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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 106 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Noah le pareció que quizá había llegado demasiado pronto. De verdad creía que Dayton tendría algún sistema de seguridad instalado en su oficina, o al menos algo que le avisara si alguien entraba sin permiso. Para matar el tiempo, revisó su espacio mental. Hacía tiempo que no revisaba los daños, pero se alegró de lo que encontró. A pesar de las recientes muertes, los daños eran menores que en mucho tiempo. Había algunas grietas donde el vacío blanco se extendía hacia la oscuridad, pero en general estaba intacto. Los pocos daños que tenía no eran motivo de preocupación. Los ignoró, sin querer que lo descubrieran distraído. Pero Noah permaneció sentado en la silla mientras el sol comenzaba a salir, iluminando su rostro cada vez más aburrido a través de la ventana. Apoyó la barbilla en la palma de la mano y tamborileó con los dedos sobre la mandíbula, después de haber apoyado los pies sobre el escritorio hacía casi tres horas para intentar acomodarse. Prendió fuego a otro mechón de cabello y aspiró el humo, reteniéndolo en sus pulmones. A pesar del tamaño del trono, sentarse en él era una auténtica pesadilla. El cojín era demasiado blando, de una forma incómoda, lo que hacía que se hundiera y presionara contra el duro respaldo. Cada segundo que pasaba hacía que Noah deseara registrar el despacho de Dayton, aunque solo fuera para fastidiarlo. Cuando por fin la puerta hizo clic, anunciando la llegada de alguien, Noah estaba tan absorto en sus pensamientos que apenas lo notó. Así pues, cuando Dayton entró en su despacho, encontró a Noah sentado en su silla, con las piernas apoyadas en el escritorio y una expresión de aburrimiento en el rostro. Dayton palideció como un papel. Retrocedió de un salto, soltando una palabrota de sorpresa mientras un rayo negro le envolvía las palmas de las manos. Noah, distraído, se preguntó cómo generaba esos rayos. Una de las leyes básicas de la magia era que algo no podía surgir de la nada. ¿Quizás sea electricidad estática que ha acumulado? Podría ser eso. —Venga ya —dijo Noah entre bostezos. Levantó la mano, indicándole a Dayton que esperara, y terminó de bostezar—. Ya vimos lo efectivo que fue. ¿De verdad vas a volver a hacerlo? —Tú —siseó Dayton. No atacó a Noah, lo cual era una buena señal. —Yo —asintió Noé—. ¿Seguiste mi consejo? Dayton bajó la mirada hacia su ropa. Seguía llevando la misma túnica chillona y carísima que el día anterior. —¿Quién eres? —exigió Dayton, entrando en la habitación y cerrando la puerta de golpe tras de sí. La cerró con llave con un clic—. No te irás de aquí hasta que me des respuestas. Noah soltó una carcajada. Bajó las piernas y se puso de pie. —¿Ah, sí? No sabía que tenías permiso para estar aquí. Me alegra saber que sigo siendo bienvenido, pero creo que ambos sabemos que no hay absolutamente nada que puedas hacer para retenerme. Dayton mostró los dientes. —Te crees muy listo. ¿Para quién trabajas? ¿Intentas ponerme en contra de mi padre? Noah dejó escapar una expresión de sorpresa en su rostro. —¿Qué? —Así es —dijo Dayton, acercándose un paso más—. Ayer te creíste demasiado. Te pasaste de la raya. Investigué a los inútiles invitados de mi padre, y el idiota cuyo cuerpo estás copiando estaba ayer en los mercados cuando se suponía que debía reunirse conmigo. Noah no dejó que su expresión cambiara. Simplemente se quedó allí, observando a Dayton en silencio. Dayton interpretó eso como una confirmación de sus palabras. —Habría sido inteligente si no fueras tan idiota —continuó Dayton—. Desafortunadamente para ti, ya es demasiado tarde. Ahora lo sé. ¿Por qué no te quitas el disfraz y me dices quién eres en realidad? Noé resopló. —No. ¿Por qué haría yo algo así? Un relámpago negro volvió a crepitar en los nudillos de Dayton. Noah ladeó la cabeza. Vamos, hombre. Para alguien que dice ser la persona idónea para dirigir a los Linwick, parece que no entiende la situación en absoluto. ¿Tenemos que repetir nuestra conversación otro día? ¿Quizás cuando estés en la ducha o durante una cena? —Me da igual cuándo vengas a por mí —espetó Dayton—. Te aplastaré como a un insecto, una y otra vez. —¿Y tu gente? —La sonrisa de Noah se ensanchó y se inclinó hacia adelante, extendiendo los dedos sobre la mesa—. Has cometido un grave error, Dayton. Pareces creer que me importa esta pequeña disputa que tienes entre manos. No me importa. Estoy seguro de que eres lo suficientemente fuerte como para evitar que te atrape pronto, pero ¿qué hay del resto de tu mansión? ¿Los Linwick bajo tu protección? “Una amenaza vacía. Son reemplazables. Sobrevivirán los fuertes.” —Solo hasta cierto punto. Al fin y al cabo, sois pocos —reflexionó Noah—. Dayton, de la Casa Vacía. Sin duda sería un título imponente, ¿no crees? El más fuerte bajo vuestro techo, pero solo porque todos los demás están muertos. —Ningún Linwick apoyaría una masacre indiscriminada de nuestra gente —gruñó Dayton—. No soy tonto. Tus amenazas no tienen ningún fundamento. Noah negó con la cabeza. Tomó el cáliz dorado que había apartado antes y lo examinó, observando el reflejo del sol en el hermoso metal. Esperó lo justo para asegurarse de que la irritación de Dayton hubiera aumentado aún más antes de volver a hablar. —Parece que sigues sin entenderlo —dijo Noah—. Ya he matado a algunos de tus hombres. ¿Qué te hace pensar que no seguiría haciéndolo? Estabas tan orgulloso de haber descifrado mi advertencia, Dayton. ¿Por qué parece que no la has entendido en absoluto? El rostro de Dayton se quedó inexpresivo. Señaló acusadoramente a Noah. —Tú... tú no eres un Linwick en absoluto. ¿Acaso trabajas para uno? Noah solo sonrió. Cuantas más conclusiones sacara Dayton por su cuenta, más fácil sería manipularlo aún más y enfurecerlo. Y cuanto más enfadado estuviera … Un rayo negro atravesó la habitación y se estrelló contra la pared con una fuerte explosión. La electricidad estática recorrió la piel de Noah y se le erizó el pelo. —¡Dímelo! —ordenó Dayton—. ¿Quién? “Haz un berrinche, Dayton. A ver si con lloriqueos y quejas consigues lo que quieres. Por cada visita mía que desperdicies, te quitaré algo. Los guardias fueron un pago anticipado por nuestra primera visita.” Dayton rugió. La habitación zumbó, y ráfagas de luz negra emanaban del cuerpo de Dayton. El cabello de Noah se alzó en el aire, y apenas tuvo tiempo de parpadear antes de que una ola de energía eléctrica arrancara el cuerpo de Dayton. Noé incineró el humo. Un destello de dolor lo recorrió cuando su cuerpo detonó; una bola de fuego se extendió un instante antes de que la electricidad arrasara la habitación, destrozando las baldosas doradas y devastando los estantes y todo lo que contenían. Bueno, eso no era exactamente lo que esperaba. Dayton gruñó, dando pisotones furiosos como un niño al que le han confiscado un juguete en el recreo. Dirigió una mirada amarga y llena de odio a los restos de Noah, luego se giró y abrió la puerta de golpe. Noah se dejó llevar por la llamada de Sunder mientras los furiosos gritos de Dayton pidiendo un sirviente resonaban en su mansión. * * * El resto del día transcurrió sin nada interesante. Noah, incapaz de acceder a su magia de nuevo, la pasó estirando y entrenando con Lee. Finalmente, cedió el campo de entrenamiento a Isabel y Todd para que pudieran practicar por su cuenta, alegando cansancio y retirándose a su habitación para pasar la noche. Cuando se le pasó el dolor de cabeza, Lee estaba esperando. —¿Otra vez? —preguntó Lee. —Ya lo sabes —dijo Noah con una sonrisa irónica—. Pero me estoy quedando sin ropa. “Probablemente puedas comprar algunos en el mercado.” Noah negó con la cabeza. —No, es demasiado peligroso. Alguien podría vernos comprándolos y atar cabos. E incluso si no lo hicieran o si te transformaras, no serían exactamente los mismos que he estado usando hasta ahora. No, le pediré a Padre que los consiga. Estoy seguro de que ya tiene contactos, y no hay razón para no usarlos. Lee se encogió de hombros. “Lo que sea que funcione. ¿Cómo puedo ayudar? Estoy aburrido.” “¿Pensaba que te gustaba estar sentado sin hacer nada?” —Sí —dijo Lee, cruzándose de brazos—. Pero también me di cuenta de que uno no puede estar sentado sin hacer nada eternamente antes de empezar a aburrirse. Hay que hacer otras cosas para que estar sentado sea más llevadero. Es cuestión de equilibrio. “Muy filosófico. Por ahora, no quiero que andemos los dos por ahí. Tenemos que dejar eso para cuando me reúna con Dayton, que será esta noche. Quédate en casa y cuida a los niños. No creo que Dayton mande a nadie tras ellos ahora, ya que está bastante convencido de que papá está de su lado, pero no quiero correr el riesgo.” Lee asintió. —De acuerdo. —Gracias —dijo Noé, asintiendo en señal de agradecimiento. Salió de la casa, adentrándose en la noche y caminando por el camino hacia la mansión de su padre. Tras una breve caminata, entró por las puertas abiertas y bajó las escaleras. Noah se detuvo frente a la puerta y llamó. Tras un instante, la puerta se abrió con un estrépito, permitiéndole entrar en el despacho de su padre. Noah entró y asintió cortésmente con la cabeza al hombre mayor. "Padre." —¿Por qué estás aquí? —preguntó el padre—. Te han encomendado una tarea. —No sabía que habíamos limitado mis visitas —respondió Noah. Vio la botella de vino que habían estado bebiendo los últimos días y sonrió, acercándose para tomarla—. ¿Te importa? Me está gustando cada vez más. Mi padre apretó los labios. —Adelante. No tiene el impacto que esperaba. Calidad mediocre. Noah le dio un trago. En realidad no sabía a alcohol en absoluto; era simplemente refrescante y efervescente, y el lejano sabor a mango era como un canto de sirena. “Necesito algunos suministros para lidiar con Dayton.” El padre le dedicó a Noé una sonrisa gélida. —¿Tienes dificultades? “¿Qué? No. Me estoy quedando sin ropa.” El padre ladeó la cabeza. —¿Qué? ¿Estás intentando seducirlo? Noah intentó imitar las respuestas secas de Lee lo mejor que pudo. —No. ¿Debería estarlo? El rostro de mi padre ni siquiera se inmutó. "No." —Bien, eso está bien. Aún necesito la ropa, eso sí: copias exactas de la que llevo puesta. Mis clones no vienen vestidos de fábrica, ¿sabes? Y las necesito discretamente. Nadie puede saber que fueron encargadas. Con siete conjuntos debería bastar. De hecho, consígueme catorce. —¿Para qué necesitas ropa? —preguntó el padre. —Porque los quiero —respondió Noah secamente—. Te llevas un buen precio porque estoy aburrido, padre. ¿De verdad te vas a preocupar tanto por algo tan insignificante? Ya te lo dije. Para cuando termine la semana, Dayton habrá huido de la Finca Linwick. Esto me ayudará en esa tarea. El padre negó con la cabeza. —Bien. Se las traeremos a sus habitaciones con la cena mañana. ¿Les parece bien? Noah sonrió. Dio otro trago a la botella. —Sí, diría que sí. Hablando de la cena, Brayden iba a venir con nosotros. ¿Por qué no vino? “Brayden es mi peón. Está ocupado.” —Bueno, que se vaya —dijo Noé con expresión inexpresiva—. Me tomo muy en serio mis promesas, y habíamos quedado en cenar. Así que vendrá con nosotros. “¿Y si no lo hace?” —Entonces no lo hará —dijo Noé con voz más suave—. Pero sería una razón extraña para empezar a complicar nuestra relación, padre. El padre gruñó. —Así será. Brayden está ocupado hoy. Se unirá a ustedes mañana. Noé sonrió. —Fantástico. Cuenta los días, padre. Tendrás que preparar mi recompensa cuando Dayton se haya ido. La puerta se abrió de golpe tras Noah. Aceptó la despedida, salió de la habitación y se dirigió a su casa. Noah se bebió el resto de la botella de un trago y, al salir, la tiró a un cubo de basura de madera al final del pasillo. * * * El padre observó cómo el demonio se marchaba, con una expresión pensativa en su rostro. No sé si está jugando conmigo o no. Es evidente que Brayden aún siente algo por Vermil, así que el demonio obviamente planea aprovecharse de eso de alguna manera. Brayden me contará lo que pase entre ellos, así que la reunión no me supone ninguna pérdida. Pero el Veneno de Soulrend... ahora sí que se está burlando de mí. Me estoy terminando la botella porque está rica. Bah. Quizás Dayton sí esté en problemas. El dedo del padre se movió ligeramente. Un minuto después, Janice entró corriendo en la habitación, con la espalda rígida como una tabla. —¿Sí, padre? —Tráiganme al sastre —dijo mi padre—. Díganle que necesito unos trajes con urgencia. Recuérdenle nuestro acuerdo. —¿Traerlo aquí, padre? —preguntó Janice, abriendo ligeramente los ojos. “¿Me equivoqué al hablar, Janice?” —No, padre. Yo lo traeré aquí. —Bien —dijo el padre, reclinándose en su silla y despidiendo a Janice con un gesto. Su ceño se frunció aún más. El demonio me ha lanzado un desafío. Evidentemente, voy a necesitar un veneno más potente.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 106

Estás leyendo el capítulo 106 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.