y sin embargo, completamente desprovista de todo. De no haberlo sabido, habría pensado que simplemente estaba atrapada en algún punto de tránsito entre sus almas.
Pero Garina estaba segura de haber entrado en el dominio de Noé. Su consciencia estaba dentro de la suya. Había sentido que atravesaba la barrera, aunque solo fuera por un instante. Tenía que ser su alma… pero no se parecía a ninguna que hubiera visto jamás.
Le habría gustado decir que flotaba allí, en silenciosa y atónita observación. Pero Garina ni siquiera podía afirmar eso. Flotar habría implicado existir. Habría implicado cierto conocimiento o comprensión del lugar que ocupaba su propio cuerpo.
Y en ese momento, ni siquiera tenía eso. Ni siquiera estaba segura de tenerlo. Esto ni siquiera era la muerte. Era un estado tan cercano a la inexistencia que resultaba incomprensible. Era simplemente…
Nada.
Y entonces, a lo lejos, brilló un destello dorado.
La mirada de Garina se centró en ello casi al mismo tiempo que se dio cuenta de que, en efecto, tenía una mirada. La conciencia de su cuerpo la golpeó de nuevo como un martillazo.
Y una luz estalló a su alrededor. Un sendero surgió como la brillante cola de un cometa que ya había pasado. Se formó bajo sus pies, extendiéndose delante y detrás de ella hasta perderse en el horizonte.
Un latido resonaba en sus oídos.
Garina descubrió que su consciencia estaba más elevada de lo que creía. El ser que había creído que era ella misma. En realidad, flotaba sobre una pálida forma fantasmal, y no era la suya.
Era Noé. No se parecía mucho al cuerpo que ella había llegado a asociar con su alma, pero no le cabía la menor duda. El ser azul translúcido que tenía debajo era Noé. Estaba solo, sobre la sinuosa línea dorada, observándola desvanecerse en la distancia.
¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy?
Entonces Noé dio un paso adelante.
Garina sintió un tirón hacia atrás. Si aún tuviera un cuerpo para observar, habría sentido un vuelco en el estómago. En cambio, se encontró mirando fijamente aquella misma línea.
Apenas podía distinguir la silueta de Noé en la línea, pero ahora podía verla aún más, y seguía sin poder determinar dónde terminaba o dónde empezaba.
El mundo retrocedió por segunda vez antes de que Garina pudiera asimilar su nueva visión. Noah se encogió una vez más. La línea se extendió aún más, y aun así, no pudo distinguir ningún final. Ni principio.
Solo estaba Noé. Noé, y el camino aparentemente interminable que recorría.
Los oídos inexistentes de Garina zumbaban. La inmensidad del sendero dorado irrumpió en su consciencia como un golpe de martillo. Llamarlo vasto habría sido un eufemismo tan atroz que se castigaba con la muerte.
Noah dio un paso al frente. Garina no sabía cómo lo sabía. Simplemente lo sabía. Él caminaba, pero desde donde ella flotaba, tan alto que la presencia de Noah ya no era visible en el sendero brillante, era como si no se hubiera movido.
Dio otro paso adelante.
Y luego otra.
Y otro más.
Y otro más.
Ninguna de ellas lo conmovía de forma significativa. Era como si se hubiera quedado quieto. La fila parecía interminable. Su inmensidad era infinita. Incluso cien mil años de carrera constante tendrían el mismo resultado que no haberse movido en absoluto.
Y Noé siguió caminando.
Cada paso penetraba en la conciencia de Garina con el peso de la comprensión en construcción.
Se le cortó la respiración en pulmones invisibles. Una fuerza invisible se enroscó en su garganta. La jaló hacia abajo, intentando arrastrarla de vuelta al suelo para que se pusiera de pie junto a la figura fantasmal de Noah.
Y entonces, solo entonces, Garina se dio cuenta de dónde estaba.
No.
Aquí no había ningún dios. Ninguna criatura superior que hubiera moldeado a Noé, ni ninguna conspiración o plan divino.
Solo existían Noé y la línea sobre la que estaba parado.
Pero no se trataba solo de una frase.
Era la Línea.
Esto no puede ser posible.
Sabía que él conservaba parte de sus recuerdos de la Línea. Que de alguna manera había logrado escapar del más allá con fragmentos tanto de Decras como de Renewal. Pero estos no eran meros fragmentos de lo que había sido.
El alma de Noé no solo tenía grabados a fuego unos pocos recuerdos fugaces del linaje. No recordaba solo unos miles de años, ni siquiera cien mil.
Los recordaba a todos.
Una conciencia mortal no puede contener esto. Debería ser hecho pedazos. No. Polvo. No debería quedar nada. Los dioses procesan el tiempo de forma distinta a los mortales. Por eso su conciencia no se erosiona por completo. La Línea está destinada a desgastar hasta el último vestigio de humanidad para que cada persona pueda renacer, ¿no es así? Eso fue lo que dijo el Profeta.
¿Cómo recuerda cada paso? ¿Cómo es posible que sea algo más que un amasijo balbuceante de carne agonizante?
En respuesta, Noé dio otro paso.
El mundo se sacudió alrededor de Garina. El mundo cambió y se encontró de nuevo en la superficie de la Línea. Noah se había ido. Solo estaban Garina y la Línea, pero esta vez, ella lo sabía mejor.
¿Cuánto tiempo recorrió la Línea?
El horror creció en sus pensamientos como una marea creciente.
Había penetrado en el mismísimo corazón del alma de Noé y había encontrado la eternidad aguardando en su interior.
Ni siquiera los dioses habrían venido hasta aquí. Ni siquiera ellos habrían deseado someterse a semejante tortura. Y Garina no era una diosa. Su percepción del tiempo no era tan distinta a la de un mortal.
No tenía ni idea de cómo había sobrevivido algún fragmento de su psique. El concepto de Noé debería haber desaparecido. Reducido a un mero recuerdo lejano. Bajo el peso inmenso de todo un universo de tiempo… no debería haber existido en absoluto.
Y ahora ese mismo peso recaía sobre los hombros de Garina. Una mano fría apretó sus dedos huesudos alrededor de su corazón. La idea de sobrevivir a esto durante siquiera unos miles de años y salir de allí sin anhelar que las Aguas de la Vida borraran su mente le parecía absurda.
Noé no trabajaba para nadie. Nadie lo había creado. Ningún dios sería lo suficientemente insensato como para dar vida a algo como él. Un monstruo capaz de contemplar el abismo eternamente y emerger de él con algún fragmento de su mente mortal intacto no sería una criatura que obedeciera las órdenes de otro.
Noah no me preguntaba si estaba segura de querer mirar dentro de su alma porque estaba tratando de ocultar algo.
Estaba intentando mostrarme amabilidad.
Una fría comprensión la envolvió como cadenas de hierro. El pie de Garina se elevó por sí solo al darse cuenta de que su cuerpo daba un paso adelante sobre la Línea. No había pensado en dar ese paso. Simplemente sucedió. No tenía opción.
Era la única acción que podía realizar. El único movimiento que sus extremidades le permitían hacer, y uno que se imponía a sí mismo; uno que seguiría imponiéndose hasta que el tiempo mismo se consumiera y se rompiera.
Ni siquiera era la verdadera Línea. Era simplemente un recuerdo de ella, pero se había grabado tan profundamente en la existencia misma de Noé que no importaba.
Garina apenas podía creer lo que veía. El más allá era un concepto. Era un lugar, no un ser. Nadie podía controlar su inmenso poder. Simplemente era.
Y Noé lo tenía grabado a fuego en su alma como un tatuaje sofisticado.
Es una réplica perfecta. Una huella viviente de la inmensidad del más allá mismo.
Las ramificaciones de esto eran casi demasiado aterradoras como para pensarlas, y no tenía el lujo de reflexionar sobre sus pensamientos.
Necesito salir de aquí. Me adentré demasiado. Muchísimo.
Si me quedo demasiado tiempo, puede que no pueda escapar hasta que haya visto realmente cada rincón del alma de Noé, tal como quería.
Y si eso sucede…
No quedará nada de mí.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 702
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 701
Estás leyendo el capítulo 701 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.