Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 460 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Noah se le fue todo el aire de los pulmones cuando algo le golpeó el estómago. La energía roja del portal se desvaneció con un chisporroteo mientras se doblaba tosiendo y se estrellaba contra el suelo. La tierra áspera le pegaba a la mejilla y un hedor seco y acre le invadió la nariz, una mezcla entre azufre y pan quemado.
Sentía como si le hubieran metido el cuerpo en una picadora de carne. Le dolían todos los músculos y un fuerte dolor de cabeza le martilleaba la sien. Aunque seguía con los ojos cerrados con fuerza, el mundo se estremecía, daba vueltas y revoloteaba como si estuviera en una atracción de feria.
Una de sus manos aún sujetaba algo. Su mente, aún aturdida, tardó un instante en recordar qué era. Forzó los ojos para abrirlos y se incorporó con la mano libre, ignorando la tierra afilada que se le clavaba en la palma.
Lee yacía ante él, recuperando su forma normal. Sus garras y cuerno habían desaparecido. Aún la sujetaba con fuerza por el tobillo. Tierra roja se extendía a su alrededor, un color rojizo que habría encajado perfectamente en la superficie de Marte. Noah tosió para expulsar el polvo de sus pulmones.
Algo se movió a sus espaldas y giró la cabeza bruscamente, encontrándose con Moxie incorporándose. Su cabello estaba cubierto por una fina capa de polvo y su ropa tenía manchas rojizas procedentes del suelo.
Un vago recuerdo de algo que se le enganchó en la pierna antes de entrar en el portal cruzó su mente. Ella le había hecho exactamente el mismo movimiento que él le había hecho a Lee.
Noah intentó hablar, pero solo consiguió toser más polvo amargo. Se dobló sobre sí mismo, jadeando y tosiendo en un intento por vaciar sus pulmones. Moxie se unió a su ataque de tos. Para cuando ambos lograron recuperarse, Lee ya había empezado a moverse.
Se incorporó y miró al suelo, lo frotó entre dos dedos y luego dejó caer la mano. Lee parpadeó varias veces con fuerza para quitarse el polvo de los ojos y se secó la cara con el dorso del brazo.
—¿Noah? ¿Moxie? ¿Qué hacen aquí? —preguntó Lee. Parpadeó de nuevo y se frotó los ojos otra vez—. ¿Están aquí?
—Que yo sepa, sí —respondió Noé. Tenía la garganta seca y áspera, pero al menos podía respirar bien de nuevo. Se pasó la lengua por los labios e hizo una mueca de disgusto. El sabor amargo de la tierra aún no se le había ido de la boca. —¿Están todos bien?
—Estoy viva, y parece que ustedes dos también —dijo Moxie apartándose el pelo de la cara—. Creo que es lo mejor que podíamos esperar después de semejante desastre.
—No lo entiendo. ¿Por qué estás aquí? —preguntó Lee, con un tono de pánico en la voz—. ¿Por qué me seguiste? ¿No te das cuenta de lo que pasó? Estamos en…
—Las Llanuras Malditas —terminó Noah. Alzó la vista. Una vasta extensión negra se extendía sobre él, completamente desprovista de nubes o estrellas. Remolinos de energía roja serpenteaban por el cielo como serpientes, pasando sobre una enorme luna azul claro. —Lo sé, Lee. Wizen consiguió que la llave funcionara.
—Si lo sabías, ¿por qué me seguiste? —preguntó Lee, doblándose de dolor al toser al inhalar accidentalmente algo del polvo que flotaba a su alrededor. Se limpió la boca con la manga—. ¡Te aparté para que no te cayeras!
—Lo agradezco enormemente —dijo Noah, mirando a su alrededor. Solo había ondulantes colinas rojas. De Wizen, ni rastro. —Me salvaste de que Wizen me arrastrara. No nos sujetaba cuando caímos en el portal, así que parece que nos enviaron a otro lugar.
—Quizás algún dios se apiadó de todas las estupideces que hemos tenido que soportar —murmuró Moxie. Empezó a quitarse el polvo del pelo con un peine, y Noah notó un leve temblor en sus dedos.
Podía sentir el mismo temblor en sus propias manos, una mezcla de adrenalina menguante y preocupación que le recorría el cuerpo y le oprimía el pecho. Estaban en las Llanuras Malditas.
—Si lo sabías, ¿por qué lo hiciste? —La mirada de Lee taladró su cabeza y sus manos se apretaron contra la tierra roja.
“Porque no iba a permitir que te arrastraran de vuelta aquí sola. Cuando me di cuenta de que sacarte de aquí no era una opción, realmente no quedaba otro camino que seguir adelante.”
—Por suerte, yo estaba lo suficientemente cerca como para hacer lo mismo —dijo Moxie—. Ni siquiera quiero pensar en el desastre que se habría armado si los hubiera dejado solos a ustedes dos idiotas en las Llanuras Malditas. Probablemente todo el lugar estaría reducido a cenizas en un mes.
Lee dejó escapar un sonido ahogado, una mezcla entre risa y sollozo. "Sois los dos tan estúpidos".
Noah apoyó las manos en las rodillas y se levantó con un gruñido. Ayudó a Lee a ponerse de pie y la atrajo hacia sí con un brazo, mientras le despeinaba el cabello con el otro. “Fue tan estúpido como para patentarlo. No es justo esperar que alguien cambie su forma de ser, ¿sabes?”.
Lee tardó unos segundos en reaccionar lo suficiente para responder. —Gracias. Sigues siendo tonta. Deberías ayudar a Moxie a levantarse antes de que se ponga celosa.
Noah soltó una carcajada y se volvió hacia Moxie, que los observaba desde el suelo con una leve sonrisa que apenas disimulaba la preocupación en su frente. Le tendió la mano.
“¿No crees que puedo levantarme sola? Te estaba dando un momento mientras reflexionaba sobre nuestra situación con la esperanza de encontrar una salida.”
“Estoy segura de que una mujer de su calibre es más que capaz de valerse por sí misma, pero sospecho que, aun así, agradece la oferta, especialmente por venir recomendada por Lee. ¿Y supongo que no ha logrado encontrar una solución a ese problema?”
Moxie resopló y le tomó la mano, dejándose ayudar a levantarla.
“¿Acaso le robamos la daga a Wizen mientras caíamos por el portal?”
Lee negó con la cabeza y se apartó de Noah. Se limpió la nariz con la manga, una manga que ya había sido usada bastante ese día y que empezaba a estar bastante manchada. —No. No intentaba sujetarlo. Perdimos el contacto a mitad del portal.
Moxie asintió con sabiduría. —Honestamente, probablemente sea lo mejor. En cuanto a mi solución... bueno, creo que es bastante simple. Todo lo que tenemos que hacer es localizar a Wizen y recuperar la daga.
—Lo haces parecer fácil —dijo Lee con una leve risa. Pateó la tierra a sus pies y se detuvo a observar la nube que se formaba al extenderse por el suelo—. No sabes lo que es estar aquí.
—Tienes razón —convino Moxie—. No tengo ni puta idea. Y, para serte sincera, estoy cagada de miedo.
"Entonces-"
—Pero me aterrorizaría cien veces antes de dejar que cualquiera de ustedes intentara lidiar con esto solo —dijo Moxie. Su mirada se volvió penetrante y le dio un golpecito en la frente a Lee—. Ni se te ocurra sugerir que deberíamos haberte dejado atrás otra vez.
Lee tragó saliva y asintió. —De acuerdo.
—Así que —dijo Noé, girando sobre sí mismo para ver si había algo a su alrededor. Lo único que encontró fueron extensiones de tierra roja y arenosa—. Supongo que ahora somos sus invitados. ¿Son así todas las Llanuras Malditas? Un curso intensivo no nos vendría mal.
—Es bastante variado. No tanto como el mundo humano, pero variado. El problema es que cada rincón es horrible —dijo Lee. Aspiró el aire con una mueca, frotándose la nariz—. Gran parte es así. Se llaman Páramos. Aquí se esconden muchos de los demonios más despreciables y la escoria. Pasé mucho tiempo en lugares como este.
—¿Se esconden? —Noé miró a su alrededor en la arena y luego usó sus poderes para ver si había algo cerca. No parecía haber ningún movimiento fuera de lo común a su alrededor—. ¿Dónde?
—Normalmente no están bajo tierra —respondió Lee—. Hay otros lugares. Cuevas. Acantilados. Por todas partes. Esta zona es aún más árida que la mayoría.
—¿Alguna planta? —preguntó Moxie con esperanza.
“La verdad es que no. Al menos no aquí.”
“Está bien. Traje el mío.”
—¿Qué más deberíamos saber de entrada? —preguntó Noah—. Recuerdo vagamente que mencionaste la existencia de ciudades demoníacas errantes. ¿Podemos…?
—No. Es demasiado peligroso —dijo Lee, negando con la cabeza con firmeza—. Sé que el reino mortal era diferente, pero aquí el límite no es el Rango 6. Hay demonios de Rango 7 en muchas ciudades. No te dejan entrar así como así. Tienes que demostrarles tu valía.
—¿Y cómo hacemos eso? —preguntó Moxie—. ¿Matando a un montón de gente?
—No andaba muy desencaminado —admitió Lee—. Necesitas tener un rango suficientemente alto o que alguien te avale, y luego debes ofrecer un sacrificio adecuado al gobernante de la ciudad a la que intentas entrar. Normalmente se trata de alguna parte de otro demonio con el que te hayas topado. Cuanto más fuerte, mejor.
—¿Así que solo necesitamos encontrar un demonio que se comporte como un imbécil y podemos ir a una de las ciudades? —preguntó Noah—. Porque parece el primer paso más lógico. Seguro que los demonios intercambian información, así que podríamos intentar averiguar sobre Wizen y qué trama.
—Te olvidas de algo —dijo Lee, dándole un codazo a Noah en el pecho—. Tú y Moxie sois humanos. Para los demonios, no hay nada más valioso que eso. Sois una fuente de alimento ambulante. Los humanos no andan por ahí como si nada en las Llanuras Malditas.
Noah hizo una mueca. Era un buen punto. —¿Nunca? ¿De verdad es tan obvio? Nunca lo había pensado mucho, pero si solo te dejas llevar por las emociones… ¿de verdad puedes distinguir quién es un demonio y quién no? Ni siquiera tenías cuernos hasta hace poco.
“Bueno… tus emociones tienen mejor sabor. No se nota a simple vista, pero los demonios y los humanos somos diferentes. Lo sabes. Nos has visto a Azel y a mí. No tenemos dominios ni nada de eso. Además, actuamos de forma muy distinta. Un humano sería detectado enseguida.”
Noé ladeó la cabeza. —¿Eso es todo?
¿Qué quieres decir con que eso es todo? ¡Eso es muchísimo!
“Sin duda es un problema, pero si lo entiendo bien, me acabas de decir que mientras actuemos como demonios y no revelemos nuestros dominios, los demás demonios no tendrán forma de saber que no somos demonios. ¿Es correcto?”
—Bueno… sí. Supongo —dijo Lee frunciendo ligeramente el ceño—. No le he dado muchas vueltas, pero los demonios poderosos pueden adoptar forma humana.
—Entonces creo que deberíamos ir a buscar ese sacrificio y la ciudad más cercana —dijo Noé con una sonrisa decidida—. Porque si hay algo que se me da de maravilla, es contar historias.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 460
Estás leyendo el capítulo 460 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.