Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 562 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Wizen apoyó la palma de la mano en la puerta.
Ni se movió un ápice.
Empujó con más fuerza, pero fue inútil. Era como intentar abrir una pared a la fuerza. Entrecerró los ojos. No había manija para intentar abrir la puerta hacia el otro lado. Estaba claro que debía empujarse… lo que significaba que Sievan estaba jugando con él.
Wizen sintió la tentación de tomar la llave que colgaba a su lado, pero descartó la idea. Ya no iba a jugar con demonios débiles. Sin importar lo que pensara del resto de esa raza imperfecta, Sievan era diferente. Era un enemigo al que no podía permitirse enfrentar sin usar todo su poder. Además, no pudo evitar sentir la mirada de Sticky clavada en su espalda mientras esperaba a que abriera la puerta.
¿Por qué me importa lo que piense la niña? Es solo una callejera un tanto útil que terminó buscando la sombra del sol en la mía. No me interesa.
Wizen examinó las grietas de la puerta, buscando cualquier indicio de debilidad. Dudaba mucho que Sievan estuviera jugando con él sin motivo. Aquello era solo otra prueba. Otra forma de ver de qué era capaz. Seguro que había algún truco.
Su dominio se extendía por el pasillo. Sondeó cada hueco entre los ladrillos y palpó a través de las paredes en busca de la pista que necesitaba para resolver el rompecabezas sin malgastar ni una gota más de energía de la que ya tenía.
Un crujido sordo resonó en el pasillo.
¿Una trampa?
Wizen se puso rígido. Sus sentidos se agudizaron en busca de lo que había sucedido, solo para darse cuenta un instante después de quién era realmente el objetivo de su atención.
Sticky tragó saliva, sintiendo cómo se le enrojecían las mejillas al ver que Wizen se giraba hacia ella. Sostenía una galletita seca en una mano y tenía unas migas en el labio superior. Sacó la lengua y las lamió.
—Lo siento —dijo Sticky—. Tiene unas semanas. Lo estaba guardando para cuando tuviera mucha hambre. No pensé que sonaría tan fuerte. Ya puedo dejar de comer.
Decirle que pare ahora sería mezquino. No es la imagen ideal cuando intento demostrarle mi importancia a Sievan. El éxito de mi plan depende de que el Señor de la Muerte se reúna conmigo. No puedo demorarme más, o la llave podría perder su poder.
Wizen negó con la cabeza y volvió a mirar hacia la puerta. “Haz lo que quieras. Me da igual. No soy tan débil de mente como para distraerme con un poco de ruido”.
Volvió a extender su dominio, escudriñando las paredes. El mundo se desvaneció en el fondo mientras su concentración se agudizaba. Había lidiado con oponentes mucho mayores que una simple puerta. Ningún niño cualquiera sería suficiente para...
Crujido.
Wizen apretó ligeramente los nudillos de su bastón. Su dominio presionaba contra una minúscula deformación en la roca, tan pequeña que resultaba completamente invisible a simple vista. Proyectó su poder a través de ella, escudriñando lo que se ocultaba tras ella.
La incredulidad se reflejó en los ojos de Wizen. Minúsculas imbuiciones revestían el interior de la puerta de piedra. Eran tan pequeñas que prácticamente no existían, pero su poder permanecía intacto. La habilidad necesaria para lograr algo así era descomunal.
A pesar de la situación, Wizen tragó saliva. Se quedó paralizado por la admiración durante casi un segundo. Oculto tras una simple puerta se encontraba posiblemente la Imbuición más avanzada que jamás había visto. Algo así era una obra de arte indigna de ojos mortales. Era…
Crujido.
Wizen golpeó la puerta con la mano, saliendo bruscamente de sus pensamientos. Concentró su voluntad en el interior, siguiendo las minúsculas líneas de energía hasta que su mente se adentró tanto en las profundidades de la piedra que quedó sepultada. Las líneas de las imbuiciones eran tan delicadas que debía moverse con extrema cautela. Incluso la más mínima fluctuación energética podía destruir algo y arruinar el enigma.
Los segundos transcurrían y se convertían en minutos. Afortunadamente, se libró de cualquier otro crujido. Wizen supuso que Sticky había terminado de comer y había optado por guardar silencio, lo cual agradeció. Aquella no era una tarea sencilla. Necesitaba toda su atención sin interrupciones.
Patrones tan complejos que podrían haber enredado la mente de un joven se desentrañaron ante Wizen. No comprendía del todo el significado de las imbuiciones. Pero, por suerte, no le hacía falta.
Era mucho más fácil romper algo que fabricarlo.
Solo tenía que asegurarse de romperlo en el lugar correcto.
Un chapoteo húmedo desgarró su delicada concentración como si fuera papel mojado. El dominio de Wizen se estremeció. Fue una leve pérdida de control, tan sutil que la mayoría de los magos ni siquiera la habrían notado.
La Imbuición se desvaneció con un leve chasquido, como si nunca hubiera existido.
¡No!
Wizen se giró hacia Sticky como un borrón, la furia que le subía al pecho ni siquiera había tenido tiempo de reflejarse todavía en su rostro.
La mitad superior de la galleta que estaba comiendo, masticada hasta los huesos, se había desprendido del resto y había caído al suelo. De alguna manera, se había empapado por completo, pero antes de que Wizen pudiera decir o pensar nada, sus ojos se posaron en la chica demonio.
Se quedó paralizada, con el terror y la vergüenza reflejados en su rostro. “¡Lo siento! ¡Lo siento! Estaba lamiendo la galleta para que no crujiera tan fuerte y te distrajera, ¡pero se me escapó de las manos! ¡Sola! ¡No sé qué pasó!”
La rabia que apretaba la mandíbula de Wizen se detuvo en seco. Sintió como si le hubieran arrancado el aire de los pulmones. Sticky siguió balbuceando disculpas, pero Wizen apenas las oyó.
Se parece mucho a —
No. Esto es solo un demonio. Me aferro a un clavo ardiendo cuando el campo de hierba me espera. No puedo permitirme distraerme.
—¡Basta! —dijo Wizen, levantando una mano.
Sticky cerró la boca de golpe con un chasquido y se puso rígida. Lo miró con ojos muy abiertos y preocupados.
La mano de Wizen se crispó. Metió la mano en la bolsa que llevaba al costado y sacó una tira de cecina, arrojándosela al demonio. Ella la agarró, mirando la carne con incredulidad. —¿Qué es esto?
“Algo que puedas comer sin anunciar tu presencia a todo el territorio de las Malditas Llanuras.”
—Yo… yo creo que ya no tengo hambre. Está bien. No voy a comer —tartamudeó Sticky.
—¡Cómete la maldita comida! Ya te la di, y desperdiciar recursos es un gran crimen. Es como escupir sobre todos los que han dado su vida buscando lo que tú tienes —espetó Wizen, volviéndose hacia la puerta y examinando su superficie lisa.
Los acertijos de Sievan se iban al diablo. Esto estaba durando demasiado. Cuanto más se acercaba a su objetivo, más sentía que perdía el control. Era como si su subconsciente presentiera que el final se acercaba y hubiera empezado a soltar las riendas antes de tiempo. Por mucho que intentara recuperarlas, era imposible. Lo hecho, hecho está. No le quedaba mucho tiempo.
Parece que no me queda otra opción. Tendré que sacrificar algunos recursos. No es lo ideal, pero ningún plan es perfecto.
—¿Intentas abrir esa puerta? —preguntó Sticky en voz tan baja que Wizen apenas la oyó. Para colmo, había obedecido la orden de Wizen y ahora hablaba con la boca llena.
—Parece que sí —respondió Wizen, extendiendo la mano hacia la llave que tenía a su lado.
“¿Estás seguro de que necesitas reunirte con Sievan con tanta urgencia?”
Wizen miró a Sticky. —Sí. Lo sé.
“¿Por qué? ¿Acaso no puedes conseguir lo que quieres simplemente haciéndote más fuerte? Si eres fuerte, no necesitas atajos. Puedes hacer las cosas de la manera correcta.”
Alimenta a un animal callejero una vez y de repente creerá que puede bombardearte con preguntas.
—Esta es la única manera —dijo Wizen, hablando antes incluso de darse cuenta de que movía la boca—. He agotado todas las demás posibilidades. Solo hay uno en la historia que ha demostrado el poder de trascender este plano y acceder al siguiente.
—El más allá —dijo Sticky, abriendo mucho los ojos al darse cuenta—. Tú eres…
—Intento traer a alguien de vuelta —dijo Wizen—. Sí. Y necesito el poder de Sievan para lograrlo.
“¿Crees que puedes vencerlo y arrebatarle su Runa Maestra? ¿Eres tan poderoso?”
—Solo hay una forma de averiguarlo —respondió Wizen con una risa ronca. Su control sobre su cuerpo y sus emociones debía de estar flaqueando. Nunca antes había sido tan sincero con una respuesta. —No puedo fallar.
—¿Por qué? —preguntó Sticky—. Nadie más que Sievan puede ir al más allá y regresar.
—Estoy al tanto de los rumores —dijo Wizen. Su mano volvió a la llave que llevaba al costado y la sacó de su cinturón. Un océano de poder yacía en ella, esperando ser liberado—. Quizás algún día lo comprendas, cuando sanes tu corazón. Hay cosas que deben hacerse.
Sticky parpadeó sorprendido. —¿Cuándo? ¿Crees que podré repararlo?
“Para quienes tienen la suficiente determinación, todo es posible”. Wizen levantó la llave y le infundió poder, conectándola con la inmensa magia que reside más allá. “Hoy os lo demostraré. Rendirse es imposible. Visualizad un futuro donde triunféis y no permitáis que surja ningún otro camino”.
Sticky miró fijamente a Wizen durante varios segundos. Su mirada se desvió hacia la llave que él sostenía. Luego dio un paso al frente, interponiéndose en el camino de Wizen.
“Lo estás haciendo mal.”
"¿Qué?"
—La puerta. Estás intentando abrirla al revés —dijo Sticky. Se acercó a la puerta y se pasó la lengua por la palma de la mano. La golpeó contra el lateral de la puerta con un pequeño chapoteo y tiró suavemente del brazo.
La puerta se abrió con un crujido. Wizen miró a Sticky con incredulidad, y la llave casi se le cae de los dedos de la sorpresa.
¿Qué?
Sticky apoyó el pie contra la puerta y tiró de ella. Su mano se aplastó y se soltó de la puerta, tropezando con sus propios pies. El bastón de Wizen salió disparado y se enganchó tras sus hombros, deteniéndola antes de que cayera. La enderezó de un empujón antes incluso de darse cuenta de que se había movido.
"¿Cómo?" Preguntó Wizen, horrorizado.
—¡Es piedra esponjosa! —respondió Sticky con una sonrisa orgullosa—. Es súper porosa. Solo tienes que mojarte un poco y se te pegará con fuerza. ¿Nunca la habías visto? Está por todas partes bajo los Páramos. Muchos demonios la colocan cerca de los lagos y atacan cuando te quedas pegado a ella.
Wizen apartó la mirada de la puerta abierta y miró a Sticky. Su rostro palideció ligeramente y se presionó el estómago con la mano que había abierto la puerta. Sticky se percató de que Wizen la miraba y le dedicó una sonrisa tímida.
“Duele un poco. Te chupa la mano con mucha fuerza.”
Lentamente devolvió la llave a su lado, y una leve sonrisa se dibujó en sus labios. “Ya veo. Qué curioso. No lo sabía. De donde vengo no hay piedra esponja. Ya van dos veces que has hecho por mí lo que un demonio de rango 7 no pudo. Ahora estoy seguro. Encontrarás la forma de vencer. No te rindas en esta batalla”.
Rodeó a Sticky y abrió la puerta con el extremo de su bastón.
A Wizen se le cortó la respiración.
Más allá de la puerta se extendía un mar de nada.
Un vacío negro absoluto se extendía hasta donde alcanzaba la vista de Wizen, sin fin a la vista. Un único río de escaleras de obsidiana ascendía por la sala. Estaba rematado a cada lado con sencillas tapas doradas y terminaba muy por encima, en el borde de una gran plataforma circular.
Wizen no podía ver la parte superior del andén desde donde estaba, pero solo había una cosa que podía ser.
La sala del trono de Sievan.
Su mirada se posó en Sticky por un instante. Ella ya lo miraba con ojos expectantes.
—Vas a vencer a Sievan, ¿verdad? —preguntó Sticky—. ¿No vas a perder?
“¿Después de haber llegado hasta aquí? No lo permitiré. Todo lo que se interponga en mi camino caerá. ¡Ven!”
Sticky se llevó una mano al pecho y asintió con entusiasmo a Wizen. —Quiero verlo. Una lucha entre dioses. Nadie más en las Llanuras Malditas ha presenciado jamás algo así.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Wizen.
Ahora estoy seguro. Mi concentración se está desvaneciendo más rápido de lo que pensaba, lo que me lleva a reaccionar así. Todo irá bien. Ya estoy en la recta final.
—No hay dioses, pero aun así serás testigo —dijo Wizen—. Quizá, cuando todo termine, puedas tomar el corazón del vencido y reemplazar el tuyo con él. No lo olvides: siempre hay un camino hacia la victoria.
—No lo haré —prometió Sticky—. Ya entendí a qué te referías. Solo hay que elegir bien las batallas, ¿verdad?
—Precisamente —dijo Wizen.
Su bastón resonó al golpear el primer escalón de la escalera y comenzó a subir hacia la plataforma. Sticky lo siguió apresuradamente, y los ojos de Wizen no se apartaron de la plataforma que se alzaba imponente sobre ellos mientras ascendían los escalones.
Lo he logrado, y gracias a este pequeño demonio, no a mi propia fuerza. Qué gracioso. Mi querida Bella no lo podrá creer. Espera un momento más, mi amor. Voy por ti. Solo queda uno más que debe morir.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 563
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 562
Estás leyendo el capítulo 562 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.