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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al llegar al pequeño puesto de Wang Changxue, Wang Changsheng sacó la marioneta del pequeño mono. "Noveno hermano, ¿de verdad lograste forjar una bestia marioneta?", exclamó Wang Changxue con asombro, reflejando una total incredulidad en su mirada. A decir verdad, no albergaba muchas esperanzas en Wang Changsheng. Si las bestias marioneta fueran tan fáciles de forjar, en todo el Valle del Dragón Blanco no habría solo dos tiendas dedicadas a su venta. Antes, Wang Changsheng le había entregado trescientas piedras espirituales y ella se las había devuelto con la intención de apoyarlo. Pensaba que, tras fracasar unas cuantas veces, él terminaría dándose por vencido; jamás imaginó que realmente conseguiría forjar una con éxito. "Je, je, segunda hermana, ¿acaso olvidaste al tercer tío abuelo? Cuando era pequeño aprendí con él a tallar figuras de madera. Más tarde padre me descubrió y me dio una tremenda reprimenda; solo por eso dejé de hacerlo". El tercer tío abuelo, Wang Yaojian, provenía del mundo mortal y su padre había sido carpintero. A los seis años, tras descubrirse que poseía raíces espirituales, fue llevado al Monte del Loto Verde para iniciar su camino en el cultivo. Wang Yaojian poseía una pseudo-raíz de cinco elementos y una aptitud mediocre, por lo que nunca mostró un gran interés por el cultivo; su verdadera pasión radicaba en tallar figuras de madera. Por azares del destino, una vez Wang Changsheng vio las figuras que Wang Yaojian tallaba: eran tan vívidas y expresivas que le fascinaron al instante, y le suplicó a su tío abuelo que le enseñara el oficio. A partir de entonces, cada vez que disponía de tiempo libre, Wang Changsheng corría a la residencia de Wang Yaojian para aprender a tallar muñecos de madera. Wang Yaojian tenía una esposa y una concubina, con quienes engendró tres hijos y dos hijas, pero ninguno poseía raíces espirituales. Por ello, trataba a todos los jóvenes de la generación "Chang" como si fueran sus propios hijos. Wang Changsheng era su sobrino nieto predilecto, de modo que le transmitió sin reservas todo cuanto sabía. Las habilidades de talla de Wang Yaojian eran sobresalientes: las articulaciones de sus figuras de madera eran sumamente suaves y gozaban de total libertad de movimiento. Incluso llegó a moldear una figura humanoide a semejanza de sus propios rasgos faciales con un realismo asombroso. Bajo su atenta tutela, Wang Changsheng progresó con gran rapidez. Sin embargo, los buenos tiempos no duraron. En una ocasión imprevista, Wang Mingyuan descubrió que su hijo, en lugar de cultivar en sus ratos libres, se dedicaba a aprender a tallar figuras de madera. Wang Mingyuan reprendió con dureza a Wang Changsheng, acusándolo de perder la ambición con pasatiempos mundanos, y arrojó todas las figuras al fuego. Desde aquel día, Wang Changsheng no volvió a tallar una sola pieza. Al crecer, Wang Changsheng recordaba aquel episodio de su infancia como una chiquillada absurda. No obstante, viéndolo ahora, si no hubiera aprendido a tallar con Wang Yaojian, difícilmente habría sido capaz de forjar una bestia marioneta. Por supuesto, para lograrlo existía otro factor todavía más determinante: su sentido divino era bastante más fuerte que el de los cultivadores de su mismo nivel. A los ocho años, por pura casualidad, descubrió que su sentido divino parecía superar al de sus iguales y se lo mencionó a Wang Mingyuan de forma casual. Wang Mingyuan no tardó en llamar a Wang Yaozong para que lo examinara en persona, empleando incluso artefactos mágicos en el proceso. Aunque no detectó nada anómalo, confirmó que el sentido divino de Wang Changsheng era ciertamente más poderoso que el de los demás cultivadores de su etapa, por lo que le advirtió con severidad que guardara el secreto. En un principio, Wang Changsheng practicaba el Arte del Agua de Otoño y ya había alcanzado el primer nivel de Refinación de Qi. Sin embargo, tras corroborar la fortaleza de su sentido divino, Wang Mingyuan le ordenó cambiar su cultivo al Arte de las Nubes y Lluvias, asegurando que se trataba de una técnica ancestral del clan y prohibiéndole revelarlo a nadie. Tanto el Arte de las Nubes y Lluvias como el Arte del Agua de Otoño eran doctrinas de atributo agua, por lo que Wang Changsheng no le dio demasiada importancia en su momento, a pesar de que reiniciar su cultivo le costó más de un año de esfuerzo en vano. Tampoco le dio mayor trascendencia al asunto, pues un sentido divino más fuerte no aceleraba el cultivo; a lo sumo permitía maniobrar un par de artefactos mágicos adicionales. Jamás imaginó que esa misma cualidad le resultaría de tanta utilidad a la hora de forjar bestias marioneta. Desde luego, para lograr esta pequeña marioneta de simio había consumido cinco lotes de materiales, mientras que una bestia marioneta de rango 1 inferior solía venderse en el mercado por unas sesenta piedras espirituales. En su día, cuando Mu Yuyan vendió la suya, pidió cincuenta piedras espirituales, un precio claramente más bajo que el de las tiendas establecidas. Esa era la norma habitual: los productos de los puestos ambulantes eran más económicos. Si costaran lo mismo, nadie compraría en la calle; al menos en un comercio formal se podía reclamar si la mercancía presentaba defectos, mientras que el paradero de los vendedores ambulantes era incierto y, de ser estafado, uno no tenía a quién recurrir. Wang Changxue comprendió de inmediato y dijo con una sonrisa: "Me acuerdo, ¿cómo no me iba a acordar? Aquella vez, si el tercer tío no hubiera sido detenido por la tercera tía, te habría dejado el trasero hecho pedazos. ¿Por cuántas piedras espirituales piensas vender esta marioneta?". Wang Changsheng lo meditó un momento y contestó: "En el mercado, una marioneta de rango 1 inferior se vende por sesenta piedras. Tenemos que ponerla algo más barata para que salga rápido; cincuenta piedras me parece bien". "¿Cincuenta piedras? ¿No será muy poco? Mejor pide cincuenta y cinco". Wang Changsheng negó con la cabeza y razonó: "Por una diferencia de solo cinco piedras, ¿por qué no irían a comprarla al Pabellón de las Armas Celestiales? Además, los acabados de mi marioneta no son perfectos; solo a un precio bajo se venderá con facilidad. Segunda hermana, estás cansada, vuelve a descansar. Yo me quedaré a cuidar del puesto". Wang Changxue no se opuso. Le dio un par de recomendaciones y se marchó. El tiempo transcurrió despacio y el cielo comenzó a oscurecerse. Los pasteles del puesto se vendieron por completo y solo quedó la marioneta del pequeño mono. Varios cultivadores preguntaron por el precio, pero ninguno compró; les parecía costosa y ofrecían cantidades demasiado bajas que Wang Changsheng no estaba dispuesto a aceptar. Aun así, Wang Changsheng no se desanimó. Si de verdad no se vendía, se la quedaría para uso propio. La Cordillera del Dragón Blanco era rica en recursos y bestias monstruosas; contar con la ayuda de una bestia marioneta aumentaría su seguridad. Sacó el Compendio Secreto de Forja del Clan Mu y se puso a hojearlo con calma. "¿A cuánto vendes esta bestia marioneta?". Una voz masculina y algo ronca llegó a oídos de Wang Changsheng. Al alzar la vista, vio a tres hombres y una mujer parados frente al puesto. El líder era un hombre corpulento de unos cuarenta años, con una espesa barba rizada y el rostro cruzado por facciones toscas que le conferían un aire feroz e intimidante. Wang Changsheng forzó una sonrisa cordial y explicó: "Cincuenta piedras espirituales. Posee una gran velocidad de desplazamiento y brazos robustos; tanto para atraer bestias monstruosas como para cubrir una retirada, es una opción excelente". "¿Puedo probar su manejo? Si sus movimientos no presentan problemas, el precio me parece aceptable". "Por supuesto que puede". Sin necesidad de que Wang Changsheng le diera indicaciones, el hombre de barba rizada abrió por sí mismo el compartimento oculto e introdujo una piedra espiritual. A juzgar por la soltura de sus movimientos, parecía haber manipulado bestias marioneta con anterioridad. El hombre hizo que la marioneta diera unos cuantos pasos y pidió a uno de sus compañeros que alzara un escudo, ordenando al simio que lanzara puñetazos contra la superficie metálica. "Los movimientos de tu marioneta no son del todo fluidos. Cincuenta piedras es demasiado; cuarenta sería lo justo". "El compañero daoísta bromea; el coste de los materiales ya ronda las cuarenta piedras espirituales. Por cuarenta y ocho se la lleva, tiene que dejarme al menos un pequeño margen de ganancia". Tras un breve regateo, Wang Changsheng cerró la venta de la marioneta de mono por cuarenta y seis piedras espirituales. Habiendo vendido la marioneta, recogió el puesto y regresó a casa. De vuelta en su alojamiento, durmió plácidamente toda la noche. A la mañana siguiente, muy temprano y tras desayunar, se puso manos a la obra para forjar más bestias marioneta. Con la experiencia del éxito anterior, su tasa de efectividad al intentarlo de nuevo fue notablemente mayor. Con tres lotes de materiales y a lo largo de cinco días, logró forjar dos bestias marioneta de simio. Vendió ambas por cuarenta y siete y cuarenta y ocho piedras espirituales respectivamente. En total, las tres primeras marionetas le reportaron ciento cuarenta y una piedras espirituales frente a un coste inicial de trescientas piedras, lo que arrojaba una pérdida de ciento cincuenta y nueve piedras, quedándole aún tres frascos de polvo de plata de jade y tres almas refinadas de rata demoníaca. Wang Changsheng adquirió otros cuatro lotes de materiales y continuó con la forja. Tardó siete días en refinar tres marionetas de simio más y, tras venderlas, las pérdidas acumuladas se redujeron a poco más de diez piedras espirituales. Al comprobar que Wang Changsheng poseía un auténtico talento en este campo, Wang Changxue invirtió quinientas piedras espirituales adicionales y lo animó a seguir elevando su tasa de éxito. Conmovido por la confianza de su hermana, Wang Changsheng redobló su dedicación al forjar. Compró de una sola vez veinte lotes de materiales y, en el transcurso de algo más de un mes, forjó diecisiete marionetas de simio. A medida que acumulaba práctica, la calidad de las marionetas creadas por Wang Changsheng mejoró de forma constante y su precio de venta subió paulatinamente de cuarenta y seis a cincuenta piedras espirituales. Aun con el aumento, en cuanto colocaba las marionetas en el puesto, se vendían casi de inmediato. De este modo, pasó de las pérdidas iniciales a obtener un balance cada vez más lucrativo. \----- Autor: Xiao Shiyi Mo Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 66 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.