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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 127 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Wang Changsheng extrajo el mapa para examinar la ruta. Alzó la vista hacia las cumbres circundantes y las cotejó con la ilustración; de inmediato, frunció levemente el ceño. Con tal de eludir las embestidas de los espectros y las avispas esqueléticas, se habían desviado del trayecto fijado, aunque por fortuna la desviación no era demasiado pronunciada. Al notar el cambio en su semblante, Wang Mingzhan preguntó con preocupación: "¿Qué ocurre, Changsheng? ¿Acaso nos hemos desviado del camino?". "Así es, aunque por suerte no ha sido por mucho. A partir de ahora tendremos que apretar el paso. Si nos retrasamos, no habrá Píldoras del Sol Ardiente de repuesto. Si alguno llega a sentirse indispuesto, dígalo de inmediato; no se lo guarde para sí". "Entendido, Changsheng (noveno hermano)", asintieron al unísono Wang Mingzhan y los demás. Medio shichen después, Wang Changsheng liberó las dos marionetas de tortuga para transportar a sus familiares ladera abajo, adentrándose y perdiéndose entre la inmensidad de las montañas. ······ Sobre una cumbre desolada, trece cultivadores asediaban a un cadáver óseo de descomunal envergadura. La bestia poseía una fisonomía similar a la de un tigre, pero ostentaba un par de alas esqueléticas de un zhang de amplitud en el lomo y una prolongada cola de escorpión. Los trece cultivadores lucían en sus vestiduras el bordado de una luna azul: eran miembros del Clan Wang \[汪\]. Tanto Wang Shuhan como Wang Ruyan se encontraban entre ellos, acompañados además por un anciano de túnica blanca y barba crecida. El cadáver óseo despedía densas humaredas de Qi negro mientras sacudía su aguijón con violencia de un lado a otro. Una colosal barrera carmesí lo mantenía confinado en su interior, donde revoloteaban y descargaban tajos varios artefactos mágicos que destellaban con un fulgor ígneo. Wang Ruyan y los otros dos cultivadores en Establecimiento de la Fundación sostenían sendos platos de matriz de color rojo, mientras que los diez integrantes en Refinación de Qi empuñaban banderas de comando de intenso brillo escarlata. "¡No pierdan el tiempo! No podemos demorarnos aquí por mucho más; si nos retrasamos para el punto de encuentro, quedaremos atrapados en este sitio para siempre", apremió el anciano de túnica blanca con semblante severo, lanzando un sello de comando hacia el plato de matriz que sostenía. Wang Shuhan y Wang Ruyan hicieron lo propio de inmediato. Las banderas que empuñaban los diez cultivadores en Refinación de Qi resplandecieron al unísono, y dentro del domo luminoso brotaron incontables centellas que se fundieron en un gigantesco dragón de fuego carmesí. Rugiendo con ferocidad, la criatura ígnea se abalanzó con garras y fauces abiertas sobre el cadáver óseo. Un estruendo demoledor sacudió la tierra; el dragón de fuego detonó violentamente, devorando los restos esqueléticos en un mar de llamas ondulantes. En menos de tres respiraciones, el fuego se dispersó por completo y el cadáver óseo quedó pulverizado sin dejar rastro, salvo por una cola de escorpión que yacía en el suelo, envuelta en un tenue halo de luz espiritual. Al contemplar la escena, todos dejaron escapar un largo suspiro de alivio y desactivaron la matriz. El anciano de blanco recogió la cola de escorpión y la guardó en su bolsa de almacenamiento. Enseguida sacaron frascos de elixires para ingerirlos; la palidez de sus rostros recuperó rápidamente un tono sonrosado. Era evidente que habían venido preparados con antelación, aprovisionándose de abundantes píldoras para restaurar el maná. Tras reposar medio cuarto de hora, recuperaron sus fuerzas a plenitud y, encabezados por el anciano de blanco, continuaron la marcha descendiendo por la montaña. ······ Siete días más tarde, las dos tortugas mecánicas reptaban a toda prisa por la ladera de un monte, cargando a Wang Changsheng y a su grupo. El rostro de Wang Changsheng lucía demacrado, mientras que Wang Mingzhan y los demás presentaban un aspecto aún más deplorable. Wang Changhui permanecía inconsciente, con las extremidades gélidas, los labios descoloridos y la respiración entrecortada. Wang Changsheng había subestimado la ferocidad del Abismo Espectral. A lo largo del camino tropezaron con hordas incesantes de espectros y cadáveres óseos, llegando a lidiar incluso con tres cadáveres óseos en el reino de Establecimiento de la Fundación y dos generales espectrales. Gracias a la multitud de bestias marioneta y a los talismanes espirituales de Rango 2 que portaba, sus familiares habían salido con vida; no obstante, varias decenas de títeres mecánicos quedaron destrozados en los combates —incluyendo uno de Rango 2—, y consumió dos de los valiosos talismanes espirituales de Rango 2. Las apariciones brotaban sin tregua para tenderles emboscadas, entorpeciendo gravemente su avance. Wang Changsheng había considerado volar montado en artefactos hasta el destino, pero descubrió que al penetrar en las zonas más saturadas de Qi Yin comenzaban a pulular enjambres de cadáveres óseos voladores en cantidades abrumadoras. La energía Yin se volvía más espesa a cada paso. Para impedir que el frío maligno les calara los huesos, se veían obligados a insuflar maná continuamente en los Colgantes de Fuego Ardiente; al vaciar sus reservas mágicas, debían detenerse a meditar para reponer fuerzas, lo que retrasaba el avance de forma alarmante. Sin otra salida, Wang Changsheng ordenó a los miembros del clan consumir las Píldoras del Sol Ardiente, lo cual mejoró temporalmente su estado. Sin embargo, cada cultivador en Refinación de Qi solo disponía de tres píldoras, y cada una apenas protegía durante un día entero. Wang Changsheng repartió sus propias reservas entre ellos, pero con diez bocas que alimentar, las píldoras no daban abasto. En este punto no les quedaba ni una sola Píldora del Sol Ardiente, dependiendo por entero de la energía de los Colgantes de Fuego Ardiente para mantener a raya la miasma. Poco antes habían librado una encarnizada escaramuza contra un grupo de apariciones. El escudo protector de Wang Changhui fue destrozado por una de las criaturas; aunque Wang Changsheng acudió al rescate a tiempo, el denso Qi Yin penetró en su organismo desprotegido. Al encontrarse apenas en la etapa de Refinación de Qi, su cuerpo colapsó con celeridad: comenzó con sudores fríos y vómitos convulsivos hasta perder por completo el conocimiento, con un hilo de vitalidad cada vez más débil. La Píldora del Sol Ardiente se refinaba a partir de diversas hierbas espirituales de Rango 2 de atributo fuego y rebosaba de abundante Qi Yang. Para salvar a Wang Changhui era indispensable suministrarle una de ellas; sin el elixir, moriría sin remedio. Y el problema no era exclusivo de él: Wang Mingzhan y los demás ya habían comenzado a manifestar náuseas y vómitos. De no conseguir más píldoras, todos sucumbirían tarde o temprano. "Changsheng, esto no puede continuar así. ¿Qué te parece si llevas a Changge y a los demás volando con tus artefactos hasta el destino? He calculado que ya no estamos lejos. Yo me quedaré aquí para cuidar de Changhui", propuso Wang Mingzhan tras sopesarlo repetidas veces. Wang Changsheng negó con la cabeza y respondió con solemnidad categórica: "De ningún modo, sexto tío. Si se pudiera volar hasta el lugar, ya lo habría hecho hace mucho. Además, dejarlos a ti y a Changhui aquí equivaldría a sentenciarlos a una muerte segura; jamás los abandonaré a su suerte. Aguanten un poco más y apretemos el paso; lograremos llegar a tiempo". En los linderos exteriores los cadáveres óseos alados eran escasos, pero en las profundidades proliferaban por doquier; surcar los cielos entrañaba un riesgo infinitamente superior a marchar por tierra. Desde luego, de actuar así, la vida de Changhui se extinguiría sin remedio, pero permitiría que un mayor número de miembros del clan sobreviviera. Wang Changge frunció el ceño e intervino: "Sexto tío, noveno hermano, no sigan discutiendo. ¿Por qué no mejor yo...". ¡Boom! Una ensordecedora detonación resonó en la distancia, interrumpiendo abruptamente sus palabras. "¿Hay gente combatiendo más adelante? ¡Rápido, prepárense para la batalla!", exclamó Wang Changsheng con los ojos encendiéndose de esperanza y una evidente alegría en el rostro. "Noveno hermano, ¿qué pretendes hacer?", preguntó Wang Changge con el ceño fruncido. Wang Changsheng le clavó una mirada fulminante y replicó con voz gélida: "¿Qué voy a hacer? Matarlos y arrebatarles sus Píldoras del Sol Ardiente, por supuesto. ¿Acaso pretendes cruzarte de brazos y ver morir a Changhui?". En su fuero interno se sentía profundamente decepcionado de Wang Changge. Durante la cacería de bestias demoníacas en la Cordillera de las Cien Bestias, Changge ya había mostrado una compasión fuera de lugar hacia los extraños. Creyó que con el tiempo habría madurado, pero seguía siendo el mismo ingenuo de siempre. Si lograban regresar con vida al clan, no volvería a permitir que Wang Changge participara en misiones de esta índole, evitando así que su blandura pusiera en peligro a toda la estirpe. "¡Tiene razón! No podemos quedarnos mirando cómo muere Changhui. Si no les quitamos sus Píldoras del Sol Ardiente, más miembros de nuestra sangre perecerán. Changsheng, da la orden. ¡Aquel que prefiera ver morir a Changhui puede quedarse al margen sin mover un dedo!", sentenció Wang Mingzhan dirigiendo a Wang Changge una mirada cargada de intención y honda decepción. "¡Aceleren el paso! Manipulen sus marionetas para aniquilarlos y concentren todo el fuego en el cultivador con la base de cultivo más alta. Recuerden: debemos zanjar el combate con la máxima rapidez. El undécimo hermano necesita esa píldora para salvar la vida; demorarnos un instante de más podría costarle la existencia", ordenó Wang Changsheng. De pronto, recapacitó y le indicó a Wang Changge: "Cuarto hermano, tú quédate atrás cuidando del undécimo hermano". Wang Changge esbozó una sonrisa amarga y asintió en silencio. Wang Changsheng azuzó a las dos tortugas mecánicas, que incrementaron su velocidad reptando con premura hacia el origen del estruendo. Un cuarto de hora después alcanzaron la base del monte, donde se abría un estrecho desfiladero entre las rocas. Las detonaciones brotaban precisamente desde el interior de aquel cañón. \----- • Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian) • Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian • Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 127

Estás leyendo el capítulo 127 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.