Leer El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) Capítulo 52 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
La atmósfera de la sala se volvió gélida.
Todos los que habían venido conmigo me miraron como si hubiera perdido la cabeza.
Era comprensible.
'La duquesa está al nivel de aquella marioneta del Abismo.'
Un nivel 7 estaba en una dimensión completamente distinta a los rangos inferiores.
Eran las auténticas potencias de este mundo.
'Ningún truco funcionará contra ella. Tengo que obligarla a inclinar la cabeza únicamente con mis habilidades mágicas.'
Aquello iba más allá de la imprudencia.
Era un desafío demente.
“Ja”.
La duquesa soltó una carcajada burlona.
Su reacción era la de alguien que encontraba aquello tan absurdo que ni siquiera sabía cómo expresar su indignación.
Lindon y Hans intentaron detenerme apresuradamente.
“¡Aaaah! ¡Van, has perdido la razón! ¿Sabes siquiera quién es realmente la duquesa? ¡La cruel bruja de la locura...! ¡Ah! ¡No, no! ¡Me equivoqué, Su Gracia! ¡Usted es verdaderamente hermosa!”
“¡Oye, Lindon! ¿Todavía no confías en el lord Van? ¡Solo lo dices por decir! ¿Piensas apostar por esa cruel bruja en este duelo?”
Todos los demás también intentaron convencerme de que me detuviera.
Era evidente que aquello era una pésima idea.
Sorprendentemente, la única excepción fue Joanna.
Había estado observando desde atrás y entonces dio un paso al frente.
“Madre, por favor, cálmese. No hay necesidad de enfadarse por los delirios de esa basura patética. Basura Van, arrodíllate y discúlpate inmediatamente con mi madre por tu insolencia.”
Me sorprendí un poco.
'Aunque sus palabras suenan irrespetuosas, en realidad está intentando protegerme. ¿Qué te pasa, Joanna? Eres una señorita verdaderamente problemática.'
Ya que había llegado hasta aquí, decidí ser un poco más codicioso.
“La última vez que la vi, las habilidades de lady Joanna eran lamentables. Siempre he tenido curiosidad por saber qué clase de educación ha estado recibiendo. Si gano, reconozca sus carencias y deje de instruir a lady Joanna.”
¡Crack!
Algo se rompió.
“¡Ja, ja, ja, ja, ja!”
¡¡¡BOOOOM!!!
Un aura aplastante, incomparable a la de antes, barrió toda la sala.
Las ventanas, los adornos y las esculturas fueron arrancados de sus lugares y destrozados.
“Bien. Acepto tu apuesta. Pero con una condición. No seré yo sola bloqueando tu magia. Cada uno lanzará un hechizo una vez. Así será justo.”
Estaba proponiendo un auténtico duelo mágico.
La duquesa...
No.
La Bruja de la Tiranía curvó los labios en una sonrisa siniestra.
“Acordemos que ninguno responsabilizará al otro por lo que ocurra durante la apuesta. Incluso si uno de los dos termina lisiado.”
Era una declaración clara de que pretendía dejarme inválido.
'No es una simple amenaza.'
Con su personalidad, su poder y su posición, era alguien capaz de hacer eso y mucho más.
Aun así...
“Muy bien. Lo acepto.”
“¡Lord Van!”
“¡Profesor Van! ¡No!”
Todos quedaron horrorizados y negaron con la cabeza, pero yo no retrocedí.
'Está bien. Puedo hacerlo.'
¿Tenía miedo?
Por supuesto que sí.
Pero no estaba haciendo esto por locura.
Tenía una razón.
“Te diré el hechizo que usaré. Será la Hoz de Hielo de Cinco Estrellas. Te arrancaré un brazo con una guadaña de hielo.”
Fiel a su reputación como la cruel bruja.
Debido a la diferencia entre nuestros rangos mágicos, ni siquiera se molestó en mostrar consideración usando un hechizo de bajo nivel.
'El hecho de que no use magia superior al quinto círculo debe ser porque teme matarme por accidente.'
Pero eso no era motivo para subestimarla.
La magia de Cinco Estrellas lanzada por la Bruja de la Tiranía estaba a años luz de aquellos hechizos mediocres que los profesores habían mostrado durante las sesiones de entrenamiento.
“Yo responderé con magia de hielo también. Aguja de Hielo de Una Estrella.”
Agujas de hielo.
La base de la base.
Lo primero que se aprende al estudiar magia de hielo.
“¿Estás bromeando? ¿Una magia tan básica...?”
“Creo que será suficiente.”
“...¿Qué?”
“¿No lo dije? Voy a enseñarte lo que es la verdadera magia. Hoy sentirás la diferencia entre nuestras clases.”
La Bruja de la Tiranía me miró con incredulidad.
“He cambiado de opinión. En lugar de un brazo, te arrancaré la lengua.”
Ssssss...
El aire helado comenzó a condensarse en el espacio.
Poco a poco tomó la forma de una enorme guadaña de hielo.
Kikikikikiki…
La guadaña de hielo emitió un sonido escalofriante.
A partir de la magia de Cinco Estrellas, un hechizo incorpora la comprensión del camino mágico de su lanzador, otorgándole un nivel de sofisticación capaz incluso de transmitir emociones individuales.
Y aquella estaba rebosante de intención asesina.
“¡Maldita sea, este profesor está loco! ¡Huye!”
“Y-Yo la bloquearé.”
Incapaces de soportarlo más, Catherine y Libel intentaron colocarse delante de mí.
Pero no fueron los únicos.
¡Clang!
“...No toleraré esto por más tiempo. Deténgase.”
“¡Así es! ¡Profesor Van! ¡Arrodíllese y pida perdón de inmediato! ¡Admita su error!”
“¡Bruja de la Tiranía, por favor, cálmese! ¡Yo, Hans, me disculparé en su nombre!”
No solo Gordon, que actuaba bajo las órdenes de Mariam; incluso Lyndon y Hans intentaron protegerme.
'...Lindon y Hans, eso sí que no me lo esperaba.'
Pero simplemente negué con la cabeza.
“Está bien. Todos, retrocedan.”
“¿Cómo que está bien?”
“Confíen en mí, Van Ecclesia.”
“¡¡...!!”
Todos se quedaron inmóviles por la sorpresa, y yo avancé envuelto en la majestad del Dragón de la Llama Negra.
“El vencedor de este duelo seré yo.”
Sssht.
Una aguja de hielo apareció en el aire.
Era algo grande, pero en el mejor de los casos tenía el grosor de un punzón.
"No había utilizado ni el aura de la Espada de las Sombras ni la esencia del Corazón de Piedra del Mar Helado."
Era, literalmente, magia estelar de Primer Círculo en su forma más pura.
Comparada con la guadaña de hielo que irradiaba una aterradora intención asesina, resultaba ridículamente inferior.
"Al ver aquello, la Bruja de la Tiranía soltó una carcajada incrédula."
“No entiendo por qué estoy perdiendo el tiempo con alguien como tú. Arrodíllate ahora mismo y ladra como un perro. Quizá entonces deje pasar esta insolencia.”
“¿Tienes miedo?”
“...¿Qué?”
“Si tienes ojos, deberías estar inquieta. ¿Acaso ni siquiera puedes ver el hechizo que he lanzado?”
“¡¡...!!”
Solo entonces la Bruja de la Tiranía pareció percibir que algo no encajaba y se estremeció.
“...¿Qué clase de hechizo es ese?”
“¿Qué otra cosa podría ser? Un hechizo que aparecerá en los libros de texto del futuro. Con una nota al margen indicando que fue el hechizo que hizo arrodillarse a la Bruja de la Tiranía.”
“¡Mocoso!”
La guadaña de hielo salió disparada hacia mí.
Apuntaba directamente a mi boca, tal como había dicho cuando prometió arrancarme la lengua.
¡¡Kikikikikiki!!
La voz escalofriante de la guadaña se filtró en mi mente.
Un miedo primitivo surgió desde lo más profundo de mi ser.
Pero apreté los dientes.
Batalla del Artillero Mágico.
Este nombre se debía a que intercambiar hechizos de esta manera se asemejaba a un duelo de pistolas.
Un duelo que medía únicamente la habilidad de un mago, sin trucos ni artimañas de por medio.
Pero...
'Puedo ganar. No, debo ganar.'
Era un pensamiento que nadie más habría comprendido.
Y, aun así, era cierto.
Un mensaje apareció ante mis ojos.
\
100%
Una tasa de victoria absoluta.
Por eso podía mostrarme tan confiado.
'Ya no soy quien era antes.'
Seguía sufriendo de insensibilidad al maná.
Pero ahora poseía una nueva arma.
Una lo bastante letal como para derrotar a la Bruja de la Tiranía de un solo golpe.
¡Whoosh!
El hechizo de Aguja de Hielo se activó.
Llamarlo simplemente un hechizo de Una Estrella sería quedarse corto.
Era una constelación mágica compleja y perfectamente estructurada, diseñada para contener una única energía.
¡La energía del caos latente en su interior se manifiesta!
¡El hechizo ha sido imbuido con energía del caos!
Solo entonces la Bruja de la Tiranía comprendió la verdadera naturaleza de mi hechizo.
Sus ojos se abrieron tanto como platos.
“¿Cómo...? ¡El caos es una energía que nadie puede controlar!”
“Yo soy la excepción.”
Así era.
Una energía considerada imposible de dominar, una fuerza que ni siquiera la Reina Demonio había logrado controlar y que había tenido que sellar mediante una maldición.
Y, aun así, yo había conseguido manejarla.
“Una oportunidad como esta no se presenta dos veces. Observa con atención. Esta es la magia de Van Ecclesia.”
La Aguja de Hielo se lanzó contra la guadaña helada.
A simple vista parecía pequeña e insignificante.
Pero el resultado fue inconcebible.
“¡¡Aaaaaagh!!”
¡¡Screeeech!!
Un sonido espeluznante, como el de carne desgarrándose bajo una cuchilla, resonó por toda la sala.
La magia contenida dentro del hechizo parecía estar gritando de dolor.
Con el rostro completamente pálido, la Bruja de la Tiranía intentó modificar su hechizo a toda prisa.
Alterar un hechizo ya manifestado era una hazaña que solo un mago de un nivel muy superior podía lograr.
Pero fue inútil.
¡¡Bang!!
Como una bala disparada a quemarropa, la Aguja de Hielo atravesó el centro de la guadaña.
La enorme hoja se hizo añicos y se dispersó en incontables fragmentos.
“¡Ugh...!”
El hechizo fue destruido.
La reacción del maná golpeó de lleno a la Bruja de la Tiranía, que terminó escupiendo sangre.
Había sufrido graves heridas internas.
Era una victoria perfecta.
“¿Cómo...? ¿Cómo puede ser...? ¡Cof!”
“¡Madre!”
Incapaz de aceptar la realidad, la Bruja de la Tiranía intentó extender una mano hacia mí.
Pero volvió a toser sangre.
Joanna corrió rápidamente para sostenerla.
“D-Deja de sujetarme.”
“¡Pero... estás sangrando!”
“Te dije que me soltaras.”
Joanna bajó la mirada, claramente herida por aquellas palabras.
“Lo siento.”
Sus cejas se fruncieron con frustración.
Solté un pequeño suspiro.
“Yo soy el ganador de este duelo. Confío en que la duquesa, como persona de honor, cumplirá todas las condiciones acordadas en nuestra apuesta.”
La Bruja de la Tiranía apretó los dientes.
La verdad, no esperaba que aceptara de buen grado.
Pero al menos ya no podría actuar tan abiertamente.
Aunque solo lograra que moderara un poco su actitud hacia Catherine, eso ya bastaba para alcanzar mi objetivo.
'En cuanto a Joanna... por desgracia, nunca la dejará ir. Es la herramienta más importante para alcanzar sus metas. No hay nada que pueda hacer al respecto.'
Pensé en el escenario de personaje de Joanna y negué la cabeza en silencio.
Aunque Joanna era una joven noble bastante problemática, al recordar las dificultades y desgracias que le aguardaban en el futuro, no pude evitar sentir algo de lástima por ella.
“Esto... esto...”
Pero entonces ocurrió algo inesperado.
“¿Qué está pasando?”
“¡¡...!!”
Era una voz suave y serena.
Y, sin embargo, me atravesó el corazón como un trueno.
Una presión aterradora.
Completamente distinta a cualquier cosa que hubiera experimentado antes.
Nadie había lanzado ningún hechizo.
Aun así, ninguna persona presente en la sala era capaz siquiera de mover un dedo.
Era como si un gigante invisible nos estuviera aplastando desde arriba.
“Ha pasado mucho tiempo, joven Van.”
Giré lentamente la vista.
Allí estaba un hombre de mediana edad vestido con un impecable traje.
A primera vista podría confundirse con un noble cualquiera que asistiera a reuniones sociales.
Sin embargo, la locura que brillaba en el fondo de sus ojos era imposible de ignorar.
Una locura capaz de devorarlo todo.
Incluido el mundo entero.
Incliné la cabeza con respeto.
“Mis saludos al cabeza de la Casa Ducal Klein.”
En la cúspide del Nivel 8.
Un gran mago que había alcanzado el reino de aquellos que contemplan los cielos.
El rey de los magos que caminaban sobre la tierra.
Era el duque Alfonso, patriarca de una de las familias mágicas más prestigiosas del Imperio.
'¿Por qué está aquí el duque Alfonso?'
'¿No se supone que siempre permanece en la Isla Celestial?'
Tragué saliva con nerviosismo.
Era una situación crítica.
Puede que no sea un villano como la Bruja de la Tiranía, pero es alguien imposible de predecir.
Un loco racional.
Así era el duque Alfonso.
Comprendía las normas de la sociedad y las respetaba, pero, si le convenía, era capaz de realizar las acciones más impredecibles dentro de esos mismos límites.
El problema era precisamente lo impredecible que resultaba su locura.
"Me alegra verte. Deben de haber pasado más de diez años desde la última vez que te vi, y has crecido de manera admirable."
"...Gracias."
"Y no es un cumplido cualquiera. Tu padre, Huam, sentiría envidia. Cada vez que nos encontramos, no deja de lamentarse por ti ante mí, pero parece que todo aquello no era más que una exageración."
La mirada del duque Alfonso recorrió brevemente a sus propias hijas, Joanna y Catherine, antes de hablar con total indiferencia.
"Tener cien hijos inútiles como esas dos no se compararía ni de lejos con tu valor."

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Capítulo 53
El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) Capítulo 52
Estás leyendo el capítulo 52 de El profesor genio quiere una vida fácil (Novela), un novela. Nací en la pobreza. 'Definitivamente seré feliz cuando crezca'. En medio del trabajo duro, de repente entré en un juego. Una cuchara de diamante, pero el peor personaje. '¡Que bien! Nunca lucharé en esta vida.' Pero...… Este capítulo tiene publicado el 19 de junio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) tiene 88 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.