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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 305 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En cuanto cruzaron la puerta de la habitación de Moxie, Noah se dirigió directamente a su cama. Una enredadera surgió de repente y se enroscó alrededor de su pecho, deteniéndolo bruscamente antes de que pudiera desplomarse. Noah echó una mirada por encima del hombro a Moxie. —¿Qué? —¿Cuándo fue la última vez que te duchaste? —preguntó Moxie—. Llevamos semanas viajando. No vas a subirte a mi cama con esa ropa sucia. “Para ser sincera, están bastante limpias. Hice explotar mi ropa vieja.” "Ducha." Noah refunfuñó y rebuscó en su mochila en busca de ropa limpia, solo para descubrir que ya la había usado toda. Se aclaró la garganta. —Parece que me he quedado sin ropa de repuesto. —Es porque no paras de inflarlos —dijo Moxie—. ¿Qué, me estás pidiendo mi ropa? No creo que te quede muy bien. Probablemente me quede algo en mi habitación. Vuelvo enseguida. Se dirigió por el pasillo hacia su habitación. Al día siguiente, cuando tuviera oportunidad, tendría que encargarle más ropa a la modista. Sin prestar mucha atención a su alrededor, Noah llegó a la puerta y la abrió. Contessa estaba sentada con las piernas cruzadas en la cama, acariciando una bola de pelo blanco acurrucada en su regazo. Noah reconoció de inmediato los brillantes cuernos rojos de Mascot. Contessa levantó la cabeza bruscamente para encontrarse con su mirada. Tenía en la mano un pequeño trozo de cecina a medio comer y, a juzgar por los restos de comida esparcidos sobre las sábanas, Mascot había sido quien la había disfrutado. O bien Contessa es una persona que come de forma muy desordenada. —No sé de dónde salió el monstruo —tartamudeó Contessa. Hizo ademán de levantarse, pero miró al gato y decidió quedarse quieta—. Se sentó en mi regazo y ahora no quiero levantarme. Voy a lavar la cama, yo… —Olvídalo —dijo Noah, cruzando la habitación hasta su cómoda y rebuscando en ella—. Parece que te ha tomado cariño. No lo hagas enojar. Ese gato ha matado indirectamente a algunas personas. —¿Esto? —Contessa hizo una pausa a mitad de la caricia, lo que provocó que Mascot soltara un ronroneo amenazador. Volvió a acariciarle el pelaje y Mascot guardó silencio—. ¿Cómo? Parece tan… inocente. Y suave. Noah encontró ropa limpia y la sacó, guardándola bajo el brazo. —Bueno, ojalá siga así. No sabía que te gustaran los animales. ¿No eres de plantas como el resto de tu familia? —No todos en la familia Torrin son magos de plantas —gruñó Contessa—. Y nunca se me dieron bien. Al menos los animales pueden pensar. No tienen nada de malo. —Oye, no dejes que te arruine el humor —dijo Noah encogiéndose de hombros—. Que te guste lo que te guste no es asunto mío. Un servicio de cuidado de gatos para Mascot cuando se aburre es bastante útil. Así no intentará traer monstruos para matarme mientras intento relajarme. —¿Lo ha hecho… antes? —Contessa tragó saliva y volvió a mirar al gato satisfecho que tenía en su regazo. “Solo un par de veces. Aunque nunca lo había visto tan tranquilo.” Contessa asintió pensativa. Era una de las primeras veces que Noah la veía preocuparse de verdad por algo que no fuera su propia vida. No le preocupaba especialmente la seguridad de Mascot con ella; el pequeño monstruo podía entrar en el despacho de Padre sin pensarlo dos veces, así que una maga de rango 2 no iba a ponerlo en peligro. —Si quieres incluir el cuidado de Mascot en tu contrato, podemos encargarnos de parte de la recopilación de información —ofreció Noah—. No sé cuánto tiempo te va a ocupar, pero si se queda mucho tiempo, quizá no puedas avanzar mucho más. Contessa abrió los ojos de golpe. —¿En serio? Sin duda, había más emoción en su voz de la que pretendía dejar entrever, porque un instante después sus mejillas se enrojecieron de vergüenza. —Solo mantente alerta —dijo Noah, dándose la vuelta para irse, pero se detuvo. Miró por encima del hombro a Contessa—. Para que lo sepas, no te voy a retener aquí. Mientras no vuelvas a faltarle el respeto a Moxie y no intentes divulgar nuestros asuntos a nadie, puedes hacer lo que quieras. No tienes que quedarte. Seguro que puedes encontrar un trabajo de verdad en otro sitio. No te perseguiré por venganza ni nada parecido si lo haces. Una leve sonrisa se dibujó en una comisura de los labios de Contessa, pero tardó un instante en responder. “Ya me lo imaginaba. Me amenazabas constantemente, pero todo lo que sé de los demonios me dice que casi nunca se preocupan por los demás. Simplemente no sé qué más hacer. He vivido toda mi vida para la familia Torrin, y ahora ya no me necesitan”. —Haz lo que quieras —dijo Noé—. Siempre y cuando no seas un imbécil. Contessa hizo una leve mueca. —Sí. Entendido. “Bien. Nunca es tarde para mejorar. He estado progresando mucho en mi propia búsqueda personal de superación personal.” Es decir, no suicidarme con demasiada frecuencia. Dicho esto, Noah salió y cerró la puerta tras de sí. No sabía adónde había ido Karina, pero tampoco le interesaba averiguarlo. Probablemente seguía cerca, pero lo único que deseaba ahora era ducharse y cambiarse de ropa, aunque solo fuera para poder tumbarse en la cama de Moxie. * * * Noah se dejó caer en la cama de Moxie. Su ropa sucia —la única que le quedaba de la que le había dado su padre— yacía en un pequeño montón en un rincón de la habitación. La ducha se había alargado mucho más de lo previsto y se sentía más fresco que en mucho tiempo. —Debería conseguir una runa de baño —dijo Noah mirando las suaves enredaderas que formaban la sábana debajo de él. “Eso se llama runa de agua, y tú tienes una.” —Ah, sí. Qué cutre, la verdad. —Noah se dio la vuelta. Una enredadera le arrebató una almohada de la cara y se la puso detrás de la cabeza. —Hablando de runas, tenemos dinero de sobra. Quizá deberíamos comprar las que te faltan para arreglar tus combinaciones, Lee. Lee lo miró. Terminó de masticar el último trozo de cecina que les había sobrado del viaje y se limpió la boca con el dorso de la mano. —De acuerdo. Deberíamos guardar un poco por si Todd todavía necesita una poción curativa. —Por supuesto —dijo Noah, incorporándose y apoyándose contra la pared. El rasgueo de la pluma de Moxie sobre el papel rompió el silencio. Estaba encorvada sobre su escritorio, aún intentando concretar los detalles de su plan de clase para el día siguiente. —¿Tenemos que tenerlo todo resuelto para mañana? —preguntó Lee—. ¿No tenemos más tiempo hasta que todo empiece oficialmente? —Aún no hay fecha de inicio oficial —respondió Moxie sin apartar la vista de su trabajo—. La mayoría de los profesores empezarán con las clases esta semana o la que viene. Pronto recibiremos una carta con información sobre los exámenes del semestre, así que deberíamos estar preparados. Noah la observó durante unos instantes, en silencio. Moxie estaba reflexionando profundamente sobre su papel como maestra, aunque nunca había querido serlo. Evergreen la había obligado a asumirlo. No quiero menospreciar sus esfuerzos, pero ¿esto está realmente bien? “¿Moxie?” Moxie alzó la vista, captando el tono de voz de Noah. —¿Sí? —¿De verdad quieres hacer esto? —preguntó Noah señalando su escritorio—. Enseñar, quiero decir. Sé que sientes responsabilidad hacia Emily, y eso es importante, pero es casi como si ahora te esforzaras más que antes, y eso ya es mucho decir. Pasó un segundo. Moxie bajó la pluma, la dejó donde estaba y se reclinó en la silla para mirar al techo. “No lo sé. Al principio, pensé que solo querría liberarme una vez que me librara de Evergreen. Luego me liberé y me di cuenta de que no sabía qué más quería hacer. Es mucho más fácil simplemente… no pensar en ello, ¿sabes? Si me entrego a esto con todas mis fuerzas, entonces tendré menos de qué preocuparme”. “Esa no parece la forma más sana de afrontar las cosas. No sé si soy la persona más indicada para insistir en eso, teniendo en cuenta mi solución ideal para la mayoría de los problemas que enfrento”, dijo Noah. “Realmente no tengo una buena respuesta, pero como ya he dicho, estoy seguro de que Emily no te lo reprocharía si quisieras parar”. “Lo sé, pero en realidad no cambia nada. Ahora que soy yo quien da las clases en lugar de estar pendiente de Evergreen, supongo que se siente un poco diferente. Creo.” “Enseñar es divertido. Es estirarse y golpear a tus amigos”, comentó Lee. “Y a veces también aprendes cosas”. No estoy seguro de que esa sea la definición de enseñanza con la que yo querría estar de acuerdo. “Sin duda es mejor que muchas otras cosas. Me he estado divirtiendo un poco tratando de decidir a qué voy a dedicar mi tiempo ahora que soy yo quien decide”, dijo Moxie. “Este año va a ser interesante, sobre todo con una nueva alumna. No es precisamente una alumna típica”. —Para nada —convino Noah—. Por lo fuerte que era cuando luchamos, es de rango 3. “Creo que parte de ese poder provenía del control que Wizen ejercía sobre ella, pero sin duda es al menos de Rango 2, si no superior. Está muy por encima de nuestros estudiantes actuales, o al menos, por encima de donde estaban antes de que nos fuéramos de vacaciones.” —¿Eso no va a estropear los exámenes? —preguntó Lee—. Va a arrasar con todos los demás estudiantes. Eso dibujó una sonrisa en el rostro de Noah. "¿Te imaginas cómo le da una patada voladora a Edward? No he pensado en ese mocoso desde que fuimos a la Mansión Linwick por primera vez. Me encantaría ver su cara cuando se dé cuenta de que Isabel y Todd ya son de Rango 2." —Ya veremos. No creo que Arbitage vaya a permitir que alguien mucho más fuerte que los demás manipule los resultados de los exámenes, pero quién sabe. —Moxie tomó su pluma y volvió al trabajo—. Noah, ¿quieres encargarte de casi toda la clase de mañana? Podrías aprovechar para presentarle a Alexandra tu… peculiar forma de luchar. —Claro —dijo Noah encogiéndose de hombros—. Tendrás que distraer a Alexandra un rato después mientras uso a Sunder para ayudar a Todd, Isabel y Emily. No voy a compartirlo con nadie todavía. —Lógicamente —dijo Moxie—. Eso estará bien. Simplemente le enviaré a Lee tras ella. —Podríamos estirar —dijo Lee, con un destello de alegría en los ojos—. Y luego podríamos entrenar. Será divertido. Para uno de vosotros. —Me parece bien —dijo Noah. Se recostó en la cama y bostezó—. De acuerdo. Creo que ya hemos cubierto casi todo lo necesario por hoy. Voy a crear mis nuevas runas. Despiértenme si ocurre algo importante, ¿vale? —Lo haré —prometió Lee. Dicho esto, Noah tomó su grimorio y abrió el gran libro que tenía en el regazo. Allí le esperaban algunas nuevas runas de rango 3.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 305

Estás leyendo el capítulo 305 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.