Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 614 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras interrogar a Noah durante casi una hora, Garina se marchó con la única promesa de regresar en los próximos días y la orden de que le prepararan té. Fue una despedida extrañamente poco ceremoniosa. Un instante antes, había estado allí.
Al instante siguiente, se había ido.
Una vez más, estaban solos en aquellas hectáreas calcinadas.
Aun así, pasaron varios segundos antes de que alguien hablara. Simplemente se quedaron allí de pie, mirando fijamente.
Noah se frotó la cabeza, que le palpitaba. El dolor de cabeza no era ni mucho menos el peor que había tenido. Él mismo se había suicidado, así que no había sufrido demasiado daño psicológico. Podría solucionarse fácilmente en un par de días… pero no encontraba las palabras adecuadas para sus atónitos aliados.
Silvertide lo miró fijamente como si hubiera visto un fantasma. El anciano se frotó los ojos y varias veces hizo el gesto de hablar, pero luego se arrepintió y cerró la boca un instante después. Sus dedos tamborilearon suavemente contra el mango de su bastón.
—Bueno —dijo Moxie finalmente, rompiendo el silencio—. Definitivamente tienes un problema.
—No —dijo Noé.
—No, creo que sí —dijo Lee. Se acercó un paso más al cadáver decapitado de Noah—. ¿Te importa?
"Sentir la libertad."
Lee comenzó a engullir el cadáver entero mientras Silvertide observaba con la mirada perdida y vidriosa. Una punzada de compasión recorrió a Noah. El viejo soldado no estaba al tanto de nada de sus asuntos. Probablemente sospechaba que no eran lo que parecían, pero esto era mucho más que extraño.
—Gracias por la comida —dijo Lee mientras terminaba de devorar el último bocado del cuerpo de Noah y se limpiaba la boca con el dorso de la mano.
Noah le despeinó el cabello, procurando no tocar los cuernos que ahora le sobresalían de la frente. Su transformación en un demonio completo iba a requerir un tiempo de adaptación, y tendría que ingeniárselas para reintegrarla a Arbitage. Dudaba que la gente estuviera contenta con un demonio rondándoles, libre o no de la influencia de Decras.
—¿Silvertide? —preguntó Moxie con el ceño fruncido, preocupado—. ¿Estás bien?
—Creo que estoy muerto —dijo Silvertide—. Pero esperaba que la vida después de la muerte fuera mucho más placentera que esto… o quizá simplemente he bebido demasiado té. ¿Qué le pusieron a esas hojas?
—No estás muerto. Siento desilusionarte —dijo Noah—. Y que yo sepa, tampoco estás drogado. Aunque no puedo confirmarlo.
Y la vida después de la muerte es mucho peor que esto. Muchísimo peor.
“¿Entonces… cómo? Rango 7. Moriste y, sin embargo, vives. Moxie tenía una Runa Maestra… no, ¿creó una Runa Maestra? No entiendo qué está pasando. He visto más cosas imposibles en cuestión de minutos que la mayoría en toda una vida.”
—Te acostumbrarás —dijo Lee alegremente—. Todo eso ya pasó.
—Quizás deberías sentarte —dijo Moxie, poniendo una mano en el hombro del mago mayor—. Hay mucho que asimilar. Pero creo que sobra decir que debes mantener en secreto todo lo que has oído y visto hoy.
Silvertide soltó una carcajada. “Oh, no soy ningún tonto. Si tan solo una de las cosas que acabo de presenciar fuera real, el mero reconocimiento de su existencia podría sumir al imperio entero en la guerra. ¿Qué clase de runa permite que alguien muera y vuelva a la vida?”
—Es mejor no pensar en ello —sugirió Noah. Se pasó una mano por el pelo e hizo una mueca cuando un dolor agudo le atravesó el cráneo. Por mucho que le diera dolor de cabeza por daño en el alma, nunca se acostumbraba. Podía sobrellevarlo, pero siempre era terriblemente doloroso. —Por si te sirve de algo, pensaba incorporarte al grupo.
—El pliegue implica que había un secreto —murmuró Silvertide—. Esto es más que un pliegue. Son cien. Como un culo arrugado.
Noah casi se atragantó con su propia saliva. No se esperaba esa frase del estirado y correcto Silvertide, aunque lo había visto robar hojas de té de un restaurante. Quizás Silvertide no era tan correcto como quería hacer creer.
—Yo diría que deberías descansar, pero debemos encontrar a los demás antes de que empiecen a entrar en pánico —dijo Moxie—. No queremos que se alejen demasiado pensando que Garina les pisa los talones.
Noé comenzó a asentir con la cabeza. De repente, se detuvo al oír un leve crujido a sus espaldas. Entrecerró los ojos y se giró.
“¿En serio? ¿Es que nadie me escucha?”
Isabel salió del bosque, seguida de Todd y Alexandra. Yoru y Brayden los flanqueaban. Una onda recorrió el aire junto al grupo. James y Emily emergieron de entre los brazos protegidos por un hechizo de invisibilidad.
No estaban solos. Sticky y los demás demonios emergieron de entre los árboles un instante después, con expresiones de asombro en sus rostros.
—¿Qué sentido tiene huir de un Rango 7? —preguntó Brayden, estudiando a Noah con una expresión indescifrable—. Recibimos el mensaje de Lee y corrimos unos diez segundos. Luego nos dimos cuenta de que daba igual, y que mejor veníamos a apoyarte. No esperábamos descubrir que eras… ¿qué?, ¿inmortal?
Noah exhaló lentamente. Por fin todos en el grupo habían descubierto su secreto. Se sorprendió al sentir una profunda preocupación. Noah no tenía ni idea de cómo reaccionarían al descubrir que era… bueno, él mismo.
“Inmortal probablemente no sea la palabra correcta. Yo diría persistente.”
—Sea lo que sea, te hemos estado vigilando por si necesitabas refuerzos —dijo Todd, levantando el pulgar hacia Noah—. No los necesitaste. Bien. Pero bueno, si los hubieras necesitado, podríamos haber presumido de ello en el más allá. Al fin y al cabo, es todo un logro que te mate un Rango 7.
Ese es Todd. Supongo que ya conocía la mayor parte de la historia, pero siempre es bueno saber que está de mi lado, especialmente cuando hago cosas geniales.
Pero regresar a lo que deberían haber sabido que era una muerte casi segura…
—Sois todos unos idiotas —dijo Noah negando con la cabeza. No podía discutir con ellos. Garina podría haber matado a todos en el bosque si hubiera querido. Intentar huir habría sido inútil, pero eso no significaba que no pudieran haberlo intentado.
Y, aunque no lo dijo, Noah no pudo reprimir del todo la cálida sensación que le oprimía el pecho. Quedarse había sido una tontería… pero aun así les agradecía a todos por ello.
“De tal palo, tal astilla”, dijo Todd.
“No soy estúpido. Soy táctico.”
—Técnicamente suicida, tal vez —gruñó Isabel—. Nos ha dado un susto de muerte, profesor.
—Espera, eres de los pocos que saben de lo que soy capaz —dijo Noé—. Os he ocultado muchas cosas para protegeros, pero esto no debería haber sido una sorpresa para nadie.
—Profesor, que alguien vuelva a la vida una vez no significa que pueda hacerlo de nuevo —dijo Todd—. Y ver a alguien suicidarse para demostrar algo es una experiencia sumamente perturbadora.
—Solo quiero saber qué le hiciste al otro Rango 7 —dijo James—. ¿Cómo lo aterrorizaste así? ¿Qué le mostraste? ¿Podrías enseñarme a hacerlo?
—No. No vamos a entrar en detalles sobre esto —dijo Noé con firmeza—. Hay ciertas cosas sobre mí que creo que todos ya saben, pero no voy a enseñárselas. No podrían hacerlo ni aunque quisieran.
—¿Qué cosas? —preguntó Aylin, mirando a Noah con algo parecido a la reverencia en los ojos.
¡Mierda! De verdad que no necesito que Aylin me tenga en tan alta estima. Ya me trata como si fuera un dios menor. Esto me va a generar un problema serio de ego.
—Es una larga historia —dijo Noah—. Probablemente se podrían escribir varios libros con ella.
—¿Cuántos? —preguntó Lee.
—Me conformaré con las notas abreviadas —dijo Brayden—. Aunque de alguna manera sospecho que todo esto solo nos generará más preguntas.
Lo más probable es que sí.
—Nos honrará escuchar lo que quieras compartir con nosotros —dijo Violet—. Pero no nos debes ninguna respuesta, Spider.
Quizás no. Pero confío en todos ustedes, y se han ganado el derecho a saber al menos un poco más sobre quién soy. No tiene sentido dejarlos en completa oscuridad, pero entiendan que nunca deben hablar con nadie más sobre lo que diga aquí.
—Tus secretos morirán con nosotros —prometió Vrith, mirándolo fijamente con una expresión inquietantemente parecida a la de Aylin. Noah reprimió un suspiro. Ella había sido una de las pocas demonios que lo había visto simplemente como un poderoso guerrero de alto rango, pero ahora su mirada reflejaba la misma reverencia que la de Aylin.
¡Maldita sea! Espero que esto aclare algunas cosas. De verdad que no necesito que nadie aquí me mire como si fuera algo más que un hombre.
—Todos me conocen por varios nombres —dijo Noé, tomando aire profundamente y entrando de lleno en el tema—. Pero mi verdadero nombre —el que tengo desde hace muchísimo tiempo— es Noé.
* * *
A Noah le llevó otra hora resumir los mayores secretos de su vida. No entró en detalles sobre sus tratos con Decras o Renewal, pero les contó a sus aliados más cercanos todo sobre sus runas. Sobre Sunder y sobre el más allá, y sobre lo que vino después. Les habló de Vermil y de Padre. De cómo conoció a Lee y de todo lo que sucedió antes del viaje a las Llanuras Malditas. Habló de lo que ocurrió dentro de las Llanuras Malditas, de Sievan y Wizen.
Y entonces se acabó.
Una hora casi le pareció demasiado corta para la historia, pero se alegró de que no fuera más larga. Había estado esperando que parte de la reverencia se desvaneciera cuando todos supieran que solo era un profesor que había pasado una larguísima temporada en el infierno.
No podría haber estado más equivocado.
Para cuando terminó, juraría que había más respeto en la multitud de ojos que lo miraban desde el círculo que habían formado mientras hablaba.
Se hicieron varios minutos de largo silencio mientras todos asimilaban la historia de Noé.
—Me dijiste que habías matado a Vermil —dijo Brayden, rompiendo por fin el silencio—. No es cierto. Tú no lo mataste. Lo hizo Azel. ¿Por qué actuaste como si fuera tu culpa?
—Mi alma destruyó la de Vermil —dijo Noah—. No fue intencional, pero…
—Entonces da igual —dijo Brayden con firmeza—. Vermil se lo buscó. Nunca intentaste matarlo. Te he estado culpando de una muerte que ni siquiera fue tu culpa. Aunque no hubieras estado allí, Azel habría matado a Vermil.
“Sin ánimo de ser duro, pero incluso si Noé hubiera matado a Vermil a propósito, le hizo un favor al mundo. Ese hombre estaba perdido”, dijo Moxie.
Brayden dejó escapar un largo suspiro. —Lo sé. Padre lo arruinó antes de que tuviera la oportunidad de ser alguien mejor. No puedo evitar lamentar lo que podría haber sido, pero debes saber que no es tu culpa, Noah. No tienes que cargar con la culpa de la muerte de Vermil, por muy vil que fuera.
—Me preocupan más los dioses —dijo Silvertide, pasándose una mano por el pelo y aparentando mucha más edad—. ¿Has robado al dios que creó a los demonios?
—Olvida el robo. Creía que eras un dios —susurró Aylin—. ¿Pero un humano encontró el problema con nosotros? Hiciste lo que Decras no pudo. ¿Acaso eso no significa…?
—¡Cuidado! —advirtió Violet—. No queremos provocar la ira de Decras. Puede que no aprecie lo que Noé hizo por nosotros. Debe ser vergonzoso para un dios que un mortal corrija su obra.
—Tiene razón —dijo Noah negando con la cabeza—. Y no fui yo quien lo encontró. Fue Sticky. Yo solo ayudé un poco.
La pequeña demonio se sonrojó al ver que todos volvían a mirarla. Se encogió sobre sí misma. “Yo no hice nada. Fue Spi… eh, Noah. Y Wizen”.
—No puedo creer que seas tan buena suicidándote que hayas vencido a Wizen convenciéndolo de que lo hiciera también —dijo Alexandra con asombro—. Moxie tiene razón. Tienes un problema.
—No tengo ningún problema —espetó Noah—. Y no vamos a ir por ahí diciendo que así fue como le gané a Wizen. ¡Ni siquiera peleamos!
Las miradas de todos le indicaron a Noah que sería bastante difícil impedir que ese sentimiento en particular se afianzara.
—Demasiado tarde —dijo Lee—. No puedes quejarte cuando todos te vimos suicidarte hace poco para demostrar algo. Es como si yo dijera que no me gusta comer.
Noé dejó escapar un pesado suspiro.
Podía superar en astucia a un Rango 7, pero perdió una pelea por un rumor infundado. Desde luego, no se suicidaba ante cualquier inconveniente. Simplemente, el suicidio solía solucionar muchos de sus problemas.
—¿Hay algo más que alguien quiera preguntar? —preguntó Noé—. Porque no volveremos a hablar de la mayor parte de esto. Es demasiado peligroso discutirlo.
Podía ver decenas de preguntas en los ojos de todos, pero nadie se atrevía a preguntar nada. Por eso, se sentía agradecido. La noche había sido larga. Entre el incidente en el que Yoru casi se mata —que sin duda no tuvo nada que ver con sus hábitos— y todo el drama del Rango 7, estaba agotado.
Así que, por supuesto, fue en ese momento cuando el aire junto a Noé crepitó con una energía púrpura.
Se le destaparon los oídos.
Jalen salió de un portal con las manos cruzadas a la espalda y una amplia sonrisa en los labios.
—¡He vuelto! —proclamó Jalen. Luego hizo una pausa y miró a su alrededor, observando las expresiones de todos. Su sonrisa se desvaneció y frunció el ceño, confundido. —¿Ocurre algo? ¿Qué me he perdido?

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 615
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 614
Estás leyendo el capítulo 614 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.