Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 83 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El semblante de Wang Yangming permaneció imperturbable. Al formar un sello de conjuro, una cascada de caracteres plateados emergió a toda prisa desde las páginas del tomo, arremolinándose en el aire hasta transformarse en más de cien espadas cortas plateadas que quedaron suspendidas en el vacío, desprendiendo una presencia abrumadora y estremecedora.
"¡Corten!", profirió Wang Yangming en un leve grito de mando.
Las más de cien espadas cortas plateadas se precipitaron al unísono hacia las tres bestias colosales.
Habiendo alcanzado el rango tres, las criaturas ya poseían cierto discernimiento; al presentir la formidable oleada de energía espiritual que emanaba de aquellas hojas plateadas, no se atrevieron a recibirlas a cuerpo descubierto.
El dragón inundador azul abrió las fauces y expulsó una gruesa columna de luz azul que congeló en pleno vuelo a una fracción de las espadas plateadas.
El águila gigante verde batió sus alas con violencia implacable, desatando un huracán verde grisáceo. En cuanto las hojas plateadas entraron en contacto con el vendaval verde, salieron repelidas en dirección contraria.
El Tigre de Fuego Volador dejó escapar un rugido embravecido y exhaló una potente onda sonora roja para hacerles frente.
Al chocar contra la onda sónica carmesí, las pequeñas espadas plateadas titubearon con furor antes de salir despedidas hacia atrás.
Wang Yangming volteó la palma de la mano y una espada plateada de poco más de un chi de longitud apareció de repente en su diestra. A juzgar por la sobrecogedora vibración de energía espiritual que despedía, se trataba, ni más ni menos, que de un genuino tesoro mágico.
Con un rápido movimiento de su muñeca, la espada plateada se desdibujó en una imagen residual y desató más de un millar de afiladas ráfagas de Qi de espada plateado, barriendo los cielos en dirección a las tres bestias de rango tres.
Nadie advirtió que, en medio de aquel vendaval, un haz específico de Qi de espada plateado se desprendió directamente de la palma de su mano; era sensiblemente más corto que el resto de las emanaciones.
La velocidad del Qi de espada era prodigiosa: en el lapso de un solo respiro, ya se encontraba ante las tres bestias de rango tres.
La miríada de tajos de espada plateados era tan densa que el huracán verde y la onda sonora roja apenas lograron neutralizar unas cuantas docenas antes de dispersarse y ceder por completo; el tupido enjambre de ráfagas argentinas prosiguió su trayectoria de siega hacia los tres monstruos.
El Tigre de Fuego Volador escupió un caudaloso torrente de fuego escarlata; las ráfagas plateadas que colisionaron contra las llamas puras se desintegraron al instante.
El dragón inundador azul lanzó otra densa columna de luz azul, congelando y neutralizando las ráfagas que se aproximaban a su posición.
Siendo la más veloz en el aire, el águila gigante verde propinó un fuerte aletazo y ascendió hacia las nubes, esquivando las cortantes ráfagas plateadas que ascendían desde abajo.
Sin embargo, en ese preciso instante, aquel haz de Qi de espada ligeramente más corto estalló de pronto en un resplandor cegador, multiplicando su velocidad de forma vertiginosa mientras ascendía para cercenar al águila gigante verde.
Aquel haz plateado era tan veloz que, con un solo destello, ya se cernía sobre el cuello del ave.
El águila gigante verde batió sus alas con desesperación para conjurar una ráfaga verde que saliera a su encuentro.
No obstante, al rozar el haz plateado, la ráfaga verde quedó hecha trizas al instante. El águila intentó virar a toda prisa para esquivarlo, pero la hoja de Qi pasó rozando por debajo de su cuerpo y le cercenó limpiamente ambas patas, haciendo que la sangre brotara a raudales.
La ofensiva no concluyó allí. El haz de espada plateado describió un giro acrobático en el aire y se abalanzó contra el dragón inundador azul.
El dragón inundador no osó confiarse: abrió las fauces expulsando una densa columna de luz azul hacia el ataque, mientras retorcía su cuerpo y agitaba la cola en un intento desesperado por eludir la embestida.
La columna azul tampoco consiguió contener el haz plateado, que la pulverizó en el acto. La silueta del dragón inundador era demasiado descomunal, por lo que el haz de Qi impactó despiadadamente contra su cola.
Un bramido colérico de dragón retumbó en los confines celestes. En la cola de la criatura se abrió una sangrienta herida de medio zhang de longitud que manaba sangre a borbotones.
Al ver que Wang Yangming había conseguido herir con tal ligereza a dos de las bestias de rango tres, los cultivadores congregados a lo largo de las murallas rompieron en vítores y aclamaciones.
Comprendiendo que Wang Yangming era un adversario formidable y peligroso, el dragón inundador azul no se atrevió a prolongar la contienda; con un giro de cabeza y un coletazo, dio media vuelta para replegarse por donde había venido. Durante su retirada, expulsó de sus fauces varias columnas de luz azul que envolvieron en escarcha y congelaron a tres de las marionetas.
Las marionetas de rango dos superior equivalían a cultivadores de la sexta capa o superior del Establecimiento de la Fundación; la mayoría de las bestias que cargaban al frente eran apenas de rango dos inferior, por lo que no representaban rival alguno frente a tales artilugios.
El Tigre de Fuego Volador y el águila gigante verde también se apresuraron a emprender la retirada, destruyendo a su paso dos marionetas cada una en su trayectoria de huida.
Wang Yangming exhaló un discreto suspiro de alivio en su interior, guardó su tesoro mágico y descendió volando sobre la muralla.
"¡Mientras este anciano permanezca aquí, la Ciudad del Destino Inmortal resistirá sin caer jamás! ¡Entréguense de lleno a aniquilar a las bestias y este anciano sabrá recompensar con creces sus méritos!", proclamó Wang Yangming a viva voz, haciendo resonar sus palabras en cada rincón de la ciudad.
"¡Acatamos las órdenes del Mayor Wang!", respondieron los cultivadores con el ánimo renovado y una sola voz.
Aquellos que se encontraban más cerca de Wang Yangming notaron, sin embargo, que su rostro lucía demacrado y pálido como el papel, con densas gotas de sudor perlando su frente.
El haz plateado que había herido al águila y al dragón inundador era, en realidad, un arte espiritual conocido como el Arte de la Degollación Demoníaca de Taibai.
En el mundo de la cultivación inmortal existía una cantidad innumerable de artes y técnicas: los hechizos comunes se situaban en el escalón más elemental, mientras que por encima de ellos reinaban las artes espirituales. Cada una de ellas constituía un secreto rigurosamente custodiado. De hecho, que la Academia del Ciervo Blanco figurara entre las cuatro grandes sectas del Reino de Song se debía, en gran medida, al dominio de este Arte de la Degollación Demoníaca de Taibai.
El poder de un arte espiritual era devastador, capaz literalmente de revolver mares y derribar montañas; el calibre destructivo de las artes más encumbradas sobrepasaba con creces al de los tesoros mágicos comunes. Sin embargo, no todo eran ventajas: semejante letalidad demandaba un consumo colosal de poder mágico.
Aquel solitario despliegue del arte de Taibai había consumido el ochenta por ciento de las reservas de poder mágico de Wang Yangming. Si hubiera ostentado la novena capa de la Formación del Núcleo, un solo golpe de dicha técnica habría bastado para pulverizar a las tres bestias de rango tres en el acto; lamentablemente, apenas se encontraba en la tercera capa de dicho reino.
Por supuesto, si aquel arte espiritual no hubiese logrado amedrentar a las tres bestias, no le habría quedado más remedio que replegarse al interior de la Ciudad del Destino Inmortal para atrincherarse tras las matrices defensivas; cuánto tiempo habrían podido resistir bajo ese escenario era algo que ni él mismo podía predecir.
El hecho de que las bestias de rango tres contaran ya con cierto entendimiento representaba tanto una ventaja como una desventaja para ellas; de haber sido criaturas desprovistas de inteligencia, habrían seguido arrojándose ciegamente al combate a muerte contra Wang Yangming.
Tras replegarse a la retaguardia de la horda, las tres bestias de rango tres continuaron comandando el avance de las criaturas de rango dos, apostando por desgastar y quebrar las defensas mediante el empuje incesante de sus huestes.
En los primeros compases, los defensores lograron contener la embestida; no obstante, conforme más y más bestias de rango dos medio se sumaban al frente, la presión sobre los cultivadores se volvió asfixiante. El sector este de la ciudadela, bajo la custodia de los discípulos del Valle del Rey de la Medicina, fue el primero en ser vulnerado: sobre la barrera luminosa de dos colores se abrió una enorme brecha por la que decenas de aves monstruosas se colaron en tropel.
Desatando ráfagas mágicas o desgarrando con sus garras afiladas, segaron la vida de más de una decena de cultivadores en un parpadeo.
"¡Rápido, sellen la brecha!", rugió Li Qingshan, quien fungía como responsable del reclutamiento de discípulos del Valle del Rey de la Medicina y estaba a cargo del sector este, mientras las aves sembraban la muerte entre las filas.
Sin atreverse a dilatar la respuesta, Li Qingshan organizó a los suyos para abatir a las aves invasoras, al tiempo que invocaba un trípode de tres patas envuelto en resplandores rojos. El caldero creció al influjo del viento, revelando el grabado de una llamarada ardiente sobre su superficie.
Aquel Caldero de la Llama Escarlata era un artefacto mágico de grado superior, además de constituir el artefacto natal de Li Qingshan.
Disparó varios sellos de conjuro hacia el caldero, encendiendo en un fulgor radiante el relieve de fuego; una densa marea de llamas escarlatas brotó de su interior, calcinando al instante a varias aves monstruosas de rango uno hasta reducirlas a cenizas.
Al unísono, los demás cultivadores arrojaron talismanes espirituales de rango dos o activaron artefactos mágicos autodestructivos para frenar a las aves que habían roto el perímetro.
Las aves volaban con una agilidad y celeridad endiabladas, volviendo sumamente ardua la tarea de aniquilarlas; lo más grave era que una densa bandada convergía hacia el sector este con la intención de precipitarse a través de la brecha hacia el interior de la ciudad.
En ese instante crítico, Wang Yangming desató su espada voladora, decapitando a todas las aves que habían traspasado las defensas, y manipuló la matriz para parchar la brecha.
La marea de bestias arreciaba sin descanso; la cortina protectora de dos colores vibraba de forma errática y su resplandor decayó vertiginosamente.
Poco después, los sectores norte y oeste fueron vulnerados sucesivamente. Por fortuna, la considerable altura de las murallas impedía el acceso directo de las bestias terrestres; únicamente una parte de las aves conseguía filtrarse por los desgarros para sembrar el caos entre los defensores.
Por fortuna, el área donde Wang Changsheng combatía no figuraba entre las secciones colapsadas, por lo que logró salir ileso. Sin embargo, presenciar cómo otros cultivadores eran descuartizados por las garras de las aves monstruosas sacudió las fibras más hondas de su ser.
Para recorrer un sendero más largo en el camino inmortal y conservar la vida en medio del combate, era imperativo volverse más fuerte.
Wang Yangming maniobró la matriz para contener las fisuras y coordinó los contingentes para exterminar a las aves infiltradas.
Las aves de afinidad ígnea exhalaban llamaradas sobre las edificaciones, desatando incendios colosales cuyas columnas de fuego teñían el cielo de rojo.
La marea de bestias era tan abrumadora que la Formación de los Nueve Palacios y Ocho Trigramas no pudo resistir el asedio; sobre la superficie del disco de la formación ya habían aparecido varias grietas profundas.
Sin más alternativa, Wang Yangming ordenó la retirada general de las murallas para replegarse y resistir tras la segunda línea de defensa.
La Ciudad del Destino Inmortal se estructuraba en dos recintos: la ciudad exterior y la ciudad interior. La ciudad exterior estaba resguardada por la Formación de los Nueve Palacios y Ocho Trigramas de rango tres, mientras que la ciudad interior contaba con el amparo de la Formación del Suelo Fértil y Cielo Amarillo, también de rango tres.
La Formación del Suelo Fértil y Cielo Amarillo tomaba como núcleo la energía de las venas terrestres que yacían bajo la ciudadela, por lo que su solidez defensiva sobrepasaba incluso a la de la Formación de los Nueve Palacios y Ocho Trigramas.
Una vez que los cultivadores completaron su retirada hacia el recinto interior, la ciudad exterior quedó reducida a escombros bajo la avalancha de las bestias.
Una gigantesca cortina de luz amarilla envolvió la ciudadela interior como un cuenco invertido; por más que las aves y las bestias terrestres se estrellaran contra ella, el domo se mantuvo firme e intacto.
La violencia del asedio era feroz. Wang Yangming dispuso de la mayoría de los tesoros resguardados en las reservas de la ciudad: talismanes de alto poder, artefactos mágicos autodestructivos, venenos y humos letales; además, coordinó a los presentes para que ejecutaran hechizos de ataque de área a gran escala, conteniendo a duras penas la acometida.
Una incontable cantidad de bestias pereció al pie del domo amarillo; aquellas pocas que aún agonizaban yacían sobre el terreno dejando escapar débiles lamentos de dolor.
Las bestias de rango dos comenzaban a vacilar en su determinación; no obstante, con las tres criaturas de rango tres vigilándolas desde la retaguardia, no se atrevían a retroceder.
La barrera amarilla se estremecía sin cesar, con su brillo decayendo a ojos vistas.
Wang Yangming debía concentrar todas sus fuerzas en sostener la matriz, careciendo de reservas de poder mágico para confrontar a las bestias de rango dos.
Al caer el crepúsculo, la formación defensiva cedió. Una marea incontable de bestias irrumpió en el interior de la ciudadela, desatando un combate cuerpo a cuerpo sangriento y encarnizado entre cultivadores y monstruos.
Un puñado de cultivadores timoratos intentó darse a la fuga, pero fueron detectados en el acto por los discípulos de las cuatro sectas y ejecutados sin contemplaciones.
Wang Mingzhan, intuyendo el peligro inminente, tomó a Wang Changsheng del brazo y se mantuvo pegado a las espaldas de Wang Ruyan.
Alrededor de Wang Ruyan se agrupaban cinco cultivadores en el Establecimiento de la Fundación; permanecer junto a ella resultaba considerablemente más seguro.
Justo cuando los cultivadores libraban una lucha desesperada contra las hordas, un deslumbrante resplandor verde cruzó el firmamento y se posó sobre las alturas de la Ciudad del Destino Inmortal.
El resplandor verde provenía de un barco dragón verde de más de treinta zhang de eslora. En la proa se erguía un taoísta de túnica verde, porte imponente y bigote bifurcado; tras de él aguardaban formados más de un centenar de cultivadores en el Establecimiento de la Fundación.
En las mangas de sus túnicas lucían el bordado de una luna llena verde: el emblema distintivo de la Secta Qingyang.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 83
Estás leyendo el capítulo 83 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.