Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 667 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Me estás tomando el pelo!
Por desgracia, la sonrisa de suficiencia en los labios de Revin dejaba bien claro que no estaba bromeando. Era un Apóstol. O, como acababa de decir, un ex Apóstol.
Noé luchó por evitar que le temblara el ojo. Cuanto más lo pensaba, más sentido tenía. No había conocido a muchos apóstoles… pero de los que sí, la racionalidad parecía ser una cualidad bastante deficiente.
Garina era probablemente la más cuerda de todos hasta el momento. Y eso ya era mucho decir. Aunque no anduviera atacando gente sin motivo, Noah no confiaba en absoluto en que fuera completamente lógica.
Ni siquiera era porque estuviera loca como Revin. Los Apóstoles simplemente operaban en un nivel de poder distinto al de todos en el reino. Sus motivos eran completamente diferentes. Y cuando los motivos de alguien son indescifrables, entonces todas sus acciones son totalmente impredecibles. Eso los hacía peligrosos.
Fue una lección que Noé había asimilado —y seguía asimilando— profundamente.
—¿Eres un ex apóstol? Eso es… encantador —dijo Noé, en un tono que dejaba muy claro que pensaba todo lo contrario.
En realidad, estoy bastante segura de que, en promedio, he comido más dios que la mayoría de la gente, pero creo que guardaré ese pequeño detalle para cuando pueda borrarle la sonrisa de la cara a Revin. Después de todo, no tiene sentido desperdiciar una buena frase.
—Ni que lo digas —dijo Garina. El sarcasmo rezumaba de sus palabras—. Estoy encantada de compartir un título, aunque sea uno anterior, con Revin. Todos lo estamos. Es un personaje fascinante. Que Decras le tomara cariño fue sin duda una buena decisión. Una que todos apoyamos de todo corazón.
Garina no podría haber sido más fría ni queriendo. La malicia pura y descarnada en sus ojos dejaba bien clara su opinión sobre Revin. Probablemente, si su mirada fuera posible, se habría desintegrado al instante y habría muerto.
—Yo también te extrañé —dijo Revin, dándole una palmada en el hombro a Garina—. Ha pasado mucho tiempo. Deberíamos tomar el té algún día.
“Prefiero arrancarme la garganta.”
—Esa es la respuesta que oigo a menudo —dijo Revin, retirando la mano y negando con la cabeza con un suspiro triste—. Tienes que tener cuidado con estas bromas, Garina. Podrías herir los sentimientos de alguien. ¿Y si pensara que hablas en serio?
“Sí. Completamente. Nunca he significado nada más en toda mi vida. Si fuera ante los mismos dioses, lo juraría por mi alma.”
—¿No son impresionantes sus dotes de actuación? —preguntó Revin, mirando a Noah y arqueando una ceja—. Diría que merecen un aplauso. Pero no pareces muy sorprendido. ¿Quizás ya los has visto actuar antes?
Un escalofrío de advertencia recorrió la espalda de Noah. Como con casi todo lo que decía Revin, existía la posibilidad de que sus palabras tuvieran más de un significado.
¿Está insinuando que sabe que Garina finge enseñarme? ¿Pero por qué le importaría? Dijo que era un exapóstol. Seguro que lo expulsaron por algo. Aunque, la verdad, no los culpo.
—¿Por qué no vas al grano, Revin? —preguntó Garina—. Hoy no estoy de humor para paciencia.
—¿Ah, tienes algo mejor que hacer que hablar con tu viejo amigo? —Revin se llevó la mano al pecho—. Qué hiriente. ¿Has encontrado a alguien que te guste más que yo? ¡Qué inconcebible…!
"Sí."
Revin parpadeó. Una genuina sorpresa cruzó su rostro. —¿Qué?
Su mirada se desvió hacia el envoltorio del sándwich que Garina tenía en las manos, y luego volvió a alzarse para encontrarse con la de ella.
¿Acaso Garina no intentaba ocultarlo? No me imagino que le vaya a sentar bien a Ferdinand que los Apóstoles se enteren. Me da la impresión de que son el tipo de personas que se comportarían fatal en esos casos.
Hay algo que se me escapa sobre la dinámica entre Revin y Garina… ¿pero qué?
—¡Vaya! —exclamó Revin—. Enhorabuena. Jamás lo hubiera imaginado, teniendo en cuenta lo...
—Revin —dijo Garina con voz ronca—. Mi paciencia se está agotando.
Revin dejó escapar un suspiro de exasperación. “Nunca eres divertido, pero supongo que hoy me has dado algo interesante. Muy bien. El caos en este mundo ha aumentado. ¿Supongo que sabes algo al respecto?”
—Puede que sí —admitió Garina—. ¿Qué tiene que ver eso con todo esto? ¿Por qué estás aquí? ¿Y por qué conoces a mi alumno?
—¿Tu alumno? —Revin soltó una carcajada—. Oh, lo dudo. No le huelo tu hedor, pero los perros siempre protegen sus juguetes. Qué curioso. En fin. Solo era una parada rápida. Matar dos pájaros de un tiro, por así decirlo. Necesitaba llevar a Tillian a Vermil para que me hicieran un favor.
—No acepté gestionar nada más que la erradicación del caos —dijo Tillian tajantemente—. No hay deuda alguna entre nosotros.
—Claro, claro. Pero Vermil ayudará, y tú también, porque necesitas su ayuda —dijo Revin con un gesto desdeñoso antes de volverse hacia Garina—. Y necesito que me cuentes todo lo que sabes sobre la creciente influencia del caos. Prefiero que las cosas estén como están. No puedo permitir que algún idiota las arruine.
—¿Quieres que trabaje contigo? —Garina se cruzó de brazos y apoyó el peso en una cadera—. ¿Te caíste por las escaleras esta mañana? Hay otros seis apóstoles a los que acudiría antes que a ti.
—Por eso pregunto —dijo Revin—. Hay una escala de lo que es genial, ¿sabes?
—¿Qué? —Garina lo miró fijamente—. ¿Qué tiene que ver eso con…?
—Me alegra que lo preguntes —dijo Revin, levantando un dedo—. La gente que se cree genial pero en realidad es patética, esa gente no puede pedir ayuda. Tienen que proteger su imagen, porque su fuerza no es más que eso. Es solo una máscara tras la que se esconden. Esa gente no es realmente genial.
—Revin, deja de decir tonterías y…
—Pero la gente que de verdad mola no tiene por qué esconderse ni proteger su ego —dijo Revin, ignorando por completo a Garina—. Confiamos en nosotros mismos y sabemos que pedir ayuda no dañará nuestra imagen.
—La gente que es genial no tiene que decirle a los demás que es genial —refunfuñó Eline.
—Claro, porque tratan con incompetentes todo el tiempo —dijo Revin—. Garina, creo que te vendría bien algo de ayuda con esta situación. ¿Has mejorado de repente tu relación con los demás Apóstoles? Lo dudo mucho. Y si no lo has hecho… ¿de verdad puedes negarte?
Garina hizo una mueca. Dudó varios segundos antes de soltar un suspiro de derrota. Con cara de haber mordido un limón muy ácido, inclinó la cabeza. “Quizás… pueda aceptar algo de ayuda. Prefiero evitar que esto se convierta en un problema mayor del necesario. Involucrar al Profeta sería problemático”.
—¡Fantástico! Sabía que cederías —dijo Revin, aplaudiendo—. Estoy seguro de que esta experiencia será muy agradable y para nada frustrante. Hace mucho que no tengo que concentrarme por completo en algo. Esto será un buen ejercicio mental. Viene bien para no pasar desapercibido, ¿sabes?
“Todo lo que tu cerebro pudiera haber perdido, probablemente ya se ha perdido hace mucho tiempo”, dijo Garina. “Puedes darte por vencido con eso”.
Revin soltó una risita burlona. “Me alegra ver que conservas el sentido del humor. A los Apóstoles no les suele gustar. Unos cretinos tiesos. No entenderían un chiste ni aunque les diera un puñetazo en la barbilla. Quizá se lo comente la próxima vez que tenga la mala suerte de toparme con uno”.
—Si pudieran odiarte aún más, te aconsejaría que no lo hicieran —dijo Garina, pellizcándose el puente de la nariz. Parecía que le estaba empezando a doler la cabeza—. Pero tal como están las cosas ahora… probablemente no cambiaría nada.
—Siento que quizá me arrepienta de preguntar esto —dijo Noé lentamente—. Pero si fueras apóstol, ¿qué hiciste para que te expulsaran?
—Algunos dirían que renuncié, pero no se lo digan a los Apóstoles —dijo Revin, bajando la voz a un susurro conspirador—. Nos quedaremos con la primera teoría, la incorrecta. Me expulsaron después de que mordí a su dios. ¿Quién lo iba a imaginar?
¿Ese estúpido título que se puso era en serio? ¿De verdad se comió parte de un dios?
A Noah se le erizó la espalda al comprender algo. Las piezas de un rompecabezas que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba armando encajaron en un instante.
Los apóstoles servían Decras. Y si Revin hubiera probado un bocado de Decras…
Tiene una runa como Sunder. ¡Maldita sea! Revin es como yo.
Una mano se posó sobre el hombro de Noah. Era la de Revin. El hombre se había movido y sus ojos ni siquiera lo habían registrado.
—Harás tu parte, ¿sí? —preguntó Revin, sacando a Noah de sus pensamientos.
—Depende —respondió Noah con suspicacia—. No haré nada que ponga en peligro a mis alumnos. Su seguridad es mi prioridad. Y, para ser sincero, no entiendo del todo de qué hablan tú y Garina.
—Perfecto. Justo lo que quería oír —dijo Revin dándole una palmada en el hombro—. Gracias.
“¿Qué? Pero yo no lo hice…”
—¿Nos vamos, Garina? Estamos perdiendo el tiempo. No quiero dedicarle más tiempo del necesario —dijo Revin mientras se acercaba a Garina.
—No nos has dicho qué quieres de nosotros —dijo Noé.
—Ah, ¿no era obvio? —Los labios de Revin se curvaron en una sonrisa divertida—. Quiero que haga lo que mejor sabe hacer. Cuida de la Inquisidora y de Elmer, ¿quieres? Y ya que estás, de paso, enséñale algo.
—¡Eline! Mi nombre es… —La voz de Eline se apagó, las palabras muriendo en sus labios.
Revin y Garina ya se habían ido.
Parecía que Noé tenía un nuevo alumno.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 667
Estás leyendo el capítulo 667 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.