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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 235 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿A quién enviaste a investigarlos?” El hombre encapuchado se encogió ante la voz en las sombras, sintiendo un hormigueo en la nuca. “E-Ezwad y Zael. Fue solo un encuentro furtivo en un callejón. No pensé que necesitaríamos nada más.” La temperatura en la habitación oscura descendió bruscamente. El hombre encapuchado exhaló una bocanada de aire blanco y gélido, pero no se atrevió a abrazarse para conservar el calor. Permaneció inmóvil como una estatua, sin siquiera arriesgarse a tragar. Un destello de calor disipó la escarcha, y con él llegó un parpadeo de luz al encenderse las velas por toda la habitación. La luz se desvaneció, iluminando apenas a un anciano sentado en una vieja silla de madera al fondo de la habitación. Su rostro, curtido por años de trabajo bajo el sol, estaba surcado de arrugas de expresión. Sus manos descansaban sobre un sencillo bastón de madera, y su ropa parecía la de un mendigo callejero. Desde cualquier punto de vista, resultaba completamente anodino. —Pido disculpas. Es culpa mía —dijo el hombre, pellizcándose el puente de la nariz con los dedos y dejando escapar un suave suspiro—. Estaba demasiado absorto en mis propias tareas y no tuve en cuenta tu punto de vista, Halden. Sabe mi nombre. Mierda. Mierda. Mierda. "Yo-" El anciano se llevó un dedo a los labios, sus ojos se entrecerraron mientras sonreía y le pedía suavemente a Halden que guardara silencio. “No te preocupes, hijo mío. Si acaso, debo pedirte perdón. Te he causado estrés.” —N-no. Usted no ha hecho nada de eso, Magus Gentil. No hay absolutamente nada por lo que disculparse. —No, me temo que le he ofendido gravemente —dijo Gentil, negando con la cabeza y dejando escapar un profundo suspiro—. Sus hombres... ¿Ezwad y Xael, verdad? "Sí, señor." “¿Cuándo se fueron?” “Anoche, en cuanto tuvimos la información sobre el objetivo.” —No los volverás a ver —dijo Gentil, como si llorara la pérdida de un ser querido, pero algo en su tono no cuadraba. Era tristeza, sí, pero no una tristeza que reflejara respeto por la vida humana. Parecía más bien como si le estuviera diciendo a un niño que acababa de llevar a su perro al patio trasero del edificio y lo había matado por orinar en una alfombra cara. —Yo… ¿qué? ¿Por qué? ¿Te han ofendido, Magus Gentil? “Nada de eso. Ha sido un placer trabajar con su compañía de aventureros. Desafortunadamente, debido a mi negligencia, parece que creen que esos muchachos pueden con la amenaza que les han enviado. Van a morir.” Halden abrió la boca y la volvió a cerrar. Tragó saliva. Ezwad y Xael llevaban cuatro años con él. Eran unos ineptos, pero buenos en su trabajo, y sus constantes discusiones siempre animaban cualquier habitación en la que estuvieran. ¡Maldita sea! Se suponía que este trabajo iba a ser sencillo. Debería haber sabido que pagaban demasiado bien. —¿Quién de mis hombres te transmitió la información sobre este trabajo? —preguntó Gentil con un tono tan suave que bien podría haber estado hablando con un recién nacido. Un escalofrío helado envolvió el corazón de Halden, mezclado con el dulce sabor del alivio. Gentil no pensaba en él ni en sus hombres, sino en su propia gente. Tiene todo el sentido. Si Gentil realmente tenía información sobre el objetivo que su gente no compartió con la nuestra, entonces no es culpa nuestra. Gracias a todos los dioses que puedan estar escuchando, y también a los que no. —Fue Lenk —dijo Halden—. Pero… Gentil levantó un dedo y Halden cerró la boca de golpe. “No temas. Como ya he dicho, la culpa recae enteramente sobre mí y mis hombres. ¿Necesitas alguna compensación adicional por esta tragedia?” Malditas Llanuras, no. No quiero tener nada más que ver contigo. Nunca debí haber aceptado este trato. —No hace falta nada de eso, Magus. Si Xael y Ezwad mueren, habrán muerto en combate. Todos somos conscientes de los riesgos. —Eres un hombre comprensivo. Ojalá todos mis compañeros de trabajo fueran tan indulgentes como tú. —Gentil se levantó de la silla. Halden no pudo moverse cuando Gentil le puso una mano áspera en el hombro—. ¿Todo bien entre nosotros, entonces? “Perfectamente, Magus Gentil. No hay nada de qué preocuparse.” “Me alegra mucho oír eso.” Por favor, déjenme ir. “Sin embargo, no estoy satisfecho.” A Halden se le erizó el pelo. —¿Perdón? —Debo insistir en la restitución —dijo Gentil, dejando una mano en el hombro de Halden mientras caminaba detrás de él. La mano de Gentil recorrió su espalda en lo que debería haber sido un gesto de consuelo, pero no lo fue en absoluto, erizando la piel dondequiera que la tocaba—. Dos vidas se han perdido por mi incompetencia. “Mago Gentil, yo…” —Así que, a cambio, te ayudaré. Dos vidas —dijo Gentil, ignorando por completo las palabras de Halden—. ¿Es esto suficiente? Como si pudiera decir que no. He oído lo que les pasa a quienes rechazan tus supuestos regalos. ¡Maldita sea! —Me honras enormemente —dijo Halden, midiendo sus palabras lo mejor que pudo e inclinando la cabeza, intentando mostrarse agradecido. Con tal de que una de esas vidas sea para mí y pueda salir de aquí con vida, me da igual si le dan la otra al pobre infeliz que la cagó. —El primero será para tu esposa —dijo Gentil, apretando con más fuerza el hombro de Halden—. Su negocio de herrería ha estado sufriendo últimamente, ¿verdad? Si antes la sangre de Halden estaba fría, ahora se convirtió en hielo. Se quedó paralizado, con la espalda rígida. ¿Cómo diablos sabe él de mi familia? “Te hice una pregunta, muchacho.” Halden rechinó los dientes. —Sí. Su negocio ha tenido algunos problemas últimamente, pero estoy seguro de que… “Es una mujer talentosa. El gremio de Canary le ordenó a su herrero que abriera un taller al lado del suyo, ¿están intentando forzar a tu esposa a irse con sus precios más bajos, verdad?” “Sí. Pero nuestra calidad es mejor que la suya, así que estoy seguro de que perseverará.” —No lo hará. El gremio de Canary ha contratado a un nuevo herrero que puede competir, incluso con tu esposa. La habrían echado. Halden ni siquiera pudo enfadarse al oír la noticia. En ese momento, lo único que le preocupaba era que Gentil, de alguna manera, lo supiera, no solo sobre su familia, sino también sobre sus problemas personales. “Eso es… desconcertante de oír, Magus Gentil.” —En efecto. Son gente vil —dijo Gentil, negando con la cabeza con decepción—. Por lo tanto, no sentiré ninguna pérdida al ayudarte. Tu esposa ya no tendrá competencia. Se está afianzando en mi vida para asegurarse de que esté atada a él para siempre, y no hay absolutamente nada que pueda hacer al respecto. Halden tenía muchas cosas que decirle. Quería suplicarle a Gentil que no se metiera en sus asuntos personales. Quería maldecirse a sí mismo y al hombre que lo había convencido de aceptar el lucrativo contrato. Pero, al final, se decidió por un par de palabras sencillas. Las únicas que, según él, le permitían salir vivo de la habitación tras pronunciarlas. "Gracias." —Por supuesto. Vivo para servir —dijo Gentil. Le dio una palmada en la espalda a Halden y luego asintió hacia la puerta del fondo de la habitación—. La segunda vida que te concedo es la tuya. Pronto enviaré a alguien a hablar contigo. La saliva de Halden sabía a bilis. —Lo espero con ansias, Magus Gentil. ¿Será Lenk? —Me temo que no. Lenk estará sumido en una profunda introspección durante un tiempo indefinido —dijo Gentil, negando con la cabeza con tristeza—. Puedes retirarte, Halden. Halden salió disparado de la habitación como un ratón que acababa de escapar de las garras de un gato. Corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron, pero nada le hizo olvidar la mirada amable y comprensiva de Gentil que lo seguía. * * * Un asistente entró en la habitación iluminada por velas después de que Halden se marchara, llevando en brazos un gato joven de pelo corto. Se lo entregó a Gentil en silencio, sin siquiera levantar la vista lo suficiente como para encontrarse con los ojos del hombre mayor. Gentil tomó al gato en brazos y le acarició suavemente la cabeza. El gato ronroneó y apoyó la cabeza contra su mano. Gentil respiró hondo y exhaló lentamente. “Gracias, muchacho. Parece que dejaste la puerta abierta. ¿Podrías abrirla?”. El asistente inclinó la cabeza y se giró hacia la puerta. En cuanto le dio la espalda a Gentil, su semblante cambió por completo. Un odio salvaje y puro ardía en los ojos de Gentil mientras sus labios se torcían en un gruñido malicioso. Sus músculos se tensaron en su cuerpo fibroso y rechinó los dientes con furia. —¡Malditos incompetentes! —gruñó Gentil, con una hostilidad tan intensa que el aire a su alrededor vibraba. El gato se retorcía entre sus manos, pero no lograba escapar—. Era tan sencillo. Solo tenían que vigilar a los objetivos. Ahora tendré que avisarle a Wizen que el mentor de Emily y su amiguita asesina lo estarán esperando. ¡Idiotas! El tono de Gentil se fue alzando hasta convertirse en un grito, con la saliva escupiéndole de los labios. Un fuerte chasquido resonó en la habitación. El gato cayó al suelo, con la cabeza aplastada. Como si se hubiera accionado un interruptor, la furia desapareció del rostro de Gentil, reemplazada por una profunda tristeza. El asistente cerró la puerta. —Gracias, muchacho —dijo Gentil—. Por favor, perdona mi arrebato. He tenido un día pésimo. Un buen amigo mío se enterará de que he destrozado por completo su petición. Tendré que pedirle perdón, pero primero debo pedirte el tuyo. No deberías haber sido objeto de mi ira. ¿Me perdonarás? El asistente no respondió. Gentil no esperaba que lo hiciera; hacía tiempo que le habían arrancado la lengua. Para él, el silencio equivalía a un sí. “Por favor, envíen a alguien para que limpie este desafortunado accidente.” El asistente extendió la mano y abrió la puerta una vez más. “Oh, muchacho, ¿una cosa más?” El asistente se volvió hacia él. Un destello de furia volvió a iluminar los ojos de Gentil, y sus labios se entreabrieron ligeramente para mostrar sus dientes. —Tráiganme a Lenk.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 235

Estás leyendo el capítulo 235 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.