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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 273 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los ojos de Evergreen se abrieron de par en par y alzó los brazos justo antes de que un destello del poder oscuro de Sunder rasgara el aire. En lugar de atravesar a Evergreen, atravesó su dominio. Una ola de humo rosa emanó de la Formación, evaporándose en su mayor parte al acercarse a Evergreen. Pero, en ese breve instante de sorpresa, a través de una pequeña grieta, una minúscula cantidad de humo logró alcanzarla. Evergreen reaccionó de inmediato y apartó las manos de un tirón. Una ola de magia pura brotó de su cuerpo, desgarrando el humo y destruyendo la formación de Noah. Era demasiado tarde. Una pequeña parte de la armadura de Evergreen se ampolló. La madera se oscureció y algunas partes se agrietaron, adquiriendo un tono negro amarillento y seco. Una pequeña sección a la altura de su pecho se pudrió; no lo suficiente como para herirla o debilitar significativamente sus defensas, pero sí lo suficiente para sorprenderla por un instante. Y, durante ese breve instante de conmoción, Evergreen bajó la guardia. Un destello verde surgió de la oscuridad en la esquina de la habitación, atravesando su armadura y clavándose en su pecho. Evergreen contuvo el aliento, tambaleándose, mientras se aferraba con la mano a la enorme punta que sobresalía de ella. Una mujer de mediana edad, con el pelo plateado, salió de la oscuridad con una sonrisa gélida. “Magus Evergreen. Qué lástima”. "Rinella", jadeó Evergreen. “Tonto traidor”. —¿Yo? No. Te mataron las maquinaciones de una simple Rango 3 que metió a un Archidemonio a escondidas —respondió Rinella con un triste movimiento de cabeza—. Por suerte llegué a tiempo para acabar con ella y salvar al resto de la familia Torrin. Quién sabe qué habría pasado si no hubiera estado allí. Noah luchó con todas sus fuerzas para mantenerse en su lugar, pero Sunder ya no se dejaría vencer. El llamado de su calabaza lo arrancó de la finca Evergreen y el mundo se desvaneció en la oscuridad. * * * Evergreen se estaba muriendo. Moxie lo sabía, y Evergreen también. La estaca le había atravesado el corazón y no había ninguna posibilidad de que Rinella la dejara ir a buscar una poción curativa. —Estás llevando a la familia Torrin a la ruina —dijo Evergreen con voz entrecortada. Su armadura se desprendió de ella en pedazos, podrida hasta la médula. —Quizás deberías haberte ganado menos enemigos —replicó Rinella, observando desde una distancia prudencial. Aunque había ganado la pelea, Evergreen aún no estaba muerta; y mientras siguiera respirando, representaba una amenaza. Incluso el más mínimo error podría darle a Evergreen la oportunidad de arrastrar a Rinella consigo, y Rinella claramente no planeaba ofrecer esa oportunidad. Los lazos de los Juramentos Rúnicos de Moxie se apretaron contra su alma. Durante toda la pelea, había estado al límite de lo que le permitían hacer; bloquear los ataques de Evergreen ya era sobrepasarlo. Sus propios ataques eran tan débiles que apenas contaban, y la única razón por la que sus Juramentos no se habían roto era porque, por alguna razón, Evergreen nunca le había ordenado que se detuviera. Me dejó conservar mis runas únicamente para asegurarse de que supiera lo mucho que había perdido. Moxie tiró discretamente de su mano, intentando liberarse de la estaca de madera en la que estaba atravesada. El tiempo de Evergreen se agotaba, y sin duda había deducido que Rinella planeaba simplemente quedarse mirando cómo moría. Eso significa que en cualquier momento ahora mismo… Evergreen se puso en marcha de repente. Golpeó el suelo con su bastón y una ola de follaje se extendió por el piso, acompañada por la ensordecedora cacofonía de madera crujiendo. Una ola de energía destructiva se propagó por el suelo con una velocidad aterradora, arreciando como una violenta tormenta. Rinella cruzó los brazos en señal de defensa. Enredaderas brotaron a su alrededor, retorciéndose para formar una densa barrera justo antes de que el ataque de Evergreen la golpeara con la fuerza de un huracán vengativo. El escudo del mago de rango 5 se hizo añicos al instante y Rinella desapareció bajo el devastador ataque. El rostro de Moxie palideció ante el torrente de destrucción que arrasó la habitación mientras la tormenta de hojas y madera destrozaba la finca de Evergreen, atravesando la pared de la casa y extendiéndose por la ciudad, dejando tras de sí un rastro de destrucción. Ese es el verdadero poder de un mago de rango 6, y Evergreen solo tiene una runa de rango 6. Se contuvo durante toda la pelea para evitar destruir su casa… y ahora está debilitada. ¿Qué habría podido hacer si nos hubiera tomado en serio? Evergreen soltó una risa ronca, con los labios torcidos por una furia vengativa. Se giró hacia Moxie y tropezó, cayendo de rodillas. El odio ardía en sus ojos mientras alzaba una mano, invocando la madera que rodeaba a Moxie a su antojo, y se quedó paralizada al oír un fuerte golpe. Los ojos de Evergreen se nublaron y se desplomó hacia adelante, estrellándose contra el suelo. Una espina del tamaño de un antebrazo sobresalía de la nuca de Evergreen. Rinella salió a rastras del pozo en ruinas que Evergreen había formado. Su ropa y su cuerpo estaban hechos jirones, y los brazaletes escudo de sus muñecas, agrietados. La sangre le corría por la cara y le enredaba el pelo, pero una sonrisa salvaje se dibujaba en su rostro. —Gané —susurró Rinella, dejando escapar una risita. La risa se volvió histérica y se limpió la sangre del rostro con el dorso de las manos—. Gané, Evergreen. La risa cesó tan bruscamente como había comenzado. Rinella dirigió la mirada hacia Moxie. No dijo nada; no hacía falta. Sus dedos se curvaron y una espina se desprendió de una enredadera a su lado. El cuerpo de Moxie ya no tenía fuerzas para moverse. Se desplomó, con un brazo aún dolorosamente suspendido en el aire por la punta de madera que lo atravesaba. Un destello cruzó el aire y la espina se clavó en un guardia con armadura que apareció ante ella. Un instante después, el muro explotó. Decenas de guardias irrumpieron en la habitación, con las armas desenvainadas. A la cabeza estaba Idan, con los ojos desorbitados por la incredulidad. —Rinella —susurró Idan, parpadeando como si no pudiera creer lo que oía—. ¿Dónde está Ever…? Idan se quedó paralizado, con la mirada fija en el cuerpo de Evergreen. Yacía a los pies de Rinella, con una espina aún clavada en la parte posterior de su cráneo. Rinella pudo hablar. Si Moxie no hubiera estado sufriendo tanto, quizá habría tenido que disimular una sonrisa burlona. La maga, sin duda, se preguntaba cómo había logrado aparecer toda la guardia tan rápido. Varios guardias corrieron hacia Evergreen mientras el resto rodeaba a Rinella y Moxie. Uno de ellos se arrodilló junto al cadáver de la familia, presionando una mano contra su cuello. “Se ha ido, capitán.” —Traidor —susurró Idan. La furia en su voz era tan intensa que el aire parecía temblar—. ¿Qué has hecho? ¿Cómo pudiste traicionar así a tu familia? —Esto no es lo que parece —dijo Rinella con urgencia, mirando a su alrededor—. Ha sido una trampa, Capitán. Moxie traicionó a toda nuestra familia. Trajo a un Archidemonio para matar a Evergreen y… —¿Qué archidemonio? —preguntó Idan—. ¿Dónde está? Rinella señaló con el dedo el cadáver de Noah. —Ahí mismo. Murió en la pelea. Una tos forzada resonó, interrumpiendo a Idan antes de que pudiera responder. Noah entró tambaleándose en la habitación, con un ojo entrecerrado por el dolor. Su calabaza se balanceaba a su lado, sujeta a su cinturón. —Es ella —dijo Noah con voz ronca, señalando con el dedo a Rinella—. Es a quien escuché. Rinella se quedó paralizada. El cadáver brutalmente mutilado de Noah yacía en el suelo, pero de alguna manera seguía de pie frente a ella, sin una sola herida en su cuerpo. —Yo… eso no es posible. Es un truco. La criatura que está a tu lado no es humana. Es un archidemonio, y de alguna manera ha logrado… — —¡Silencio! —gruñó Idan—. ¿Qué truco, Rinella? El cuerpo de Evergreen yace muerto a tus pies, víctima de uno de tus propios hechizos. El Linwick al que acusas de ser el cerebro de todo esto es precisamente el que nos advirtió de que intentabas matar a Evergreen. Dime, por favor, ¿por qué haría eso? —¡Vino a matarla! ¡Es un Linwick! —espetó Rinella—. No puedes confiar en él. —En realidad, vine a darle un regalo. Uno que intentaste robarme. —Noah hizo una mueca de dolor, luego se tambaleó hasta su cuerpo, tomó su bolsa de un charco de sangre y buscó en ella un pergamino—. Nunca quise nada más que la paz. No soy como el resto de mi familia. Recuperé esto de Dayton y lo traje a Evergreen como ofrenda de paz. Al menos, ese era mi plan antes de que me atacaras. —¡Tonterías! —gruñó Rinella—. No puedes creerle a este idiota. Usa la cabeza, Idan. El Archidemonio es manipulador, pero… Uno de los guardias —el mismo que había impedido que la estaca de Rinella atravesara a Moxie— bajó la empuñadura de su espada hacia la cabeza de Rinella. Ella giró, esquivando el golpe. Se oyó un fuerte crujido y el guardia salió despedido hacia atrás, cayendo por la abertura de la pared. Un segundo después, se oyó un fuerte crujido. Los ojos de Rinella se abrieron de par en par. “Espera. Yo…” —¡Traidora! —exclamó Idan, blandiendo su espada. El suelo bajo los pies de Rinella se abrió y ella tropezó, buscando a tientas un escudo que ya no estaba. Un puntiagudo crecimiento de madera surgió de debajo de ella, atravesándole un ojo y reventándole la parte posterior del cráneo. El cuerpo de Rinella quedó inmóvil. Su lucha con Evergreen la había debilitado gravemente, e Idan no era el capitán de la guardia por casualidad. La sangre goteaba de su cráneo, formando un charco en el terreno devastado de la finca de Evergreen. Varios guardias corrieron al borde del agujero para comprobar el estado del que había caído, pero el herido ya había empezado a trepar de nuevo. Su armadura estaba muy dañada, pero había sobrevivido al golpe. —No me lo puedo creer. Una conspiración de esta magnitud, justo delante de mis narices —susurró Idan, mirando fijamente a Rinella. Apretó con fuerza la empuñadura de su espada y la enfundó de golpe, maldiciendo entre dientes. Señaló a Moxie con el dedo—. Dime qué pasó. Ahora. No te olvides de nada. —Viste casi todo, Capitán. Vine con Vermil para hablar con Evergreen. —Moxie hizo una mueca de dolor al sentir una punzada en la mano, que aún estaba clavada en la estaca de madera—. No sé qué pasó, pero Vermil la atacó de repente. Rinella empezó a dar órdenes y Vermil las obedecía. Luego Evergreen lo mató y Rinella mató a Evergreen, pero ahora Vermil está justo a tu lado. Yo… Moxie se atragantó y sollozó, con lágrimas que le corrían por las mejillas. "No sé qué está pasando". Idan golpeó la madera con el pie, rompiendo la punta. La mano de Moxie cayó a su costado y reprimió un grito de dolor. Un guardia se acercó a ellos, ofreciéndoles una simple calabaza. Idan la tomó, le quitó la parte superior y arrancó el resto de la espina de la mano de Moxie. Ella casi se convulsionó por la violenta agonía que la atravesó y, con avidez, tomó la poción de Idan, bebiéndola de un trago. Sus heridas comenzaron a cicatrizar de inmediato. Se desplomó hacia atrás, respirando aún con jadeos entrecortados y aterrados. —Cálmate —gruñó Idan—. Considérate afortunado. Nunca pensé que lo diría, pero tu amigo Linwick salió bien librado. Fue secuestrado, probablemente mediante algún tipo de magia oscura. Esos incompetentes no lograron matarlo y me lo contó todo. Idan miró a Noah. —Y tú... se suponía que debías quedarte en el puesto de guardia. Supongo que ya da igual. —Entonces… ¿Rinella realmente nos traicionó a todos? —preguntó Moxie. —Debió de ser algo más que ella —dijo Idan con el rostro ensombrecido—. Es un día aciago. Necesitaremos hablar más, pero la ciudad debe estar cerrada. ¿Dónde se hospeda? “Ahora mismo no tengo ninguna. Solo estábamos de visita porque Evergreen nos citó para hablar sobre Emily.” Los rasgos de Idan se suavizaron por un instante. —¿Entonces no está aquí? —No. Está de vacaciones. —Bien. No quisiera que viera esto. —Idan negó con la cabeza y suspiró con cansancio, sabiendo que le esperaban muchas noches de trabajo sin dormir—. Entonces, preséntate en la residencia de huéspedes. Diles que te envío yo. No te vayas hasta que yo vaya a buscarte. ¿Entendido? “¿Qué tal si…?” —Linwick viene contigo. Sigues siendo responsable de él. Si no fuera por él, Rinella podría haber causado mucho más daño antes de que la detuviéramos. Esto es un desastre, pero podría haber sido una catástrofe —dijo Idan. Ya no pronunciaba la palabra Linwick con el mismo odio de antes. Había algo más en sus palabras: un leve atisbo de respeto a regañadientes por un enemigo que podría haberse quedado de brazos cruzados y observar cómo se desarrollaba el caos, pero que, en cambio, actuó por el bien común. Moxie asintió con un gesto brusco hacia Idan. Respiró hondo, flexionando la mano herida. La herida en la palma ya casi había cicatrizado, pero aún le ardía con fuerza. Se incorporó y un guardia se acercó para ayudarla a levantarse. —Gerald, escoltalos —ordenó Idan—. El resto, desplegados. Bloqueen la ciudad. Que nadie salga, me da igual quién sea. Reúnan a todos los jefes de rama. Vamos a llegar al fondo de esta corrupción y erradicarla. El guardia cargó uno de los brazos de Moxie sobre su hombro y la ayudó a cojear hasta donde estaba Noah. Le dirigió un leve asentimiento y luego los condujo fuera de las ruinas devastadas y salpicadas de sangre de la finca Evergreen.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 273

Estás leyendo el capítulo 273 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.