Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 234 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Ocultándose de día y avanzando de noche, Wang Changsheng y sus cinco acompañantes recorrieron el trayecto sorteando peligros sin sufrir percances gracias al formidable sentido divino del joven. Medio año después, estaban de regreso en la Secta de los Cien Espíritus.
Hacía ya más de un año que habían partido de la secta.
Apenas pusieron pie en el recinto, recibieron una noticia asombrosa: la gran guerra había llegado a su fin un mes atrás.
Las tres naciones de Tang, Han y Chu habían lanzado una ofensiva conjunta contra el País Wei, y este último había sumado a Liang Occidental y Jin Occidental como aliados. Las seis naciones se enfrascaron en una contienda encarnizada; durante ese tiempo, la hazaña de Guang Dongren —quien luchó en solitario contra tres oponentes, abatió a uno, hirió de gravedad a otro y forzó la huida del tercero— se difundió por doquier, de modo que ningún otro cultivador en la Formación del Núcleo osó asaltar de nuevo la Secta de los Cien Espíritus.
Con el estallido del conflicto entre los seis reinos, las naciones colindantes también entraron en combate, ya fuera invadiendo territorios ajenos o resistiendo embestidas invasoras, sumiendo a una vasta porción del Páramo Oriental en un auténtico caos.
Viendo que su país se hallaba al borde del colapso, las cinco sectas del País Wei enviaron apresuradamente emisarios para contactar a la Secta Inmortal Taiyi y ofrendarle la mina mediana de piedras espirituales. La gran secta inmortal envió a un cultivador en el reino del Alma Naciente, quien puso fin a las hostilidades con apenas un puñado de palabras.
El País Shu contaba con ocho prefecturas: Wei obtuvo cuatro, mientras que Jin Occidental y Liang Occidental recibieron dos cada uno. Sumando el territorio original de Wei y el del antiguo País Song, Wei dominaba diecisiete prefecturas; con las cuatro recién anexadas, sumaban veintiuna en total. No obstante, para apaciguar a la coalición invasora y lograr la retirada de sus tropas, el País Wei debió ceder tres prefecturas a Han, tres a Chu y dos a Tang, conservando únicamente trece prefecturas bajo su dominio.
La Prefectura de Yun y la Prefectura de Ning poseían una densidad de Qi espiritual muy escasa y carecían de recursos notables, por lo que no llamaron la atención del País Chu y lograron permanecer intactas.
Por supuesto, estos territorios no fueron cedidos a la ligera: los líderes de las sectas de los seis países —Wei, Tang, Han, Chu, Jin Occidental y Liang Occidental— prestaron un juramento por sus demonios internos ante el cultivador en el Alma Naciente enviado por la Secta Inmortal Taiyi, comprometiéndose a no desatar hostilidades ni invadirse mutuamente en un plazo de cien años; quien se atreviera a violar la tregua sería castigado implacablemente por la Secta Inmortal Taiyi.
En esta contienda, el País Tang obtuvo los mayores dividendos: su territorio pasó a ser el más extenso entre las naciones vecinas, alcanzando diecisiete prefecturas; le seguía Wei con trece prefecturas, Chu con once y Han con diez.
Gracias a la oportuna intervención de la Secta Inmortal Taiyi, la vitalidad fundamental del País Wei no sufrió un quebranto irreparable.
Concluido el conflicto bélico, las cinco sectas del País Wei publicaron proclamas oficiales ordenando a los clanes de cultivo retornar a sus respectivos feudos y restablecer sus labores con tranquilidad.
Al enterarse del fin de la guerra, Wang Changsheng exhaló un profundo suspiro de alivio.
En esta campaña, Wang Changsheng se había internado tras las líneas enemigas y liquidado a múltiples cultivadores en el Establecimiento de la Fundación del País Tang; además de ello, ofrendó ciento cincuenta mil jin de mineral de jade gangjin a la Secta de los Cien Espíritus, una partida cuyo valor ascendía fácilmente a no menos de cincuenta mil piedras espirituales.
Haber informado sobre la mina de piedras espirituales, haber abatido a varios cultivadores en el Establecimiento de la Fundación de Tang y haber entregado ciento cincuenta mil jin de jade gangjin: la suma de semejantes méritos ameritó que el propio Guang Dongren recibiera a Wang Changsheng en audiencia privada.
"Pequeño Amigo Wang, te has desempeñado de forma admirable. La Secta de los Cien Espíritus premia los méritos y castiga las faltas con estricta justicia: aquí tienes dos Píldoras del Establecimiento de la Fundación como recompensa por los logros cosechados durante esta gran contienda. Aparte de esto, este anciano puede concederte una petición, siempre que no sea desmedida".
Puesto que Wang Changsheng había entregado por iniciativa propia ciento cincuenta mil jin de jade gangjin a la orden, era natural que Guang Dongren retribuyera el gesto con generosidad, demostrando a los demás clanes vasallos que la Secta de los Cien Espíritus jamás trataba con mezquindad a quienes le servían con lealtad.
Una petición que no fuera desmedida encerraba un margen sumamente amplio; a fin de cuentas, determinar si una exigencia resultaba excesiva o no dependía enteramente del criterio de Guang Dongren.
"¿Puedo formular una petición?".
Wang Changsheng se regocijó para sus adentros, aunque mantuvo un semblante pensativo en su rostro.
"Mayor Guang, ¿podría concederme este menor un tiempo para meditarlo con calma? Hay numerosos asuntos pendientes que atender en el clan, y en este instante no sabría precisar con certeza qué es lo que más necesito".
Guang Dongren asintió con afabilidad:
"No hay inconveniente, pero procura no demorarlo demasiado. Si no hay nada más, ¡puedes retirarte!".
"Sí, este menor acata sus órdenes", respondió Wang Changsheng inclinándose con una reverencia antes de retroceder y marcharse.
Contando con dos Píldoras del Establecimiento de la Fundación más, el clan sin duda podría sumar a otros dos cultivadores en el Establecimiento de la Fundación a sus filas.
Wang Changsheng se despidió de Wang Changxue y partió escoltando a Wang Shuyuan y a su hija.
Poco más de dos meses después, un haz de luz azul surcó el horizonte lejano y descendió suavemente sobre la cumbre de una loma cercana al Fuerte Wang.
"Compañero Daoísta Wang, desearía cruzar unas palabras a solas con el Hada Wang; ¿sería posible que nos conceda unos momentos?".
Wang Shuyuan sonrió comprensivo, asintió y abordó su artefacto volador para ingresar al interior del Fuerte Wang.
Wang Ruyan sintió una punzada de nerviosismo y su corazón comenzó a palpitar con fuerza desbocada.
"Hada Wang, hay una pregunta que he deseado formularte desde hace mucho tiempo: ¿qué opinión tienes de mi persona?".
Wang Changsheng inhaló profundamente, clavó la mirada en los ojos de Wang Ruyan e inquirió con voz pausada y grave.
"Compañero Daoísta Wang, tus artes mágicas son profundas, posees un valor extraordinario y eres un hombre recto y cabal...".
"No te pregunto sobre eso. ¿Acaso el Hada Wang todavía no comprende los sentimientos de este Wang? Hada Wang, ¿qué opinas de que este servidor se convierta en tu compañero de cultivo dual?".
El semblante de Wang Changsheng delataba cierta inquietud, mientras su corazón latía con intensidad atropellada.
Wang Yaozu había anhelado tener en brazos a un bisnieto, y la respuesta que Wang Changsheng le dio en su momento fue que lo haría a la brevedad; sin embargo, poco después su abuelo pereció en el ataque. Liu Qing'er tampoco dejaba de hablar de su deseo de tener nietos, y Wang Changsheng no deseaba postergarlo más: si un nuevo conflicto estallaba de improviso, nada garantizaba que sus padres no sucumbieran en medio del caos; con la avanzada edad que ambos cargaban, no quería permitir que partieran de este mundo abrigando semejante pesar en el corazón.
El hecho de que él hubiese estado dispuesto a quedarse a cubrir la retirada arriesgando la vida demostraba con elocuencia el afecto que le profesaba, y era imposible que Wang Ruyan no se hubiese percatado de ello.
Al escuchar aquellas palabras, las mejillas de Wang Ruyan se encendieron en un vivo rubor carmesí. Sin saber qué responder, una repentina confusión se apoderó de su interior, semejante al aleteo desordenado de un pequeño cervatillo asustado, envuelta en una mezcla indefinible de pudor e inquietud.
Al advertir el turbado desconcierto en el rostro de la doncella, Wang Changsheng exhaló suavemente y manifestó:
"Hada Wang, no te forzaré a darme una respuesta ahora. Dentro de medio año vendré a visitarte: si te encuentras en el Fuerte Wang, lo tomaré como señal de que aceptas; si no es tu deseo, bastará con que el día en que me presente no estés en el Fuerte Wang. ¿Te parece bien?".
Wang Ruyan vaciló unos instantes y preguntó con cierta timidez teñida de tensión:
"Compañero Daoísta Wang, si... si llegara a no estar en el Fuerte Wang, ¿seguiremos siendo amigos?".
"Seremos amigos; no obstante, los amigos son siempre amigos, y la ayuda que un amigo puede brindar tiene sus límites. En fin, aún tengo asuntos pendientes que resolver, de modo que no me demoraré más. Me despido por ahora; nos veremos dentro de medio año".
Tras pronunciar estas palabras, Wang Changsheng invocó la Rueda de la Luna Azul, subió a ella de un salto y se elevó hacia lo alto del firmamento.
Él no estaba obstinado en desposar exclusivamente a Wang Ruyan; de ser rechazado, bien podría buscar unirse a otra persona. A decir verdad, al escuchar de los labios de Wang Ruyan la sola posibilidad de no hallarse en el Fuerte Wang, sintió un profundo vacío en el pecho, cual si de pronto hubiese extraviado algo de inmenso valor.
Wang Ruyan contempló la silueta de Wang Changsheng perdiéndose en la distancia, con el rostro colmado de melancolía.
Hablando con franqueza, sentía cierto afecto por él, aunque todavía no alcanzaba la profundidad del verdadero amor.
Debido al prestigio de Wang Huashan, los pretendientes que la cortejaban nunca habían escaseado; con el correr de los años, en su corazón se había arraigado la amarga impresión de que quienes la buscaban lo hacían por la sombra de Wang Huashan y no por su propia persona, y entre ellos incluía a Wang Changsheng.
De no pertenecer al linaje de la familia Wang, habría elegido a Wang Changsheng como su compañero de cultivo dual sin titubear; pero al llevar ese apellido, las dudas la atormentaban sin tregua: ¿Wang Changsheng la pretendía por auténtico afecto hacia ella, o motivado por los lazos e influencia de Wang Huashan? Lo que anhelaba era un sentimiento sincero y desinteresado, no un matrimonio de conveniencia política; esto último le provocaba un amargo rechazo, sintiéndose reducida a un mero instrumento.
Ella era una persona, un ser de carne y hueso con voluntad propia, y no una simple herramienta destinada a entrelazar los intereses de dos clanes.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 234 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.