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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 410 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Barb cayó a través del portal, dejándose llevar por el humo que emanaba de su cuerpo. Cayó al suelo de la fría cueva y dejó escapar una tos convulsiva que sacudió todo su cuerpo, expulsando hollín de sus pulmones. —¡Barb! —exclamó Wizen, corriendo a su lado. Con un movimiento rápido, sacó un frasco lleno de un líquido verde brillante, rompiendo el sello de cera. Se lo acercó a la boca y se lo dio a beber. Barb bebió con avidez, sujetando el borde de la botella con los labios para no derramar ni una gota. La magia recorrió su cuerpo y exhaló aliviada. Las quemaduras que cubrían su piel comenzaron a enrojecer y a retraerse rápidamente. —¿Qué demonios pasó? —exigió Wizen—. ¡Se suponía que iba a ser una visita rápida! ¿Cómo es que te lastimaste tanto? —Papá nos descubrió —dijo Barb entre toses. Se limpió los labios con el dorso de la mano e hizo una mueca—. Sus hijos estaban allí. Tanto Vermil como Brayden, aunque parecía que Vermil actuaba por su cuenta. —¿Los niños te dieron tantos problemas? —preguntó Wizen, intentando en vano ocultar la sorpresa en su voz—. Un Rango 4 y… ¿qué era Vermil? ¿Un Rango 3 como mucho? —Rango 4 —dijo Barb con voz sombría. Las heridas que cubrían su cuerpo seguían cicatrizando y se incorporó. Frunció el ceño y miró su brazo derecho amputado. La quemadura en el muñón se desvanecía, pero el brazo no mostraba señales de regenerarse. —¿Qué clase de poción me diste, Wizen? ¿Acaso no merezco algo mejor que esta basura? —¿Tonterías? Esa poción costaba más de cincuenta mil monedas de oro —dijo Wizen. Sus ojos siguieron a los de Barb y frunció el ceño con incredulidad y confusión—. ¿Qué te pasó? ¿Tenían a un Ejecutor esperándote? Brayden es competente, pero no tanto. No deberías haber tenido ningún problema. “No fue Brayden. Fue Vermil. Era el más fuerte de los dos, y por un margen enorme.” “¿Vermil? Imposible. Apenas venció a Gentil.” —Es un maestro de formaciones —dijo Barb con voz monótona. El último rastro de sus heridas desapareció. Su brazo amputado no hizo ningún movimiento para regresar. Era como si la poción hubiera registrado su estado “completo” como la ausencia de un brazo—. Y posee una de las formaciones más perversas que he visto jamás. Su dominio lo sitúa en la mitad del rango 4, pero atravesó mi propio dominio sin problemas y me habría matado si no hubiera esquivado a tiempo. —Imposible —dijo Wizen. Su mente daba vueltas mientras repasaba toda la información que había reunido. Vermil había sido una anomalía. El hijo menos querido de su padre y un pervertido lascivo. Algo había cambiado en él hacía tiempo y había empezado a acumular poder, pero nada indicaba que su crecimiento fuera tan intenso. Existía la posibilidad de que se hubiera encontrado con alguien lo suficientemente poderoso como para alimentarlo con Runas, pero Wizen desconocía quién era. Sus aliados más cercanos eran un sirviente exiliado de la Familia Torrin, sus estudiantes con una venganza demasiado común contra los nobles y una muchacha demasiado entusiasta con un apetito desmesurado. Aunque Jalen mismo hubiera decidido intervenir y entregar las runas directamente a Vermil, este resultado no debería haber sido posible. Dominar las Formaciones en apenas unos meses, por no mencionar que una de ellas era lo suficientemente poderosa como para casi matar a alguien de un rango superior al suyo… las probabilidades de que eso sucediera eran ínfimas. Lo cual significa una de dos cosas: o Vermil ha sido un infiltrado desde el principio y ha estado ocultando su poder todo este tiempo, o se hizo con una de las Runas Maestras más poderosas que jamás hayan existido. No se me ocurre otra explicación que le permita desafiar a Barb. Entre las dos opciones, la primera era la más probable. A padre siempre le había gustado sembrar sus semillas con mucha antelación. Esta se le había escapado de las manos. Wizen maldijo entre dientes. Estaba convencido de que había tomado la delantera, pero el astuto bastardo se le había adelantado. —¡Maldita sea! —exclamó Wizen—. Lo siento, Barb. Estaba segura… —No te culpo, cariño —dijo Barb con una risa seca que contenía toda la ira que le faltaba a sus palabras—. No se puede predecir todo. Es un milagro que todo haya salido tan bien hasta ahora. Un brazo es un precio pequeño a pagar. —No. Las cosas serán más difíciles ahora que nunca —dijo Wizen—. Eres uno de mis guerreros más fuertes. No puedo permitirme desperdiciar tu poder así. No tenemos nada que perder. Sin duda, Arbitage habrá movido la llave. Tendré que actuar yo mismo. Es la única forma de evitar que alguien más… Las palabras de Wizen se apagaron en sus labios cuando Barb abrió la mano que le quedaba. En ella descansaba una reluciente llave dorada. Finas inscripciones púrpuras recorrían su superficie, centelleando expectantes. El poder que emanaba era tan tenue que apenas podía sentirlo, pero la presencia de la llave era innegable. —Lo tienes —susurró Wizen. —Por los pelos —dijo Barb con una risita—. Tuve que incendiar la habitación entera y casi me mato en el intento. No soy inmune a mi propio fuego cuando está lo suficientemente caliente como para arrasar con todo. Sabía que no tendríamos otra oportunidad. Al menos no una fácil. Había demasiado en juego como para fracasar. —¿Te he dicho alguna vez cuánto te quiero? —preguntó Wizen, tomando la llave de Barb. Sintió un nudo en la garganta, como si el pasado la estuviera exprimiendo hasta la última gota. La llave era tan ligera. Tan pequeña. Tan poderosa. Durante años, solo había pensado en ello, hasta el punto de preguntarse si algún día lo conseguiría. El poder que representaba el artefacto era inmenso. Era magia espacial perfeccionada, algo que la humanidad no había logrado alcanzar durante siglos. Sus estudios le habían mostrado innumerables maneras de convertirlo en un arma letal. Poseía la capacidad de arrasar ciudades enteras si se conectaba adecuadamente con otros artefactos selectos y era controlado por el portador idóneo. A Wizen le daba igual. Solo quería la llave para una cosa, y no era ningún poder que pudiera reclamar en este plano de existencia. —Descansa, Barb —dijo Wizen. Sacó una cadena del bolsillo y la pasó por la llave. Se la colgó al cuello y la metió dentro de la camisa—. Lo has hecho bien. Encontraré la forma de ocuparme de tu brazo. La runa que te hizo eso te lo cercenó por completo, cuerpo y alma. Es poderosa, sin duda potenciada por su Formación. ¿Vamos a ir a por ello? —¿Lo quieres para ti? —Wizen soltó una risa seca—. Quizá. Pero no ahora. Debemos mantener la vista fija en nuestro objetivo. Padre es un oponente letal, y parece que Vermil es una carta que no colocamos. No podemos permitirnos distracciones ni obstáculos. Solo hay una cosa que importa. Barb asintió con un gesto brusco. —Supongo que sí. Te tomaré la palabra sobre mi brazo, Wizen. No puedo hornear con un solo brazo. Al menos no tan bien como con dos. “Las Llanuras Malditas poseerán todo lo que buscamos. Incluso si no hay cura, habrá un sustituto aceptable.” Barb se sacudió la ropa quemada y se puso de pie con un tambaleo inestable. Se acomodó la camisa y suspiró. “También voy a necesitar un delantal nuevo”. “Se hará lo necesario. Ve a descansar.” "¿Y tú?" —Haré lo que siempre hago —respondió Wizen. Levantó la mano hacia la llave que descansaba sobre su pecho y su mirada se ensombreció—. Me prepararé. Esta fase de nuestro trabajo ha concluido. Ahora que tenemos la llave, reuniré a los otros cinco. Debemos actuar con rapidez. Padre, sin duda, pondrá en marcha sus propios planes cuando descubra que la llave se ha perdido. No debemos permitirle que interfiera. “Algo me dice que lo hará de todos modos.” —Probablemente —dijo Wizen. Se giró y se dirigió a la salida de la cueva—. Pero siempre lo ha hecho, y hasta ahora no nos ha detenido. Esta vez, la razón eres tú. Pero, de ahora en adelante, adoptaré una postura mucho más agresiva. No volveremos a ser tomados por sorpresa. Las Llanuras Malditas se abrirán ante nosotros, y reclamaré lo que me pertenece.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 410

Estás leyendo el capítulo 410 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.