Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 575 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los hongos estaban en llamas, y la culpa de Todd fue solo en parte.
—¡Agáchate! —gritó Emily, con la voz apenas audible entre el crepitar de las llamas que lo rodeaban.
Todd se arrojó al suelo pantanoso. El musgo crujió bajo él mientras rodaba, y arrancó más tierra de debajo de la capa de follaje para reforzar su armadura dañada.
Algo gritó en el aire sobre él. El hielo le pinchó la nuca a Todd al pasar. Un fuerte estruendo resonó en el bosque un instante después, seguido de un alarido de dolor.
Todd se puso de pie de un salto, apartando el fuego de los hongos ardientes que lo rodeaban y formando una bola entre sus palmas. Ante él, entre docenas de hongos caídos y aplastados del tamaño de edificios, se alzaba un enorme monstruo con forma de rana.
El monstruo era fácilmente tres veces más alto que él. Una enorme lengua gris colgaba de su boca, cubierta de púas dentadas. Su piel amarilla estaba cubierta de una sustancia viscosa que había demostrado ser un retardante de fuego exasperantemente eficaz. Las explosiones de Todd habían logrado chamuscarlo en algunos puntos, pero su magia había resultado prácticamente inútil contra el monstruo.
No tuvo tanta suerte contra Emily.
Una enorme flecha de hielo sobresalía de una de las patas de la rana, clavándola al suelo. La rana croaba y se debatía intentando liberarse, pero era inútil. El hielo se extendía por su extremidad, penetrando profundamente en la carne del monstruo y congelando el líquido viscoso que la cubría.
—¡Genial! —exclamó Todd con una sonrisa de oreja a oreja—. ¡Qué bueno, Emily!
Se oyó un fuerte crujido a sus espaldas. Todd se hizo a un lado.
Una seta en llamas se desplomó tras él. Su cabeza explotó con un estruendo ensordecedor, lanzando una sustancia ardiente por todas partes. Un trozo impactó contra el tallo de otra seta. Esta ardió en llamas con un rugido similar al de un haz de leña seca.
Todd hizo una mueca de dolor.
—Oye, ¿has oído hablar de la palabra autocontrol? —preguntó Emily desde unos pasos detrás de Todd, tensando su arco y preparando otra flecha. La rana chilló y se retorció, pero estaba clavada.
—Lo siento —dijo Todd—. No me di cuenta de que los hongos explotaron al incendiarse. De verdad que no me lo esperaba. ¿Por qué demonios alguien elegiría un lugar tan raro para un examen?
Emily soltó la flecha de su arco. Esta cruzó el aire como un relámpago y se clavó en el ojo de la rana, penetrando profundamente en su cerebro. El monstruo se estremeció, luego se desplomó inerte y cayó al suelo; la lucha terminó para siempre.
Todd no sintió energía alguna, pero era de esperar. Metió la mano en el bolsillo y sacó el fajo de Catchpapers que había doblado dentro. Una sonrisa iluminó su rostro y levantó uno.
—Lodo Goteante de rango 2 —dijo Todd—. Conseguí una runa.
—¡Por fin! ¡Buenas noticias! —exclamó Emily. Salió de entre los árboles para reunirse con Todd, quien le entregó el periódico. Ella le dio uno en blanco a cambio.
Otro hongo en llamas se desplomó. Ambos hicieron una mueca de dolor cuando su cabeza explotó, pero afortunadamente, todos los demás hongos de la zona ya habían sido quemados por completo y el lodo que llenaba las cabezas de los hongos simplemente salpicó inofensivamente sobre el suelo húmedo y musgoso.
—Sigo pensando que deberían haber hecho el examen en las Acres Quemadas. Por los viejos tiempos —dijo Todd, guardando el nuevo periódico en el bolsillo trasero. Hizo una pausa, entrecerrando los ojos hacia el aire detrás de Emily.
No se veía nada, pero con su visión térmica, detectó una mancha de calor que señalaba a una persona. Todd se cruzó de brazos sobre el pecho.
—James, ¿vas a quedarte ahí parado oliéndole el pelo o vas a ser útil de alguna manera?
—No estaba oliendo su cabello —dijo James, mientras el aire se ondulaba al soltar su magia y aparecer a plena vista—. Estaba evaluando la situación.
Emily ni se inmutó ante su llegada. O se había acostumbrado a que James apareciera de repente, o ya sabía que estaba allí.
—¿Qué, lo del olor del jabón que usa? —Todd soltó una risita mientras escudriñaba el área en busca de más señales de recién llegados. El fuego dificultaba que su visión térmica detectara humanos o monstruos a su alrededor, pero la mayor parte de las llamas ya se estaban extinguiendo.
—Mango —dijo James.
—¡Oye! —exclamó Emily. Entrecerró los ojos y le dio un codazo a James en el estómago, de una forma muy parecida a como Todd había visto a Moxie hacerlo con Noah incontables veces—. No tienes por qué ir contándoselo a todo el mundo. Es raro.
—¿Por qué? —preguntó James—. Lo conseguí para ti.
Otra señal térmica llamó la atención de Todd, pero esta ya la esperaba.
Isabel rodeó el tronco de una seta intacta y salió al claro quemado que Todd había creado por error.
—Me alegra saber que hemos logrado mantener la concentración durante el examen —dijo Isabel con una sonrisa irónica—. Todd, ¿por qué intentas que el Bosque de los Hongos se te venga encima?
—Los hongos explotan cuando los quemas —dijo Todd—. No lo sabía. ¿Dónde está Alexandra?
“Se fue por su cuenta. Pensaba que el examen sería demasiado fácil si trabajaba con nosotros, y quería asegurarse de aprender. Creo que quizá la dejamos pasar demasiado tiempo con Jalen”, dijo Isabel, pellizcándose el puente de la nariz. “Pero está bien. No creo que haya ningún estudiante que realmente pueda representar una amenaza para ella. Incluso esa chica de rango 3, Fiona… no ha visto una pelea de verdad como la que ha visto Alexandra”.
—Es una chica dura —dijo Emily asintiendo con la cabeza.
Todd la señaló con el dedo. “¡Ja! ¡Dijiste "badass"! ¡Te dije que era una palabra genial!”
—¡Mierda! —exclamó Emily, llevándose las manos a la cara—. Me está arruinando el vocabulario. ¿Sabes lo que me va a hacer Moxie si se entera de que ya no puedo hablar como una noble de verdad?
“¿Te felicito por quitarte el palo del culo?”
James tosió, tapándose la boca con el puño para disimular la risa. Emily entrecerró los ojos y volvió a darle un codazo.
—¡Oye! ¡Eso no fue culpa mía! ¿Por qué no atacas a Todd? —protestó James.
—Él es problema de Isabel —respondió Emily.
—Ah —dijo James asintiendo con aire de sabiduría, luego se giró bruscamente hacia Emily y casi tropezó—. Espera. Están saliendo. Si él es problema de Isabel, ¿eso significa que yo también soy...?
Un destello de calor captó la atención de Todd desde el cielo; un lugar que él, sin duda, no había incendiado.
“¡Arriba de nosotros!”, gritó Todd.
Todos reaccionaron al instante. Isabel empujó a Emily detrás de ella y pesadas placas de armadura surgieron del suelo para azotarla. James desapareció de la vista y Todd concentró energía en su armadura de piedra, preparando los ataques explosivos en sus brazos y pies.
Una mujer atractiva descendió del cielo sobre ellos, aterrizando con gracia en el centro del claro quemado. Su brillante cabello rubio ondeaba en el aire tras ella como una serpentina, y aunque estaban en medio de un examen, lo único que llevaba puesto era un vaporoso vestido blanco.
Ella arqueó los brazos sobre la espalda, casi como si intentara posar, y Todd se dio cuenta de que en realidad no había tocado el suelo. La chica flotaba a unos centímetros de él.
Todd frunció el ceño. Reconoció a la chica, pero solo vagamente.
Ella es del curso avanzado. No recuerdo su nombre. ¿Y qué está haciendo? ¿Se está atragantando con algo?
Durante un largo segundo, nadie hizo nada. Simplemente se miraron unos a otros. Entonces, el recién llegado entrecerró los ojos.
“¿Qué? ¿Ninguna reacción?”
—¿Debo dispararle? —preguntó Emily.
—¿Para qué molestarse? —preguntó Isabel—. Dudo que haya conseguido reunir alguna runa. No merece la pena el esfuerzo.
—¿Qué? —El ojo de la chica se contrajo—. ¡Yo también estoy en el programa avanzado, ¿sabes?!
—¿Tenéis runas? —preguntó Todd.
—Eso no te incumbe —dijo la chica, ignorando la pregunta de Todd. Aquello prácticamente confirmaba que, en realidad, no había recogido ninguna runa. Señaló a Todd con el dedo—. Me vas a dar las que has recogido.
“Este es el robo más extraño en el que he participado”, dijo Todd.
—Voy a dispararle —dijo Emily, levantando su arco.
—¿Estás segura de eso? —preguntó la chica con una sonrisa burlona. Un escudo blanco cobró vida a su alrededor y el bosque susurró. Otros cinco estudiantes emergieron del otro extremo del claro, cada uno cubierto por su propio escudo. Se acercaron a ella. —¿Acaso has olvidado quién soy?
Todd estaba bastante seguro de que todos estaban en el Curso Avanzado, pero no lo recordaba con certeza. No se había percatado de su llegada, pero venían de la dirección del fuego.
Hacía tiempo que Todd o alguno de los demás no asistía a una de las reuniones con el resto del Programa Avanzado. Últimamente, Jakob y Verrud se habían vuelto más atrevidos en sus intentos de acercarse a Isabel. Marley, la alumna de Jakob, también lo había intentado varias veces.
Había demasiados enemigos. Era difícil controlarlos, así que el grupo optó por ignorar el problema por completo. Entrenar con otros estudiantes del Programa Avanzado era genial, pero entrenar con Jalen, Bird, Brayden y los demás era mucho más efectivo.
También era considerablemente más seguro.
Jalen solo intentaba, en cierto modo, matarlos.
—¿Por qué nadie me contesta? —exigió la chica—. Si tienes miedo, podemos saltarnos directamente a la parte en la que me das tu…
—Olvidé tu pregunta. Lo siento —dijo Todd con una sonrisa tímida. Recurrió a más poder, pero mantuvo un tono completamente despreocupado. Tenían varios enemigos. No podían permitirse tomar esto a la ligera. —¿Qué era?
—¡Te pregunté si sabías quién era! —espetó la chica—. Era una pregunta retórica. Claro que sí…
Lo siento. También olvidé tu nombre.
A la niña le tembló el ojo.
—Yo también —admitió Isabel—. Perdón. Alexandra era la que recordaba los nombres al azar. Es muy educada, pero ahora mismo está ocupada. ¿Te acuerdas, Emily?
—Eh… ¿era Casie? —preguntó Emily con cautela. Aunque sus palabras sonaban inseguras, sentía cómo la punta de su flecha se llenaba de energía. Se preparaba para luchar.
“¡No! ¡Bethany! ¡Me llamo Bethany! ¿Cómo lo has olvidado? ¡Ya hemos entrenado antes!”
—¿Tenemos? —preguntó Isabel.
"¡Sí!"
“¿He ganado?”
Bethany cerró la boca de golpe. Entrecerró aún más los ojos. —Sí. Pero esta vez será…
—Ah. Con razón no recuerdo tu nombre —dijo Isabel, interrumpiendo a Bethany. Negó con la cabeza—. Esto no merece la pena. Está claro que aún no ha conseguido ninguna runa.
El viento aullaba alrededor de Bethany y se concentraba en sus manos, formando dos esferas de magia blanca y retorcida. “Eres buena con la espada, pero te superamos en número, y esto no es un ring de entrenamiento. Este es el mundo real. Dame lo que tienes y no te aplastaremos en este examen aquí y ahora”.
—¡Whoosh! Buena frase. ¿La practicaste frente al espejo esta mañana? —preguntó Todd.
Las mejillas de Bethany se pusieron rojas como tomates. "¿Cómo...? ¡No! ¡Claro que no!"
—Esto es simplemente triste —dijo Emily—. Le voy a disparar ahora mismo.
—Sí —dijo Todd.
Bethany extendió las manos hacia adelante. Las bolas de viento estallaron, transformándose en un vendaval aullante de cuchillas blancas que se dirigió hacia Emily.
Emily soltó la cuerda de su arco.
Una flecha de hielo cruzó el aire a toda velocidad. Impactó contra el frente de viento y lo atravesó en un instante. Los ojos de Bethany se abrieron desmesuradamente.
Uno de los chicos que estaban junto a Bethany se abalanzó sobre ella, un escudo marrón ardiendo con energía mientras invocaba piedras del suelo y las formaba para crear un muro entre ellos.
La flecha atravesó la piedra de lado a lado. Siguió su camino hacia el niño, destrozando su escudo como si fuera de azúcar y clavándose directamente en su pecho. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, incrédulo. Un collar en su cuello brilló con una luz blanca cegadora y desapareció, sacado bruscamente del examen para recibir atención médica.
Todos llevaban un collar similar. No serviría de nada si recibían un golpe mortal, pero supuestamente estaba prohibido. Todd no iba a confiar en que los alumnos de Verrud y Jakob lo recordaran.
—¿Cómo? —Bethany retrocedió tambaleándose, con la boca desencajada por la incredulidad mientras miraba el lugar donde uno de sus aliados había estado un momento antes.
Todd se sacudió. Se estaba distrayendo.
Debería concentrarme, aunque esta gente sea un chiste. Sus runas no son nada comparadas con las nuestras gracias a que Teacherman nos enseñó a hacer combinaciones perfectas.
—Estaremos encantadas de fingir que respondemos a sus preguntas cuando termine el examen —dijo Isabel. Bethany extendió las manos y lanzó ráfagas de viento hacia ella. Isabel simplemente alzó un escudo de piedra del suelo, bloqueando la magia sin esfuerzo. El rostro de Bethany palideció. Retrocedió un paso y luego se impulsó por los aires.
¡Estás haciendo trampa! ¡Volveré!
Una lanza azul brillante surcó el aire. Atravesó el escudo de Bethany, haciéndolo añicos, y se clavó en su espalda. La chica se puso rígida y desapareció en un instante. Varios trozos vacíos de Catchpaper cayeron revoloteando desde donde había estado.
—No dejen que ninguno se lleve su Catchpaper —dijo Isabel, mientras su lanza se reformaba en su mano al volverse hacia los estudiantes restantes.
Los estudiantes que quedaban palidecieron. Dos de ellos habían caído en dos ataques. Sus escudos no habían sido lo suficientemente fuertes como para resistir un solo golpe. Se dieron la vuelta y corrieron, buscando refugio.
Todd sonrió.
Ojalá el Profesor estuviera aquí para vernos ahora. Nobles, huyendo de nosotros.
“Yo me encargo”, dijo Todd.
El suelo bajo sus pies estalló. El fuego brotó de sus pies al arrancar en movimiento, acortando en instantes la distancia que lo separaba de los nobles que huían.
Su risa fue lo último que oyeron antes de que sus escudos se hicieran añicos y sus amuletos se activaran, sacándolos del examen y poniéndolos a salvo.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 576
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 575
Estás leyendo el capítulo 575 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.