Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 639 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Hace apenas unos meses, Jalen se habría alegrado muchísimo al saber que lo dejarían en silencio con frecuencia. Vermil había sido una fuente inagotable de diversión, pero esto ya no tenía gracia.
Jalen descubrió que no le gustaban tanto las sorpresas cuando él mismo era el blanco de ellas.
Le gustaron aún menos cuando, incluso después de la revelación, no tuvieron absolutamente ningún sentido.
La persona que había irrumpido en los Archivos, que había descifrado las Imbuiciones con una precisión tan quirúrgica que se había convencido de que se trataba de uno de los magos más poderosos que el imperio jamás había visto, era el miembro mediocre y paranoico de su propia familia que apenas había logrado abrirse paso a codazos hasta la Rama Principal.
Imposible. Nada cuadra. ¿Estará trabajando con alguien más? Quizás la verdadera amenaza esté fuera consiguiendo lo que sea que hayan venido a buscar, mientras que mi padre se quedó atrás como distracción, con un plan para volverme loco de remate.
Pero si ese es el caso… ¿cómo pudo mi padre ser lo suficientemente fuerte como para desestimar mi ataque de esa manera?
—Si hay alguien que no debería estar aquí, eres tú —dijo Jalen. Se crujió el cuello—. ¿Con quién trabajas, padre? ¿Tienes la más mínima idea de lo que intentas desatar sobre el imperio?
—Apuesto a que sé mucho más que tú —respondió el padre. Se oyó un leve tintineo al cambiar de peso y extender la mano hacia su capa. Esta cayó de su cuerpo, dejando al descubierto decenas de pesadas cadenas rojas que colgaban de él como guirnaldas en un árbol. Le rodeaban el cuerpo y le ataban los tobillos, dejándole apenas espacio para arrastrar los pies.
¿Es un prisionero? Desde luego, no parece estar bajo coacción.
—Yo no me ofrecí voluntario para participar en tu fetiche de sumisión —dijo Jalen, crujiéndose el cuello—. Ya basta de juegos, padre. No sé qué tramas, pero estás jugando con fuerzas mucho más peligrosas de lo que crees. Todo el trabajo que hiciste para entrar en la Rama Principal no te servirá de nada si te matan aquí.
Los labios del padre se curvaron en una leve sonrisa, pero la diversión seguía sin reflejarse en sus ojos.
—Cualquier respeto que pudiera sentir por tus habilidades queda empañado por tu insoportable personalidad —dijo mi padre—. Ojalá pudiera decir que me divierte que hayas llegado ahora, precisamente ahora, pero me temo que simplemente no me importa. Después de tantos años de espera, tengo lo que necesito.
“No me vengas con sermones sobre esperar. Te llevo cientos de años.”
La sonrisa del padre se ensanchó. Y, por un instante fugaz, lo que casi pareció auténtica diversión brilló tras sus ojos oscuros.
—Oh, lo dudo mucho. Llevo esperando muchísimo tiempo. ¿Tienes siquiera idea de qué es este lugar, Jalen? ¿De lo que alberga?
“Creo que ambos lo sabemos. Es un arsenal de antes de la Larga Noche, por eso es tan importante que nada de esto salga a la luz. Nunca has sido tonto, padre. Tienes que saber lo que pasaría si armas como estas llegaran al Imperio. Nos destruiríamos entre nosotros. Ni siquiera sería divertido. Todo desaparecería.”
Jalen recurrió discretamente a su poder, canalizando sus Runas mientras mantenía su magia oculta por su dominio.
—Incorrecto —dijo el padre.
Jalen frunció el ceño. —¿Qué?
“Esto no es una armería. Es una tumba. Existen civilizaciones antiguas donde un rey era enterrado con todos sus sirvientes. Todos están ataviados con riquezas y tesoros para proteger el cuerpo del verdadero rey del saqueo. Así son los Archivos. Aquí yace un diamante oculto entre montones de oro.” ꭆ𝐚𐌽ỔʙĘS
—Fascinante —dijo Jalen—. Cuéntame más.
Y entonces lanzó un rayo espacial que rasgó el aire. Grietas negras se abrieron más rápido de lo que el ojo podía seguir, cubriendo el suelo entre él y Padre antes incluso de que el crujido de su paso pudiera resonar.
El rayo impactó en la palma de mi padre y se hizo añicos como fragmentos de cristal roto. Su expresión ni siquiera cambió mientras pasaban a su lado sin hacerle daño.
—Dentro de los Archivos reposa un artefacto —dijo el Padre, imperturbable—. Uno tan poderoso que un reino fue destruido para mantenerlo oculto. Un artefacto cuyo mero contacto aniquilaría a un mago de rango inferior a 7.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Jalen, intentando ocultar la creciente inquietud que sentía. Ya habían pasado dos veces. Dos veces, Padre había evitado por completo que sus ataques dieran en el blanco sin el menor esfuerzo.
—El Imperio de Arbalest. Tantas mentiras. Tantas tapaderas. Tanto engaño que ni siquiera los embusteros saben que la verdad en la que creen no es más que otra mentira —dijo Padre con una risa hueca—. Se libró una guerra para ocultar un artefacto. Y, cuando terminó, los cobardes supervivientes tuvieron demasiado miedo para reclamar su premio. Así que lo encerraron. Buscaron a los magos más débiles de la región y enviaron oleadas de monstruos contra ellos, armándolos con armamento mágico y confinándolos en cuatro grandes ciudades.
—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó Jalen, aprovechando el tiempo que su padre perdía con su monólogo para invocar aún más poder. Sus ataques no funcionaban. Tenía que intentar algo más. Algo más drástico, pero no sabía qué.
Cuando los magos débiles lograron repeler a los monstruos, se preparó la última trampa. Se les ordenó esconder las armas para proteger su reino de la destrucción. El artefacto fue enterrado con ellos, y todo rastro de los magos poderosos desapareció. Por supuesto, existían quienes vivían fuera de ese continente. Magos poderosos, pero los cobardes eran astutos. También tenían mentiras preparadas para ellos. Un experimento. Una prueba para ver qué nuevas runas podían desarrollar los magos que crecían independientemente de los recursos del mundo. Esa es la mayor mentira. Una mentira forjada en la verdad.
—Estás diciendo tonterías —dijo Jalen entre risas, pero solo estaba ganando tiempo—. ¿Me estás diciendo que la Larga Noche fue un montaje? ¿Que los Bastiones, cuyo propósito es defender las armas letales de esa guerra, son solo… qué, un señuelo? ¿Nada más que una tapadera?
—En este mundo no existe la justicia —dijo mi padre—. Los Bastiones son arsenales. Se seleccionaron Guardianes para protegerlos, pues podrían causar un gran daño al imperio. Son escuelas. Son institutos de investigación. Quienes alcanzan el Rango 7 son expulsados del imperio y, a menudo, poseen nuevos conocimientos sobre las runas. Todo esto es cierto.
Un mal presentimiento se apoderó de Jalen. Demasiadas piezas del rompecabezas encajaban a la perfección con lo que había dicho su padre. Simplemente no tenía sentido que mintiera. Jalen ni siquiera había podido tocarlo.
Pero, si no estaba mintiendo…
—Los de rango 7 son expulsados del Imperio porque solo un miembro de rango 7 puede tocar el artefacto —dijo Jalen—. ¿Es eso lo que estás insinuando?
—La brecha entre el 6 y el 7 es enorme —dijo Padre—. Una que dañaría el delicado equilibrio que sostiene este reino. Una que permitiría a un mago intentar canalizar el artefacto oculto en su interior. Genial, ¿verdad? La verdad entre mentiras. Mentiras entre la verdad. Todo fue meticulosamente planeado. Los registros de las tumbas fueron borrados a fondo, pero la información nunca desaparece por completo. Siempre quedan fragmentos. Información que conoce cada familia de magos. Por suerte, jamás la compartirían. Al fin y al cabo… se odian. Los criaron para odiarse.
—¿Quién eres? —preguntó Jalen.
Su padre le dedicó una sonrisa vacía. “He tenido tantos nombres que he perdido la cuenta. Fui un rey. Fui un Herron. Un Rivven. Un Torrin. He pasado por casi todas las familias de este reino en mi búsqueda de conocimiento. Hace tanto tiempo que no uso mi propio nombre que casi lo he olvidado”.
—Por eso querías acceder a la sede principal —murmuró Jalen—. ¿Intentabas leer nuestros registros?
—No es tan impresionante deducirlo una vez que ya te lo he revelado —dijo el padre. Las cadenas que colgaban de su cuerpo tintinearon—. Sin duda me lo has puesto fácil. Durante más años de los que puedes contar, me he ocultado. Me he consumido en la oscuridad, recopilando información y pasando desapercibido. Me ha llevado siglos llegar hasta aquí.
Con razón el muy cabrón nunca salía de su habitación. Debe de estar imbuida de mierda para ocultar su presencia.
—¿De verdad es prudente admitir que eres más débil que quien protege el Reino? —preguntó Jalen, arqueando una ceja—. Si te has estado escondiendo, ha sido por una buena razón. Y ahora estás al descubierto. Ese protector viene a por ti.
—Solo un necio sobreestima su poder, pero no seré más débil por más tiempo —respondió Padre con sencillez. Alzó una mano y las cadenas que lo cubrían tintinearon. Unas minúsculas imbuiciones cubrían su superficie, tan pequeñas que Jalen apenas podía verlas—. Y yo permanezco oculto. Adelante, Jalen. Lanza otro ataque. Después de todo, mi poder está contenido. Estoy seguro de que el tercero funcionará.
Jalen apretó la mandíbula.
Obedeció a su padre y bajó la mano, cortando el aire. Una hoja de materia negra cruzó la habitación como un relámpago. Impactó la mano extendida de su padre y se hizo añicos, igual que los ataques anteriores.
¡Maldita sea! Esto me está cabreando de verdad. ¡Ni siquiera puedo tocarlo!
Esto es malo.
Si es capaz de ignorar mis ataques con tanta eficacia… entonces, en el momento en que decida atacarme, todo apunta a mi muerte.
¡Joder! ¿A que es patético?
—Gracias por su atención —dijo el padre. Extendió la mano hacia Jalen—. He soñado con este momento durante tanto tiempo. Debo admitir que tener público lo ha hecho más agradable, pero su propósito se ha cumplido. No permitiré ninguna interferencia en el paso final.
—¿Te crees muy listo? —preguntó Jalen, arqueando una ceja. Y, mientras hablaba, buscó en su interior sus Runas. Se negaba a rendirse así. No podía permitir que este fuera el final. Si iba a morir, al menos iba a morir luchando. —Pero si analizas todo lo que me acabas de contar, se resume en que un mago de rango 7 se escondió como un cobarde hasta que pudo robar un arma. Es bastante patético.
“No puedes provocarme hasta hacerme enojar. Esas emociones hace mucho que desaparecieron. Adiós, Jalen.”
El padre apretó el puño.
Se oyó un golpe sordo, como si una barra de pan cayera al suelo. Una ligera brisa pasó junto a Jalen.
Bajó la mirada.
Tenía un agujero del tamaño de un plato en el centro del pecho. Jalen podía ver el suelo a sus espaldas a través de él, donde antes había estado su corazón. Su cuerpo aún no se había percatado del corte. La sangre apenas comenzaba a brotar alrededor de los órganos, ahora expuestos al aire.
—Oh —dijo Jalen.
El padre se dio la vuelta.
Y Jalen, cabeza de la familia Linwick, cayó sin decir una palabra más.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 639
Estás leyendo el capítulo 639 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.