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Leer El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
“Lo sé. Eres una basura repugnante que no sabe medir sus palabras y que vive únicamente a la sombra del estatus de su hermana.” “…Ja. No es que dependa de mi hermana. Pero ¿de verdad te atreves a decir semejantes tonterías? Joven duque Van, tampoco tengo deseos de hablarte con dureza, así que detente aquí. Si das marcha atrás ahora, dejaré pasar todo esto.” A pesar de que su culpabilidad había quedado expuesta, seguían actuando con una arrogancia descarada. Eso demostraba cuán alto era el estatus de la duquesa que los respaldaba. “Nunca imaginé que la influencia de una duquesa pudiera superar la de Su Majestad el Emperador.” “…¿Qué?” “Aquí están las cifras de los ciudadanos que murieron debido a sus actividades ilegales.” Van sacó otro documento. Los datos que Emily le había proporcionado mostraban la cantidad de ciudadanos que habían muerto en los últimos años tras consumir agua de la capital por causas desconocidas. Más de cien personas habían fallecido. “Han matado a más de cien súbditos de Su Majestad el Emperador.” “Eso es absurdo... Aunque hayamos vertido subproductos ilegales en el suministro de agua, decir que esas muertes son nuestra responsabilidad es...” Era una objeción razonable, pero... “¿Tienen pruebas de que no fue culpa suya?” “¡¡!!” “Si lo desean, pueden apelar ante Su Majestad el Emperador. Pero dudo que Su Majestad tome partido por ustedes antes que por sus leales Ecclesia.” El rostro del vizconde Conrad se volvió mortalmente pálido. Ahora comprendían perfectamente las intenciones de Van. En ese momento, Van les estaba devolviendo exactamente lo mismo que habían hecho sufrir a Libel. “¿Estás haciendo todo esto por ese desgraciado estudiante llamado Libel? Parece que mi hijo cometió un error. Haré que se disculpe.” “No, las disculpas no son necesarias. Si caen en desgracia, sus hijos también recibirán el castigo apropiado por lo que hicieron esta vez. Como mínimo, enfrentarán una suspensión indefinida o la expulsión.” Sus rostros palidecieron aún más, como si fueran cadáveres. Los observé en silencio antes de hablar. “Solo hay una forma de evitar la pena de muerte.” “…¿Qué?” “Declaren que todo lo que hicieron fue por órdenes de la duquesa.” “¡¡!!” ‘Intentaste usar a Libel para que me insultara.’ No era exactamente una venganza planeada, pero parecía que yo también estaba bastante enfadado. La sensación de satisfacción que experimentaba era prueba de ello. “¿Q-Qué tonterías estás diciendo?” “Si se niegan, no importa. Simplemente cargarán con todos los pecados ustedes solos.” Vacilaron. No podían traicionar a la duquesa tan fácilmente. “Si no les gusta la idea, entonces olvídenlo. Su lealtad hacia su hermana es admirable. Aunque otra cuestión es si la duquesa siente el mismo aprecio por ustedes.” El vizconde Conrad apretó los puños con fuerza. Sabía mejor que nadie que la duquesa Beth no lo protegería hasta el final. Por el contrario, en el peor de los casos, era muy probable que enviara un asesino para eliminar cualquier cabo suelto. “Bien, entonces me retiraré. Lo más probable es que nuestro próximo encuentro sea en el tribunal. Aun así, mostraré algo de misericordia y pediré que los cuelguen con la cuerda más suave posible.” “¡¡Espere un momento!!” El vizconde Conrad habló entre dientes. “…Profesor Van. Declararé exactamente lo que usted desea.” El verdadero objetivo de Van. Fue el momento en que una soga cayó alrededor del cuello de la duquesa Beth. \*\*\* En ese momento, la duquesa Beth estaba bebiendo té con elegancia en la mansión de la familia noble de magos. Su rostro seguía sereno, pues aún no había recibido la noticia. Sin embargo, cuando el sonido de unos golpes en la puerta llegó a sus oídos, la atmósfera a su alrededor se volvió gélida. “…Madre, ¿puedo pasar?” La única persona en el mundo que podía llamarla madre. Su hija, Joanna, a quien había dado a luz con gran sufrimiento. Y aun siendo una hija tan preciada, no había ni el más mínimo rastro de calidez en los ojos de la duquesa Beth. La actitud de Joanna tampoco era normal. La arrogancia que había mostrado ante Van había desaparecido por completo, reemplazada por una conducta llena de temor. “Joanna, mi querida y única hija. Sabes cuánto te ama tu madre, ¿verdad?” “…Sí.” “¿Sabes por qué te he llamado?” “…Sí.” “¿Qué es esta calificación?” Su voz era tan fría que helaba la sangre. “Tu primer examen después de ingresar a la academia, y lo único que lograste fue empatar el primer puesto.” “E-Eso fue porque... ese día no me encontraba bien...” ¡Plaf! Una bofetada hizo que la cabeza de Joanna se girara hacia un lado. Su mejilla se enrojeció al instante, pero, como si estuviera acostumbrada, no mostró sorpresa alguna y simplemente bajó la cabeza en silencio. “¿Esa es la excusa tan lamentable que vas a darme? ¿Cuánto más piensas desgarrar el corazón de tu madre? Levanta tu falda.” El rostro de Joanna palideció de miedo. Pero, como si ya se hubiera resignado, levantó el dobladillo de su falda, revelando una visión espantosa. Tanto sus pantorrillas como sus muslos estaban cubiertos de horribles cicatrices. Viejas marcas superpuestas sobre heridas abiertas formaban capas de cicatrices unas sobre otras. Era la evidencia de innumerables palizas soportadas durante muchos años. “Todo esto, Joanna... sabes que es porque te amo, ¿verdad?” “…Sí, madre.” La duquesa tomó un bastón tratado con magia para ser más duro que el acero. El momento en que la piel de Joanna volvería a desgarrarse por el dolor estaba cerca, y ella cerró los ojos con fuerza. “¡Mi lady, ha ocurrido algo grave!” “¿Qué ocurre? ¿No les he dicho que no entren cuando Joanna y yo estamos a solas?” “Es... es por el profesor Van.” Joanna se sobresaltó al oírlo. ‘¿El profesor Van? ¿Ese inútil de Van?’ Era precisamente la causa de su reciente bajón. Estaba bien perder. Está bien fracasar. Pero las últimas palabras de Van seguían perturbando su tranquilidad. ‘¿Qué sabes tú... de cómo he vivido?’ Joanna se mordió el labio con fuerza. “¿Por qué el profesor Van? ¿No dejé este asunto en manos de mi hermano, el vizconde Conrad?” “E-Es que... ha surgido un problema.” El mayordomo susurró algo al oído de la duquesa Beth, y sus ojos se abrieron de par en par. ¡Crack! El bastón de madera, más duro que el acero, se partió en dos al instante. “¡¡¡Cómo se atreve!!! ¡¡Un simple perro callejero cree que puede desafiarme!!” Pero entonces ocurrió algo aún más inquietante. “Mi lady, tiene una visita.” “¡Despáchalo de inmediato!” “Pero... es el joven duque Van.” “…¿Qué has dicho?” Al escuchar aquello, el rostro de la duquesa Beth se deformó por la ira. “Ha venido para acusarla, mi lady, de ser la mente maestra detrás del caso de las piedras mágicas ilegales en la Ciudad Libre.” \*\*\* Observé el salón de recepción, lujosamente decorado. ‘¿Cuánto costarán todas estas decoraciones? Con vender una sola tendría dinero para vivir el resto de mi vida.’ Pensamientos tan triviales eran una señal de lo nervioso que estaba. ‘Uf. De verdad he llegado hasta aquí. Este era el último lugar al que quería venir. Especialmente, jamás tuve intención de acercarme ni siquiera al borde del vestido de la duquesa Beth.’ La Bruja de la Tiranía. Una villana de primer nivel que no solo ostentaba el título de duquesa, sino que además ocupaba orgullosamente un puesto entre los Señores del Abismo. ‘Pero tengo que resolver esto de una vez por todas. De lo contrario, seguiré viéndome arrastrado a sus asuntos.’ Mientras tanto, sir Gordon, que había venido conmigo y desconocía por completo mi agitación interior, expresó su admiración. “¡Vaya! Es impresionante. Entrar en la guarida del tigre y seguir tan tranquilo. Yo, sir Gordon, vuelvo a estar impresionado por usted.” “Senior Van, realmente es alguien en quien se puede confiar. Pero... ¿Sería posible que yo regresara? Todavía tengo tareas pendientes del posgrado.” “Como dijo el asistente Lindon, ¿no deberíamos volver? Esa lady... no, esa duquesa da muchísimo miedo.” “Y-Yo también creo que sería mejor regresar...” Cada uno expresó sus propias preocupaciones, provocando un pequeño alboroto. Por cierto, esta vez no solo traje al capitán Gordon y a Lindon. También traje a Catherine y a Libel. ‘Después de todo, ellos son los directamente afectados por este asunto.’ Fue entonces cuando ocurrió. ¡Pum! La puerta del salón de recepción se abrió de golpe. “¿Y qué tenemos aquí? ¿No es este el perrito faldero de la familia Ecclesia? ¿Has venido buscando la muerte?” La duquesa Beth apareció con los ojos brillando ferozmente. Ya fuera por la rabia o porque estaba mostrando su poder sin ninguna restricción... ‘Una presión que no tiene nada que envidiar a una tormenta perfecta.’ Mi cuerpo se tensó como el de un ratón frente a una serpiente, pero el Carisma del Dragón de la Llama Oscura acudió en mi ayuda. ¡El Carisma del Dragón de la Llama Oscura se enfurece ante esta injusta persecución! ¡Desata una presencia intimidante aún más poderosa que antes! ¡Whoosh! Incluso la duquesa mostró por un instante una expresión de sorpresa ante la feroz presencia de mi Carisma del Dragón de la Llama Oscura, más intenso de lo habitual. Levanté la barbilla. “¿Matarme? Adelante, inténtelo. Si desea ver reducida a cenizas a toda la familia de magos, entonces hágalo.” “…¿Qué acabas de decir?” “He venido como emisario en representación de Su Majestad el Emperador. Duquesa, incluso si usted pertenece al Abismo y es incapaz de distinguir el bien del mal, confío en que comprende la gravedad de asesinar a un emisario imperial.” La duquesa puso una expresión como si hubiera escuchado una absoluta tontería, pero sir Gordon dio un paso al frente. “El profesor Van ha recibido plena autoridad por parte de la alcaldesa Mariam para resolver este incidente. Y dado que la Ciudad Libre se encuentra bajo el dominio de Su Majestad, el profesor Van posee actualmente un estatus equivalente al de un emisario imperial.” Las manos de la duquesa temblaron ligeramente. Parecía estar deseando despedazarme allí mismo, pero no podía actuar. Sin embargo, no era una persona común y pronto recuperó la compostura. “…Parece que te he subestimado, joven duque Van. Impresionante. Entonces, ¿qué es lo que quieres? Seguramente no creerás que realmente puedes hacerme algo.” Su voz estaba cargada de arrogancia. Y tenía razón. A diferencia del insignificante vizconde Conrad, era imposible arruinar a una duquesa por un asunto de esta magnitud. “He venido a proponer un trato. No deseamos mancillar el honor del duque Alfonso, cabeza de la familia de magos. Si acepta mis condiciones, este incidente quedará cerrado como un acto cometido únicamente por el vizconde Conrad.” La condena del vizconde sería la horca. Y aun sabiendo que eso significaba la muerte de su propio hermano, la duquesa ni siquiera parpadeó. “¿Y cuáles son esas condiciones?” “Sé que el daño causado a mis estudiantes fue por órdenes suyas. Jure que no volverá a repetir algo así y, dado que las víctimas están presentes, exijo que les ofrezca una disculpa personalmente.” “¿Disculparme? ¡¡Cómo te atreves!!” El rostro de la duquesa ardió de furia. Sin embargo, mi verdadera exigencia era otra. “Y a partir de ahora, no interfiera más en la educación de mi estudiante, Catherine.” “…¿Qué?” “Es decir, renuncie a sus derechos educativos sobre Catherine.” Era un concepto que había surgido debido a la enorme cantidad de casos en los que los padres arruinaban a sus hijos con una educación equivocada. Cuando alguien era privado de sus derechos educativos, la educación del menor debía quedar completamente en manos de academias o instituciones públicas. ‘Tengo que impedir que use esos derechos como excusa para obstaculizar el crecimiento de Catherine. Debo detenerlo antes de que ocurra.’ “Soy el profesor responsable de Catherine. Quizá no lo sepa, pero retirar los derechos educativos a unos padres considerados incapaces es una autoridad especial que poseen los profesores de academia.” Por supuesto, no iba a aceptarlo tan fácilmente. “Qué declaración tan ridícula. ¿Yo, incapaz? ¿Una maga maestra de Séptima Estrella, y tú, Van el inútil, te atreves a desafiarme?” “¿Qué le parece una apuesta?” “…¿Qué?” “Lanzaré un hechizo sobre usted.” Esbocé una sonrisa provocadora mientras planteaba el desafío. “Si logra bloquear mi magia, fingiremos que esta conversación nunca ocurrió. Aunque, por supuesto, no existe ninguna posibilidad de que pueda bloquear mi magia.” “¡¡!!” “Le enseñaré lo que es la verdadera gran magia.”
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Estás leyendo el capítulo 51 de El profesor genio quiere una vida fácil (Novela), un novela. Nací en la pobreza. 'Definitivamente seré feliz cuando crezca'. En medio del trabajo duro, de repente entré en un juego. Una cuchara de diamante, pero el peor personaje. '¡Que bien! Nunca lucharé en esta vida.' Pero...… Este capítulo tiene publicado el 18 de junio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) tiene 88 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.