arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 462 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Brayden no era ajeno a dar malas noticias, pero estaba acostumbrado a que las noticias fueran el filo de su arma. Esta vez eran palabras. Mientras observaba a los estudiantes de Vermil, con el estómago revuelto, el corazón apesadumbrado y la nuca helada, se dio cuenta de que prefería con creces la primera opción. No había otra opción. Era su deber, por más desagradable que fuera; no. Precisamente por eso. Respiró hondo y exhaló, pero las palabras se le escapaban de la mente por mucho que intentara encontrarlas. —¿Dónde está Vermil? —preguntó Alexandra, con clara sospecha en la voz—. ¿Por qué nos has llamado aquí? —Vermil… se ha ido —dijo Brayden con dificultad, apretando con fuerza la base de la silla hasta que la madera crujió. Sin duda, esta no era la forma correcta de dar la noticia. No sabía cuál era la correcta. Lo único que podía ofrecer era la verdad—. Fue absorbido por un portal a las Llanuras Malditas, junto con Lee y Moxie. Hubo varios momentos de silencio mientras todos lo miraban fijamente, intentando comprender sus palabras. Eso solo empeoró las cosas. La silla crujió y las astillas se desmoronaron bajo los dedos de Brayden; no eran lo suficientemente fuertes como para atravesarle la piel. Ojalá lo hubieran sido. El dolor le habría dado algo con qué distraerse de las miradas que lo taladraban. Es culpa mía. Quería refuerzos y sabía que Vermil era fuerte. Tenía razón. Si no hubiera estado allí, estaría muerto. Silvertide y Godrick también, probablemente. Y por eso… se ha ido. —¿Está muerto? —preguntó Alexandra, palideciendo—. ¿Cómo? ¿Qué? Él no podía… —No está muerto —dijo Todd. Miró fijamente a Brayden—. ¿Verdad? Dijiste que cayó al portal. ¿Todo él? ¿Con todo lo que tenía? —Todo —dijo Brayden—. Estaba vivo cuando cayó, pero… —Todd tiene razón —dijo Isabel. Tragó saliva, disimulando con esfuerzo la angustia en su rostro, pero sintió tensión en los hombros y las manos rígidas a los costados—. No quería entrar, ¿verdad? ¿Lo obligaron a entrar? —Sí —dijo Brayden. De pequeño, a veces había deseado poder hundirse en el suelo y desaparecer. Y ahora que podía, no podía. Era irónico. —Estaba intentando sacar a Lee del portal. —¿Por qué no hiciste nada al respecto? —preguntó James con un tono cortante y mordaz. Brayden recordaba que el chico tenía los ojos entrecerrados y perezosos, pero hoy no había rastro de ellos. La mirada de James era tan afilada como una daga. —¿Por qué no lo hizo Silvertide? —Lo siento —dijo Brayden, consciente de que las palabras no bastaban—. Ojalá hubiera podido. Wizen era mucho más fuerte de lo que esperábamos. Estábamos preparados para enfrentarnos a un mago de rango 6, pero era superior. No de rango 7, pero… da igual. Son solo excusas. La verdad es que fui incapaz de ayudar, y los demás también. Vermil nos salvó la vida. —Me importan un bledo vuestras vidas —espetó Emily—. ¿Y por qué Moxie también? ¿Qué le pasó? —Saltó tras Vermil —dijo Isabel antes de que Brayden pudiera responder. Él parpadeó sorprendido y luego asintió. “Isabel tiene razón. Le agarró las piernas y saltó al portal.” Los estudiantes intercambiaron una mirada. De entre ellos, Brayden se sorprendió al ver que Alexandra era la que parecía más preocupada. No hablaba mucho, pero él reconoció el pánico reflejado en sus ojos. —¿Sabes si están atrapados con Wizen? —preguntó Isabel. “Es difícil decirlo. Lee lo tocó en el último momento, pero no lo sujetaba. Es probable que se separaran. Si se hubiera aferrado a Vermil y a Moxie, probablemente los tres habrían aterrizado en algún otro lugar de las Llanuras Malditas.” Isabel exhaló aliviada. —De acuerdo. Saldrá adelante, entonces. Gracias por avisarnos. ¿Hay algo más? Brayden parpadeó. —¿Qué? —Vermil no está muerto —dijo Todd asintiendo con firmeza a Isabel—. Y no pierde. Si logró llegar hasta allá abajo con todas sus cosas, además de Moxie y Lee, entonces estarán bien. En su voz no había ni una pizca de duda. Todd hablaba con un fanatismo algo menos vehemente, pero la absoluta confianza en su voz era tan firme que Brayden casi llegó a creérselo. ¿Saben algo sobre los poderes de Vermil que yo desconozco? Nunca me explicó cómo vuelve a la vida su cuerpo… ¿De verdad podría escapar de las Llanuras Malditas? Sé que Vermil ya no es mi hermano, pero es un Rango 4, sin importar quién sea. No hay forma de que yo pueda salir de las Llanuras Malditas por mi cuenta. —¿Quieres decir que tiene una salida? —Alexandra se giró hacia Todd, con un destello de esperanza en su rostro. —Ni idea —dijo Todd encogiéndose de hombros—. Pero Isabel y yo llevamos mucho tiempo con él. Es imposible que se quede atrapado ahí abajo para siempre, y seguro que no se va a morir. —¿Cómo lo sabes? —preguntó Alexandra—. Está en… —No, Todd tiene razón —dijo Isabel—. Vermil no va a morir, y de ninguna manera permitirá que les pase nada a Moxie o a Lee. Los tres son más que capaces de defenderse. Con las malditas Llanuras o sin ellas, encontrarán una salida. Emily tragó saliva y se recompuso, asintiendo en señal de aprobación a los demás. “Sí. Puede que tarden un rato, pero todos saldrán de allí. No sé cuánto tiempo tardarán, y Moxie probablemente se enfadará mucho, pero saldrán”. La preocupación de Alexandra y James era insignificante comparada con la creciente confianza de los demás estudiantes. Isabel y Todd parecían completamente convencidos de que Vermil, Moxie y Lee no se quedarían atrapados en las Llanuras Malditas. Emily parecía más optimista, pero su seguridad parecía imposible. Tal vez solo fuera desesperación, pero una pequeña semilla de ella también se afianzó en Brayden. Los chicos sabían algo que él ignoraba. Existía la posibilidad de que Vermil pudiera salir de las Llanuras Malditas, aunque no comprendiera de qué se trataba. —Está bien, Alexandra —dijo Isabel—. Vermil no nos ha mostrado todo lo que puede hacer, y sabemos más que tú, en gran parte por casualidad. Moxie y Lee tampoco son magos cualquiera. Confía en ellos. —¿Qué, no se me puede tranquilizar como...? —empezó a decir James, pero Emily le dio un codazo en el costado y él se dobló con un jadeo. Sin duda, ya he visto a Moxie hacerle eso a Vermil antes. De hecho, son bastante parecidos. Brayden intentó reprimir la preocupación que nublaba sus pensamientos. Era vergonzoso. Los alumnos de Vermil estaban asimilando la noticia mejor que él. Era su responsabilidad brindarles apoyo, no la de ellos. Ya he sufrido pérdidas antes. Aunque Vermil logre regresar, el tiempo que él, Moxie y Lee pierdan entrenando a sus alumnos será culpa mía. No vine solo a disculparme. —Si alguien puede salir de las Llanuras Malditas, probablemente sea Vermil —dijo Brayden. Forzó las manos para soltar la silla y las cruzó a la espalda para que nadie viera cómo se las retorcía—. Sin embargo, hay otro tema que tratar. —¿Ha muerto alguien más? —preguntó Emily con cansancio. —Mientras no me digas que es Tim, me da igual —dijo Todd, rascándose el cuello. Hizo una pausa, y un destello de miedo cruzó su rostro—. Dijiste que Silvertide sobrevivió, ¿verdad? “Nadie más que conozcas ha muerto. Un gran número de agentes de la ley han muerto, pero…” —Ah, está bien —dijo Todd, exhalando aliviado—. Me alegra saberlo. ¿Es bueno saberlo? —Lo que quiere decir —dijo Isabel, dándole un codazo a Todd— es que nos alegra no haber perdido a nadie más importante. ¿Por qué da la sensación de que estos estudiantes están más cerca de los soldados que de los jóvenes adultos normales? Brayden negó con la cabeza. No importaba. Realmente no tenían muchos motivos para preocuparse por los Enforcers ni por Wizen. Tenían un montón de problemas propios que resolver. Problemas de los que Vermil y Moxie se habían estado encargando. “Dadas las circunstancias, su clase ya no tiene profesor”, dijo Brayden. “Arbitage exige que todos los estudiantes tengan un mentor si desean continuar sus estudios. Por mucho que estemos seguros de que todos van a regresar, Arbitage los considera muertos”. —¿Qué significa eso? —Isabel entrecerró los ojos y se levantó de la silla—. ¿Van a intentar echarnos? “No. No es la primera vez que un profesor desaparece o muere mientras tiene alumnos a su cargo. Te van a asignar un nuevo profesor.” —¡Ni hablar! —dijo Todd—. Que los de Arbitrage se busquen un hormiguero y se sienten ahí. Ya no los necesitamos. Si creen que vamos a dejar que un noble imbécil nos dé órdenes, ¡nos vamos de aquí! Isabel miró a Todd, luego a Brayden y asintió. “Estoy de acuerdo con Todd. Vermil y Moxie son los únicos profesores que estoy dispuesta a aceptar. Ya he visto a los demás que ofrece Arbitage. Me conformaría con Silvertide, pero es imposible que pueda con todos. Esperaré a que vuelva Vermil”. —Eso no será posible —dijo Brayden con pesar—. Si dejas Arbitage, tendrías que volver a solicitar la admisión. Y al menos para ti y para Todd, creo que ya saben cuáles son las probabilidades, dado cómo entraron la primera vez. Sus rostros se ensombrecieron y los demás estudiantes los miraron con curiosidad. Evidentemente, desconocían toda su historia. Brayden hizo una mueca. Ni siquiera había empezado y ya estaba cometiendo errores. —Puede que Revin pueda ayudar —dijo James, con un tono que parecía indicar que cada palabra le dolía físicamente al pronunciarla. ¿Revin? No recuerdo a nadie con ese nombre. —No será necesario —dijo Brayden, levantando la mano—. Si me lo permiten, me haré cargo de las funciones de sus profesores hasta que regresen. Prometo no hacer nada que no me pidan. Simplemente seré un compañero de entrenamiento y una forma de mantener a Arbitage a raya hasta que Vermil, Moxie y Lee puedan retomar el cargo. La preocupación y el estrés en los rostros de los niños desaparecieron. —¿En serio? —preguntó Emily—. ¿No trabajas para la familia Linwick haciendo otras cosas? —Déjenme hacerme cargo de las consecuencias. No son asunto suyo —dijo Brayden—. Les debo esto. No los obligaré, pero creo que es la mejor opción. Pueden hablarlo entre ustedes. Saldré un momento y esperaré… —No hace falta —dijo Isabel. Los niños intercambiaron una mirada y asintieron antes de que ella volviera a hablar—. Vermil confiaba en ti, y si tu intervención nos permite esperar hasta que todo vuelva a la normalidad, con eso nos basta. Brayden exhaló el aire que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba conteniendo. En parte, le preocupaba que los niños lo odiaran. Probablemente deberían haberlo hecho. No tenía ni idea de cómo ser profesor, pero si podía devolverle el favor a Vermil, aunque fuera un poco, aprendería. “Entonces eso es lo que haremos”, dijo Brayden. “Espero que no esté sola.” Brayden se giró al oír una nueva voz. Su espada voló a sus manos, pero una oleada de presión rúnica lo golpeó antes de que pudiera moverse. El aire se onduló y un hombre encapuchado apareció a escasos metros de él. Se estiró y se echó la capucha hacia atrás. Los ojos de Brayden se abrieron de par en par. —Estoy bastante molesto por esto —dijo Jalen—. Vermil y yo teníamos una partida de dardos programada. —Tú eres el chico que vino con nosotros a la reunión de atletismo avanzado —dijo Emily, entrecerrando los ojos al ver a Jalen—. ¿Qué haces aquí? —Porque Vermil los estaba convirtiendo en unos pequeños monstruos. En su ausencia, sentí que lo correcto era ayudarlos a continuar con su educación —dijo Jalen con una sonrisa calculada. Chasqueó los dedos. La habitación se estremeció y varias personas encapuchadas aparecieron detrás de él—. He traído a algunos que le deben un favor a Vermil para que me ayuden. Espero que no les moleste… aunque me da igual si les molesta. Tengo grandes esperanzas puestas en ustedes. Si son la mitad de entretenidos que Vermil, esto va a ser muy divertido.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 463

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 462

Estás leyendo el capítulo 462 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.