Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 368 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras una hora de práctica de sus patrones, Lee y Moxie se separaron para cazar monstruos y completar sus runas, con el objetivo de alcanzar el Rango 4 cuanto antes. Lee probablemente estaba mucho más cerca que Moxie, ya que todas sus runas estaban completas y solo necesitaba reunir la energía restante para prepararse para el ascenso.
Moxie aún tenía trabajo por delante, pues solo contaba con tres Runas perfectas y necesitaba duplicarlas o reunir más para completar el Rango 3. De no ser por los sucesos en la Mansión Torrin, estaría a la par con Lee, si no ya en el Rango 4. Sin embargo, ninguna de las dos podía quejarse: esos sucesos habían sido la forma en que Moxie finalmente se liberó del control de Evergreen.
Tanto para Noah como para Moxie, era un intercambio ventajoso. Pero, por desgracia, eso significaba que mientras Lee y Moxie estaban cazando monstruos, Noah no tenía una buena excusa para acompañarlos.
Claro, conseguir más poder habría sido una buena idea, pero había asuntos más urgentes que aún podía atender. Necesitaba practicar más con su violín para transmitir magia en directo, y preparar la clase del día siguiente también era importante.
Así que, mientras Lee y Moxie se dirigían a la batalla, Noah dedicó su tiempo a prepararse. No le importaba demasiado; Moxie llevaba tanto tiempo trabajando duro que se merecía un descanso de la enseñanza formal, y él había echado de menos poder dar clase a alumnos realmente interesados.
Al fin y al cabo, siempre habría más cosas por las que luchar y matar.
Las horas transcurrieron sin que nos diéramos cuenta, y el día se convirtió en noche. Noah trabajó en la oscuridad, preparándose tanto para la clase que se avecinaba como para la reunión con los demás miembros del programa avanzado que tendría lugar la noche siguiente.
El tenue sonido de su violín, su voz amortiguada para que nadie la oyera, apenas le rozaba los oídos. La energía fluía por el instrumento mientras insertaba y extraía runas de sus cuerdas, acostumbrándose cada vez más a manejarlo correctamente.
Noah no dejó de trabajar hasta bien entrada la noche. Justo cuando se disponía a meterse en la cama, la puerta de la habitación se entreabrió con un suave clic. Noah, que estaba a medio meter en la cama, echó un vistazo cuando Moxie entró sigilosamente, probablemente intentando no despertarlo.
Sus miradas se cruzaron y ella resopló, terminando de entrar en la habitación y cerrando la puerta tras de sí.
¿Por qué estás despierto? Es plena noche.
—Estaba practicando —respondió Noah con una sonrisa. Disimuló un bostezo mientras Moxie se quitaba la chaqueta y la colgaba en el respaldo de la silla—. ¿Qué tal la caza? ¿Progresaste bien?
—Muy bien —confirmó Moxie, negando con la cabeza y riendo entre dientes—. Lee es una auténtica bestia. Es ridículo que sea de rango 3. Estoy casi segura de que sus runas ya están al máximo con la forma en que lucha. Debemos haber matado a casi cien monstruos.
—¿Cien? ¿Tan rápido? —Noé silbó—. Da bastante miedo. ¿Son fuertes?
“Rango 2 y 3. Estábamos en una zona llamada el Desierto Ardiente. Siendo sincero, no era tanto un desierto, pero aun así tenía muchos monstruos contra los que luchar. Definitivamente, un poco demasiado avanzado para la mayoría de los estudiantes.”
“¿Había un Gran Monstruo en la zona?”
—Probablemente. Tenían ciertos patrones en sus peleas, pero no soy tan buena como tú para detectarlos —respondió Moxie, saliendo del baño y asomando la cabeza—. Dame un segundo. Necesito refrescarme antes de irme a dormir.
Noah terminó de meterse en la cama y apoyó la almohada contra la pared para poder sentarse de lado. Unos minutos después, Moxie regresó a la sala, con el pelo mojado. Noah apartó las sábanas y ella se metió en la cama, acercándose para apoyarse en su pecho y presionando su pelo mojado contra él, lo que provocó que soltara una maldición.
—¡Joder, qué frío! —se quejó Noé, aumentando internamente la temperatura de la Combustión.
—Vas a vivir —dijo Moxie. Las sábanas se levantaron solas y Moxie se acurrucó, asegurándose de que su cabello cubriera a Noah lo máximo posible antes de acomodarse—. ¿Necesitas ayuda para entender qué haremos mañana en clase?
Noah intentó apartar un mechón del cabello de Moxie de su rostro, pero al darse cuenta de que era inútil, optó por abrazarla por la cintura. —Creo que estaré bien. Te has ganado un descanso de esas preocupaciones. Voy a practicar algunos movimientos de combate, a ver si los chicos pueden usarlos durante sus entrenamientos. Alexandra parece que ya lo logró contra Gero, así que prefiero que empiecen con eso antes de que lo intenten por su cuenta.
Moxie dejó escapar un murmullo de aprobación y se giró de modo que su mejilla quedara pegada al pecho de Noah. Lo abrazó por la espalda y suspiró con satisfacción, hablando con voz soñolienta y satisfecha. “Gracias. Pronto alcanzaré el Rango 4, lo prometo”.
—Sé que lo harás —dijo Noé—. Pero ese es un problema para mañana.
Moxie emitió otro sonido de asentimiento y le dio un pequeño apretón, sin siquiera molestarse en articular palabra. Noah se deslizó hacia abajo hasta que quedaron recostados y cerró los ojos, dejándose llevar por el sueño.
* * *
A la mañana siguiente, Lee recibió a Noah y Moxie en la puerta cuando salieron para ir a clase. Estiró los brazos por encima de la cabeza, arqueó la espalda y soltó un sonoro bostezo antes de chasquear los labios.
—Buenos días, Lee —dijo Noah—. ¿Qué hiciste anoche?
—Simplemente estuve dando vueltas —respondió Lee—. No tenía muchas ganas de dormir, y matamos tantos monstruos que no me hizo falta. Ya desayuné. ¿Quieres un poco?
Noah estuvo a punto de decir que sí, pero por poco se detiene a tiempo. Para Lee, desayunar era sin duda una ardilla.
—Probablemente coma algo más tarde —dijo Noah diplomáticamente—. O simplemente mataré a unos cuantos monstruos cuando salgamos a entrenar dentro de un rato. No hay necesidad de hacer esperar a los niños.
“Ah, sí. ¿Vamos a estirar hoy?”
—Claro —dijo Noah mientras los tres se dirigían por el pasillo hacia el Cañón de Transporte—. ¿Por qué no? Será una buena forma de calentar antes de empezar a entrenar.
Los estudiantes estaban sentados al pie de la torre cuando llegaron, conversando en voz baja. James, que vigilaba para asegurarse de que nadie se acercara demasiado al grupo, asintió a modo de saludo al verlos llegar, y los demás estudiantes los miraron.
—Buenos días, Maestro, Moxie. Tú también, Lee —dijo Todd, levantando la mano—. ¿Qué vamos a hacer hoy y cómo puedo ganar?
—Te mereces el segundo puesto —bromeó Isabel con una sonrisa despreocupada—. ¿Vamos a hacer más patrones hoy?
Noah se detuvo un instante para que su dominio abarcara todo. Dudaba mucho que alguno hubiera sido reemplazado, pero era importante comprobarlo por si acaso. Afortunadamente, todos estaban en perfecto estado.
—¿Cómo lo adivinaste? —Noah les dedicó una sonrisa irónica—. Vamos a poner en práctica todo lo que hemos visto hasta ahora y haremos algunos combates de entrenamiento donde intentaréis incorporar vuestros patrones. Como siempre, nada de magia en vuestros patrones.
Isabel, Emily y Alexandra intercambiaron una mirada de complicidad, mientras que James y Todd fruncieron el ceño. Noah reprimió una risa. Era bastante fácil distinguir quiénes tenían patrones de comportamiento que les serían directamente beneficiosos para la lucha y quiénes no.
No me preocupan ni Todd ni James. Son mucho más capaces de lo que aparentan. Tengo muchas ganas de ver de qué son capaces.
“¡Pero primero vamos a estirar!”, exclamó Lee. “No se puede entrenar sin un calentamiento adecuado”.
Todos, excepto James y Alexandra, se estremecieron. Noah soltó una risita y los condujo hasta la torre, donde entraron en el ascensor. Tim los esperaba arriba, sentado en su silla habitual, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Buenos días, Vermil. ¿Otra vez la Meseta Despreciada por el Viento? —preguntó Tim.
Noah se detuvo un instante para que su presencia se extendiera sobre Tim. Para su alivio, el corazón del hombre latía. No sabía qué habría hecho si el bondadoso anciano se hubiera convertido en una marioneta, por improbable que pareciera.
Quiero encontrar la forma de arreglar sus runas, pero ¿cómo lo hago sin revelar mis poderes? ¿Tal vez tenga que dejarlo inconsciente en mitad de la noche o algo así? Sería como un robo a la inversa. Le quito todas las runas malas, las reemplazo por unas equivalentes de mi libro y uso el Fragmento de Renewal para reparar el daño. Aunque no sé dónde duerme. Imposible que se quede encerrado en la torre, ¿verdad?
—Sabes, solo te he visto aquí —dijo Noé—. No es que me queje, pero ¿nunca te tomas descansos para dormir o un día libre?
Tim soltó una risita y se acarició la larga barba. —¿Un día libre? ¡Ni hablar! ¿Quién se encargaría del Cañón de Transporte si no yo? Prefiero no tomarme descansos largos. El servicio es demasiado importante.
“En eso no puedo estar en desacuerdo, pero nadie puede correr así para siempre, ¿verdad?”, insistió Noé.
“Cuando no tienes nada mejor que hacer con tu vida, no viene mal. Duermo lo justo para sobrevivir. Reencontrarme con viejos amigos y conocer gente nueva es demasiado emocionante”. Tim soltó una carcajada y dejó que sus manos se deslizaran con rapidez sobre los controles del Cañón de Transporte.
El tubo vibró al moverse, cambiando de dirección y encajando en su sitio. Tim saludó a Noah con un gesto de ánimo.
“Está listo para ustedes.”
Noah pensó en insistir en el asunto, pero decidió dejarlo pasar con una risa. Presionar demasiado lo haría evidente. Tenía que encontrar la manera de ayudar a Tim sin implicarse, el mismo problema que lo había atormentado desde que decidió ayudarlo. Desafortunadamente, Noah aún no tenía ni idea de cuál era la mejor manera de hacerlo, pero se prometió a sí mismo encontrarla antes del primer examen del año. “Me parece bien. Gracias, Tim. Nos vemos”.
Moxie se tumbó en el cañón y desapareció en un destello de energía azul instantes después. El resto de los estudiantes y Lee la siguieron hasta que solo quedaron Noah y Tim en la habitación.
Tras una breve pausa, Noé también se recostó sobre el frío metal.
—¡Buen viaje! —gritó Tim desde su escritorio. Un instante después, una energía impactó contra Noah y su cuerpo se transformó en un destello de luz azul que cruzó el cielo a toda velocidad en persecución de los demás.
* * *
Tim vio cómo se desvanecían los últimos vestigios de energía de Vermil, luego sonrió y negó con la cabeza. El hombre difícilmente podría haber sido un Linwick, pero él y su grupo representaban un agradable cambio respecto a la gente habitual que frecuentaba el cañón.
Se recostó en su silla, mirando por una de las ventanas hacia el campus. Observar a toda esa gente diminuta moverse por allí abajo era una de sus maneras favoritas de dejar pasar los días. Era una sensación agridulce.
Tim recordaba los días en que había sido uno de los estudiantes de abajo, con la esperanza de llegar a ser alguien importante aún viva. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Todo el dinero que había reunido apenas le alcanzaba para pagar su ingreso a Arbirtage, y ni de lejos le alcanzaba para comprar las Runas que necesitaba para avanzar.
Si hubiera sido mejor luchador, podría haberse convertido en aventurero. Por desgracia, la sola idea de hacer daño a algo le provocaba una mueca de disgusto. Tim fue a tomar un sorbo de té, pero no alcanzó a agarrar el asa y tiró la taza de la mesa.
Tim maldijo y se abalanzó sobre la taza, atrapándola en el aire antes de que tocara el suelo. Se derramó casi todo el contenido, pero al menos no se hizo añicos. Tim se recostó con una leve risita y dejó la taza sobre el escritorio.
—Otra razón por la que no pude ser aventurero —murmuró Tim para sí mismo—. Torpe como el pecado.
Se puso de pie, buscando una toalla para limpiar el suelo, y se quedó paralizado. Un hombre estaba al otro lado de la habitación, con una capa que le cubría la cabeza. Tim no había oído que se activara el ascensor, ni que llegara nadie.
—¡Eh, tú! —dijo Tim sonriendo a modo de saludo—. No te había visto. ¿En qué puedo ayudarte?
—Deja el cañón donde está —respondió el hombre—. Envíame tras la gente que acaba de irse.
La sonrisa de Tim se desvaneció. “Me temo que ese tipo de información es confidencial. No puedo enviarte tras otras personas a menos que seas miembro del personal. ¿Tienes una credencial?”
—No —dijo el hombre—. No lo necesito. ¿El cañón sigue apuntando en la dirección correcta?
Tim entrecerró los ojos. —No voy a responder a esa pregunta. ¿Hay algún sitio en particular al que quieras ir? Si no, tendré que pedirte que te marches.
Por un instante, el hombre no respondió. Luego se llevó la mano a la capucha y la echó hacia atrás. “Voy a pedírselo una última vez. Envíenme tras ellos”.
Los ojos de Tim se abrieron de par en par.
Un minuto después, otro destello azul cruzó el aire matutino y el Cañón de Transporte volvió a guardar silencio.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 368
Estás leyendo el capítulo 368 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.