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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 551 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La oferta de Zath funcionó. Decir que Noah estaba sorprendido sería quedarse corto. Por alguna razón, estaba convencido de que los demonios se enzarzarían en una discusión acalorada que acabaría degenerando en una pelea campal por toda la ciudad. En cambio, Zorin se limitó a encogerse de hombros y asintió con la cabeza. Y así fue como Noah, preguntándose a medias si de alguna manera no había despertado de un sueño, se encontró paseando por las calles de Treadon con el comandante de Belkus, el Heraldo de Sievan, un Demonio del Conocimiento de Rango 3 y un niño enmascarado con poderes para ver el futuro que, sin duda, no era realmente un niño. Noah aún intentaba comprender cómo las cosas habían llegado a ese punto cuando el universo decidió que no habían añadido suficientes rarezas al grupo. Algo blando e inamovible como una roca se alojó frente a su pie. Tropezó, tambaleándose y apenas logró recuperarse un instante antes de caer de bruces. La irritación se reflejó en el rostro de Noah mientras giraba hacia el origen de su ataque sorpresa, sabiendo ya quién era el culpable incluso antes de verlo. Solo había un ser en el universo que insistía sistemáticamente en interponerse en su camino cuando menos lo esperaba. Mascot estaba acurrucado en medio de la calle, acicalándose el trasero. Miró a Noah, cuyas espinas rojizas y moradas recorren su espalda vibrando con una leve energía, e inclinó la cabeza hacia un lado como preguntándole por qué el torpe humano no había estado mirando por dónde pisaba. —Hay una criatura —observó Zorin. —Por desgracia, este es mío —dijo Noah, alzando a Mascot y sosteniéndolo frente a él como a un niño pequeño con el pañal lleno. El gato se estiró, casi duplicando su longitud al estirarse hacia el suelo. Mascot fulminó con la mirada a Noah. Sus garras se liberaron de sus patas. —No creo que la criatura esté contenta contigo —dijo Zath. —La criatura no está contenta con nadie —dijo Noah. Levantó a Mascot hasta sus hombros. El gato se le aferró con las garras, pegándose a su hombro como una espina. Se volvió hacia Zorin e hizo un gesto con impaciencia—. No le hagas caso a la bola de pelo. —Nunca he visto un monstruo como este —dijo Zorin, observando a Mascot con curiosidad manifiesta—. ¿Es peligroso? —Eh. Ha hecho todo lo posible, pero aún no ha logrado matarme. ¿Verdad? —preguntó Noé. Mascot giró lentamente la cabeza para poder mirar a los ojos de Noah, moviéndose tan despacio que casi podía oír en su mente el chirrido de las piedras contra las piedras. —No creo que haya terminado de intentar matarte —dijo Zath—. Tu criatura lleva la muerte en su aliento. —Eh. Todavía no ha matado a nadie demasiado importante —dijo Noah, haciendo una pausa—. Creo. No apostaría por ello. Es un cabroncete vengativo. ¿Verdad, amigo? Tú también eres un cabroncete vengativo, ¿no? Le arañó el cuello a Mascot. El gato ronroneó, sin hacer el menor ademán de soltarse ni de retirar las garras. Noah miró a los demás demonios e hizo un gesto con impaciencia. —Estás sangrando —dijo Zorin. —Gracias —dijo Noé—. Lo sé. ¿Podemos empezar ya? Estoy muy ocupado. Tengo que cumplir con mi agenda. —Puede que Lord Belkus no permita la entrada de la criatura a su santuario. Es un demonio muy meticuloso —advirtió Zorin—. Detesta el desorden de cualquier tipo. Si tu criatura no se comporta, podría causar problemas. Noah miró a Mascot. —Él… él se porta de maravilla. Además, es muy ordenado. Jamás ha hecho ni un solo desastre… El cuerpo del gato se contorsionó. Mascot tosió y escupió una bola de pelo al suelo. El grupo de demonios la miró fijamente. Zorin volvió a mirar a Noah. —Por favor, no me pidas que te apoye en eso —susurró Aylin, bajando la voz lo suficiente para que solo Noah pudiera oírlo—. Me resulta muy difícil mentir. Noah no sabía si reír o suspirar. Simplemente inclinó la cabeza levemente y se aclaró la garganta. —No te preocupes. La verdad es que no creo que pudiéramos deshacernos de él aunque quisiéramos. Mascot va donde le da la gana. Zorin alzó una mano hacia el gato. Yoru ladeó la cabeza. Se puso rígida. —¡Alto! —ladró Yoru. Zorin se quedó helado. —¿Qué? Iba a eliminar a la criatura. —Si tocas esa bola de pelo, mueres —dijo Yoru con voz tajante—. Ni se te ocurra mirarla. Podrás intentar tocarla después de que hayamos conocido a Belkus. —¿Cómo lo sabes? —preguntó Zath, con curiosidad en la voz. —¿Puedo tocar a la criatura sin peligro una vez que lleguemos a Belkus? —Zorin frunció el ceño, confundido—. ¿Qué cambia? ¿Por qué importa cuándo la toque? —Me da igual si mueres después de que Spider haya aparecido —dijo Yoru con tono pragmático. El ceño de Zorin se frunció aún más. Observó a Mascot un instante, luego retiró la mano y negó con la cabeza. El demonio emprendió el camino de regreso calle abajo, y los demás lo siguieron. La sangre le corría por el brazo a Noah y le empapaba la manga mientras continuaban. Ni siquiera era que las heridas que le había hecho Mascot fueran tan grandes. El gato no dejaba de reabrirlas. Estaba casi seguro de que la estúpida criatura se había puesto más gorda desde la última vez que se habían visto. Probablemente esté comiendo algo importante. Noah no sabía muy bien qué pensar de que Mascot se presentara en una reunión tan importante, pero tampoco podía deshacerse del gato aunque quisiera. Una y otra vez había demostrado que el pequeño monstruo generalmente velaba por su bienestar, aunque solo fuera porque le resultaba divertido. Intentar perder a Mascot probablemente solo conseguiría que el gato volviera con un monstruo más grande y peligroso persiguiéndolo. Afortunadamente, el resto del viaje, de aproximadamente una hora, transcurrió sin problemas. Ninguno volvió a hablar, aunque la mirada de Zath se detuvo en Yoru en más de una ocasión. El demonio de armadura negra sentía una clara curiosidad por saber quién era ella; o quizá Zath poseía la misma habilidad que Axil y el lienzo de Yoru resultaba realmente interesante. Zorin se detuvo ante una puerta negra, frente a una enorme construcción de seis pisos, una mezcla entre mansión y palacio. De la gigantesca edificación se alzaban agujas con remates bulbosos que se afinaban hasta formar puntas como las púas de la cola de un escorpión. Estaba hecha de piedra negra con vetas de madera que la recorrían sinuosamente: una impresionante muestra de riqueza en las Llanuras Malditas, donde la madera era un bien escaso. Un guardia junto a la puerta la abrió, permitiéndoles el acceso al sendero de obsidiana que conducía a un par de enormes puertas dobles bellamente talladas. Representaban una escena de una batalla que Noah sospechaba que habría reconocido si hubiera sabido algo sobre la historia de las Llanuras Malditas. —Venid —dijo Zorin mientras los guiaba por el sendero. Las puertas se abrieron silenciosamente, cada una accionada por un mayordomo, y entraron en un largo pasillo cubierto por una suave alfombra roja. No había decoración de ningún tipo en las paredes ni en el techo, lo cual resultaba bastante extraño dada la grandiosidad de la mansión. Lo que más llamó la atención de Noah mientras él y los demás seguían a Zorin al interior fue la limpieza impecable. No había ni una mota de polvo en las paredes ni en las esquinas de las puertas. Estaba completamente impecable. Noé lanzó una mirada significativa a Mascot. Ni lo pienses. El gato se limitó a mirarlo fijamente. Noah reprimió un suspiro. No había forma de negociar con Mascot. No estaba seguro de por qué había aparecido, pero el pequeño monstruo solo solía hacerlo cuando presentía que algo divertido estaba a punto de suceder. Y, mientras Noah echaba un vistazo al grupo que seguía a Zorin por los pasillos, tuvo la sensación de saber exactamente por qué Mascot había decidido que este podría ser un evento que valía la pena presenciar. El pasillo desembocaba en una enorme sala del tamaño de un anfiteatro. Al fondo se alzaban dos enormes puertas dobles, sorprendentemente parecidas a las de la entrada del edificio. La inmensa sala se extendía hacia un lado, con un techo que alcanzaba fácilmente los treinta metros de altura. Al igual que el resto de la mansión, tenía el suelo cubierto de moqueta roja y carecía de cualquier otra decoración, salvo las puertas talladas. Incluso las paredes y el techo eran lisos. —Hemos llegado —dijo Zorin al detenerse ante las puertas y apoyar las manos contra ellas—. Lord Belkus os espera al otro lado de estas puertas. Los ojos de Noah se aguzaron. Sin importar a quién hubiera arrastrado consigo sin querer, no podía bajar la guardia. Belkus era un demonio poderoso y una posible herramienta para lidiar con Wizen, si Noah jugaba bien sus cartas. Bueno, eso o un enemigo poderoso. Le robé el subsuelo de su ciudad y asesiné a uno de sus subordinados. Pero eso es básicamente como un saludo demoníaco, ¿no? Supongamos que estamos a punto de averiguarlo. —Bueno, entonces será mejor que nos pongamos manos a la obra —dijo Noah con una sonrisa gélida—. No quisiera hacerlo esperar.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 551

Estás leyendo el capítulo 551 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.