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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 669 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La presión del Ciclo Eterno se abalanzó sobre Moxie como el peso de una montaña sobre sus hombros. Sus otras runas se estremecieron al resistir su inmenso poder y ella apretó los dientes, alzando la vista hacia la enorme Runa Maestra. Era poderosa, inmensamente poderosa. Moxie ya conocía lo suficiente sobre las Runas Maestras como para reconocerlo. Había estado en el alma de Noah las suficientes veces como para reconocer la fuerza de Sunder y el Fragmento de Renewal. Si bien Ciclo Eterno no estaba a su nivel, la runa no se quedaba atrás. Sievan me dio muy buenos consejos, y el patrón guía de la Runa Maestra Rota que usamos fue increíble. Casi me hace preguntarme cómo habría sido si se hubiera formado correctamente la primera vez… pero al final, eso no importa. Necesito mantenerme concentrado. Hay demasiado poder en juego como para dejar que mi mente divague. Moxie inspiró profundamente y exhaló lentamente. Alzó una mano hacia Eternal Cycle, deteniéndose un instante antes de que las yemas de sus dedos rozaran su superficie vibrante. Luego, extendió los dedos apenas perceptiblemente. Una oleada de poder la invadió como una inyección de adrenalina. Recorrió sus venas y golpeó su corazón con fuerza, haciéndolo palpitar con fuerza mientras abría los ojos de golpe. Comprender lógicamente el poder que la Runa Maestra podía ejercer era muy diferente a controlarlo en la práctica. Dejó escapar un siseo de sorpresa y retiró la mano bruscamente. El poder que había extraído de la runa permanecía en su cuerpo, recorriéndolo como furiosas olas del océano que la golpeaban desde dentro. Quería liberarse de su confinamiento. Arrasar con el mundo que la rodeaba y someterlo todo a su voluntad. Moxie apretó los dientes. Esto no se parece en nada a extraer información de una runa normal. Es como si la Runa Maestra tuviera voluntad propia, y esa voluntad no coincide con la mía. Quiero estudiar su poder sin liberarlo… pero no sé cuánto tiempo podré contenerlo. —Cálmate —dijo Moxie entre dientes. Intentó aquietar el poder que bullía en sus venas, pero era como intentar domar a un caballo desbocado. A la magia le importaba un bledo lo que ella quisiera. Solo quería ser libre, y cuanto más la reprimía, más insistente se volvía. No me extraña que Noah nunca canalice a Sunder por mucho tiempo. En cuanto empieza a usarlo, debe de intentar resistirse. Pero ¿cómo consigue que se contenga el tiempo suficiente para colocarlo en una Formación? Yo jamás podría hacerlo tal y como están las cosas. Algo se me escapa. El Ciclo Eterno no debería tener esta energía. La vida y la muerte no son algo frenético e intenso. Ya lo sé. La Línea no tiene nada de energética. Puede que mi runa no represente la Línea, pero tampoco debería estar muy lejos de ella. La energía contraatacó a Moxie con aún más fuerza, presionando desesperadamente contra los límites de su alma en un intento por escapar al mundo exterior. La presión de la Runa Maestra superior la asfixiaba, y sus otras runas temblaban mientras luchaban por evitar que la aplastara. Algo en la energía cambió, casi como si hubiera comprendido sus palabras. Entonces se agitó con más fuerza. La magia se desprendió de sus palmas, retorciéndose y disipándose en el espacio mental que la rodeaba. Los labios de Moxie se fruncieron mientras una chispa de ira se encendía en su pecho. La Runa Maestra la había ignorado por completo... no. Era peor que eso. La runa había comprendido lo que ella quería y había optado por hacer exactamente lo contrario, desperdiciando su poder en lugar de doblegarse a su voluntad. —¿Así es como quieres jugar? —preguntó Moxie, mirando fijamente la runa. Como era de esperar, no respondió. Si Moxie sintió alguna vergüenza por hablarle a lo que en realidad debería haber sido un objeto prácticamente inanimado, desde luego no lo demostró en sus palabras. —Eres una runa —espetó Moxie—. Y yo decido cómo se aplica tu poder. No tú. Si decido que te quedes quieta mientras te estudio, te quedarás quieta. La presión sobre sus hombros se intensificó de repente. Moxie se tambaleó y casi cayó de rodillas por la sorpresa. Eternal Cycle la comprendía, aunque no parecía ser muy partidaria de sus exigencias. Apretó los dientes y activó sus otras runas, dejando que su poder fluyera por su cuerpo mientras se enderezaba. La Runa Maestra contraatacó y la presión le desgarró el alma como un vendaval violento, haciendo que su cabello azotara su rostro. Aquello fue un desafío tan claro como cualquier palabra podría haberlo sido. Pero, por si acaso no lo hubiera visto venir, otro martillo de presión se estrelló contra sus hombros. Este era mucho más fuerte que el anterior. La estrelló contra el suelo, casi rompiéndole las piernas, y le arrancó hasta la última gota de aire de los pulmones en un jadeo entrecortado. La chispa de ira en su pecho se convirtió en una llama rugiente. —¿Quién te crees que eres? —gruñó Moxie. Clavó una mano en el suelo, absorbiendo el poder de sus runas hasta llenar su cuerpo por completo. El poder seguía fluyendo desde la Runa Maestra, luchando por mantenerla inmovilizada en el suelo. Sus dedos se crisparon. Se apretaron formando un puño cerrado. Con un gruñido, Moxie lo clavó en el suelo. Sus músculos se tensaron mientras se impulsaba hacia arriba, temblando por el esfuerzo, y lentamente comenzó a levantarse de nuevo. Estiró el cuello hacia atrás para mirar fijamente a Ciclo Eterno. Aunque la runa no decía nada, casi podía leer los pensamientos que la recorrían. Ciclo Eterno era una Runa Maestra de inmenso poder. Creada con la ayuda del mismísimo Lord Sievan. Anhelaba ser usada. Ser liberada. Un concepto tan fuerte como aquel que encarnaba se negaba a doblegarse ante una maga arrogante que se creía con derecho a darle órdenes. —Eres nuevo aquí, así que te lo dejaré pasar —siseó Moxie entre dientes—. No tienes ni la más remota idea de quién soy. La presión se abalanzó sobre su espalda, intentando empujarla de nuevo contra el suelo. Moxie no se inmutó. —Quizás te decepcione que yo te haya conservado —continuó Moxie—. Que haya tomado lo que eras y te haya transformado en esto con la ayuda de Sievan. Pero si quieres ser algo, harás lo que te diga. Clavó un pie en el suelo, apoyándose con las manos. Le temblaba la rodilla mientras los músculos de la pierna luchaban contra la fuerza que rugía a su alrededor. “Soy Moxie Torrin. Soy una exiliada de mi propia casa y he recibido mucha ayuda de quienes me rodean para llegar hasta aquí. No tengo grandes hazañas que contar.” Y, poco a poco, Moxie comenzó a levantarse. Sin apartar la vista de Eternal Cycle, se apoyó sobre una rodilla y luego, lentamente, empezó a ponerse de pie. Todo su cuerpo le dolía y gemía por la presión que la agobiaba desde todas direcciones. Cada respiración que tomaba era una lucha, pero Moxie se negaba siquiera a parpadear. —Pero flaqueé una vez —continuó Moxie. Sus uñas se clavaron en las palmas de sus manos. La sangre perlaba sus dedos—. Me rendí. Y eso no volverá a suceder. Ni siquiera si fueras un dios. Pero no lo eres. Solo eres una runa insolente. No soy la mujer que fui ayer. Y mañana, no seré la mujer que fui hoy. Seré más. Y no lo cambiarás. Doblaos o quebraos, porque yo no lo haré. Moxie se puso de pie por completo. Se irguió mientras la presión de la runa la aplastaba, pero ni el viento aullante a su alrededor pudo hacerla caer de rodillas. El bosque azotaba y aullaba. Las enredaderas se agitaban; los árboles crujían y gemían. Eran arrancados de raíz y hechos añicos. Fragmentos de madera retumbaban mientras los árboles explotaban literalmente por la fuerza del poder del Ciclo Eterno. Su propia alma comenzó a desmoronarse. Moxie no se inmutó. Ella y Ciclo Eterno se mantuvieron firmes. Y, en medio del torbellino de presión y energía que la rodeaba, Moxie no pudo evitar sentir un destello de reconocimiento. Había algo en esa furiosa tormenta. Algo que sus ojos no podían ignorar. Era casi como si hubiera… Un patrón. Sus labios se crisparon. Y de la tierra devastada a sus pies, un pequeño retoño brotó del suelo. Sus dos hojas se desplegaron. No medía más de dos centímetros y medio, pero la diminuta planta ni se inmutó ante el furioso viento. “Hacer un berrinche no cambiará nada. Aunque me destroces, volveré enseguida”, dijo Moxie, y cuanto más hablaba, más cierta se daba cuenta de la verdad que contenían sus palabras. No importaba si su alma quedaba hecha trizas, si sus runas se desvanecían o si su cuerpo se rompía. De la muerte nacía la vida. Un bosque no podía existir sin árboles caídos sobre los que crecer. Ella conocía su patrón, y era un renacimiento. El retoño a sus pies comenzó a crecer. Ignoró el viento que aullaba a su alrededor mientras se alzaba, extendiéndose por encima de las piernas de Moxie a medida que brotaban hojas de su tallo. La muerte engendró la vida, y la vida volvió a la muerte. El tránsito entre ambas era simplemente el orden natural. Aunque el Ciclo Eterno la llevara al límite, Moxie regresaría, y sería más fuerte. —Si logras quebrar mi alma por completo, morirás también —dijo Moxie—. No puedes doblegar mi voluntad. Esto continuará hasta que te rindas. Si decides seguir adelante, mi alma renacerá o se hará añicos. Quizás puedas vencer mi patrón. Pero Noé me traerá de vuelta. ¿Quién te salvará? El vendaval que rodeaba a Moxie rugió durante un segundo más. Entonces todo quedó en silencio. Fragmentos de madera cayeron al suelo mientras los árboles se desplomaban, desplomándose finalmente con estruendos ensordecedores. Y entonces su alma guardó silencio. El Ciclo Eterno se rindió. La cálida luz del sol inundó su alma. La jungla que había sido su Espacio Mental había quedado completamente destruida. No era más que troncos caídos y ramas esparcidas. Destellos de daño blanco en el alma, brotando de las fracturas, corrían por el suelo. Los retoños comenzaron a brotar del suelo a su alrededor, estirándose lentamente para alcanzar la luz. Se enroscaron por las grietas de su espacio mental, cerrándolas como si fueran puntos de sutura. Moxie sonrió. Aún no comprendía del todo cómo funcionaban su patrón ni su Runa Maestra, pero eran suyas, y ambas lo sabían. Ahora tenía todo el tiempo del mundo para entenderlas. Ninguna de las dos le iba a causar más problemas. Y, aunque Ciclo Eterno no pudo responder, ella le habló una vez más. “Espero con interés trabajar con usted.”
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 669

Estás leyendo el capítulo 669 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.