arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 513 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La mano de Yoku se apretó alrededor de su máscara y Spider la observó con una leve curiosidad en el rostro. Parecía ignorar por completo que aquella fina pieza de cerámica no estaba allí para ocultar su identidad, sino para asegurarse de que ningún demonio la mirara a los ojos por error. Cualquier demonio que supiera quién era —incluso el mismísimo Belkus— habría desviado la mirada al instante. Spider ni se inmutó. O no tenía ni idea de quién era, o simplemente le daba igual. Yoku apostaría a que era lo primero, y solo haría una apuesta en toda su larguísima vida. Se quitó la máscara de la cara. Antes de que pudiera bajarla y sostener la mirada de Spider sin obstáculos, hizo una pausa. Y, por un breve instante, el demonio que escudriñaba sin cesar el futuro se vio atormentado por recuerdos del pasado. Viejos rostros parpadearon ante sus ojos ciegos. Algunos habían comenzado a desvanecerse con la edad, pero ni siquiera el implacable paso del tiempo había logrado borrarlos por completo de su memoria. La perseguirían mientras viviera. Hubo un tiempo, tan lejano que casi todos los que aún lo recordaban ya habían fallecido, en el que Yoku no poseía la Runa Maestra de la Profecía de la Luz de Luna. Un tiempo en el que vivía con sus padres y su hermano en una pequeña cueva en los Páramos. Yoku solo conservaba un único recuerdo claro de aquella época. La última de todas. Recordaba el dolor. La agonía abrasadora que le recorría el cuerpo cuando la Runa Maestra la transformó. Cuando le concedió el don de presenciar las posibles probabilidades de todo lo que tenía ante sí. Cuando le dio una ventana al futuro. Cuando, a su vez, le arrebató la vista. Había sido una broma cruel. Una Runa Maestra que otorgaba visión del futuro tenía un reverso que le arrebataba la vista del presente. La Profecía a la Luz de la Luna le había consumido los iris, dejando tras de sí portales vacíos hacia el inmenso poder que residía en su alma. Si ese hubiera sido todo el daño de la runa, tal vez nunca la habría considerado una maldición; pero Profecía a la luz de la luna era una Runa Maestra demasiado poderosa como para conformarse con eso. El inmenso peso de cada futuro posible almacenado en su interior pendía sobre ella como si el cielo mismo estuviera sostenido sobre zancos endebles. Pero la pasiva de Profecía a la Luz de la Luna le había arrebatado la vista. Le impedía contemplar con sus propios ojos los incomprensibles y cambiantes caminos del futuro, le impedía presenciar en una fracción de segundo la totalidad de un universo de potencial en constante expansión. La Profecía a la Luz de la Luna le había arrebatado los ojos para protegerla, pero no protegió a nadie más. Todavía recordaba la expresión del rostro de su padre mientras su mente se desvanecía. Sus ojos se habían vuelto vidriosos y apagados, ventanas rotas a un alma abandonada. Recordó el grito de su madre. Recordaba el pánico. La confusión. El terror. Yoku no había comprendido lo que había sucedido cuando murió su padre. No sabía lo que había hecho, pero lo había aprendido. Lo había aprendido cuando se giró hacia su madre y su hermano, solo para ver cómo los gritos se apagaban en sus labios mientras todo lo que los definía se desvanecía. Aunque lo hubiera intentado, no habría podido borrar de su mente los rostros de su familia. Ni siquiera había sido capaz de cerrar los ojos y aislarse del mundo. La Profecía a la Luz de la Luna le había arrebatado la vista, pero la había maldecido con la visión eterna. Ningún futuro volvería a escapar a su vista. Eso incluía el que ella misma se había hecho. En todos los años transcurridos desde aquel día, el dolor había disminuido. Se había fortalecido. Presenció el auge y la caída de innumerables demonios. Vio los errores que cometieron —tanto en el presente como en el futuro— y aprendió a evitarlos. Mientras los demás se apresuraban, Yoku avanzaba. Un pie delante del otro, se encaminaba hacia el inevitable futuro en el que saldría victoriosa. Cada vez quedaban menos demonios que hubieran sobrevivido hasta su edad. Sus ojos se convirtieron en una herramienta. Una que, de vez en cuando, apagaba la llama de una vida, tan insignificante que apenas la notaba. Pero hoy, por primera vez en siglos, Yoku dudó en mostrar sus ojos al mundo. Había visto el futuro más probable que resultaba de bajar la máscara. Era el único en el que Spider se aliaba con ella… y no tenía absolutamente ningún sentido. Desde que la Runa Maestra se unió permanentemente a su cuerpo, ningún demonio había logrado cruzar su mirada y sobrevivir con la mente intacta. En el mejor de los casos, se veían reducidos a meros autómatas sin mente, incapaces de hacer otra cosa que obedecer las órdenes que oían. Hacía tanto tiempo que Yoku no tenía una verdadera aliada que apenas recordaba el significado de la palabra. Ningún demonio en su sano juicio sería tan estúpido como para bajar la guardia a su lado, pues unos pocos instantes de contacto visual directo bastaban para acabar con ellos. Sus ojos habían sido un punto fijo en un mar de probabilidades y futuros inciertos. Pero, por primera vez, dudó no solo de sus poderes, sino también de sus ojos. Simplemente no podía comprender cómo el futuro en el que Spider haría lo que ella quisiera era el mismo en el que él la miraba fijamente. En el momento en que se miraran, la mente de Spider se derrumbaría y solo quedaría un vacío absoluto. El cascarón vacío de lo que una vez fue un demonio no era en absoluto un aliado. Se convertiría en un cadáver al que aún no le habían dicho que estaba muerto. ¿Significa eso que sobrevive? ¿Qué sucede cuando Spider me mira a los ojos? ¿Tiene alguna forma de verme de verdad cuando nadie más lo hace? ¿Verá mi fuerza y se arrodillará? ¿O mi runa no tendrá ningún efecto sobre él? —¿Estás bien? —preguntó Spider, ladeando la cabeza—. ¿Te arrepentiste de no haberte quitado la máscara? No pasa nada si no quieres. A mí no me importa, ya que no tengo ninguna intención de quitármela. No he llegado hasta aquí para rendirme ahora. He hecho demasiado para llegar hasta aquí como para flaquear. Este es el futuro que necesito. El único camino a seguir donde aún brilla la luz de la luna. Seguiré adelante, como siempre lo he hecho. Yoku se bajó la máscara. Sus ojos planos se encontraron con los de Spider, dos almas completamente desnudas la una contra la otra. Durante un instante de silencio, nada cambió. Entonces el alma de Yoku se estremeció. El inmenso poder que residía en Yoku la conectó con Spider mientras cada futuro potencial se desplegaba ante ella como un jardín de flores en plena floración. Todo el peso de su Runa Maestra se abatió sobre él, tal como lo había hecho sobre todos aquellos que alguna vez habían recibido su mirada. Unos zarcillos negros y humeantes brotaron de la tierra. Se elevaron en el aire, invisibles para todos excepto para Yoku, y se clavaron en los ojos de Spider como los colmillos de una gran bestia que se cierran de golpe. Y entonces el peso incomprensible de la Profecía a la Luz de la Luna, la Runa Maestra que había reducido a cenizas la mente y el alma de cada demonio que la había contemplado, se arrugó como un trozo de papel. Por primera vez en incontables años, Yoku sintió verdadero terror. Las visiones irrumpieron en su mente una tras otra. Un hombre sonriente estaba de pie en una extraña habitación bien iluminada, rodeado de niños que sostenían objetos de madera que cantaban en armonía con extrañas voces melódicas. Una cama blanca y sábanas blancas, con brazos de piel pálida y cetrina que hacían juego. El pitido agudo e irritante de extrañas estructuras metálicas con superficies brillantes cubiertas de runas extrañas e incomprensibles. Una habitación vacía... y luego oscuridad. Oscuridad y lo que se extendía más allá. Los labios de Yoku se entreabrieron. Su corazón dio un vuelco cuando una mano helada se cerró a su alrededor y comenzó a apretar. Cuerpos resplandecientes en una interminable línea dorada que se extendía a través de una vasta extensión de la nada. Un aburrimiento absoluto, pero algo más. No había nada más que escalones. Pasos. Pasos. Pasos. Pasos. Una y otra vez. Un aburrimiento infinito. El tiempo se estiraba y dilataba, perdiendo su significado. Podrían haber sido miles o cientos de miles de años. Era imposible saberlo. Un dolor incomprensible atravesó la mente de Yoku. Si aún tuviera control sobre su cuerpo, habría gritado. En cambio, no pudo hacer nada más que observar cómo las visiones la invadían con creciente intensidad. Años, décadas, siglos, milenios... todo transcurrió en un instante fugaz. Solo vio meros destellos, pero incluso esos fueron suficientes. La Profecía a la Luz de la Luna contenía todos los futuros que ella podía vislumbrar, pero cuando Yoku miró a los ojos de Spider, lo que encontró allí fue la eternidad. Una existencia que se extendía tan atrás en el universo que incluso cada futuro vasto que ella pudiera concebir no era más que un instante comparado con todo lo que su alma había experimentado. Era como comparar el peso de una canica con el de un planeta. Y, mientras la sangre goteaba de la nariz de Yoku y le corría por las mejillas, finalmente comprendió el futuro que había presenciado. Solo podía comparar los futuros consigo misma, y Spider era más pesada que ella. Mucho, muchísimo más pesado. Spider no se arrodilló ante ella. No obedeció sus deseos ni se integró en sus planes. Solo existía un futuro en el que ella obtendría todo lo que deseaba, y ese era aquel en el que se convertía en parte de él.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 514

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 513

Estás leyendo el capítulo 513 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.