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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 169 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una ráfaga de viento lanzó a Noé por los aires. Pasó volando junto a una de las grandes pinzas del cangrejo, que se cerró de golpe tras él. Los enormes tubos de su caparazón dispararon una lluvia de arena hacia Noé, y este se reorientó con otra potente ráfaga de viento. Noé cayó sobre el caparazón del monstruo con un gruñido, rodando hasta detenerse. Su caparazón era dentado y duro como la roca, clavándose en su ropa y tirando de ella mientras se ponía de pie. El cangrejo giró, intentando liberarse de Noé mientras extendía los brazos hacia él. El agua se acumuló alrededor de las manos de Noé. Siguió corriendo sobre el caparazón del cangrejo, agachándose bajo una pinza que pasaba por encima de su cabeza y arrastrando la creciente masa de agua por el aire tras él. Mientras se preparaba para disparar la energía que perforaba el duro caparazón del cangrejo, la arena comenzó a brotar de los cañones que cubrían el lomo del monstruo. Se formó una nube en el aire, y Noah solo tuvo un instante para reaccionar. Corrió hacia un lado y se lanzó desde el cangrejo. La nube de arena explotó hacia afuera, convirtiéndose en afiladas ráfagas de arena que salieron disparadas tras él. Noé giró en el aire y el agua que había reunido a su alrededor se extendió, formando un escudo justo antes de que la arena lo golpeara. Había logrado concentrar suficiente energía rúnica en la magia para resistir el ataque, pero solo tuvo unos segundos para soltarla y apoyarse con una ráfaga de viento antes de tocar el suelo. Tropezó al aterrizar en la duna y echó a correr. El cangrejo lo perseguía a toda velocidad, golpeándolo en la espalda con sus enormes patas. Noé se movía con agilidad, zigzagueando de un lado a otro, impulsándose con ráfagas de viento mientras pensaba con furia. No parece poder controlar la arena que nos rodea, solo la que sale de su cuerpo. Eso es bueno, pero aún necesito más tiempo para encontrar la forma de atravesar su caparazón. Sunder podría hacerlo sin problema, pero no puedo usarlo mientras Revin esté cerca. Es demasiado arriesgado, sobre todo tratándose de algo tan grande. Casi seguro que Revin nos está vigilando. Noé giró sobre sí mismo y se impulsó por los aires. Extrajo más humedad del entorno y la lanzó hacia adelante en un remolino. La magia impactó contra el caparazón del cangrejo con un fuerte crujido, perforándolo con un fino agujero. La arena caía a borbotones sobre Noé. Maldijo, lanzándose a un lado y poniéndose de pie de un salto al tocar el suelo. La tierra tembló bajo sus pies mientras el cangrejo lo perseguía, aún más furioso que antes. Ahora hay un agujero. Ese es el primer paso. Noé se impulsó por los aires, cambiando de dirección a mitad de vuelo para esquivar una de las pinzas del cangrejo, y aterrizó a toda velocidad sobre su caparazón. Corrió sin parar, ocultándose tras los cañones inclinados incluso cuando la arena empezó a brotar de ellos de nuevo. Rebuscando frenéticamente en su bolsa, Noé sacó su pipa y un manojo de hierba relámpago. En el desierto no había nada que quemar, salvo su propio cabello, y no quería convertirse en una antorcha humana si podía evitarlo. Si el cangrejo no hubiera sido tan duro como una roca, habría considerado prenderle fuego. Qué lástima que el cangrejo no sea más pequeño. Literalmente, ni siquiera puedo intentar asfixiarlo con Combustión de lo grande que es. Sin duda tiene más capacidad pulmonar que yo. De hecho, ¿la tendrían todos los cangrejos? Son prácticamente la forma de vida suprema, ¿no? ¿Pueden aguantar la respiración más tiempo que...? Una ráfaga de arena pasó rozando a Noé cuando este se lanzó a un lado. Golpeó suavemente el caparazón del cangrejo, sin siquiera penetrarlo. Noé se metió la pipa en la boca y prendió fuego al Flashgrass. El humo se elevaba de la pipa de Noé, dejando una estela tras él mientras seguía corriendo a lo largo del caparazón del cangrejo. Esquivó otra ráfaga de arena, pero una gran nube comenzaba a formarse sobre su cabeza. Los cañones retumbaron, disparando más arena para que el cangrejo la usara. Se formó una espesa capa en el aire, y los ojos de Noé se abrieron de par en par al darse cuenta de que el monstruo estaba a punto de intentar usar la arena como un matamoscas. Arrancó la humedad del aire, formando una pequeña cúpula lo suficientemente grande como para cubrir su cuerpo por encima de su cabeza justo cuando la arena caía. Todo se derrumbó a su alrededor. Noah se tambaleó cuando la fuerza de la explosión hizo temblar al cangrejo bajo sus pies. Soltó el agua e intentó invocar Terremoto Focal, enviando su energía al caparazón que tenía debajo. La dura quitina se estremeció bajo los pies de Noé, pero parecía que el monstruo ni siquiera lo había notado. Su caparazón era demasiado grueso y absorbía demasiada energía. Noé entrecerró los ojos cuando la arena volvió a salir disparada hacia él. Se hizo a un lado, con el humo aún saliendo de su pipa, mientras se agachaba tras uno de los cañones del cangrejo para cubrirse. Tarareando para sí mismo, Noah recogió el humo y lo dirigió hacia el pequeño agujero que había perforado en el caparazón del cangrejo al principio de la pelea. Era hora de volver a una técnica probada y contrastada, aunque más de la mitad de sus experimentos se hubieran realizado en su propio cuerpo. Si algo funciona, no lo toques. Aunque voy a necesitar más tiempo para reunir suficiente humo como para hacer explotar algo tan grande. La cabeza de Noé se sacudió hacia atrás cuando la arena pasó zumbando a su lado. Lo único que lo salvó de perder el cuello fueron sus instintos, perfeccionados en cientos de batallas a vida o muerte, e incluso esa había sido por poco. El cangrejo no estaba jugando. El caparazón bajo Noé se sacudió y él se tambaleó. Si intentaba usar otro tipo de magia, perdería el control sobre el humo. Tenía que esquivar los ataques del monstruo un poco más si quería ejecutar la técnica especial, pero parecía que el cangrejo se había hartado de su presencia encima. Unas enormes pinzas se alzaron hacia Noah y el cangrejo comenzó a girar en círculos, moviéndose cada vez más rápido con cada paso. Sintió como si se hubiera subido a la atracción de feria más peligrosa del mundo. Noé se aferró a uno de los tubos justo cuando el monstruo empezó a girar tan rápido que sus pies resbalaron. Se agitó violentamente, sujeto únicamente por el agarre desesperado de sus manos a su cuerpo áspero. El lejano sonido de las patas del monstruo golpeando la arena era como las descargas de un ejército en guerra, pero Noah apenas podía oírlo por encima del zumbido de la sangre en sus oídos. Por desgracia para él, al cangrejo no parecía importarle tanto la velocidad a la que giraban como a él. Una garra se le acercó, y Noah se lanzó a un lado, soltando el tubo con una mano y aferrándose con la otra a una protuberancia áspera en su quitina. Gruñó de dolor al sentir cómo su hombro se contraía con una agonía terrible. Esto tiene que ser suficiente. No había perdido el control sobre el humo que llenaba el aire, y este permanecía en una densa nube sobre el caparazón del monstruo. Noé emitió un silbido agudo, dirigiéndolo hacia el agujero en el caparazón del monstruo. Al menos, ese era su plan. El cangrejo seguía girando y no lograba ubicar el maldito agujero. Mientras Noah intentaba orientarse, la pinza del cangrejo se disparó de nuevo. Se enroscó alrededor de su torso, arrancándolo del tubo. Noah gimió de dolor y el cangrejo frenó en seco, levantando una espesa nube de arena. La pinza era un agarre de hierro, pero no intentaba aplastar a Noé. Simplemente lo arrastraba hacia la boca del cangrejo, donde podría comérselo. Estupendo. Mucho mejor. La cabeza de Noé aún daba vueltas violentamente, pero el cangrejo se había detenido. Dejó escapar un último silbido y la nube de humo salió disparada, alcanzando por fin su objetivo y vertiendo su contenido en el agujero. Solo quedaba un fino hilo de agua que se extendía hacia él, casi con suavidad. Ya no podía ver la parte superior del caparazón del monstruo. Su visión se reducía a las mandíbulas temblorosas y rechinantes del enorme cangrejo mientras lo arrastraba hacia su boca. Un aliento caliente rozó a Noah. Olía a carroña en descomposición. El humo tocó la mano de Noé. Lo hizo explotar. Un destello naranja se arqueó sobre el humo, consumiéndolo mientras descendía velozmente por la corriente y se desvanecía sobre el cangrejo. Noé invocó a la Tormenta Aullante, extrayendo profundamente de la Runa. Algo le decía que… Una explosión cegadora sacudió el desierto, interrumpiendo los pensamientos de Noé justo cuando este formaba una densa barrera de aire entre él y el cuerpo del cangrejo. El cangrejo explotó como si una bomba hubiera estallado en su interior. Fragmentos de quitina se estrellaron contra la barrera de aire de Noé, deteniéndose solo un instante antes de continuar su trayectoria hacia él. Ese instante bastó. Su pinza se aflojó y Noé desató una ráfaga de viento descomunal, impulsándose por los aires lo más alto que pudo. Una bola de fuego surgió del cuerpo del cangrejo, el calor lo envolvió, y los pedazos del monstruo cayeron del cielo a su alrededor. La energía inundó a Noé como un río caudaloso. Inspiró con dificultad, sorprendido, casi olvidando que seguía cayendo en picado hacia la arena. La realidad volvió a él justo antes de que, como el cangrejo, se convirtiera en una mancha sobre las dunas del desierto, y una pequeña ráfaga de viento le permitió impulsarse hacia adelante y rodar en lugar de caer de bruces. Noé se puso de pie tambaleándose, con el corazón latiéndole a mil por hora. La adrenalina le recorría el cuerpo. Seguían cayendo trozos de cangrejo a su alrededor, aunque los más grandes ya habían caído. El aire estaba impregnado del aroma a carne cocinada. Tenía un ligero toque ahumado que, sin pudor alguno, hizo que a Noah se le hiciera agua la boca, pero aún quedaban dos monstruos cangrejo por derrotar. Se secó el sudor de la frente y buscó con la mirada su espada voladora. Por suerte, no la había dejado caer muy lejos de la pelea. La empuñadura de la espada sobresalía de una duna, brillando a la luz. Noah corrió hacia ella, arrancó el arma oxidada y la arrojó al suelo. Estuvo tentado de coger un trozo de la carne humeante, pero aún estaba cruda. Tendrían tiempo de comerla después de que el resto de los monstruos estuvieran muertos. Un estruendo resonó en el desierto desde el otro lado del campamento, donde Moxie luchaba. Noah saltó sobre su espada voladora, que se elevó por los aires, alejándose de los restos humeantes del monstruo, con la esperanza de que nadie hubiera resultado gravemente herido. Cuando ponga mis manos sobre Revin, le voy a retorcer el cuello a ese idiota.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 169

Estás leyendo el capítulo 169 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.