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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En la Ciudad del Destino Inmortal, en la Armería del Clan Wang. Wang Yaolong ocupaba el vigésimo quinto lugar en la generación "Yao" y acababa de cumplir cuarenta y cinco años. Poseía una pseudo-raíz espiritual de cinco elementos, lo que le otorgaba una aptitud sumamente mediocre que solo le había permitido alcanzar el tercer nivel de Refinación de Qi. Tenía una esposa legítima y dos concubinas, de cuyas uniones habían nacido dos varones con un talento espiritual igualmente escaso. En la actualidad, su esposa principal y una de sus concubinas estaban embarazadas y permanecían en el Monte del Loto Verde cuidando de su gestación, por lo que a su lado solo se encontraba su otra concubina. Consciente de su escasa aptitud y sabiendo que jamás lograría el Establecimiento de la Fundación por mucho que se esforzara, a los dieciséis años solicitó de forma voluntaria salir a administrar asuntos externos del clan para acumular piedras espirituales y labrar un futuro a su descendencia. Solo al enfrentarse al mundo real descubrió lo dura que era la vida: vestimenta, comida, alojamiento y traslados, absolutamente todo requería piedras espirituales. Con el paso de los años, las asperezas de su carácter se fueron puliendo hasta convertirlo en un hombre de trato afable, diplomático y con un extenso círculo de amistades. En un principio administraba una tienda de materias primas; sin embargo, dos años atrás, el clan decidió transformar de improviso el comercio en una armería dedicada a la venta de artefactos mágicos de grado inferior y medio. A pesar de sus denodados esfuerzos de gestión, la competencia en la Ciudad del Destino Inmortal era feroz debido a la enorme cantidad de armerías existentes, por lo que el negocio seguía arrojando pérdidas. Por esta razón, había sugerido al patriarca Wang Mingyuan que destinara dos artífices a la ciudad, no solo para ahorrar mano de obra, sino también para aceptar encargos de reparación de artefactos mágicos. Hacía más de cuatro meses que Wang Mingcan se había incorporado al puesto, pero el segundo artífice no acababa de llegar, lo que tenía a Wang Yaolong profundamente inquieto. Según lo que le había transmitido Wang Mingcan, ese segundo artífice era nada menos que Wang Changsheng, el único hijo de Wang Mingyuan y el único nieto de Wang Yaozu. Naturalmente, Wang Yaolong no deseaba por nada del mundo que le hubiera ocurrido una desgracia en el camino. La Armería del Clan Wang disponía de un pequeño patio interior donde Wang Yaolong y el resto de los miembros del clan solían almorzar y cenar. Al caer el atardecer, Wang Yaolong, Wang Mingcan y los demás se reunieron en el patio para la cena. La encargada de preparar los alimentos era Ye Li, la concubina de Wang Yaolong. Ye Li era una cultivadora independiente con raíces de cuatro elementos; dueña de cierto atractivo físico, había conocido a Wang Yaolong por casualidad. La vida de los cultivadores errantes era precaria y llena de privaciones donde cada paso exigía piedras espirituales, por lo que ante las dulces palabras y atenciones de Wang Yaolong, no tardó en aceptar convertirse en su concubina. Tras desposarse con él, sus condiciones de vida mejoraron de manera sustancial, libre ya de las penurias cotidianas. Su mayor anhelo en la actualidad era concebir un hijo o una hija para consolidar su posición en el hogar. Dado que la esposa principal y la otra concubina estaban encinta en la montaña del clan y solo ella lo acompañaba en la ciudad, no pensaba dejar pasar semejante oportunidad. La cena de esa noche era frugal: veinte panecillos grandes al vapor, un plato de carne salteada de rata espiritual, una olla de sopa de melón de invierno y cinco cuencos de arroz espiritual. La carne de bestias monstruosas albergaba energía espiritual, cuyo consumo regular resultaba muy provechoso para el cultivo. Sabiendo que a su edad y con su aptitud de poco le serviría comerla, Wang Yaolong reservaba la carne de rata y el arroz espiritual para Wang Mingcan y los otros cuatro miembros jóvenes del clan, conformándose él con los panecillos al vapor. Como los panecillos estaban algo resecos, quiso servirse un cuenco de sopa de melón de invierno, pero Ye Li lo detuvo con presteza. De la cesta de mimbre sacó un cuenco de sopa humeante que desprendía un aroma embriagador, en cuyo interior flotaba una pieza de carne alargada. "¿Por qué solo preparaste un cuenco de esta sopa? ¿Dónde está la ración para Mingcan y los demás?", inquirió Wang Yaolong con semblante contrariado. Era un hombre sumamente austero en su vida cotidiana; la gran mayoría de las piedras espirituales que ahorraba las destinaba a adquirir recursos para el cultivo de sus dos primeros hijos. Con su esposa y su otra concubina a punto de dar a luz, los gastos serían todavía mayores si alguno de los recién nacidos poseía raíces espirituales, de modo que procuraba estirar cada piedra como si valieran por dos. El coste de los alimentos provenía de los fondos del clan y cada gasto quedaba debidamente registrado. Que Ye Li le cocinara una sopa especial exclusivamente a él parecía un favoritismo indebido a costa del clan. ¿Qué pensarían los demás parientes presentes? "Ya sabía que pondrías esa cara. Conseguí este vergajo de cerdo tras insistirle durante días al carnicero Li; solo me lo regaló por consideración a nuestra clientela habitual. Como mis dos hermanas mayores no están contigo, tengo el deber de cuidar de tu cuerpo. Esta sopa de miembro de cerdo la herví expresamente para reponer tus fuerzas", explicó Ye Li, remarcando con intención la palabra cuerpo. Al escucharla, a Wang Yaolong se le subieron los colores al rostro. Ye Li acababa de cumplir los treinta años, una edad en la que el apetito carnal de una mujer arde con la voracidad de lobos y tigres, exigiéndole intimidad prácticamente a diario. Si bien un buey puede desplomarse de agotamiento, la tierra labrada jamás se desgasta; Wang Yaolong no daba abasto físicamente y había tenido que rechazar sus requerimientos alegando encontrarse indispuesto. Apenas llevaba un par de días de respiro cuando ella apareció con aquel reconstituyente. "La salud de su vigésimo quinto tío se ha resentido últimamente. Prepararle una sopa con un miembro de cerdo que me dieron gratis no tiene nada de malo, ¿verdad?", preguntó Ye Li volviéndose hacia Wang Mingcan. Wang Mingcan soltó una risita algo forzada y respondió: "La tía tiene toda la razón. El vigésimo quinto tío ha estado muy fatigado estos días y le vendrá excelente tonificar el cuerpo; nosotros no tenemos ningún inconveniente. Tío, esta noche debería volver temprano a descansar, yo me encargaré de cuidar la tienda". Al oírlo, Ye Li esbozó una amplia sonrisa de satisfacción: "Mingcan siempre tan sensato. Come más carne de rata espiritual; esta noche te tocará el esfuerzo de vigilar el local". "Está bien. De todos modos apenas hay clientes a estas horas, te lo encargo a ti, Mingcan", cedió Wang Yaolong sin insistir más, apurando el cuenco de caldo hasta la última gota y devorando la carne sin dejar rastro. En ese preciso instante, una voz sonora resonó desde el zaguán: "¡Qué bien huele! Parece que llegamos en el momento justo para la cena". Nada más apagarse las palabras, Wang Mingzhan y Wang Changsheng entraron al patio. El caballo de escamas verdes era sumamente veloz, pero aun así les había tomado más de dos meses de travesía arribar por fin a la Ciudad del Destino Inmortal. "¡Mingzhan, Changsheng! ¿Cómo tardaron tanto en llegar?", exclamó Wang Yaolong con los ojos iluminados, levantándose al instante con palpable preocupación. "Tuvimos algunos contratiempos en el camino que nos retrasaron un tiempo; lamento haber hecho que el vigésimo quinto tío se preocupara". Wang Yaolong agitó la mano y dijo sonriendo: "No importa, lo primordial es que llegaron sanos y salvos. Seguro que aún no han comido, ¿verdad? Siéntense rápido a la mesa". Wang Mingzhan y Wang Changsheng no se hicieron de rogar y tomaron asiento para comer con apetito. "Vigésimo quinto tío, en cuanto terminemos de cenar tengo un asunto de suma importancia que tratar con usted". Wang Yaolong puso una expresión compungida y miró de reojo a Ye Li, quien ya mostraba un gesto de evidente reproche. "Sexto hermano, Changsheng y tú han viajado durante tanto tiempo que deben de estar exhaustos. Descansen bien esta noche y hablaremos de negocios mañana. El vigésimo quinto tío tiene asuntos que atender esta noche", intervino Wang Mingcan para mediar en la situación. "Olvídalo. Si Mingzhan tiene algo urgente, que lo hablen primero. Atiende tus asuntos y regresa a la habitación cuando termines; después de todo, yo no tengo prisa", declaró Ye Li meneando la cabeza con un tono preñado de segundas intenciones. Wang Yaolong se aclaró la garganta con el rostro encendido de pudor: "Entendido. Atenderé los asuntos pendientes y regresaré de inmediato". Una vez saciado el apetito, Wang Yaolong, Wang Mingzhan, Wang Changsheng y Wang Mingcan subieron a una habitación de invitados en el segundo piso. Wang Mingzhan relató a grandes rasgos lo sucedido en el Valle del Dragón Blanco. Al enterarse de que Wang Changsheng era capaz de forjar bestias marioneta, Wang Yaolong propinó una palmada a la mesa rebosante de júbilo: "¡Magnífico! ¡Bien hecho, Changsheng! En toda la Ciudad del Destino Inmortal solo existe un establecimiento que venda bestias marioneta, y además exige encargo previo. Con marionetas en nuestro repertorio, los ingresos de la tienda despegarán sin duda alguna". "Vigésimo quinto tío, que Changsheng domine la forja de marionetas solo lo sabemos nosotros por el momento. Por prudencia, será mejor evitar que se entere demasiada gente", advirtió Wang Mingzhan tras sopesarlo un instante. Wang Yaolong hizo un ademán de tranquilidad y aseguró: "Sé conducirme con la debida mesura, no te preocupes. Acaban de llegar y deben de estar agotados; alójense aquí en el segundo piso para descansar. Tómense la noche con calma y mañana empezaremos con la forja de las marionetas. Si no hay nada más, me retiro a descansar. Mingcan, la tienda queda bajo tu cuidado". "Entendido, vigésimo quinto tío". Tras dar algunas instrucciones breves, Wang Yaolong se marchó con paso apresurado. "Undécimo tío, ¿por qué el vigésimo quinto tío abuelo tenía la cara tan colorada? La comida de recién no picaba en absoluto", preguntó Wang Changsheng desconcertado, mirando hacia la dirección por la que había desaparecido el anciano. Wang Mingcan le dio una palmada en el hombro y respondió con una sonrisa ambigua: "Aún eres muy joven; ya lo comprenderás más adelante". Wang Mingcan asignó sendas habitaciones para Wang Mingzhan y Wang Changsheng y bajó a atender a los posibles clientes de la tienda. El aposento de Wang Changsheng era modesto pero contaba con mobiliario completo, incluida una tina de baño de madera. Despojándose de sus vestiduras, se metió en la tina y comenzó a murmurar una serie de encantamientos. Al instante, una densa concentración de motas de luz azul emergió en el aire de la habitación, congregándose con rapidez hasta transformarse en una copiosa corriente de agua límpida que llenó más de la mitad del recipiente. Esta era una de las grandes ventajas prácticas del Arte de las Nubes y Lluvias: facilitaba enormemente el aseo personal. Wang Changsheng disfrutó de un reconfortante baño, se vistió con ropas limpias y se sentó con las piernas cruzadas sobre la cama de madera. Recitando en silencio los preceptos del segundo nivel del Arte de las Nubes y Lluvias, comenzó a meditar, y en pocos instantes la habitación volvió a llenarse de incontables partículas de luz azulada. \----- Autor: Xiao Shiyi Mo Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 68 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.