Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 591 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Isabel se balanceaba de un pie al otro, apretando con fuerza la tela de los bolsillos de sus pantalones. La ceniza y las ramas quemadas crujían bajo sus pies mientras intentaba, en vano, quedarse quieta.
Estaba hecha un manojo de nervios, y no era la única. El resto de la clase de Noah se reunió a su alrededor, junto con casi todos los demás que conocían.
Todd estaba al lado de Isabel; Emily y James, unos metros detrás. Alexandra y Yulin se unieron a ellos, flanqueados por Silvertide, Bird, Jalen y Brayden. Todos intentaban, sin éxito, ocultar su preocupación.
Incluso Jalen, inusualmente callado, se quedó mirando al vacío frente a Isabel, con los brazos cruzados y las manos bajo las axilas.
Había pasado un día desde que terminaron los exámenes.
Habían ganado, e Isabel apenas lo recordaba. Isabel había quedado primera, y Emily segunda. Fiona, supuestamente la mejor alumna del curso avanzado, había quedado tercera, para su gran disgusto e incredulidad.
Ninguno de ellos había asistido a la ceremonia de entrega de premios, ni habían dicho nada sobre la misteriosa desaparición de Jakob, Verrud y Marley. Nadie les había preguntado mucho. Quizás lo harían más adelante, quizás no. Había algo mucho más importante en mente para todos.
El regreso de Noah, Moxie y Lee.
Y ahora se encontraban en las tierras arrasadas, esperando como niños perdidos. Noé había prometido que regresaría. No les mentiría.
—Va a aparecer en cualquier momento —dijo Todd. Había una tensión en su voz que resultaba evidente—. Siempre aparece.
—Deja de decirlo como si estuviera muerto —dijo Isabel con firmeza—. Lo vimos. Hace un día. Dijo que volvería. Volverá.
—Han pasado veintitrés horas y diez minutos desde que dijo eso —aclaró Yulin—. Todavía le quedan cincuenta minutos para cumplir su promesa. Pero… ¿de verdad está escapando de las Llanuras Malditas? ¿Es posible?
—Lo hizo una vez —dijo Emily con rigidez—. ¿Pero qué pasa con Moxie? ¿Puede venir ella también? ¿Y si se queda atrapada allí?
—El profesor Vermil dijo que todos volverían —dijo James entre bostezos mientras caminaba de un lado a otro detrás de Emily, con las ramas secas crujiendo bajo sus pies—. Tranquila. Llegará en cualquier momento.
—Si estás relajado, ¿por qué no te sientas como siempre? —preguntó Emily, dándole un codazo con irritación—. ¡Deja de dar vueltas! ¡Me estás sacando de quicio!
—Está bien, chicos —dijo Alexandra, apretando los puños contra sus costados—. El profesor Vermil jamás rompería una promesa. Esperen.
—¿Estás seguro de que estuvo allí ayer? —preguntó Jalen—. No lo imaginábamos, ¿verdad? Eso es lo que le pasa a uno cuando se pierde partidas de dardos, ¿sabes? Es una tortura cruel. ¿Sabes cuánto tiempo he tenido que esperar para tener un buen rival, solo para que desaparezca sin dejar rastro? Es cruel, de verdad.
—Fue tu magia la que nos lo mostró —dijo Silvertide, fulminando a Jalen con la mirada—. ¿Podrías dejar de ser tan insoportable por un minuto?
—No —dijo Jalen.
Un escalofrío recorrió la espalda de Isabel. Se puso rígida, y los demás también. Todos lo habían sentido.
Algo estaba sucediendo. Sus ojos se movían rápidamente a su alrededor mientras la sensación se intensificaba, y un zumbido sordo se acumulaba en el fondo de su mente.
—¿Qué es eso? —Isabel retrocedió un paso. Se le erizó el vello de los brazos y la nuca, y Todd se puso en guardia a su lado. Isabel lo imitó.
Escapar de las Llanuras Malditas no podía ser fácil. Quién sabía qué clase de monstruos estarían al acecho, intentando impedir el regreso de sus profesores. No sabía de lo que sería capaz, pero Isabel estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario.
Los instructores también se prepararon. Incluso Bird se sujetó la blusa con un dedo, preparándose para utilizar su técnica perfeccionada, inspirada en el estilo de lucha de Noah.
—¡Mira! —exclamó Emily, señalando al aire.
Todd contuvo el aliento e Isabel echó el cuello hacia atrás. Sus ojos se abrieron de par en par.
Un destello rojo apareció en el aire frente a ellos. Se intensificó hasta brillar como una linterna, descendiendo hasta flotar a unos dos metros del suelo. El destello trazó un círculo en el aire, aumentando su brillo a cada instante y dejando tras de sí una estela de energía roja.
El zumbido en la mente de Isabel se intensificó. Lentos arcos de magia eléctrica se desprendían del portal y se extendían por el aire como dedos, desgarrando el espacio mismo. Ondas de poder se abalanzaban sobre todos.
Isabel se vio obligada a retroceder un paso. Levantó la mano frente a su rostro y entrecerró los ojos, entrecerrando los dedos, mientras la luz se intensificaba y el poder aumentaba. Su corazón se aceleró por el miedo y la anticipación.
Un portal había cobrado vida en el centro de las Acres Quemadas.
—¡Tanto poder! —susurró Yulin, con la voz apenas audible entre el rugido de la magia creciente—. ¿Qué clase de personas son tus profesores?
Isabel no tuvo oportunidad de responder. Se oyó un fuerte golpe sordo y una ráfaga de viento surgió del portal. La azotó y le mordió los ojos. Sintió un chasquido en los oídos cuando la presión en el claro cambió bruscamente, y el disco de luz roja centelleó.
Noé salió de allí.
Su pie golpeó el suelo con un ruido sordo. Las ramas secas y cenicientas crujieron bajo él mientras emergía en el claro, con su grimorio colgado a la espalda y una pequeña sonrisa familiar asomando en las comisuras de sus labios.
—¡Hola! —dijo Noah mientras el portal volvía a brillar. Moxie y Lee salieron del disco rojo—. ¿Nos echasteis de menos?
Isabel casi se desplomó al suelo del alivio. Estaban todos a salvo.
Entonces se dio cuenta de que a Lee le salían cuernos de la frente. A Isabel se le heló la sangre.
¡Oh, no! ¿Qué le ha pasado a Lee? Parece estar bien… ¿pero estará perdiendo la batalla y volviéndose más demoníaca?
Abrió la boca.
El portal volvió a ondular.
—¡Cuidado! —gritó Todd, golpeando sus brazaletes entre sí para invocar una llamarada—. ¡Algo más se acerca!
Isabel activó su Runa Maestra. El arco de hielo de Emily crujió en sus manos, y todos prepararon su magia. Incluso la mirada de Jalen se agudizó. Una oleada de presión emanó de él, presionando la espalda de Isabel; contenida, pero apenas.
—Está bien —dijo Moxie, levantando una mano para adelantarse a todos—. No es un enemigo.
—¡Hemos hecho amigos! —exclamó Lee alegremente, saludándolos con la mano—. ¡Hola a todos! ¿Me habéis traído algo de picar?
Y entonces un niño demonio salió del portal. Dos cuernos malvados se curvaban a los lados de su cabeza. Giró la cabeza rápidamente mientras contemplaba las Acres Quemadas, con los labios entreabiertos en un gesto de asombro infantil; pero había algo en sus ojos que dejó a Isabel sin aliento. Eran como dos pozos negros e infinitos de hambre e inteligencia.
Es peligroso.
Pero no era el único. Tras el demonio apareció una chica, de complexión robusta pero ágil. Observó al grupo con ojo crítico, con los puños apretados a los costados, cambiando el peso de un pie al otro como si estuviera a punto de reaccionar en cualquier momento. Se colocó junto al chico mientras este miraba a su alrededor, observando a todos con furia, como si los desafiara a atacar.
Otra joven demonio los seguía, cubierta de un elegante pelaje negro. Sus movimientos eran difíciles de seguir, como si las sombras se adhirieran a su cuerpo. Se escabulló tras los demás, escudriñando con recelo a la multitud reunida mientras guiaba consigo a dos pequeños demonios. No debían de tener más de catorce o quince años.
Los dos grupos se miraron fijamente durante unos largos segundos.
—¿Qué demonios...? —murmuró Bird, con bastante acierto. Sus brazos cayeron inertes a sus costados.
—¿Qué? —preguntó Noé, rascándose la nuca con timidez—. Puede que hayamos hecho algunos amigos mientras estábamos en el infierno. Pasa, ¿sabes?
El portal volvió a ondular y de él emergió otro pequeño demonio. No parecía mucho mayor que los dos anteriores, probablemente rondaba los catorce años. Tenía la mirada fija en el suelo, como si temiera encontrarse con la de alguien. Una llave que sostenía en las manos palpitaba con una tenue luz roja que coincidía con la del portal que tenía detrás.
Isabel no sabía si quería reír o llorar.
¿Qué demonios está pasando? ¿Acaso Noé se llevó consigo a todos los demonios? Seguramente esto es…
El portal se agitó una vez más. Un último demonio emergió de su interior, con una larga cabellera plateada que se extendía por el suelo tras ella. Su rostro estaba cubierto por una máscara blanca con un diseño azul que representaba un solo ojo.
—¡Estamos todos aquí! —exclamó Lee alegremente—. ¡Buen trabajo, Sticky!
—Gracias —dijo tímidamente el demonio que sostenía la llave. Arrastró los pies por el suelo y el portal finalmente se cerró de golpe.
Los dos grupos se miraron fijamente. Durante varios segundos que se hicieron eternos, ninguno dijo nada. Incluso si Isabel hubiera podido encontrar las palabras, no estaba segura de qué habría dicho.
Finalmente, Silvertide dejó escapar una mezcla entre una risa ahogada y una tos.
“¿Qué pasó ahí abajo? ¿Dónde está Wizen? ¿Y cómo conseguiste la llave?”
Noé se aclaró la garganta.
“Es una larga historia… pero creo que debería empezar con algunas presentaciones, ¿no?”

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 591
Estás leyendo el capítulo 591 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.