Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 589 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah solo dejó que el espacio mental de Lee se desvaneciera una vez que la Proliferación Vacía hubo sido completamente agotada hasta su núcleo. Se encontró de nuevo en las Llanuras Malditas, sentado sobre la plataforma de obsidiana de Sievan.
Todos se habían reunido alrededor de él y de Lee. Sticky apretaba la llave con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos, y Moxie se quedó paralizada, con el rostro tan arrugado por el estrés que Noah temía que le fueran a salir canas a montones.
Noah no pudo evitar notar que la atención de Sievan parecía estar dirigida al techo en lugar de a él. El Señor de la Muerte lo notó e inclinó la cabeza lo justo para que Noah pudiera vislumbrar la leve sonrisa que apareció fugazmente en su rostro, como una brisa de verano. Parpadeó para disipar los últimos efectos de la runa mientras los ojos de Lee se abrían a su lado.
“¡Moxie!”, exclamó Lee lanzándose contra la otra mujer.
Moxie apenas tuvo un instante para asimilar la sorpresa antes de que un misil demoníaco la impactara. El demonio la envolvió, aferrándose a ella como un koala, y de paso le arrebató un trozo de cecina del bolsillo.
—Lee —dijo Moxie, con un alivio palpable reflejado en su rostro. Sus ojos se dirigieron a Noah—. ¿Hiciste…?
“Solucionado. Y ni siquiera es culpa mía.”
“¿No lo es?”
—Me comí mi Runa —dijo Lee, pero sus palabras fueron dirigidas directamente al costado de Moxie y apenas se oyeron.
—¿No necesitabas el mío? —preguntó Sticky. Era difícil saber si estaba aliviada o decepcionada—. ¿No funcionó?
—No. Usé el tuyo —dijo Lee, desenredándose de Moxie lo suficiente para liberar una mano y acariciar al otro demonio en la cabeza—. Me lo comí.
“¿Te comiste mi runa?”
—Sí. Fue muy útil —dijo Lee.
Sticky sonrió. “Ah. De acuerdo, entonces. Sievan, ¿tú también te comerás mi runa?”
El Señor de la Muerte soltó una suave risa. “No. Hoy no, Sticky. Pero quizá algún día. Después de que mi alma haya sanado. Después de que haya tenido tiempo para pensar”.
La expresión de Sticky se descompuso.
Las palabras de Lee resonaban en la cabeza de Noah. La runa de Sticky podía ser una forma en que los demonios se repararan… pero eso no significaba que quisieran usarla. Cuanto más poderoso se volvía un demonio, más se acercaba a su emoción.
Algo me dice que no todos pueden hacer lo que hizo Lee. Ella decía ser el peor demonio, y su deseo lo era todo. Así que, si un demonio está obsesionado con una sola cosa, quién sabe si estará dispuesto a renunciar a ella, aunque eso signifique que jamás podrá avanzar.
Ese era un problema para otro momento; concretamente, cuando tuviera tiempo para hablar con Yoru y Aylin. Eran sus mejores referencias sobre demonios en ese momento, y no tenía intención de abandonar a su raza ahora que sabían que existía una solución al problema, teniendo en cuenta que contaba con tantos amigos y aliados demoníacos.
—Entonces… ¿Lee está bien? —preguntó Moxie por segunda vez. Su voz estaba tensa, demasiado asustada para permitirse ilusionarse. Logró sujetar a Lee el tiempo suficiente para sostenerla como a un gato alargado—. ¿Estás bien?
“Mi runa está arreglada. Le di un mordisco a Decras, igual que Noé. Yo… sí. Eso es todo. No hice nada más.”
Noah la miró con los ojos entrecerrados. Moxie, que normalmente jamás habría pasado por alto una interacción tan obvia, estaba algo absorta en la primera parte de la confesión de Lee. Se quedó boquiabierta.
“¿Qué hiciste?”
—Literalmente eso —dijo Noah, acercándose a Moxie y tomando con cuidado a Lee de sus brazos para que pudiera pensar tranquilamente. Lee no opuso resistencia. Aparte de comer, no había nada que disfrutara más que ser llevada en brazos—. Creo que a este paso vamos a tener que preparar una tabla de embutidos. Una cesta de frutas quizá no sea suficiente.
—Oh, no puede ser… —Moxie se interrumpió y se giró un instante para secarse la cara con la manga. Exhaló larga y lentamente mientras se recomponía, luchando por contener sus emociones—. No puedo dejarlos solos ni un minuto.
—Sí que necesitamos un supervisor, ¿no? —preguntó Noé.
—A veces —dijo Lee—. Pero eso dificulta comerse las ardillas.
Noah hizo una mueca. No había olvidado ese detalle. Por un momento, intentó recordar si había compartido alguna comida con Lee después de alguna de sus… aventuras con las ardillas. La memoria le falló. Probablemente era lo mejor. Noah no estaba seguro de querer saberlo.
“¿Las ardillas? ¿Qué tiene que ver eso con nada?”
“Acordamos dejar de guardar secretos. Seguro que Lee te lo contará todo cuando tengáis un momento a solas.”
Moxie asintió, comprendiendo. Había cosas que, incluso entre amigos, no debían compartirse.
—¿Volvemos a casa ahora? —preguntó Lee, estirando el cuello para mirar a Noah.
—Sí —dijo Noah. Miró a Sticky y se aclaró la garganta—. Eso sí… si te parece bien intentar abrir un portal otra vez. Sé que la última vez fue muy estresante. Esta vez no hay prisa. Puedes tomarte tu tiempo.
—¡No necesito perder tiempo! —Sticky se puso de pie de un salto y extendió la llave frente a ella—. Puedo hacerlo. Estoy lista. Aunque puede que tarde un poco. Quiero tener cuidado esta vez para no romper nada.
—Un ratito está bien —dijo Noé—. Gracias, Sticky.
Ella asintió con firmeza y volvió a sentarse, concentrando su atención en el artefacto. Pequeños hilos de energía carmesí comenzaron a serpentear por su superficie. Se formaban mucho más despacio que la vez anterior. Parecía que le llevaría al menos una o dos horas controlar el portal.
Sieván la observaba con una expresión casi como la de un padre orgulloso, aunque no del todo. Había algo en aquel demonio que hacía que sus emociones fueran completamente ajenas a Noé. Por muy amigable que fuera Sieván, seguía siendo el Señor de la Muerte. Él y Noé se entendían, pero eran muy diferentes.
—Ha sido una reunión intensa —dijo Sievan, mirando el enorme agujero en su pecho—. Las Llanuras Malditas serán un lugar… interesante en los próximos años. He desempeñado un papel pasivo durante muchos años, pero quizá sea hora de un cambio.
Por un instante, Noah casi sintió lástima por los Señores Demonio. Si Sievan decidía apoderarse de las Llanuras Malditas, estaba casi seguro de que ninguno de ellos podría detenerlo.
Sievan captó la expresión de Noah y soltó una risita.
“Ni de lejos tan extenso… pero Sticky se ha esforzado demasiado como para que sus esfuerzos sean en vano. Debe haber alguna forma para que los demonios accedan a sus esfuerzos, si desean utilizarlos.”
A Noah le picó la sorpresa al pensar en ello. De alguna manera, no se esperaba que Sievan se ofreciera a ayudar a distribuir las Runas Pegajosas. Supuso que tenía sentido; no era como si pudiera quedarse sentado en las Llanuras Malditas vendiéndolas a todo el mundo.
—Puedo conseguirte una copia —dijo Noé—. De todas formas, estaremos aquí un rato mientras esperamos el portal.
—Muy bien. No creo que muchos se arriesguen a usarlo al principio, pero es un buen comienzo. Quizá algunos sí. Quizá aprendamos de ello. —Una comisura de los labios de Sievan se curvó hacia arriba—. Lo dudo. Somos testarudos. Pero será interesante ver cambios en un plano que lleva tanto tiempo estancado.
—Supongo que volveremos en algún momento —dijo Noah—. No creo que nuestro trabajo aquí haya terminado. Cada vez que creo que estoy más cerca de comprender todo lo que hay que saber sobre las runas, me doy cuenta de que no sé nada. Las Llanuras Malditas tienen muchísimo que estudiar.
Sievan soltó una risita. —Eso significa que empiezas a comprender de verdad. Tengo muchas ganas de ver qué se te ocurre, pero aún quedan asuntos por resolver antes de que pueda dejarte marchar.
"¿Hay?"
—Me trajiste una runa de la muerte —dijo Sievan, mirando de reojo a Lee—. Aunque no la haya aceptado. Y también me darás otra runa antes de irte. No soy de los que dejan deudas sin pagar.
¿Me va a dar una runa gratis? ¡Claro que sí! Sabía que me encantaba este tipo. El Señor de la Muerte es mi segunda demo favorita... bueno, Sticky es bastante entrañable. ¿La tercera? Pero también está Aylin. ¡Mierda! Bueno, está entre mis favoritas. En algún lugar del top... diez, más o menos.
—Es usted muy amable —dijo Noah, mientras intentaba averiguar qué runa sería la más adecuada. Si Sievan estaba dispuesto a negociar, estaba bastante seguro de que podrían conseguir algo increíblemente poderoso.
“No es para ti para quien tengo una runa.”
Noah parpadeó. Eso le parecía bien, pero daba la impresión de que Sievan tenía a alguien en concreto en mente.
—¿Para quién es? —preguntó Moxie—. ¿Para Lee?
—No —respondió Sievan—. Tú.
* * *
Moxie y Sievan bajaron por la escalera flotante para recuperar su runa. Al parecer, Sievan no la tenía a mano. A Noah no le importó. Se puso manos a la obra con la tarea, sorprendentemente difícil, de duplicar la runa de Sticky.
La dificultad radicaba casi por completo en que su grimorio había decidido que ya había trabajado lo suficiente sin recibir la recompensa adecuada y se negaba obstinadamente a ceder energía mágica hasta que finalmente lo obligó a ceder.
Sievan y Moxie regresaron pocos minutos después de que Noah terminara su trabajo. El portal de Sticky estaba casi terminado a su lado; los últimos hilos de energía se entrelazaban formando una boca carmesí que se abría de par en par, esperándolos.
Moxie tenía una expresión extraña. Era una mezcla peculiar de pensativo, incómodo y lo que podría haber sido interés. Era una mirada que le indicaba a Noah que tendría que preguntarle qué le había dado Sievan exactamente cuando estuvieran a solas.
Sievan extrajo la runa adhesiva duplicada del libro y luego echó una mirada perpleja a las páginas del grimorio.
—¿Sabes qué es esto? —preguntó Sievan.
—¿De verdad? —Los ojos de Noé se abrieron de par en par—. ¿Me lo dirás...?
—No —dijo Sievan con una sonrisa irónica—. Sospecho que no le gustaría si lo hiciera.
“¿Qué, tienes miedo a un libro?”
—¿Yo? No. Pero es divertido —respondió Sievan—. Qué curiosa… pequeña conglomeración. Parece que le caes bien.
El grimorio se cerró de golpe sobre la mano de Noé. Este soltó una retahíla de maldiciones y arrancó los dedos de sus gruesas páginas, echándose el enorme libro a la espalda. “Me lo podrías haber creído”.
A pesar de sus palabras, no había olvidado cómo el Grimorio había salvado a sus alumnos, ni cómo le había hablado a él.
Otra larga conversación que iba a tener pronto.
Una que esperaba con ilusión.
Se oyó un chasquido seco. Una onda de energía invisible pasó junto a Noah y le produjo un cosquilleo en la piel. Sticky dejó caer las manos y se encorvó mientras exhalaba aliviada. Parecía demasiado cansada como para hacer otra cosa que no fuera dedicarles una leve sonrisa.
“Lo logré. Abrí una conexión de regreso al plano mortal.”
—Eres increíble, Sticky —dijo Noah con una sonrisa. Dudó un instante—. ¿Cómo controlamos adónde va?
—Lo configuré en el lugar donde les dijiste a tus amigos que te encontraras —respondió Sticky. Sus mejillas se enrojecieron—. Estábamos escuchando.
“Qué conveniente. ¡Excelente trabajo! Sievan, ¿es Zath…?”
—Han terminado la tarea que les encomendé —dijo Sievan asintiendo—. Están preparados.
El Señor de la Muerte dirigió su mirada hacia el hueco de la escalera. Noé la siguió. El Demonio de Rango 7 salió del vestíbulo, claramente llamado por Sievan. Tras él, varias caras conocidas.
Noah sonrió al volver la vista hacia el portal. Una mezcla de emoción y un ligero nerviosismo lo invadió. Después de tanto tiempo, por fin regresaba al plano mortal, y esta vez, como es debido. Noah volvía con sus alumnos.
Solo esperaba que no les importara que trajera consigo a algunos amigos nuevos.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 589
Estás leyendo el capítulo 589 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.