Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 28 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Fue Todd quien avistó al siguiente Asesino. Lo señaló con un gesto urgente, apuntando con el dedo entre los árboles. El Asesino en cuestión estaba apoyado contra un árbol, con los ojos cerrados y respirando lenta y pesadamente.
Noah asintió a Todd en señal de aprobación y les indicó que siguieran adelante. Al fin y al cabo, en ninguna parte del examen decía que tuvieran que derrotar a un Destripador despierto. Además, la energía que obtendrían para sus nuevas Runas les sería útil. No había razón para complicar las cosas más de lo necesario.
Isabel desenvainó su espada y miró a Todd. Él reunió una pequeña esfera de fuego sobre su mano y avanzaron sigilosamente. Noah observaba su aproximación, con la magia burbujeando en la punta de sus dedos. A diferencia del monstruo anterior, esta vez estaban a favor del viento.
Noah estaba bastante seguro de que despertaría antes de que se acercaran lo suficiente para atacar, pero advertirles reduciría la efectividad de la lección. Que el Destripador estuviera dormido no significaba que fuera inofensivo.
Efectivamente, el monstruo abrió los ojos de golpe. Todd e Isabel dieron un respingo cuando se puso de pie de un salto y lanzó un rugido furioso, clavando la mirada en ellos al instante. Todd extendió la mano y lanzó una fina llamarada, pero el movimiento fue demasiado precipitado e impreciso. La llama pasó rozando el hombro del Destripador y abrió un boquete en el árbol que tenía detrás.
El Destripador cargó. Isabel alzó su espada y bajó la guardia, colocándose frente a Todd para atraer su atención. La táctica funcionó, y el Destripador se abalanzó sobre ella. Le lanzó un tajo con la mano y ella cayó al suelo, rodando en la dirección del golpe y lanzándose hacia arriba para clavarle la espada en la rodilla.
La magia estalló cuando la hoja atravesó el pelaje del Destripador. Este rugió de furia y alzó las manos para abalanzárselas sobre Isabel. Ella tiró de su espada, pero no se movió. Isabel maldijo y soltó la hoja, permitiendo que se desmaterializara.
Lánzate entre sus piernas. Esa sería la forma más rápida de ponerte a salvo.
Isabel retrocedió de un salto. Noah apretó los labios. No la culpaba por intentar mantener la distancia. Era instinto. Por desgracia, ese instinto significaba que el Destripador no tenía que girarse para seguir a Isabel, así que seguía observándolas a ella y a Todd.
Otro chorro de fuego brotó de los dedos de Todd, pero el Destripador lo esquivó. Se abalanzó sobre Isabel. Si no hubiera tenido la pierna herida, quizá la habría alcanzado.
En cambio, tropezó levemente al apoyarse en la extremidad herida. Eso le dio a Isabel el tiempo justo para retroceder a toda prisa, evitando por poco sus garras. El Desgarrador se desplomó contra el suelo con un grito de dolor.
Todd lanzó otra fina llamarada. Esta vez, alcanzó al Destripador en la nuca. Este gritó de dolor, retorciéndose y levantando una mano para intentar bloquear el fuego. Un humo rancio y nauseabundo se elevó de la herida.
—¡Isabel! ¡Ve! —gritó Todd, dando un paso al frente y manteniendo el chorro de fuego apuntando al monstruo para mantenerlo ocupado. Isabel asintió y corrió hacia la espalda del Destripador.
Su espada volvió a brillar en su mano. La Destripadora forcejeó con más ahínco mientras se acercaba, casi alcanzando a Isabel en el pecho con una patada. Noah se inclinó hacia adelante, a punto de intervenir, y dejó escapar un suspiro de alivio al ver que el ataque fallaba.
Isabel saltó sobre el lomo del Destripador y le clavó la espada en el cuello. La herida se hundió profundamente en su objetivo, y Isabel hizo palanca con la hoja, ensanchando la herida. Un estremecimiento sacudió al mono y, con un último gruñido, sus extremidades se desplomaron y quedó inmóvil.
Todd bajó las manos, dejando que la llamarada se extinguiera. Se dobló sobre sí mismo, jadeando y apoyándose en las rodillas. El sudor le corría por la frente y le temblaban las manos por el esfuerzo.
Él e Isabel se estremecieron al sentir la energía de la muerte del Destripador. Noah se acercó y se agachó para liberar a los Destripadores de sus garras. Ya no los necesitaban los monos.
“¡Fantástico! Fue una gran mejora. Obviamente, hubo algunas cosas que no salieron exactamente como se planeó, pero se está aprendiendo.”
—Simplemente… murió —murmuró Isabel, mirando su espada—. ¿Fuimos nosotros quienes hicimos eso?
—Habría muerto antes si no hubiera fallado cien veces. —Todd se enderezó y se secó el sudor de la frente. A pesar de sus palabras, sonreía—. Pero atrapamos al maldito. ¡Y nos dio mucha más energía que los monos pequeños! Sobre todo cuando el profesor no se queda con la mitad.
“Desde luego que no robé nada. Les salvé el pellejo.”
Isabel y Todd estallaron en carcajadas, y Noah se unió a ellos. La sensación de alivio y emoción que sentían sus alumnos era algo que Noah conocía bien. Si un extraño los hubiera estado observando, Noah estaba seguro de que todos habrían parecido bastante extraños, doblados de la risa sobre el cadáver de un monstruo enorme.
—¿Cómo están vuestras runas? —preguntó Noé después de que se hubieran recompuesto—. ¿Tenéis suficiente energía para seguir adelante?
—Usé más de lo que me hubiera gustado, pero aún me queda de sobra —dijo Todd—. ¿Y tú, Isabel?
“Prácticamente nada. Mi magia no requiere mucha energía para mantenerse.”
—Pues démosle prisa. Hay más asesinos esperándonos —dijo Noah con una sonrisa.
* * *
Ese día mataron a cuatro Desgarradores más. Noah añadió sus garras a su creciente colección. Ninguna de las peleas fue perfecta, y Noah tuvo que intervenir en dos de ellas para evitar lesiones. No estaba dispuesto a arriesgarse a que ninguno de sus alumnos resultara herido, ya que existía una alta probabilidad de que no se recuperaran, ni siquiera con una poción curativa.
El resto del tiempo que pasaron en las Acres Quemadas lo dedicaron a matar a los monos más pequeños. Esta vez ningún Chucker los molestó, y al día siguiente regresaron a Arbitage sin problemas.
Noé despidió a sus alumnos hasta pasado mañana y regresó a su habitación. Le resultaba un tanto curioso que, tras llegar a un mundo completamente nuevo, pasara todo el tiempo en un bosque quemado o encerrado en una caja diminuta, pero tenía demasiado que hacer.
Una vez que las cosas se calmaron y él y sus alumnos ya no corrían peligro inmediato, Noah se prometió a sí mismo que dedicaría tiempo a explorar el mundo. Tenía que haber algo más que monos feos.
Noah centró su atención en su interior, revisando sus Runas. Se estaban llenando a un ritmo constante, aunque se había ralentizado un poco. Su Runa de Vibración estaba finalmente casi donde estaban sus Runas de Ceniza cuando las obtuvo, y tal vez incluso un poco más avanzada.
En cuanto a las Runas de Ceniza, rebosaban de fuerza. Habían crecido desde la última vez que las vio, y Noah sabía instintivamente que aún podían mejorar, pero probablemente les faltaba una semana o dos de crecimiento para alcanzar su plenitud.
Para alegría de Noah, cuando fue a revisar las partículas blancas de daño en los bordes de su mente, descubrió que una parte importante se había curado. Quedaban varios agujeros del tamaño de un puño, pero se estaba recuperando.
Ahora que lo pienso, hace tiempo que no alucino con un mono. Eso casi con seguridad prueba que estaban emparentados. Es bueno saberlo para el futuro. Si eso es lo que pasa cuando solo estoy un poco herido, no quiero ni pensar en las consecuencias de morir cientos de veces. Podría volverme loco por un tiempo.
En un abrir y cerrar de ojos, Noah regresó a su habitación. Estiró los brazos por encima de la cabeza, bostezó y se sacudió. Los últimos días habían sido sorprendentemente agotadores, pero concentrarse en sus alumnos había sido una excelente manera de mantenerse distraído.
Ahora que se sentía más tranquilo con su progreso, sus pensamientos volvieron a su propia situación. La familia Linwick. La combinación de sus runas. La gigantesca runa Sunder que flotaba sobre su mente y a la que se negaba a mirar hasta saber más. La poción curativa envenenada. Moxie.
Noé gimió y se pasó una mano por el pelo.
—¡Demasiada intriga! Siempre iba directo al final de las novelas de misterio para descubrir quién era el malo —gruñó Noah, desenganchando su calabaza y cambiándola de mano—. Supongo que podría ir a leer sobre los Linwick en la biblioteca. Seguro que encuentro algo de información, y debería intentar averiguar más sobre mi supuesta familia.
O… podría ir a probar mi Runa de Vibración en las Acres Quemadas. Se ha vuelto mucho más poderosa, y hasta ahora solo la he usado para sacudir a los monos hasta darles una buena sacudida. Sin duda, hace mucho más que eso.
Noé se cruzó de brazos y reflexionó unos instantes. Dos opciones muy viables para llevar a cabo antes de su próxima reunión con sus alumnos.
Tenía un buen conocimiento de las habilidades de sus Runas de Viento y Ceniza, así que podía defenderse con su magia. Ninguno de los monos con los que se había topado hasta entonces en las Acres Quemadas representaba una amenaza. Eso, sin duda, hacía que una de las dos opciones tuviera una prioridad mucho menor.
Pero claro, la magia era divertida.
—Buen argumento, ¿no? Pues magia —dijo Noah con una carcajada. Se frotó las manos y regresó a buscar a Tim por segunda vez ese día. Ya sabía lo de los Linwick hasta que volviera.

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Estás leyendo el capítulo 28 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.