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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 476 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aylin no pudo evitarlo. Le tembló el ojo. La emoción que le oprimía el pecho se había distorsionado tantas veces que ya no sabía qué era. Ni siquiera sentía alivio. Solo un cansancio profundo, propio de la edad, un cansancio que había logrado desarrollar por completo en tan solo un día. Arrodillado a sus pies estaba alguien que debería haber sido uno de los demonios más poderosos que jamás había conocido. Apenas unas horas antes, habría salido corriendo en dirección opuesta con todas sus fuerzas si hubiera sospechado que alguien así siquiera lo miraba. Ahora, solo quería preguntarle a Lee si le había guardado algo de comida. Estaba emocionalmente adormecido, completamente vacío. Ya no le quedaba nada que ofrecer. —Le ruego que responda —dijo Vrith, aún postrada ante él. Había un dejo de ira contenida en su voz que lo impulsó a ponerse en marcha de nuevo. —Yo… eh, claro —dijo Aylin, probablemente de la forma más patética de aceptar una rendición en la historia de las Llanuras Malditas—. Lo siento. No suelo hacer esto. ¿Tengo que decir algo más? Vrith rechinó los dientes de frustración. Sin duda, no había querido que él la oyera, pero Aylin no la culpaba. Ni siquiera podía imaginar lo que debía sentir en su situación. A juzgar por la presencia de Lee a su lado, tuvo la impresión de que su rendición no había sido del todo voluntaria. —Lo habitual es ofrecer condiciones de rendición —dijo Vrith, escogiendo cada palabra con cuidado, con una humildad tan falsa que casi podía saborearla—. La alternativa implicaría que pretenden tomar a toda mi banda como sirvientes en lugar de como miembros. No creo que lo acepten de buen grado. ¿Eso implica que lo haría? ¿Qué le hizo Lee a la banda de los Devastadores? El grupo de Spider es de otro planeta. Me alegra que no estén enfadados conmigo, pero tendré que asegurarme de que siga así. —De acuerdo —dijo Aylin apresuradamente—. ¿Tal vez deberíamos hacerlo en un lugar más privado, en vez de en medio de la calle? —Eso suena como una idea espléndida —dijo Vrith, aún con voz cortante, indicándole a Aylin que evidentemente se había perdido algo. —Oh. Eh… ya puedes ponerte de pie —dijo Aylin haciendo una mueca de dolor. Probablemente debería haber empezado por ahí. Vrith se puso de pie con un movimiento fluido. Se sacudió las rodillas y le dirigió una mirada significativa. “Gracias, señor de la calle. Por favor, indíqueme dónde continuaremos nuestra conversación. Le seguiré”. “Eh, con Aylin basta. Tú también eres un jefe de la calle, ¿no? Parece raro seguir usando títulos.” Vrith arqueó una ceja pero inclinó la cabeza. —Muy bien. Aylin, entonces. Lee le hizo un gesto de aprobación con el pulgar. Aylin se giró rígidamente y comenzó a regresar a la plaza del mercado. Dejarle la espalda a Vrith hacía que todos sus sentidos le gritaran en señal de alerta, pero Lee estaba justo a su lado. Probablemente no dejaría que Vrith lo matara sin motivo alguno. Además, ningún demonio que se precie se rebajaría a su nivel para atacar por sorpresa a alguien mucho más débil. Y menos aún a un capo de la calle. Sus orejas se movieron al oír a los vigías en los tejados salir disparados, sin duda corriendo para informar de lo sucedido en el campamento —o en otros campamentos—. No le sorprendería en absoluto que alguna de las otras bandas hubiera enviado vigías para averiguar qué ocurría en el territorio de Golon. Ese era un problema que se resolvería más tarde. En ese momento estaba demasiado preocupado por la persona que caminaba detrás de él. Pronto regresaron a la plaza del mercado. Casi todos los demonios que merodeaban por allí habían desaparecido, pero Aylin los percibió tras la protección de sus tiendas y los oyó moverse nerviosamente mientras los observaban a él y a Vrith caminar por el campamento. Después de tanta charla, nadie se atrevió a quedarse a ver qué pasaba cuando Vrith apareciera. ¿Qué tan aterradora es? No sé nada de ella ni de su banda, salvo que es de rango 3. Debería informarme mejor si no quiero que Spider me ataque por sorpresa cada vez que me lance contra algo. Aylin, sin pensarlo dos veces, regresó a la tienda de Golon. Empujó la solapa y la sostuvo para Vrith. Ella lo miró con cierta sorpresa al entrar, pero su mirada se desvió rápidamente por encima de su hombro. —No estamos solos —observó Vrith—. Hay otros en tu trono. ¿Debo deshacerme de ellos? ¡Mierda! Envié a Violet de vuelta aquí con Torick y Edda. Los tres estaban acurrucados en el trono, mirando a Vrith con los ojos muy abiertos. Violet logró esbozar una expresión de confianza, y un destello de alivio se mezcló con el miedo en su rostro cuando se hizo evidente que Aylin aún no había logrado que lo mataran. —¡No! —gritó Aylin, aterrada de que Vrith se moviera antes de que pudiera detenerla—. Tienen derecho a estar aquí. Son mis hermanos. —¿Tus… hermanos? —preguntó Vrith, frunciendo el ceño mientras miraba de él a los demás. La confusión era evidente en su tono. Aylin no sabía qué la confundía. —Ya veo. ¿Se quedarán para la discusión de los términos de la rendición? —¿Te has rendido? —exclamó Violet. —No —dijo Aylin—. Ella sí. A Vrith le tembló un ojo. Era evidente que no le gustaba que se lo recordaran, sobre todo delante de un grupo de demonios de rango 1. De algún modo, Aylin sintió compasión por ella. —¡¿Qué?! ¿La golpeaste? —preguntó Edda—. Eso es tan co… Torick le tapó la boca a Edda con la mano, impidiéndole terminar la frase. A juzgar por la expresión de Vrith, probablemente había sido la decisión correcta. Aylin tragó saliva. —Violet, ¿podrías llevar a Torick y a Edda a otra tienda? Si alguien os molesta, diles que… eh, les arrancaré el corazón y se lo daré de comer, supongo. La amenaza sonó ridícula en cuanto salió de su boca. Vrith levantó una mano y tosió en su puño, pero no lo suficientemente rápido como para ocultar la comisura de sus labios que se curvaba hacia arriba. Pensó que era un idiota. Genial. Bueno, supongo que no importa lo que ella piense de mí con tal de que siga aterrorizada de Lee. —¿Estás segura? —preguntó Violet mientras miraba a Vrith. Sí, estaré bien. No te preocupes. Violet asintió y bajó de un salto del trono, llevándose consigo a Torick y Edda. “Estaremos cerca. Si necesitan algo, solo llamen. Traeré a Spider”. Sacó a los dos demonios más jóvenes de la habitación, lanzándole una última mirada por encima del hombro antes de dejar que la solapa de la tienda se cerrara, dejando a Aylin y Vrith solos en la habitación. —¿Acaso ocultan su poder? —preguntó Vrith mientras bajaba la mano. —No —dijo Aylin. Sintió un nudo en el pecho y entrecerró los ojos—. Por favor, no les prestes atención. Cualquier insulto que hayan podido proferir no fue intencionado. Si les haces algo, lo tomaré como una declaración de guerra. Vrith ladeó la cabeza, estudiando sus rasgos con intensidad. —¿De verdad te importan? Entonces no son hermanos. Da igual. ¿Cuáles son las condiciones...? —Un momento —dijo Aylin—. ¿Qué quieres decir con que no son hermanos? —Te importan —dijo Vrith secamente—. Necesitarás una mentira más convincente sobre su identidad si quieres protegerlos. Los hermanos son una amenaza. Una herramienta que se puede usar a tu favor, no alguien a quien cuidar. Llamarlos familia no evitará que los usen en tu contra. —Son mis hermanos —insistió Aylin. No sabía qué le había dado ese repentino arrebato de confianza, pero la insinuación de Vrith de que no debería cuidar de la única familia que tenía le había dolido profundamente. —No tenemos los mismos padres, pero son mis hermanos. La expresión de Vrith fue indescifrable por un segundo antes de que respondiera. —Ahora demuestras más carácter que cuando viniste a mi encuentro en la calle. —Un fugaz atisbo de diversión, tan contenido que casi ni se notaba, cruzó sus labios. Su expresión se tornó cansada. —Entonces, ¿cuáles son los términos de la rendición? ¿Qué se supone que debo pedir? No tengo ni idea de cómo funciona esto. ¿Cuánto se supone que debo recibir? ¿Tengo que ofrecer algo a cambio de evitar una pelea? —Bien. Los términos de la rendición. —Aylin se aclaró la garganta y asintió—. Eh… supongo que no atacarán a mi banda, ¿no? —Esa sería, en general, la definición de rendición —dijo Vrith, entrecerrando los ojos hacia Aylin—. ¿Te estás burlando de mí? —¿Qué? No —dijo Aylin apresuradamente mientras intentaba recordar qué más implicarían los términos de la rendición—. ¿Cuántos miembros tiene su campamento? ¿Necesitamos consolidar nuestros grupos? —Es grande, pero quizá podamos gestionar la logística una vez que definamos los términos concretos —dijo Vrith con voz ronca. Estaba claramente estresada, no cabía duda. Algo le decía a Aylin que se le escapaba algo. Por desgracia, no tenía ni idea de qué era. “Supongo que solo tienes que seguir las órdenes de Spider. Aparte de eso, sigue dirigiendo tu banda con normalidad. No me ha dado ninguna otra orden.” —¿Eso es todo? —preguntó Vrith, parpadeando. ¿Me he perdido algo? “¿Eso creo? Para serte sincero, estoy más perdido que tú. Haz lo que te diga Spider si quieres vivir. Eso es todo. Mientras no causes problemas ni nada por el estilo, todo irá bien.” —¿Esos son los términos? —Los ojos de Vrith se entrecerraron, escrutando los rasgos de Aylin con tal intensidad que casi retrocedió. —Sí —dijo Aylin—. Con tal de que no intenten encontrar algún resquicio legal extraño para hacernos daño, estaremos bien. Vrith extendió la mano, sin dejar de mirarlo con recelo. Aylin alzó la suya. Ella le sujetó el brazo y él hizo lo mismo con el de ella. —Acepto tus condiciones —dijo Vrith. Soltó su mano y negó con la cabeza—. Ahora que he aceptado, dime. ¿Qué va a hacer Spider? ¿Por qué me ofreces semejante trato? —No tengo ni idea —dijo Aylin, levantando las manos—. Spider hace lo que le da la gana, pero no lo he visto lastimar a nadie que haya seguido sus órdenes. ¿Qué se me escapó en los términos? Actúas como si hubiera pasado por alto algo importantísimo. “Vi a Vroth aceptar varias rendiciones durante su época como señor de las calles. Los señores de las calles derrotados que lograron escapar en mejor estado llevaban el símbolo de Vroth marcado en la cara y el pecho. Los demás tuvieron la suerte de salir con ambos brazos.” El rostro de Aylin se contrajo con disgusto. —Qué repugnante. ¿Pensabas que iba a necesitar algo así? —No intentaré cambiar tu opinión ahora. Los términos ya han sido acordados —dijo Vrith rápidamente. —No tengo intención de hacerle eso a nadie —dijo Aylin, negando con la cabeza y sintiéndose aún más cansado que antes. El rostro de Vrith se contrajo por un instante mientras libraba una batalla interna. Él no estaba seguro de si había ganado o perdido, pero finalmente logró articular un par de palabras. "Gracias." —Sí —murmuró Aylin. Se masajeó la frente. ¿Puedo dormir, por favor? Estoy agotada. No puedo con nada más hoy. No debería haber... —Ahora deberíamos hablar de logística —dijo Vrith—. Hay que determinar la nueva cadena de mando y mi lugar en vuestra banda. ¡Que Dios me salve!
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 476

Estás leyendo el capítulo 476 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.