Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 295 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los días siguientes transcurrieron en un feliz torbellino. Noah se sentía liberado de un gran peso, como si se lo hubieran quitado de encima. Tenía su artefacto. Karina ya no le molestaba. Se había deshecho de Evergreen. Él, Moxie y Lee por fin podían relajarse, y eso fue precisamente lo que hicieron.
Es cierto que su idea de relajación quizá se desviaba un poco de lo habitual, pero relajarse no era una competición. Para algunos, significaba descansar en la playa con una bebida refrescante y disfrutar del sol mientras las olas acariciaban la arena.
Para otros, se trataba de aniquilar monstruos y salpicar sangre por el suelo, llevando sus habilidades al límite mientras se regocijaban en su recién descubierta libertad. Claro, una de las dos formas de desahogarse podía resultar un tanto sangrienta.
Sacar la arena de un zapato siempre era un fastidio.
Independientemente del método de relajación que eligieran, Noah seguía avanzando a buen ritmo en su investigación. Por las mañanas, dedicaba un tiempo a investigar y probar formaciones, con mucha más cautela que antes. Después, pasaba unas horas cazando monstruos con Lee y Moxie. Y, al caer la noche, les tocaba el violín.
Cada día, el ciclo se repetía. A todos los monstruos que Noé mataba se les extraían rápidamente sus runas, que luego donaba a su grimorio. Este devoraba con avidez cada runa que le ofrecía. Noé estaba bastante seguro de que, de no haberlo alimentado tan bien, habría devorado incluso runas que no le hubiera ofrecido.
Toda la energía que le proporcionaba al artefacto significaba que su Runa de Desastre Natural no recibía mucha energía adicional. Al destrozar a los monstruos, toda la energía que habría obtenido se convertía en energía para sus Runas, y estas parecían desvanecerse en el agujero negro que era su artefacto.
A Noah no le preocupaba demasiado. Necesitaba las Runas mucho más que la energía en el Desastre Natural. Su objetivo era reconstruirlo por completo, así que era probable que la mayor parte de la energía almacenada se transformara mal.
Claro que todo dependía de que su artefacto le proporcionara algunas de las runas que le daba de vuelta, pero estaba bastante seguro de que cooperaría cuando llegara el momento. Había sido muy estricto con respecto a qué runas podía consumir y cuáles no.
Al menos, eso esperaba. No importaba cómo lo explicara, seguía hablando con un libro semi-inteligente, no con un ser vivo real.
Tras poco más de una semana de viaje, la espada voladora de Noé los depositó en la ladera de una montaña densamente arbolada. Por fin habían llegado. Aunque llevaban una semana cazando, Noé se frotó las manos y no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción.
—Pareces emocionada —dijo Moxie al bajarse de la espada voladora. Lee salió volando de la bolsa de Noah y él le sostuvo la ropa, dándole la espalda mientras ella volvía a su forma humana y se vestía sola.
—Llevo tiempo esperando esto —admitió Noah. Las enredaderas que sujetaban el hacha de Lee se soltaron y se la entregó—. Hay un Gran Monstruo aquí, esperando a que vayamos a por él. Y, esta vez, nadie se va a enfadar. ¿No es genial?
Moxie negó con la cabeza y rió. —Aunque no me gusta nada tu estrategia de matarte intentando vencer a la fuerza bruta, creo que te dejaré que te encargues tú solo del primer combate. No sabemos lo fuerte que es el Gran Monstruo, así que podría ser pan comido o estar muy por encima de nuestras capacidades.
—Solo hay una forma de averiguarlo —dijo Noah con una sonrisa—. Y, aunque sea más fuerte de lo esperado… las cosas suelen resolverse solas cuando uno se enfrenta a la situación con suficiente empeño.
—Esa —dijo Moxie, señalando a Noah con el dedo— no es la lección que vamos a darles a nuestros alumnos.
Noé hizo una mueca. —Bien, bien.
—Pero cuando estamos solos… —Moxie dejó la frase en suspenso y se encogió de hombros—. Bueno, eres adulto. Es tu decisión.
—¡Mátate! —Lee le dedicó a Noah una enorme sonrisa y un pulgar hacia arriba—. Te estaremos animando. Solo recuerda que, si no es demasiado fuerte, quiero unirme.
Esa debe ser la primera vez que alguien me dice que me suicide y lo hace con buena intención.
—Bueno, primero tenemos que encontrarlo —dijo Noé—. Y hay un montón de monstruos esperando por la zona a los que podemos enfrentarnos en el proceso.
Lee se crujió el cuello. —Lo sé. Ya puedo olerlos. ¡Qué ganas tengo! Estas son las mejores vacaciones de mi vida. Excepto por el casino. Y Evergreen. Y Karina. Y…
—¿No son estas tus primeras vacaciones? —interrumpió Moxie.
"Sí."
—Entonces tiene que ser la mejor —señaló Moxie—. No hay necesidad de buscarle tres pies al gato.
“¡Vale! Es el mejor. ¿Podemos matar más cosas ahora?”
Noah sonrió y concentró el poder de Desastre Natural en la punta de sus dedos. "¿A ver quién llega primero a diez bajas?"
* * *
Jalen se encontraba en uno de los lugares que más odiaba de toda la Mansión Linwick: su oficina. Era lúgubre, aburrida y estaba repleta de papeleo que no tenía el menor deseo de completar. Había alcanzado la cima del Rango seis años atrás. Siete Runas casi perfectas, todas completamente llenas.
Su longevidad era enorme. Tenía el poder de hacer literalmente lo que quisiera. Nadie podía obligarlo a nada. Incluso los magos más poderosos de las familias de mayor rango lo respetaban.
Y, con toda esa libertad, prefirió quedarse y dedicarse a la política mezquina con un puñado de niños mimados. Jalen se frotó la frente, reclinándose en su silla mientras examinaba los discos dispuestos sobre la mesa.
La única razón —y lo decía en serio— por la que no había abandonado a la familia Linwick era la que tenía delante. De vez en cuando, aparecía alguien de interés. No era frecuente, y solían acabar muertos antes de que él se percatara de su presencia, y mucho menos antes de que pudiera actuar.
Pero, cuando conseguía llegar a tiempo, ocasionalmente disfrutaba de un poco de entretenimiento durante un breve lapso de tiempo.
No era la mejor situación, pero a Jalen no le importaba. Solía ignorar sus responsabilidades y hacer lo que le daba la gana. Al fin y al cabo, nadie podía obligarlo a nada.
Hoy era distinto. Desde que había regresado a la Mansión Linwick, su irritación había ido en aumento. Quienquiera que se hubiera infiltrado en las catacumbas había captado por completo su atención. De alguna manera, no habían soltado los Registros de los Condenados ni un solo instante en la última semana.
¿Se les fundió con la piel? ¿Qué es esto? ¿De verdad están tan empeñados en pasar desapercibidos? Si es así, no deberían haber abierto el maldito libro más allá de la primera página. Esto ya no es impresionante, es simplemente ridículo. ¿Van a llevar ese libro pegado al pecho el resto de sus vidas?
Unos golpes en la puerta sacaron a Jalen de sus pensamientos.
—Pasa —dijo Jalen entre bostezos.
La puerta se abrió de golpe y entró un hombre de mediana edad. Sus rasgos eran comunes, y a Jalen no le importó recordar su nombre. Era un empleado más. Cada vez que volvía, era uno diferente. Memorizar sus nombres no valía la pena.
—Mago Jalen —dijo el asistente—. ¿Es un buen momento?
—Nunca hay mejor momento que el presente. Espero que traigas noticias interesantes —dijo Jalen. Empujó una pila de papeles del escritorio, haciéndolos caer al suelo con estrépito. Estaba casi seguro de que eran solicitudes de distintas ramas de la familia Linwick para diferentes cantidades de financiación, y no pensaba conceder ninguna.
“Busqué a mi alrededor para ver si podía encontrar a alguien que pudiera responder a su pregunta, y creo haber reunido información que puede ser útil como punto de partida.”
Jalen se enderezó un poco e hizo un gesto al asistente para que continuara.
“Hay bastantes personas que se ajustan al rango de edad que mencionaste, pero cuando lo reduje a quienes viven en la zona inmediata y no tienen coartadas directas, había menos objetivos para investigar. Pude reducir la lista considerablemente, pero…”
—¿Pero qué? —Jalen arqueó una ceja—. ¿No pudiste encontrar gente dentro de nuestra propia casa?
“No es eso. Es más bien que ninguno va a admitir haber hecho nada malo. Hay fácilmente veinticinco personas que cumplen con tus criterios y que estaban lo suficientemente cerca como para ser sospechosas. Hablé con algunas de sus sucursales y no pude obtener ninguna información útil, pero otras se negaron rotundamente a dar información gratuita.”
—¿Rechazado? —Jalen resopló, pero un brillo peligroso cruzó sus ojos—. ¿Me rechazaron?
El asistente retrocedió un paso y tragó saliva con nerviosismo. “Técnicamente, citaron una antigua regla familiar que establece que uno no puede tomar algo a cambio de nada, ni siquiera estando en una posición de poder”.
Eso hizo que Jalen se detuviera un instante. No le importaban mucho las reglas de la familia Linwick y apenas las recordaba él mismo, pero si alguien las citaba, seguramente pertenecían a una generación anterior.
“¿Querían negociar?”
“Sí, lo hicieron. Dijeron que tenían información sobre uno de los sospechosos.”
"¿Cuál?"
“Una mujer llamada Karina. Lleva un tiempo fuera de la ciudad y aún no ha regresado. Su propiedad fue recuperada por la familia hace apenas unos días.”
“¿Recuperado? ¿Por qué?”
“Era la única descendiente superviviente de su rama familiar. Sus padres fueron admitidos en la Rama Principal, pero murieron al norte del imperio mientras cazaban un monstruo. En sus testamentos estipularon que se gastaran todos sus bienes restantes en sus funerales, y no quedó nada para pagar los impuestos correspondientes.”
Durante varios instantes, Jalen no pudo hacer otra cosa que mirar fijamente a su asistente. Luego, estalló en carcajadas.
“¡Qué criaturas tan viles! ¿Por qué se les permitió entrar en la sucursal principal?”
“Eran magos capaces, Magus Jalen.”
Jalen puso los ojos en blanco. —Evidentemente no. Están muertos. Karina… cuéntame más sobre ella. ¿Confío en que has averiguado algo más?
—Sí, Magus. Tiene poco más de veinte años y es maga de rango 3. No ha logrado nada de gran importancia y ha estado aislada hasta hace un mes o dos. Sus únicos lazos fuertes son con la rama familiar de mi padre. Hasta donde sé, tenían buenas relaciones. Karina estaba prometida a Vermil, el menor de los hijos de mi padre.
—Padre… ¿no estaba intentando que toda su rama se convirtiera en la Rama Principal? —preguntó Jalen—. Creo que tuve la mala suerte de oír algunos rumores al respecto.
“Así es, Magus. Es increíblemente probable que tenga éxito. Todos sus competidores se han retirado. Su rama es pequeña pero competente, y ha logrado mejoras significativas en la calidad de vida de todos aquellos que se han comprometido con él.”
“Déjame adivinar. ¿Es el padre quien está ofreciendo la información?”
—Sí, Magus. ¿Te gustaría conocerlo?
—Ni hablar —Jalen soltó una carcajada al ver la expresión de sorpresa en el rostro de su asistente—. No conozco a Padre, ni me interesa. Ya he conocido a gente como él. Piensa usar esta reunión para demostrar que cuenta con mi apoyo, aunque no lleguemos a un acuerdo. No necesito su información. Ya tengo todo lo que necesito.
El asistente inclinó la cabeza. —Por supuesto, Magus Jalen. ¿Puedo hacer algo más por usted?
—Sí. Díganles a todos los que me han escrito que no voy a responder —dijo Jalen. Se levantó y se sacudió el polvo del trasero; hacía tanto tiempo que no se sentaba en su silla de oficina que estaba cubierta de polvo. Polvo que ahora se había adherido a sus pantalones. —Voy a buscar a Karina y a hablar un rato con ella. Avisaré por si acaso logra pasar desapercibida; que sepa que el cabeza de familia desea hablar con Karina.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 295
Estás leyendo el capítulo 295 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.