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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 113 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¿Me llamaste, padre? —preguntó Janice mientras la puerta del despacho de su padre se cerraba tras ella. —Sí. Cuéntanos qué tal la cena de ayer —dijo el padre señalando la silla que tenía enfrente. Janice se acercó con vacilación y se sentó, tragando saliva antes de volver a hablar. —Tiene un pergamino con varias runas de rango 4. Sospecho que es el grimorio de Dayton. El padre asintió. —Lógicamente. Nunca le pusimos un plazo para entregarlo. ¿El demonio parecía satisfecho con su éxito? —Sí, padre. Se sintió incómodo cuando insistí en saber qué podría ser. Creo que piensa que te ha ganado la partida. Mi padre soltó una risita. —Es bienvenido al grimorio. No necesito las runas de ese tonto de Dayton. ¿Me ha dado algo más? ¿Aún cree que tengo más sorpresas reservadas para él? Janice negó con la cabeza. —No, padre. Y no lo sé. No mencionó nada de lo que le asignaste. Parecía estar concentrado en el pergamino. —Entonces ignora que ya ha cumplido el objetivo principal para el que lo necesitaba —dijo Padre con una sonrisa irónica—. Sea demonio o no, es igual que cualquier otro humano. Dales algo que buscar y se quedarán mirando al cielo con la cabeza descubierta. —¿Qué quieres que haga ahora? —preguntó Janice. El padre gruñó. “Comiencen por difundir la noticia de la retirada de Dayton. Su cobardía será una poderosa arma para alguien cuya plataforma se basaba en la fuerza. ¡Qué desperdicio de recursos! Sus padres fueron unos necios. Tras ser aceptados en la rama principal, debieron cortar lazos con el idiota en lugar de mimarlo con provisiones y ascenderlo al rango 5. Así, será fácil debilitarlo. Incorporen a los miembros de su familia a la nuestra y eliminen al resto discretamente. Para cuando regrese a la Mansión Linwick, no quedará nada que salvar”. —¿Y qué hay de nuestros otros planes? —preguntó Janice. —Ahora que Dayton está fuera del camino, no deberíamos tener mucha oposición del resto de la familia Linwick —dijo el padre con una sonrisa en su rostro curtido—. Todo marcha según lo planeado. Pronto seremos la única opción restante para unirnos a la rama principal. Janice ladeó la cabeza. Hacía muchísimo tiempo que no oía a su padre entusiasmado por nada, y aquella emoción la asustaba más que cualquier otra que él pudiera haberle mostrado. Ella permaneció en silencio, esperando a que su padre le diera las siguientes órdenes. —Tendremos que lidiar con el demonio —dijo el padre, volviéndose hacia su escritorio y mirando los pergaminos que lo cubrían—. Me hubiera gustado sacarle más información, pero este es demasiado astuto. Sería demasiado arriesgado continuar nuestra relación. ¿Quieres que lo haga yo? —De ninguna manera —respondió el padre con severidad—. Debes asegurarte de que no surja la más mínima discordia entre tú y el grupo del demonio. Esto debe ser discreto. El demonio no debe ser asesinado públicamente. Debe desaparecer. No puede haber ninguna conexión entre nosotros y él. "Pude-" —Dayton era un necio, pero no del todo delirante —dijo el padre, interrumpiendo a Janice—. No debes enfrentarte al demonio. Es más astuto de lo que debería ser, y ningún plan es infalible. No permitiré ningún riesgo. No nos asociaremos con la muerte del demonio. —¿Veneno, entonces? —preguntó Janice. El ojo de mi padre se contrajo. “Me temo que eso no llevará a ninguna parte. No. Consulté los pergaminos en busca de una forma eficaz de expulsar al demonio, pero las únicas noticias sobre demonios con inmortalidad funcional son archidemonios. Si a eso nos enfrentamos, entonces no hay forma de expulsarlo en silencio”. Mi padre se giró, regresó a su escritorio y tomó una pequeña esfera de cristal. La sostuvo en alto, observando cómo la luz se reflejaba en su brillante superficie azul. Apretó la esfera con fuerza. Se oyó un crujido al romperse, y los fragmentos cayeron al suelo formando un montón de polvo. Una ráfaga de viento que entró por los agujeros que cubrían el suelo de la oficina dispersó el polvo como si nunca hubiera estado allí. —He pedido un favor a un grupo de cazadores de demonios de los confines del reino —dijo el padre, sacudiéndose las manos y volviendo a su asiento—. Se encargarán de la situación con eficacia y sin ninguna relación con nosotros. —Por supuesto, padre —dijo Janice—. ¿Qué quieres que haga, entonces? “El demonio afirmó que planeaba quedarse aquí durante… ¿dos semanas, verdad?” Janice asintió. —Eso dará tiempo suficiente para que lleguen los cazadores. Eliminarán el problema cuando regresen a Arbitage —dijo el padre, con una sonrisa gélida que ni siquiera se reflejaba en sus ojos—. No tomen ninguna medida adicional contra el demonio y sus secuaces. Su tiempo se agota. Dejen que expire por sí solo. Continúen con sus actividades actuales y concéntrense en asegurar que se difundan los rumores correctos sobre Dayton. —Haré lo que me pides —dijo Janice, haciendo una pausa, tragando saliva y volviendo a hablar—. ¿Y sus alumnos? —¿Qué pasa con ellos? —El padre ladeó la cabeza—. ¿Te refieres a las runas robadas que detectaste? —El mago Allen confirmó que le había dado a la chica una runa de piedra mayor de rango 1 debido a una apuesta perdida —dijo Janice—. Pero el chico posee una runa de fuego mayor de rango 1 que no debería tener. El demonio compartió… —No importa —dijo el padre—. Mencionarlo pondría al demonio en alerta. Lo más importante ahora es asegurarnos de que no cambie su patrón. Que se concentre en el pergamino, como planeé. No menciones las runas del estudiante. Janice asintió rígidamente con la cabeza a su padre. Él soltó una risita. —Es importante dejar siempre otra perspectiva —dijo el padre—. ¿Y si los cazadores de demonios fracasan? “Creí que habías dicho…” Nadie es infalible, y no podemos arriesgarnos a llamar a cazadores de rango 5. Eso atraería demasiada atención. Siempre debe haber alternativas. Si tu casa entera se sostiene sobre una sola viga, un solo golpe bien dado la derribará. Recuérdalo, Janice. Prepárate para el fracaso, pero también para el éxito. ¿Entiendes? —Sí, padre. Simplemente me preocupaban las consecuencias de desobedecer una lista negra. He estado siguiendo sus órdenes de ignorarla, pero si las otras familias nobles descubren que les dimos alojamiento, podría causar problemas. —Permítanme ocuparme de las demás familias nobles —dijo mi padre—. Su misión es ejecutar mis órdenes. Los beneficios superan los inconvenientes, y esto nos servirá como otra herramienta de presión si llegamos a necesitarla. "Entiendo." —Bien. Entonces ve —dijo el padre. La puerta se abrió tras Janice—. Empieza con tus tareas. Tenemos mucho que hacer. Ah, y tráele al demonio la ropa que pidió cuando esté lista. Debería tener algo bonito que ponerse para su tumba. * * * Noah se lo estaba pasando de maravilla encerrado en su habitación leyendo, aunque jamás lo admitiría. Su padre parecía haberse olvidado por completo de él, y el entrenamiento diario tenía un límite. Los primeros días después de recibir el grimorio de Dayton, Noah esperaba que llamaran a la puerta en cualquier momento. Estaba seguro de que su padre se daría cuenta de que se había quedado con el grimorio y que Dayton no se lo había llevado consigo al huir, pero nunca llamaron. Noah no iba a quejarse. Pasó la mañana entrenando con Isabel, Todd y Lee, y el resto del día estudiando las runas del pergamino. No quería perder ni un segundo y arriesgarse a perder algo útil. En su tiempo libre, cuando no entrenaba ni leía, Noah meditaba para completar sus Runas. Era lento, pero progreso era progreso. Y, así sin más, pasó una semana. Las clases de combate empezaban a dar resultados fantásticos y podía sentir cómo tanto Isabel como Todd mejoraban en la lucha, no solo individualmente, sino también juntos. Y, durante las horas que Noé pasó estudiando las Runas, se dio cuenta de algo aterrador sobre sí mismo: en realidad disfrutaba investigando. A pesar de su aversión inicial a cualquier actividad que implicara quedarse quieto estudiando, poco a poco se había percatado de que intentar aprender era divertido. Claro, eso significaba que se había metido en un buen lío por lo que ahora parecía ser motivo alguno. Apartó ese hecho de su mente. Técnicamente, me divierto aprendiendo sobre runas, no solo aprendo. Si la biblioteca tuviera libros sobre runas, los estaría leyendo. Sin duda. No habría salido corriendo a improvisar... ¡Ay, a quién engaño! Soy un idiota. Aquella revelación en particular se había quedado en la mente de Noé, justo donde debía estar. Y, así sin más, el tiempo siguió su curso. El temido momento en que Padre aparecería para arrebatarle a Noé sus runas, ganadas con tanto esfuerzo, nunca llegó, y la semana se extendió hasta convertirse en la siguiente. La investigación de Noah no era meramente teórica. Tras catalogar todas las runas del grimorio de Dayton, se dedicó a ultimar sus planes para alcanzar el Rango 3. Anotó todas sus ideas en inglés en una docena de hojas, reflexionando hasta condensarlo todo en unos pocos puntos. Necesito una nueva forma de magia de Viento de Rango 2. La runa de Rango 3 – Vórtice Aullante y Desolador – será perfecta para mis propósitos, ya que debería contener algún componente de Viento de Rango 2. Al destruir el Vórtice Aullante y Desolador, podría perder 6 de las 7 runas de rango 2. Puedo intentar absorber varias runas de rango 2, pero no sé si funcionará. Aunque pueda absorber varias, tienen algún defecto, así que tendré que averiguar dónde está y corregirlo. Por suerte, tengo bastantes runas con aspectos de viento. Noé finalizó sus directrices apenas unos días después de comenzar su investigación, pero dedicó mucho más tiempo a catalogar las runas potencialmente útiles y a prepararse. Finalmente, el quinto día de la segunda semana, estuvo listo. Tras finalizar su entrenamiento del día, Noah se encerró en su habitación y se puso a trabajar. Comenzó imbuyendo su Runa del Viento Mayor en su grimorio para liberar espacio en su alma. Noah esperaba no tener que descomponer el Vórtice Aullante y Sombrío hasta sus componentes de Rango 1, pero desconocía dónde radicaba el fallo en su composición. Noah extendió sus tres grimorios —el de Dayton, el de Evergreen y el de Vermil— sobre la cama. Había bastante espacio en el pergamino de Dayton y algunas páginas libres en su propio libro para trabajar cuando necesitara imbuir algo. Noah respiró hondo, serenándose, y luego colocó la mano sobre la runa de rango 3. Esta chispeó al contacto, advirtiéndole que contenía demasiada energía para que su alma la pudiera abarcar. Una mirada de determinación se apoderó del rostro de Noah, quien invocó los poderes de Sunder. Sus venas se tornaron de un negro grisáceo oscuro al ser inundado por el poder de la Runa Maestra. Con cautela, Noah arrancó la porción de papel donde estaba dibujado el Vórtice Aullante y Desolador. No pasó nada. Volvió a tocarlo y retiró la mano bruscamente cuando la runa chispeó. Seguía intacta. —Bien —susurró Noah, colocando de nuevo la mano sobre la runa y permitiendo que el poder de Sunder fluyera de su mano hacia el Catchpaper—. Empecemos.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 113

Estás leyendo el capítulo 113 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.