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Leer El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 112 online gratis en español

🏴 Grupo: Sin Traductor✍️ Traducción: Sin Traductor
Capítulo 111 – De camino al Palacio de los Demonios (2) –D-Detente. Espadachines del Imperio vestidos con llamativos uniformes corrían a atacar a Sungchul con sus brillantes espadas en mano. Sin embargo, fueron a terminar sobre la cubierta cuando Cassandra partió el aire; golpeados como una mosca golpeada por un matamoscas. Sungchul avanzo por el puente del buque insignia Andragoras sin interferencias. Dimitri buscó rutas de escape, pero era más difícil escapar de Sungchul que quitarse la vida. –Hola, Comandante. Sungchul estaba ante él como si fuera su destino. Sungchul no parecía ni feliz ni molesto, sino que inspeccionaba a Dimitri con sus ojos indiferentes. – ¿Te diste la mano con el Rey Demonio? Preguntó Sungchul sin vacilar. Su pregunta era extremadamente simple, pero su simplicidad era la razón por la que iba al grano. Los ojos de Dimitri temblaban sin cesar. Finalmente organizó sus caóticos pensamientos y empezó a hablar. –Si... estás hablando de a-alianzas, eso no es verdad. Nosotros sólo... por necesidad inmediata... Mientras seguía tropezando con su explicación, sintió algo duro y frío tocar su cuello. Era Fal Garaz. La cabeza de martillo de Fal Garaz había sido llevada a su cuello. –Brevemente. Las intenciones de Sungchul eran claras. Era una amenaza contra su vida si seguía diciendo tonterías. Sofisma: pena capital. Discursos largos y sinuosos: pena capital. Juegos de palabras retorcidas: pena capital. Justo cuando Dimitri estaba preparado para trabajar con su lengua de plata, se había convertido en una rata atrapada en un rincón. –Ll-Llegamos a un acuerdo. Dimitri tragó profundamente antes de ceder y dio la información. – ¿Qué clase de acuerdo? –P-Para evitar que llegues al Rey Demonio... –Ya veo. Sungchul, que había oído todo lo que quería oír, bajó a Fal Garaz y se volvió. No tenía ninguna queja en particular con Dimitri. El hombre que había visto en la Ciudad Dorada era arrogante y estaba lleno de sí mismo, pero en realidad, Dimitri era un perro de caza leal para esos de la élite. No era ni más ni menos que eso. – ¿Qué vas a hacer ahora? Pregunto Beterlgia. –Sólo seguiré por el camino por el que iba antes. Caminó hacia la popa de la nave. Dmitri, que acababa de regresar del borde de la muerte, se frotaba el cuello mientras miraba la espalda de Sungchul con una expresión de estupor. Sungchul miró hacia atrás cuando llegó a la cabeza del barco y dijo claramente. –Te mataré de verdad si me sigues. Dmitri retrocedió mientras asentía. Fue en ese momento cuando la misión de las cinco flotas del Imperio Humano que habían sido desplegadas en el Reino de los Demonios con el propósito de detener a Sungchul terminó en fracaso. – Ahora, el único humano que quedaba en el Reino de los Demonios era Sungchul. Una colorida luz de orígenes desconocidos iluminaba los cielos oscuros más allá del interminable páramo con aspecto misterioso, y más allá de los cielos distantes, de vez en cuando se podían escuchar espontáneamente algunos gritos solitarios. Un hedor a sulfuro se aferraba a la punta de su nariz. Ese hedor sulfúrico que se desvanecía indicaba que habían entrado en el Reino de los Demonios. Significaba que todas las emboscadas unilaterales que había experimentado, y todos esos encuentros que sentían accidentes ahora se volverían más organizados. Sin embargo, los objetos divinos que tenía en sus manos trabajaban para repeler la emboscada del Ejército del Diablo. El Lord Diablo que lideraba un ejército vio a Fal Garaz en la mano de Sungchul y se volvió hacia su castillo como si su culo estuviera ardiendo, encerrándose en él. Sungchul, que estaba bien versado en psicología demoniaca, sabía perfectamente que la razón de su abrupta huida se debía en parte a su miedo a él, pero también era para evitar tomar demasiadas pérdidas y dar ventaja a los ejércitos de demonios rivales. Los demonios eran criaturas de interés propio. Si virtudes como la compasión y la simpatía, el respeto y la confianza hacia los demás fueran purgadas de la mente humana, esto dejaría algo no muy diferente de la de un demonio. Nubes de tormenta y azufre. Los cielos del Reino de los Demonios envueltos en la niebla no tenían noche y día separados. Sungchul caminaba a un paso que no era ni demasiado rápido ni demasiado lento hacia el Palacio del Rey Demonio. La razón de su razonable ritmo era prepararse para cualquier posible emboscada. Incluso los gusanos se retuercen cuando son pisados, y una rata atrapada en una esquina está obligada a morder al gato. Sungchul descubrió algo mientras caminaba por el páramo. Había objetos parecidos al bambú que sobresalían de la tierra oscura. Había tanto de él que no habría sido una exageración llamarlo un campo. Sin embargo, la hierba no crece en la superficie del Reino de los Demonios con la excepción de algunas rocas o cavernas subterráneas. Sungchul sacó a Cassandra el Arma Demoníaca y golpeó poderosamente una parte del césped. Cuando el látigo hizo contacto, el aire mismo pareció tensarse por un momento antes de que estallara una brillante ráfaga de luz, seguida de una poderosa explosión. Esa sola explosión podría no haber afectado a Sungchul en lo más mínimo, pero no habría sido el caso si el número de explosiones hubiera crecido. El campo verde que parecía extenderse hasta el horizonte desapareció rápidamente junto a una cadena de explosiones. La oscura tierra se volvió brillante como el día, y el mundo mismo pareció temblar durante unos minutos. –Uwah... No quedaría nada de mí si estuviera ahí de pie. Bertelgia habló en shock. “…” Sungchul no habría muerto, pero Bertelgia podría haber quedado atrapada en la explosión. Él no dijo eso. Cuando la explosión se detuvo, Sungchul comenzó a caminar por el cambiante paisaje lleno de cráteres. – ¿Por qué tratas de enfrentarte a la Calamidad? Bertelgia preguntó de repente en medio de su camino. Era un tema que no se había discutido antes porque su objetivo siempre había sido guiar a Sungchul por el camino de una creacionista, pero ahora que finalmente se acercaban a la eliminación del Rey Demonio, sintió curiosidad. – ¿Quizás estás tratando de ser un héroe? ¿Intentando salvar el mundo como los Siete Héroes? Debido a que Bertelgia incordiaba a Sungchul, Sungchul contestó con calma. –No soy un héroe. Bertelgia Intentó decir algo más, pero no pudo. Los ojos y la cara de Sungchul cambiaron tanto que ahora se respiraba una atmósfera peligrosa. No fue hasta pasado un buen rato que Sungchul dejó de estar tan tenso. Miró hacia la inmensa montaña de roca negra que se asomaba en la oscuridad. Al acercarse, la parte inferior que estaba oculta por el horizonte se reveló lentamente. La base de la montaña estaba tallada con la cara de un diablo con dos ojos y una boca vomitando fuego rojo. Era la única Maravilla tallada en el duro y monótono Reino de los Demonios. Pandemónium. El Rey Demonio residía aquí. Sungchul continuo con la conversación anterior mientras se dirigía hacia el Palacio del Rey Demonio. –Es para desenmarañar la Maldición de la Extinción. – ¿Hm? Inclinó la cabeza ante la repentina respuesta. – ¿No preguntaste antes? sobre la razón por la que me enfrento a la Calamidad. –Oh... ¿eso? No parecías feliz por ello... así que iba a dejarlo estar. –Te lo digo para que lo tengas en cuenta. Dijo antes de acelerar su ritmo. Aumento su paso poco a poco hasta que empezó a correr. El paisaje que le rodeaba cambiaba tan rápido como el viento. Sin embargo, el lejano palacio del Rey Demonio no parecía estar cada vez más cerca. Esto era por la enorme distancia entre él y el palacio. La montaña en la que la cara en llamas fue tallada era simplemente inmensa. Aunque todas las montañas de una nación estuvieran apiladas una encima de la otra, aun así, no corresponderían a su tamaño, y las llamas que eran arrojadas intermitentemente llegaban a las nubes. Cada vez que sucedía, las nubes disparaban un rayo carmesí y rociaban una lluvia de agua hacia el suelo, pero las gigantescas llamas devoraban el agua antes incluso de que cayera al suelo. Sungchul entró en esa tierra sedienta sobre la cual la lluvia nunca amainaba. Frente a él había una turba de incontables demonios. No eran los soldados oportunistas de los Lord Diablo, sino el ejército del Rey Demonio, Hesthnius Max. "“…” Sungchul los miró con indiferencia. Quizás porque ya había matado a todos los que tenían una reputación a su nombre en la expedición anterior, no había nadie aquí que pareciese particularmente fuerte. "Terminaré con esto tan pronto como sea posible" Sungchul se hizo esta promesa a sí mismo mientras se adelantaba. Cuando ese pequeño pero significativo paso tocó el suelo, una formación mágica apareció sobre las fuerzas del Demonio. Sungchul rápidamente reconoció que la formación mágica extremadamente intrincada era de un hechizo de teletransportación a larga distancia. También sabía que esta no era una técnica mágica de los demonios, sino una de los humanos. Más allá de la formación mágica, había una aeronave elegante con un diseño blanco. Los ojos de Sungchul temblaron. "Ese es el Procrustes. ¿No es ese el buque insignia de Aquiroa?" La Segunda Campeona del Continente Aquiroa La Ejecutora. La responsable de alejar a los doce campeones del frente de Pandemónium hace 8 años se atrevió a presentarse ante Sungchul. El rabillo de los ojos de Sungchul se ilumino debido a la profunda ira. "Eres la única persona a la que quiero matar pase lo que pase". Sungchul recordó el rostro de una niña que se había dormido, que se había vuelto como un árbol. Su siempre suave y sonrojada piel se endureció como una corteza de madera, y la superficie estaba cubierta de hongos blancos como si estuviera cubierta de nieve. –Descarada. Dijo Sungchul escupiendo las palabras. Estaba lleno de una emoción que antes no se podía presenciar. Bertelgia podía sentir, desde su bolsillo, que su corazón latía de manera diferente a como lo había hecho antes. La aeronave de blanco puro salió de la formación mágica y se detuvo encima de los demonios. Una anciana con una túnica y una máscara grabada con letras indescifrables estaba sobre la aeronave. – ¡Sungchul! ¡¿No sabes qué clase de tontería estás intentando ahora mismo?! Dijo Aquiroa como si estuviera regañando a un niño. –Todavía no es demasiado tarde. Detén esta estúpida tarea y regresa. Si lo haces, no sólo te perdonaré la vida, sino que también consideraré restaurar tu nombre. En ese momento, la tierra lanzó un chillido de Horizonte a horizonte. Fal Garaz había golpeado su superficie. Los demonios en la formación cayeron en el caos ante los inesperados terremotos. Uno de los demonios señaló en dirección a Sungchul. – ¡Mira allí! En la dirección donde apuntaba ese dedo, estaba Sungchul sosteniendo una roca del tamaño de una casa. "“…” Sungchul levantó ligeramente esa roca y la golpeó en el aire con Fal Garaz. Esa enorme roca voló como una pelota de béisbol y dio un golpe critico la aeronave blanca. ¡Boom! La popa del barco empezó a inclinarse hacia un lado con ese único golpe, y se empezaron a formar grietas por todas partes. Aquiroa, que había estado de pie en la aeronave con el espíritu en alto, empezó a dudar por el poder del golpe. – ¡Estúpido bastardo! ¡No has cambiado desde aquel entonces! Aquiroa levantó la mano, y dos extrañas figuras humanas aparecieron instantáneamente tras ella. – ¡Vamos! ¡Mis soldados! ¡Detengan a ese hombre tonto de cometer su acto estúpido! Las dos figuras simplemente saltaron de la aeronave, y lanzaron sus cuerpos hacia Sungchul. Sungchul observó a los misteriosos seres volando hacia él. "¿Qué es eso?" Eran existencias que su colección de experiencias y conocimientos perfeccionados a través de innumerables batallas no reconoció. Sin embargo, no había ninguna regla que le obligara a no hacer nada porque no los reconocía. Sungchul golpeó el suelo con su martillo e hizo que innumerables fragmentos de roca volaran sobre las extrañas criaturas. Podía considerarse un ataque ligero, pero con la fuerza divina inculcada en los fragmentos de roca, tenían el poder de convertir a cualquier criatura viva en harapos. Los fragmentos golpearon certeramente, pero algo extraño ocurrió cuando los fragmentos impactaron. Los fragmentos de roca simplemente atravesaron sus cuerpos semitransparentes. Los ojos de Sungchul temblaron. ¿Son algún tipo de Slime? Aquiroa que vio esta escena comenzó a reírse. –Kekekeke... Sólo eras un guerrero tonto y sin valor. Un fracaso que no pudo caminar por la larga tradición de combinar espada y magia. Puede que hayas crecido en un aspecto hasta un grado extraordinario, pero ¿cómo es que eres tan inconsciente de que tu debilidad es tan evidente? Las criaturas que ella había creado poseían tanto maleabilidad como durabilidad que excedían la de un Slime. A menos que fuera una espada particularmente afilada y de gran valor, poseía una tolerancia perfecta contra las armas que transmitían fuerza contundente. Sin embargo, había otro que tenía la misma línea de pensamiento; el demonio que ocupaba el segundo lugar entre los demonios del Reino de los Demonios, Kant Emile. Se había deshecho de su carne y se había convertido en Slime en un intento de detener el ataque de Sungchul. Sin embargo, ese nivel de ingenio se convirtió en polvo antes de la fuerza opresiva de Sungchul. ¡Wham! Sungchul eliminó a los persistentes enemigos con su martillo. Ni siquiera fueron múltiples golpes. Sólo un solo golpe. En ese único golpe, las extrañas criaturas explotaron literalmente. La fluidez superior y el poder regenerativo del que se jactaba no tenían ningún significado frente a Sungchul. El cuerpo de Aquiroa se endureció momentáneamente. –Eso no tiene ningún sentido...! ¡¡Fueron capaces de soportar un golpe de 700 de fuerza durante la prueba...!! No era consciente del verdadero alcance del poder de Sungchul. Sungchul, que había eliminado a las criaturas, levantó de nuevo la roca. El objetivo era el buque insignia de Aquiroa, Procrustes. Aquiroa se dio cuenta de su intención y empezó a gritar con los brazos agitando el aire en pánico. – ¡Sungchul! ¡Tengo algo que decir! Es muy importante. – ¿Qué podrías tener que decir ahora? Sungchul hizo volar la roca con Fal Garaz. La aeronave de color blanco comenzó a temblar visiblemente mientras gemía, y uno de sus mástiles cayó al romperse. Aquiroa volvió a gritar desde la caótica cubierta. –Sé por qué estás decepcionado. ¿No estás decepcionado porque elegimos simplemente retrasar la Calamidad? –Lo sabes muy bien. – ¡No intentábamos retrasarlo! ¡Estábamos preparando otro método! – ¿Por qué me dices esto ahora? –Porque eras un don nadie en ese entonces. A decir verdad, ¿no estabas en un punto en el que ni siquiera habrías entrado en los 13 Campeones del Continente si no fuera por el apoyo del Emperador? ¡No queríamos compartir esta información con alguien así! – ¿Estás diciendo que ahora tienes un método? Sungchul lanzó una cínica mirada hacia Aquiroa. Sintió que la repulsión brotaba de la punta de los dedos de sus pies mientras asentía. –Habla. de ese método. dijo Sungchul sin rodeos. –No puedo decirlo. –Oh, ¿en serio? Sungchul sonrió amargamente mientras bajaba su martillo. Aquiroa, que se dio cuenta de ello, tuvo el valor de volver a hablar. –Y necesitaremos un poco más de tiempo. Fue un lapsus linguae. Algo que no debería haberse dicho. Los ojos de Sungchul escupieron rayos de hostilidad que causaron piel de gallina. Aquiroa tropezó visiblemente mientras intentaba recuperar su error. – ¡Espera! Es sólo un poco más de tiempo. Estará completo en un poco más de tiempo. Todo lo que necesitamos ahora es tiempo. ¡Tiempo! – ¿Realmente crees que puedes retrasar la Calamidad? Incluso si pudiera retrasarse, ¿cuánto más sacrificio puedes justificar? hasta que todos menos ustedes mueran? Aquiroa pudo determinar que las negociaciones habían llegado a su fin gracias a la tranquila expresión de Sungchul. Empezó a agitar sus dos puños como loca mientras gritaba con su voz chillona. – ¿Por qué vas tan lejos? ¡Sungchul Kim! "“…” – ¡Ese niñ@ (*Aquí dice Child,no se si será la chica de sus recuerdos, o su hijo, vamos a suponer que dice niña ;)) que intentas salvar ni siquiera es de tu sangre! Sungchul, que había oído esto, bajó la cabeza para mirar en su bolsillo y le dijo con calma. –Bertelgia. – ¿Sí? –Entra un rato en el almacenamiento. Cuando Bertelgia dudó, Sungchul habló de una manera inusualmente suave y gentil. –No tomará mucho tiempo.    
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El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 112

Estás leyendo el capítulo 112 de El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela), un novela. Enemigo del mundo, maldecido por todos, Kim Sungchul va en busca de impedir que la “profecía del fin” se cumpla. Pero no importaba cuánto elevará su fuerza, todavía había algunas cosas que no podía lograr con solo su… Este capítulo tiene publicado el 6 de agosto de 2018, Traducido por el grupo Sin Traductor. El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) tiene 267 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.