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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 564 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—No sabes lo que pides —dijo Sievan. A diferencia de cualquier otro sonido, sus palabras no se desvanecieron en el vacío infinito que rodeaba la plataforma de obsidiana sobre la que se encontraban. Cada una de ellas resonó en el aire, imponiendo su presencia con la majestuosidad de un rey—. Pretendes robar a aquellos cuyo poder eclipsa el tuyo como una montaña a un grano de arena. Los labios de Wizen se curvaron en una sonrisa gélida. Sticky, que estaba a unos metros detrás de él, tragó saliva con nerviosismo mientras Wizen sostenía la mirada de Sievan sin inmutarse. Cuanto más me dicen que algo es imposible de alcanzar, más me convenzo de que no lo es. Existe una manera de que un alma regrese a la vida. Lo sé. He visto pruebas de ello, surgidas de la existencia de vuestros propios seguidores. “Hay una diferencia entre impedir que un alma trascienda y rescatarla de lo que le espera en el más allá”, dijo Sievan, cruzando los brazos a la espalda. “No son lo mismo”. —Pero es posible. Jamás has dicho lo contrario —dijo Wizen. La llave en su mano vibró con energía carmesí y la apuntó al Señor Demonio—. Abrir el camino sería pan comido para ti. Lo preferiría así, pero he traído poder suficiente para desafiarte incluso a ti. —Sí —dijo Sievan, ladeando la cabeza en señal de observación—. Conozco el artefacto que portas. El poder no te pertenece. —No es así —convino Wizen—. Pero aun así lo ostento. Parece que nuestros caminos ya estaban trazados. Si no haces lo que te pido, tomaré el poder para hacerlo yo misma. Retrocede, muchacha. Sticky miró nerviosamente de Wizen a Sievan. Se tambaleó un poco, se llevó una mano al pecho e hizo una mueca de dolor. Retrocedió un paso, acercándose al borde del andén y alejándose de la creciente tensión en el aire, y se dejó caer, abrazando sus rodillas contra el pecho. El aire alrededor de la llave de Wizen vibraba. La presión rúnica explotó a su alrededor con tal fuerza que la obsidiana bajo sus pies se hizo añicos. Grandes fragmentos se levantaron a su alrededor y se elevaron por los aires, atrapados en un torbellino de poder que rodeaba al mago. Garras de luz carmesí rasgaron el aire y se clavaron en el brazo de Wizen, mordiendo profundamente su carne. Sus venas ardían con energía y Wizen rechinaba los dientes de dolor. Sievan no hizo ningún intento por detener a Wizen. El demonio observaba en completo silencio, con la misma expresión de hacía un momento. Era imposible saber si siquiera estaba mirando a Wizen. El viento aulló en el vacío y Wizen se elevó por los aires. El interior de su cuerpo se iluminó con brillantes destellos de relámpagos rojos que brotaron de su piel y llenaron el aire con su energía vibrante. La presión emanaba de Wizen. Fuertes crujidos resonaron al hacerse añicos más obsidiana bajo él, pero el poder se mantenía completamente contenido dentro de una esfera de tres metros alrededor de Wizen, sin siquiera acercarse a Sticky o Sievan. Wizen alzó una mano. Látigos de energía roja fundida azotaron el suelo y se enroscaron a su alrededor como los tentáculos de un ser arcano ardiente. —No temes mi magia —dijo Wizen. Sus palabras resonaron en el vacío y, mientras hablaba, rayos rojos brotaron de su lengua y se enroscaron a su alrededor como humo. —No —respondió Sievan—. No te temo, Hombre Tejido. Solo hay una cosa en la vida a la que temo, y no eres tú. “Entonces eres un tonto.” Wizen bajó las manos. Unos zarcillos rojos se dispararon hacia adelante. Parecían abrirse paso a través de la realidad misma. Grietas dentadas se extendían a su alrededor, dejando escapar una brillante luz blanca desde un vacío más allá. Sievan levantó una mano. La energía se desvaneció antes de alcanzarlo. La realidad se recompuso con un chasquido, volviendo al mismo estado en el que se encontraba instantes antes. —Para ti, soy la Muerte —dijo Sievan en voz baja—. ¿Estás seguro de que deseas hacer esto? Aniquilar a alguien inferior a mí no me produce ninguna satisfacción. Es un desperdicio de lo que podría ser un final digno. —No hay final más digno que este —respondió Wizen con voz gélida—. Y aún no has presenciado todo mi poder. “Entonces muéstramelo, Hombre Tejido. Acepta tu fin.” Wizen se llevó la mano al cuello. Sacó un pequeño collar de debajo de la camisa. Estaba adornado con seis esmeraldas. Una energía oscura se arremolinaba en cuatro de ellas, pero las dos restantes estaban opacas y sin vida. El collar se estremeció en la tormenta de relámpagos rojos que rodeaba a Wizen. Su mano se aferró con fuerza a las gemas que aún brillaban, y una determinación férrea se grabó en su rostro. —Teje. Dame mi poder —susurró Wizen—. Todo él. Me libero de mis ataduras. Un profundo zumbido resonó. Wizen alzó la mano izquierda y cuatro tensos mechones grises, pulsantes con una energía inmensa, se materializaron alrededor de sus dedos. Se extendieron hacia el vacío y desaparecieron de la vista. El aire que rodeaba a Wizen se quebró. Una luz blanca brotó de grietas blancas que crecían, iluminándolo con su resplandor fantasmal como un ángel vengador descendido de los cielos. Un fuego negro surgió en la palma de Wizen. Se propagó con la fuerza de un tsunami, engullendo media plataforma y desplomándose sobre Sievan en un instante. El fuego se disipó, absorbido por la palma del Archidemonio, pero Wizen aún no había terminado. El aire se partió cuando un rayo gris cayó con un silbido y golpeó los hombros de Sievan. Sievan se tambaleó, y un destello de sorpresa cruzó su rostro. Humo se elevaba de su traje, que se había chamuscado ligeramente. Látigos rojos de luz surgieron de las palmas de Wizen, dejando aún más grietas en la realidad a su paso. Más fuego negro brotó de Wizen y se elevó cientos de pies en el aire frente a él, llenando por completo el vacío y rugiendo hacia Sievan. Sievan agitó la mano. Una onda de nada emanó de sus dedos, aniquilando cada pizca del poder de Wizen que tocó, pero Wizen ni se inmutó. De él brotó aún más magia. Un rayo de luz negra, palpitante y enfermizo, surgió de sus palmas y se estrelló contra el pecho de Sievan, haciendo que el demonio se deslizara hacia atrás por la plataforma. La expresión del Archidemonio se tensó y apretó con fuerza el poder, haciéndolo añicos. Mientras se desvanecía en destellos de luz que se perdían en el aire, más relámpagos cayeron sobre Sievan desde arriba. Se tambaleó y Wizen lanzó sus tentáculos hacia él una vez más. Sievan chasqueó los dedos. Un pulso le arrancó del cuerpo y recorrió toda la plataforma. La magia de Wizen se desvaneció al instante en que su poder la tocó, pero esta vez, no todas las grietas blancas en la realidad se repararon. —Eres un mortal poderoso —dijo Sievan—. Más fuerte que cualquiera con quien haya luchado antes. Pero no puedes vencerme. Esto no tiene por qué terminar así. Nuestros otros invitados llegarán pronto. —Soy mucho más que la suma de mis partes —respondió Wizen. La sangre le corría por la nariz y le perlaba los labios—. Y ya no soy un hombre paciente. Su agarre en la llave se intensificó. Una luz roja palpitó a su alrededor y emanó de su piel, iluminando su cuerpo desde dentro. El aire a su alrededor se quebró. Enormes extensiones se evaporaron, transformándose en portales blancos que no conducían a ninguna parte. Wizen apretó con fuerza la mano libre. Un hilo gris surgió del vacío. Se enroscó en la muñeca de Wizen, clavándose en su piel. El mundo alrededor de Wizen vibraba. Su cabeza se echó hacia atrás mientras un rugido de dolor y desafío brotaba de sus labios. Grietas recorrían su piel y se desprendían como si fuera una vasija de barro rota. Una energía blanca emanaba de las grietas y brotaba de sus ojos y boca. Sievan extendió su mano hacia Wizen. Una densa humareda negra surgió del cielo y se transformó en una enorme palma del tamaño de un edificio de tres pisos. Se desplomó sobre Wizen, quien extendió su propia palma hacia arriba. Una energía blanca se encendió en su palma. Un brillante crujido rasgó el aire al conectarse su magia. Hubo un destello cegador, y la magia de Sievan se evaporó. El poder rugió alrededor de Wizen y arrasó el escenario a su alrededor, pero continuó manteniendo una amplia distancia de Sticky, quien observaba con asombro, los ojos muy abiertos y los labios entreabiertos por la incredulidad. Un mortal se defendía con uñas y dientes ante el Señor de la Muerte. —Posees poderes que te superan —dijo Sievan—. Te acercas cada vez más a mi dominio, Hombre Tejido. Aún estás a tiempo de gastar lo que te queda. —Ya lo he gastado —gruñó Wizen. Juntó las manos con un fuerte aplauso. Un rayo blanco y dentado surgió de entre sus palmas, con remolinos de llamas negras y energía gris retorciéndose en su interior. La extraña magia impactó contra Sievan y lo lanzó por los aires con una explosión ensordecedora. Apenas un instante después, Sievan pareció sorprendido antes de desvanecerse en el vacío. Sticky se quedó boquiabierto. "¿Lo hiciste?" —No —respondió Wizen—. Todavía no. Aún no me considera un oponente. —Porque no lo eres —resonó la voz de Sievan en la oscuridad. Volutas de humo negro brotaron de las tinieblas y se posaron en el escenario. El cuerpo del Señor Demonio se reformó. El humo se elevaba de su pecho y una pequeña grieta blanca brillaba en su estómago, donde la magia de Wizen lo había alcanzado—. Y ni siquiera intentas serlo. Solo has empleado una pequeña parte de tu fuerza, incluso mientras tu cuerpo se desmorona. —Me guardo el resto para algo más importante —respondió Wizen—. Enfréntate a mí, Sievan. En serio. Déjame presenciar tu verdadera fuerza, Señor de la Muerte. Puede que sea mortal, pero no podrás vencerme con menos. Sievan no tuvo oportunidad de responder. Un zumbido recorrió el aire. Un brillante resplandor mágico púrpura centelleó, trazando una línea en el aire. Se expandió hacia afuera formando un gran portal rectangular. Un demonio imponente, ataviado con armadura negra, atravesó el portal con una enorme espada mellada al hombro. Los ojos de Wizen se abrieron con incredulidad. No contra el demonio, sino contra quienes vinieron después de él. Una mujer con el pelo rojo brillante y túnica verde. Una chica demonio cuyas manos terminaban en pequeñas garras; garras que Wizen había sentido enroscadas alrededor de su propia muñeca hacía poco tiempo, de vuelta en el reino mortal. Y, tras ellos, un hombre con un enorme grimorio colgado al hombro. A Wizen se le erizó la piel. Era el otro portador de la Trama. Imposible. ¿Sievan lo tenía previsto? —Ah —dijo Sievan con una sonrisa de satisfacción—. Parece que el resto de nuestros invitados han llegado. Ahora podemos empezar.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 564

Estás leyendo el capítulo 564 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.