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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 78 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La velocidad del Ciervo Espiritual Tricolor era pasmosa. Incluso recurriendo a la Técnica de Control del Viento, Liu Yuerong y sus dos acompañantes eran incapaces de darle alcance; su intención era capturarlo con vida para venderlo a un precio exorbitante. Tras el tiempo que toma beber una taza de té, el ciervo se internó en una extensa franja de matorrales que sobrepasaba la estatura de un hombre. Liu Yuerong se lanzó en su persecución sin vacilar, con Wu Tianhu y Nangong Chen pisándole los talones. Detrás de la tupida maleza se abría un desfiladero estrecho flanqueado por escarpadas paredes de roca. De no haber sido porque el ciervo, presa del pánico, huyó a ciegas entre los arbustos, el trío jamás habría descubierto aquel valle oculto. Al fondo del desfiladero se alzaba un peñasco vertical al pie del cual bostezaba una cueva de varios zhang de diámetro. Sin titubear un instante, el Ciervo Espiritual Tricolor se precipitó de cabeza hacia el interior de la caverna. Liu Yuerong dudó un segundo y dio una ligera palmada a la bolsa de almacenamiento en su cintura. Dos haces de luz destellaron desde su interior, manifestando dos marionetas humanoides de color verde pálido. "Vayan", ordenó. Bajo la dirección de su sentido divino, las dos marionetas avanzaron a grandes zancadas adentrándose en la gruta. "Hermana Menor Liu, ¿no sería mejor no seguirlo? Si por casualidad aguarda una bestia monstruosa de rango tres en esa cueva, nos meteremos en un grave aprieto", advirtió Nangong Chen, sintiendo deseos de retroceder al contemplar la tenebrosa oscuridad del antro. Ya se habían adentrado en las profundidades de la Cordillera de las Mil Bestias. Antes de partir hacia la Ciudad del Destino Inmortal, los mayores del clan le habían advertido una y otra vez que bajo ningún concepto pisara esta cordillera. Que hubiera permanecido allí durante varios días ya era una muestra enorme de condescendencia hacia Liu Yuerong. "Hmpf, ¡echándote para atrás justo en este momento! No haces más que hablar de bestias monstruosas de rango tres a cada segundo. ¡Cobarde, si tanto temes morir, regresa tú solo!", replicó Wu Tianhu con rostro de desprecio. De inmediato conjuró una barrera defensiva a su alrededor y se internó a toda prisa en la cueva. Liu Yuerong volvió la mirada hacia Nangong Chen sin articular palabra; tras desplegar su propio escudo protector, siguió a Wu Tianhu hacia el interior. Nangong Chen vaciló un instante y, apretando los dientes, invocó una perla azul que desprendió un resplandor celestial cerúleo para envolverlo por completo antes de correr tras ellos. El interior de la gruta era húmedo y lúgubre, pero al ser cultivadores en el Establecimiento de la Fundación, a los tres les bastó con ejecutar la Técnica del Ojo Espiritual para ver con claridad. De pronto, un estruendo ensordecedor resonó más adelante. Los semblantes de los tres se tensaron e interrumpieron su avance al instante. "¡Se los dije! Podría haber una bestia de rango tres esperándonos. ¡Salgamos de aquí cuanto antes!", insistió Nangong Chen intentando persuadirlos de buena fe; de no ser por mantener una buena impresión ante Liu Yuerong, habría emprendido la huida mucho tiempo atrás. "¡Roaaar!" Un rugido de tigre capaz de rasgar los tímpanos retumbó desde las profundidades. Todo apuntaba a que aquel lugar era la guarida de un felino monstruoso. Wu Tianhu lo sopesó detenidamente y susurró: "Hermana Menor Liu, iré a echar un vistazo. Si realmente se trata de una bestia de rango tres, nos retiramos de inmediato; si no lo es, la abatimos y emprendemos el regreso directo a la Ciudad del Destino Inmortal, ¿qué te parece?". Liu Yuerong meditó la propuesta y asintió. Extrajo un Talismán de Evasión de Fuego de rango dos, sosteniéndolo con fuerza en la mano y lista para detonarlo ante la menor señal de peligro. Nangong Chen, con expresión de extrema cautela, preparó un Talismán de Evasión de Tierra de rango dos. Wu Tianhu también afianzó un Talismán de Evasión de Fuego entre sus dedos y se deslizó hacia adelante con pasos sigilosos. Al poco andar, desembocó frente a una colosal caverna natural. Allí dentro, un imponente tigre carmesí provisto de un par de alas en el lomo libraba un encarnizado combate contra el Ciervo Espiritual Tricolor. En la esquina superior izquierda de la gruta crecía un melocotonero verde de más de dos zhang de altura, de cuyas ramas pendían cinco frutos del tamaño de puños. "¡Un Tigre de Fuego Volador! ¡Melocotones de Hilo Verde!", exclamó Wu Tianhu con el rostro iluminado por la codicia. Aquel Tigre de Fuego Volador era apenas una bestia de rango dos medio; entre los tres podían despacharlo sin dificultad. Al constatar que se trataba únicamente de una criatura de rango dos, Liu Yuerong exhaló un suspiro de alivio y guardó su talismán. Nangong Chen soltó una larga bocanada de aire, sintiendo que por fin el corazón le volvía al pecho. Cinco Melocotones de Hilo Verde centenarios y dos bestias monstruosas de rango dos medio... no existía razón alguna para dejar pasar semejante botín. "Que quede pactado de antemano: en cuanto acabemos con estas bestias y cosechemos los frutos, regresaremos sin dilación a la Ciudad del Destino Inmortal", puntualizó Nangong Chen con severa solemnidad. Liu Yuerong asintió de inmediato y Wu Tianhu, viendo la determinación de ambos, no tuvo más remedio que aceptar. La sincronización entre los tres ya estaba bastante pulida. Aprovechando que el Ciervo Espiritual Tricolor y el Tigre de Fuego Volador se batían a muerte y acumulaban graves heridas, pasaron a la acción. Nangong Chen arrojó varias semillas de Espino de Hierro centenario. Apenas tocaron el suelo, brotaron a una velocidad vertiginosa, transformándose en gruesas zarzas espinosas que apresaron las cuatro extremidades del ciervo como si fueran látigos fulgurantes. Respecto al tigre alado, Liu Yuerong desplegó tres espadas voladoras que centelleaban con un aura azul brillante, coordinadas con dos gigantescas hachas amarillas invocadas por Wu Tianhu; la bestia no tuvo margen alguno para contraatacar. Nangong Chen aprovechó la distracción del felino para disparar una diminuta aguja voladora que le perforó y reventó un ojo. El Tigre de Fuego Volador aulló de agonía al tiempo que sus movimientos se entorpecían. Las tres espadas azules y las dos enormes hachas amarillas cayeron en tromba sobre él, dejándolo desplomado sobre un charco de sangre. Liu Yuerong sacó una bolsa de bestias espirituales y absorbió al malherido Ciervo Espiritual Tricolor. Wu Tianhu se dispuso a desollar y despiezar el cadáver del felino, mientras Nangong Chen se encargaba de cosechar los Melocotones de Hilo Verde. "Vaya, resulta que esta tigresa estaba preñada de un cachorro; una lástima que no haya llegado a nacer", comentó Wu Tianhu al descubrir una cría aún sin parir en el vientre abultado de la bestia. El cachorro pereció antes de ver la luz, luego de que su madre fuera abatida por las armas de Wu Tianhu y Liu Yuerong. Una sombra de inquietud nubló la mirada de Nangong Chen, quien apremió: "Si llevaba una cría, significa que en algún lugar debe merodear un macho; tal vez incluso sea una criatura de rango tres. ¡Deberíamos darnos prisa y marcharnos!". "Hmpf, otra vez con las bestias de rango tres. Lo he oído tantas veces que ya me salieron callos en los oídos", ironizó Wu Tianhu con total desdén. Liu Yuerong comenzó a inspeccionar los alrededores, comentando con curiosidad: "La energía espiritual en este lugar parece ser bastante más densa que en el exterior". Al escuchar sus palabras, tanto Nangong Chen como Wu Tianhu cayeron en la cuenta de aquel detalle. "Los Melocotones de Hilo Verde tardan cien años en madurar; en un terreno estéril de Qi jamás brotarían frutos tan turgentes. Es muy probable que aquí se oculte algún tesoro espiritual del cielo y la tierra", conjeturó Liu Yuerong mientras dirigía sus tres espadas voladoras azules para que golpearan con fuerza contra la pared de roca. Wu Tianhu se sumó al esfuerzo y lanzó sus dos grandes hachas amarillas a hendir la piedra. "Tal vez este árbol creció aquí durante siglos y, con el tiempo suficiente, acumuló por su cuenta la energía necesaria. ¡Mejor salgamos rápido de este sitio! No dejo de sentir una honda zozobra", intentó disuadirlos Nangong Chen, buscando una justificación lógica para apresurar la retirada. "¡Miren, de verdad hay algo aquí!", exclamó Liu Yuerong con sorpresa y alegría. Bajo los tajos de sus espadas, un bloque de piedra amarilla del tamaño de una muela de molino se desprendió de la pared rocosa. En su cara interna asomaban varios trozos de mineral blanquecino y lechoso que despedían una tenue y pura emanación espiritual. "¡Es mineral espiritual! ¡Aquí yace una veta de piedras espirituales!", gritó Liu Yuerong tras acercarse a examinarlo con detenimiento. "Hermana Menor Liu, debemos volver de inmediato a la Ciudad del Destino Inmortal para dar parte al Hermano Mayor Chen y que él contacte al Tío Marcial Yang. ¡Hemos conseguido un mérito inmenso! El Tío Marcial Yang nos recompensará con creces", propuso Nangong Chen con los ojos iluminados por el hallazgo. "¿Y cómo sabes con certeza que se trata de una veta completa? Si solo son unos cuantos pedruscos aislados y hacemos venir al Tío Marcial Yang desde tan lejos interrumpiendo su reclusión, ¿no cargaríamos con esa culpa? Considero más prudente explorar a fondo antes de informar al Hermano Mayor Chen; después no será tarde", rebatió Wu Tianhu. Su intención real era extraer una porción del mineral por su cuenta; si lo reportaban de inmediato a la secta, no le tocaría ni una sola piedra. Liu Yuerong se sintió tentada ante la idea, pero en ese preciso instante, un rugido colérico y atronador estalló a sus espaldas. Volvieron la cabeza hacia el origen del bramido y divisaron a un gigantesco tigre alado de color rojo apostado a la entrada de la caverna, observándolos con ojos desorbitados y teñidos de sangre. "¡U-una... una bestia monstruosa de rango tres!", balbuceó Nangong Chen sintiendo que las piernas se le volvían de gelatina. Sus peores presagios se habían hecho realidad: ¡en verdad existían bestias de rango tres en la Cordillera de las Mil Bestias! De haberlo sabido, ni a golpes se habría dejado convencer para entrar allí. El cadáver de la otra tigresa alada yacía aún tendido en el suelo. Al contemplar a su compañera destripada por manos humanas, el colosal Tigre de Fuego Volador de rango tres ardió en una furia demencial. \----- • Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian) • Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian • Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 78 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.