Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 366 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Vas a necesitar más información para poder trabajar —dijo Noah, apurando el último sorbo de vino y dejando la copa vacía a un lado. Entrelazó los dedos e inclinó la cabeza hacia adelante—. Sabes cosas de todos. ¿Cuál es su punto débil? Podría encontrarlo yo mismo, pero me ahorraría mucho trabajo si me lo dijeras.
—Si hubiera tenido una oportunidad, ya la habría aprovechado —dijo mi padre, negando con la cabeza—. Wizen suele cometer ciertos errores, manías o manías, pero ninguno es lo suficientemente grave como para usarlo en su contra. Es arrogante, como todo aquel que ostenta el poder. Es irracional, lo cual juega a su favor y en su contra. Su gente es leal.
—¿Voluntariamente? —preguntó Noé—. ¿O son marionetas?
—Wizen, a pesar de la imagen que ha proyectado hasta ahora, no es un titiritero —advirtió el padre a Noah—. No en el sentido literal de la palabra. Solo recientemente lo he visto trabajar con algo relacionado con construcciones o marionetas, y apenas ahora me entero de sus habilidades con las plantas. Él es —o al menos, yo creía que era— un mago mental.
¿Se hizo con un montón de runas? Eso parece un poco raro. Algo no cuadra.
—Cuando dices “Mago Mental”, ¿a qué te refieres con el alcance total de sus poderes, según tu conocimiento? —preguntó Noah con cautela. No quería revelar que, en realidad, no tenía ni idea de lo que un Mago Mental era capaz de hacer, más allá de posiblemente discernir si alguien decía la verdad o no y hacer lo que Wizen le había hecho a Alexandra.
—Su principal habilidad siempre ha sido la de anticipar los planes de sus oponentes. No es leer la mente propiamente dicha, pero se le parece mucho. Puede intuir tus intenciones y reaccionar antes de que puedas reaccionar, siempre y cuando estés dentro de su territorio —dijo el padre. Se sirvió otra copa de vino y miró a Noah, quien se encogió de hombros y asintió.
—¿Qué más? —preguntó Noé mientras su padre le servía un vaso—. Eso no puede ser todo.
—Puede tomar el control del cuerpo de alguien por la fuerza si tiene tiempo suficiente, imbuyéndolo con una porción de una Runa Mental —dijo Padre, frunciendo el ceño con disgusto—. No es una estrategia efectiva contra un oponente que puede defenderse, y es muy fácil saber quién ha sido afectado. El vínculo es muy literal y quienes están bajo su control pueden ignorar las órdenes que no se le dan directamente. Lo usa más para demostrar su poder que como un arma real, aunque puede reforzar los cuerpos de las personas a las que imbuye.
Exactamente lo que le hizo a Alexandra.
“¿Cuánto tiempo llevaría hacer eso?”
“Días, como mínimo. Posiblemente semanas.”
Parece que ese poder en particular no va a ser un problema directo, entonces. Al menos no en lo que respecta a proteger a los demás. Lo más urgente es averiguar cómo lidiar con sus secuaces, y luego ya me ocuparé de lo demás.
—¿Wizen solo puede leerte la mente cuando estás cerca de él? —preguntó Noah.
Mi padre asintió. —Sí. Y, hasta donde yo sé, su dominio abarcaba cien pies a su alrededor.
Me pregunto qué probabilidades hay de que Wizen esté en Arbitage. Algo me dice que no. Si de verdad fuera capaz de hacer toda esa magia mental, no veo por qué recurriría a tener clones de plantas sueltos por ahí. Probablemente esté en la misma situación que la construcción de Evergreen, así que está en otro sitio, seguramente a salvo.
A mí me funciona. Significa que podré concentrarme. No importa cómo Wizen empezó a conseguir marionetas. Lo importante es encontrar la manera de reconocerlas.
Noah se recostó en su silla, distraídamente a tomar un sorbo de su vaso antes de darse cuenta de que estaba vacío. No sabía si la estrategia de Ulya de cortarles la nuca a todos era la mejor opción. Tendrían que hacerlo cada vez que alguien se alejara de su vista durante más de unos segundos, lo cual, como mínimo, sonaba terriblemente engorroso.
Wizen usa plantas para crear sus propias plantas y puede robar el control de las construcciones de otros. Creo que, aparte de Evergreen, nadie tiene una construcción paseándose por ahí tranquilamente, así que puedo centrarme en lo de las plantas.
Los segundos transcurrían. Había acotado el alcance del problema inmediato, pero eso no cambiaba el hecho de que no tenía ni idea de cómo podría averiguar si alguien estaba hecho de plantas sin simplemente abrirlo.
Noah sentía la mirada de su padre clavada en su cráneo, recordándole que esta lucha no era solo entre él y su padre contra Wizen. Era una batalla a tres bandas, y su padre era solo un aliado temporal, si acaso. Todavía existía la posibilidad de que lo traicionara de alguna manera.
—¿Tienes a alguien que use marionetas que puedas traer? —preguntó Noé, decidiendo que permanecer en silencio por más tiempo demostraría más preocupación de la que estaba dispuesto a revelar.
—Quizás —admitió el padre—. ¿Por qué?
“Quiero probar algo.”
“¿Los matarás?”
¿Te importa?
—Sí —dijo mi padre—. Son una parte importante de mi familia.
Ah. Alguien a quien todavía necesitas con vida. No es que tuviera pensado matar a nadie sin motivo. Aunque es bueno mantener las apariencias.
—No les haré daño —prometió Noé—. Aunque no puedo decir lo mismo de sus marionetas. Me gustaría poner a prueba algunas teorías.
El padre lo observó un instante y luego inclinó la cabeza. Un momento después, la puerta se abrió con un estrépito, dejando entrar a Janice. Si se sorprendió al ver a Noah, no lo demostró. Simplemente le dedicó un leve gesto de saludo con la cabeza antes de volver su atención al padre.
“¿Qué puedo hacer por ti, padre?”
“Traigan a Ian y díganle que traiga uno de sus títeres. Uno que no sea importante.”
Janice salió de la habitación sin decir una palabra más. Los siguientes minutos transcurrieron en silencio, con Noah y su padre sentados a ambos lados de la mesa, sin intercambiar palabra. Por suerte, Janice trabajaba rápido y no tuvieron que esperar mucho.
Tres pares de pasos volvieron a entrar en la habitación, y Noah reprimió el impulso de girarse y mirar por encima del hombro. Janice entró acompañada de un hombre de aspecto común. Tenía el pelo castaño rizado y los ojos del mismo color. Una barba le cubría la mitad inferior del rostro y las manos manchadas de grasa.
A su lado había un animal de aspecto desgarbado. Noah no sabía qué animal era. Caminaba a cuatro patas y le recordaba vagamente a los monos que había visto en las Acres Quemadas, pero no tenía pelo, ni estaba vivo.
En lugar de piel, tenía músculos grises expuestos. Presentaba hendiduras por ojos y un orificio abierto por boca. Una vez que la criatura estuvo lo suficientemente cerca de Noé como para entrar en su dominio, este percibió una tenue energía emanando de su forma.
—¿Me llamó, padre? —preguntó el hombre, retorciéndose las manos. Su mirada recorrió la habitación, deteniéndose apenas un instante en Noé.
—Gracias por venir, Ian. El mago Vermil ha solicitado inspeccionar tu marioneta —dijo el padre—. Puedes retirarte. Quédate fuera de la habitación.
Ian suspiró, sin siquiera intentar disimular su alivio. Salió apresuradamente de la habitación y se detuvo justo afuera de la puerta abierta. Janice le dirigió una última mirada a su padre, pero al no recibir ninguna otra orden, siguió a Ian.
La puerta se cerró de golpe tras ellos, dejando a Noé y a su padre en la habitación con el mono gris sin pelo.
—Haz con él lo que quieras —dijo el padre con un gesto vago, pero Noé no pasó por alto el sutil interés en su postura.
Noé examinó la marioneta. Caminó en un pequeño círculo a su alrededor, intentando descifrar qué relación podría tener con algo bajo el control de Wizen. Era obvio que el mono no estaba hecho de plantas, pero ambos funcionaban con imbuiciones.
Eso no redujo mucho las posibilidades. Muchas cosas tenían imbuiciones, y muchos magos tenían Imbuiciones Corporales. Además, aunque las imbuiciones hubieran sido evidentes, no podía revisarlas en todos. Necesitaba algo más obvio.
Tenía que haber algo que diferenciara a los títeres de los demás y permitiera identificar inmediatamente quién había sido reemplazado y quién estaba a salvo.
Pasaron los minutos. Noah estudió la marioneta, sin pensar en nada en particular. Su padre parecía contento de simplemente observar, lo cual a Noah le parecía perfecto. Prefería trabajar en silencio, pero el silencio no cambiaba el hecho de que encontraba muy pocas similitudes en las que pudiera confiar.
Se suponía que las plantas de Wizen habían logrado infiltrarse en el cuerpo de Will y controlarlo por completo, así que su forma y apariencia eran irrelevantes. La escasa magia que emanaba del mono tampoco era particularmente notable en comparación con la de otros magos.
Había muchas cosas que podrían haber causado efectos similares, incluyendo prácticamente cualquier objeto imbuido con un poder considerable en su interior. Sin embargo, eso no detuvo a Noah. Siguió indagando en su mente, buscando una solución mientras daba vueltas alrededor del títere de Ian. Las señales más evidentes eran aquellas que requerían una observación tan minuciosa que resultaban obvias. Necesitaba algo que pudiera percibir al instante.
Me pregunto si mi dominio sería capaz de hacer algo. Aún no he probado todas sus capacidades, pero percibo el área que abarca mucho mejor que cualquier otra. ¿Quizás haya algo interno que pueda captar?
Noah concentró sus sentidos en el área de su dominio y en la marioneta que allí se encontraba. Podía sentirla sentada, con las cuencas vacías de los ojos fijas en la pared. Espirales de magia rozaban sus sentidos, pero seguían sin destacar más de lo debido.
La marioneta era simplemente eso. Una marioneta. No tenía absolutamente nada de especial. Los dedos de Noah se crisparon con fastidio. Estaba tan concentrado en su dominio y en la información que se filtraba desde él que se dio cuenta de que estaba amplificando prácticamente todo en la habitación.
Podía sentir la sangre correr por su propio cuerpo y oír el suave latido del corazón de su padre al otro lado de la mesa: un ritmo lento y constante que Noah sospechaba que rara vez cambiaba.
Y entonces lo comprendió. La solución era tan simple que Noé casi se burló de sí mismo por siquiera haberla pensado, pero cuanto más lo pensaba, más se daba cuenta de que la simplicidad era precisamente lo que necesitaban.
La marioneta no era más que eso. Era una masa de magia, carne y todo lo demás que Ian le había añadido, pero no era humana. No estaba viva y, desde luego, no tenía corazón.
No es tan fácil de percibir a menos que realmente agudice mis sentidos al máximo y palpe todo, pero ahora que sé lo que estoy buscando, es obvio.
El títere no emitía ningún sonido, y con las plantas sucedería lo mismo. Si Wizen reemplazaba el cuerpo de alguien con magia, su corazón dejaría de latir. Bastaba con buscar personas sin latidos ni circulación sanguínea para erradicar los clones de Wizen sin dificultad.
—Ah —dijo Noé—. Eso ayuda.
—¿Qué es eso? —preguntó el padre, ladeando la cabeza—. ¿Encontraste lo que buscabas?
“Sí, lo hice. Y ni siquiera tuve que romper nada. ¿Orgulloso?”
La respuesta es tan simple que me pregunto por qué a papá no se le ocurrió. ¿O acaso ya lo había deducido y simplemente no me lo dijo? ¡Maldita sea! Nunca sé qué pensar de papá.
—Eso dependerá de si tu solución funciona. No lo digas en voz alta —advirtió el padre, levantando la mano antes de que Noah pudiera decir nada más—. Cuanta menos gente sepa lo que has averiguado, mejor, yo incluido. Menos gente significa menos objetivos de los que pueda robar información.
¿Qué tan fuerte es Wizen si Padre cree que puede traspasar su santuario? Claro que, Padre es un paranoico de cuidado.
—Entendido —dijo Noé—. En ese caso, me has dado lo que necesitaba. Ahora que sé que no vas a interferir, volveré a Arbitage y me ocuparé del resto de este asunto.
El padre asintió distraídamente. —Seguro que sí. Te ayudaré. Cualquier oportunidad para molestar a Wizen es demasiado tentadora como para dejarla pasar.
—¿En serio? —Noé intentó no sonar demasiado sorprendido—. ¿Quién?
Padre alzó una mano, presionando la otra contra un Círculo Rúnico en su escritorio. Un zumbido llenó la habitación y un remolino púrpura cobró vida tras Noé, extendiéndose en un portal mientras la energía crepitaba en sus bordes.
—Alguien con talento para lidiar con pequeñas ratas correteando —respondió el padre, con una leve mueca en los labios—. Enviaré a Brayden.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 366
Estás leyendo el capítulo 366 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.