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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 142 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras la brutal matanza del monstruo a manos de Lee, Isabel se dispuso a preparar el claro. Erigió seis conos de piedra en el centro, dejando aberturas para asomarse y asegurarse de que nada pudiera acercarse sigilosamente. Isabel hizo entonces un hoyo en el centro del campamento. Mientras tanto, Todd y Emily recogieron leña seca del suelo y la apilaron en el hoyo. Todd quemó la hierba que rodeaba la futura hoguera para evitar que el fuego se propagara. Poco menos de media hora después, ya lo tenían todo preparado. Los tres estudiantes permanecieron de pie, mirándose fijamente. —¿Y bien? —preguntó Moxie. —¿Qué hacemos ahora? —preguntó Isabel—. Tenemos un campamento. —¿Qué te parece? —Moxie arqueó una ceja—. Vas a estar aquí un buen rato. ¿Estás contento con lo que tienes ahora? Todd rebuscó en su bolsa de viaje. “Tengo cecina, queso, algo de ropa de repuesto y agua. No tengo mucho para dormir. ¿Quizás deberíamos comprar musgo para hacer camas?” —Es una buena idea —convino Isabel—. Pero si entramos en el bosque, también perdemos la relativa seguridad de nuestro campamento. No sé qué tan grande es el territorio de esa cosa grande con forma de pájaro. —Eso es precisamente lo que debemos averiguar —dijo Emily—. Necesitamos descubrir cuáles son los posibles enemigos que podrían atacarnos. Moxie asintió en señal de aprobación. “Estaremos pendientes de lo que hagas, pero Vermil y yo no daremos sugerencias a menos que las necesites. Sigue así, Emily. ¿Puedes liderarlos por ahora e intentar transmitirles lo que te he enseñado? Será bueno para todos”. Emily apretó los labios, pero suspiró y se encogió de hombros. —Está bien. Ven conmigo. Los estudiantes se adentraron en el bosque, y los tres profesores los siguieron. Mientras caminaban, Lee trotó para reunirse con Noah, que seguía cubierto de sangre de pies a cabeza. “Voy a explorar la zona para ver a qué nos enfrentamos”, dijo Lee. “Por favor, no maten al Gran Monstruo antes de que regrese”. —No tengo intención de matar a ningún otro Gran Monstruo que Arbitage haya dispuesto para entrenar —dijo Noah con aire avergonzado—. No me mires así. No soy tonto. —Lo que tú digas —dijo Lee. No parecía convencida. Lee se adentró en la sombra de un árbol y desapareció de la vista. Emily no se había quedado esperando mientras hablaban, así que Noah y Moxie se apresuraron a alcanzar a sus alumnos antes de que se alejaran demasiado. En lugar de alejarse directamente del campamento, Emily los llevó en amplios círculos a su alrededor, aumentando gradualmente el diámetro de sus recorridos para asegurarse de no revisar la misma zona demasiadas veces. No era la forma más rápida de avanzar, pero sí permitió comprender bastante bien el entorno. Todos caminaban en alerta, y Emily mantenía su arco de hielo listo a su lado, con la mirada escudriñando el bosque. Una serpiente los atacó desde los arbustos. Noah y Moxie se prepararon para actuar, pero una flecha de hielo brotó de su cabeza antes de que pudiera completar el ataque. El monstruo dio una voltereta en el aire y se estrelló contra un árbol, deslizándose hasta el suelo. Emily ni siquiera se detuvo. Isabel y Todd intercambiaron una mirada de admiración y, sin decir nada, la siguieron. A Noah le tembló un ojo. ¡Maldita sea! ¡Elógiala! ¡Fue un tiro genial! ¿Qué les pasa a ustedes? —Buen tiro, Emily —dijo Noah tras esperar unos instantes más, con la esperanza de que alguno de los otros hablara primero—. ¡Menudo tiempo de reacción! —Lo vi de reojo —respondió Emily con voz monótona—. No disparé hasta que se movió. —¿Por qué no dijiste nada? —preguntó Todd frunciendo el ceño—. Podríamos haber… “Porque no necesitaba ayuda.” Creo que estamos retrocediendo. ¿Qué está pasando? No lo entiendo para nada. Moxie tiene razón. Se llevaban bien durante el viaje. Todd se encogió de hombros e Isabel no dijo nada. El grupo continuó con sus círculos cada vez más extensos. Tras poco menos de una hora, habían despejado la mayor parte de la zona que rodeaba el campamento. Había varias serpientes más. Tres cayeron ante el arco de Emily, dos ante los rayos de fuego de Todd, e Isabel logró arponear una que se había escondido en un gran arbusto. Ni una sola vez se ayudaron los dos grupos. Ni siquiera Todd e Isabel habían hablado mucho entre ellos. Ambos estaban concentrados en intentar avistar monstruos y, en lugar de colaborar, los tres iban cada uno a lo suyo. Moxie le echó una mirada a Noah y arqueó una ceja. Él se limitó a encogerse de hombros. Por el momento, la táctica funcionaba. Sin embargo, los hechos siempre hablan más que las palabras. Pronto se toparían con un monstruo contra el que tendrían que colaborar, y si no lo hacían, Noah lo encontraría. —Todavía no —dijo Noé sin emitir sonido, negando con la cabeza. Tras finalizar su estudio, el grupo regresó al campamento que Isabel había instalado. El sol ya se estaba poniendo y la temperatura en el Bosque Vibrante comenzaba a descender. Todd se acercó a la fogata preparada y se arrodilló a su lado, protegiendo sus brazaletes y lanzando un pequeño arco de llama a la leña seca. Un instante después, la llama prendió y comenzó a crepitar al extenderse. —Aquí tienes —dijo Todd, sacando parte de la comida que había preparado—. Miró a Noah—. ¿Tenemos que poner los relojes en hora? "¿Qué opinas?" —Yo haré la primera guardia —dijo Emily. —Entonces me quedo con el segundo puesto —dijo Todd encogiéndose de hombros—. Isabel, ¿te parece bien quedar tercera? Isabel asintió. Ella y Todd entraron en una de las tiendas de piedra para comer. Emily entró en silencio en su propia tienda, dejando a Noah y Moxie de pie afuera, junto a la llama que crecía. Lee salió del bosque, se acercó a ellos dos y miró desde la tienda de Isabel y Todd hasta la de Emily. “Eso no salió muy bien.” —No —convino Noah en voz baja—. No funcionó. No están colaborando en absoluto. Me conformaría con que no fueran amigos si al menos intentaran reconciliarse, pero no creo que se les haya pasado por la cabeza. —¿Quizás sea el momento de decírselo? —sugirió Lee. —Puede ser —admitió Noah—. Pero no es que se caigan mal. Simplemente les da igual. Isabel y Todd probablemente ni siquiera se dan cuenta de lo que hacen, pero son tan codependientes que no dejan espacio para confiar en los demás. Emily no ha tenido la oportunidad de interactuar adecuadamente con otras personas y es demasiado orgullosa para acercarse a ellas. —Así que estamos en un punto muerto —dijo Lee—. Y no podemos simplemente decirles que dejen de ser tan rencorosos y que trabajen juntos porque… “Eso podría funcionar por ahora, pero decírselo no les enseñará nada”, dijo Noah. “No estamos en un aula. Estamos en plena naturaleza. Deberíamos aprovechar la situación para darles una lección que realmente influya en su forma de pensar, no solo decirles cómo actuar”. —Lo dices como si tuvieras un plan —dijo Moxie lentamente. Noé sonrió. —Quizás sean los comienzos de uno. Aunque podría interferir con tus planes. “Podemos hablar de eso más tarde. ¿Qué es?” “Bueno, todo empieza cuando Lee encuentra algo grande y feo.” * * * Emily se apoyó en la fría piedra del refugio que Isabel había levantado, mirando al suelo y dibujando distraídamente líneas de escarcha. Había pasado poco más de una hora desde que se había retirado a su tienda, y el Bosque Vibrante comenzaba a oscurecer. Ya era casi la hora de que ella hiciera guardia. Se puso de pie, endureciendo su rostro antes de salir al campamento. Reinaba el silencio; el único sonido provenía del suave crepitar de la llama. Todd e Isabel estaban en su tienda; ella podía ver la tenue luz de una llama que Todd había encendido dentro, proyectando sus sombras sobre el suelo. Emily no sabía si sentirse aliviada o decepcionada de que la hubieran dejado sola. No les importaba. Ni siquiera eran nobles. Lo que pensaran daba igual. Ojalá solo hubiéramos estado Moxie y yo. El entrenamiento que hicimos juntas en el bosque mientras esperábamos a que Vermil volviera de la Finca Linwick fue divertidísimo, y ni siquiera tuve que escuchar lecciones aburridas. Ni siquiera me quieren cerca. Preferirían que solo estuviéramos ellos y Vermil. ¿Por qué tenemos que estar juntos? ¡Es una lata! Emily se apoyó en su casa de piedra y se cruzó de brazos, temblando al sentir el viento frío que la rozaba. Pensó en acercarse a la fogata, pero eso también implicaba acercarse a la entrada de la tienda, donde Isabel y Todd probablemente estarían sentados junto a su pequeño fuego, susurrando y acurrucados para darse calor. Una punzada de anhelo y decepción le atravesó el corazón a Emily, pero la reprimió sin piedad. La familia Torrin no toleraba la debilidad, sobre todo en la rama principal. No importaba lo que hicieran los demás. Moxie tenía razón. Los amigos no importaban. Era lo suficientemente fuerte por sí misma, y ni Isabel ni Todd querían ser sus amigos. Eran felices así. No pertenezco aquí. Las reflexiones de Emily fueron bruscamente interrumpidas por un estruendo ensordecedor que sacudió el claro. Una de las tiendas de piedra a su lado se derrumbó cuando un gorila de pelaje marrón irrumpió en el claro, con dos enormes colmillos asomando de su boca. El monstruo medía casi tres veces la altura de Emily y su cuerpo era puro músculo. Sus enormes manos se arrastraban por el suelo tras él, con los ojos desorbitados. —¡Monstruo! —gritó Emily, y su arco se materializó en sus manos mientras extraía la humedad del aire y la congelaba. Buscó con la mirada a los profesores, pero no los vio por ninguna parte. Isabel y Todd salieron corriendo de su tienda de campaña. —¿Qué ha pasado? —gritó Isabel, mientras la piedra hacía erupción para cubrirla con una armadura—. ¡Creía que estabas de guardia! —Apareció de la nada —respondió Emily, disparando una flecha a la cabeza del monstruo. El gorila echó la cabeza hacia atrás, esquivando el hechizo, y la miró con furia mientras aullaba. —¡Esperen! —gritó Isabel, mientras su armadura aún se formaba a su alrededor—. No estoy lista… Todd apartó a Isabel a un lado —una hazaña impresionante dado que ella estaba parcialmente atrapada en piedra— y evitaron por poco ser pisoteados por el gorila cuando este atacó a Emily. Emily entrecerró los ojos y se lanzó hacia un lado, impulsándose hacia adelante en el último instante y aterrizando rodando justo cuando el puño del gorila pasó zumbando a su lado. Se puso de pie de un salto, con una flecha formándose en su arco, y disparó al monstruo. Estaba tan cerca que no tuvo tiempo de esquivar, pero eso también significaba que apuntar a un buen punto era considerablemente más difícil. La flecha de hielo se clavó en el brazo del gorila, que lanzó un rugido furioso y giró para encararla de nuevo. Puedo manejar esto por mi cuenta. —¡Fuera de aquí! —gritó Emily, disparando otra flecha al gorila y alejándose a toda velocidad mientras este la perseguía pesadamente—. ¡Encuentren a los profesores! ¡Están desaparecidos! —¿Están desaparecidos? —preguntó Isabel—. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? —¿Importa? —Todd lanzó un rayo de fuego a la espalda del gorila, cantando con fuerza. El gorila, presa de la furia, tropezó y lo miró de reojo. Todd tragó saliva. —Mierda. Isabel apartó a Todd de un empujón. Su escudo finalmente se materializó en su mano y lo alzó para recibir el golpe, pero no tuvo tiempo de reforzar su posición, y el puño del gorila la lanzó por los aires. Isabel se estrelló contra la tienda de piedra, atravesándola y deslizándose un pie por el suelo con un gemido hasta aterrizar junto a Emily. —¿Qué estás haciendo? —preguntó Emily, disparando dos flechas más a la nuca del gorila. La primera se hizo añicos contra el grueso cráneo del monstruo, y la segunda pasó silbando inofensivamente cuando este giró hacia ellos y los atacó. —¿Qué estás haciendo? —replicó Isabel, incorporándose con un gruñido—. ¡Deja de llamar su atención! ¡Que se centre en mí! —Eso funcionaría si pudieras mantener su atención —espetó Emily, disparando otra flecha y alejándose a toda velocidad mientras el gorila cargaba. —¡No me das la oportunidad! —Isabel apoyó su escudo contra el suelo, y pilares de piedra surgieron para reforzar su posición. El puño del gorila se abalanzó sobre Isabel, golpeándola con fuerza. Sus soportes se rompieron y se deslizó hacia atrás, clavando los pies en el suelo para frenar. Chocó contra Emily y ambas cayeron al suelo. Un rugido resonó en el bosque cuando las dos chicas se separaron. Todd lanzó llamaradas al rostro del gorila, pero este ignoró sus ineficaces ataques mientras avanzaba pesadamente hacia Emily e Isabel. Los músculos bajo su piel se tensaron y flexionó los dedos. La electricidad crepitó por su cuerpo, chisporroteando el suelo bajo sus pies. —¿Dónde diablos están los profesores? —preguntó Isabel, retrocediendo a toda prisa junto a Emily. Emily se detuvo para disparar una flecha. La mano del gorila se extendió rápidamente, agarrando la flecha y haciéndola añicos. Un escalofrío recorrió la espalda de Emily y tragó saliva; un atisbo de miedo se apoderó de ella. No creo poder manejar esto sola.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 142

Estás leyendo el capítulo 142 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.