Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 126 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Poco más de medio shichen después, las figuras de los demás cultivadores habían desaparecido por completo de la vista de Wang Changsheng.
Liberó dos marionetas de tortuga de tamaño colosal e indicó a Wang Mingzhan y a los demás que subieran a sus caparazones.
Aquellas tortugas mecánicas eran marionetas de Rango 1 de grado superior. Antes de partir, Wang Yaozong y Wang Changfeng le habían confiado a Wang Changsheng sus propias bestias títere de Rango 2 para su resguardo, haciéndole llevar además cuatro talismanes espirituales de Rango 2 de la tesorería del clan a modo de protección.
La velocidad de las tortugas títere no desmerecía frente al Hechizo de Control del Viento y, por añadidura, contaban con una notable capacidad defensiva.
Ambas avanzaban a la par; no obstante, apenas habían recorrido una corta distancia cuando varias garras óseas blanquecinas brotaron de improviso desde las profundidades del suelo, abalanzándose como relámpagos hacia las extremidades de los autómatas.
Resonó un estrépito metálico; las garras de hueso blanco apenas lograron arañar unas tenues marcas blancuzcas en las patas de las tortugas de madera.
Tomados por sorpresa ante semejante emboscada, Wang Mingzhan y los demás se llevaron un gran sobresalto.
Entre sordos crujidos de la tierra, más de diez cadáveres óseos emergieron desde el subsuelo.
A juzgar por sus fisonomías, en vida debieron de haber sido cultivadores.
Wang Changsheng fue el más presto en reaccionar: mientras invocaba dos bestias títere de Rango 1 de grado superior, ordenó a Wang Mingzhan y a los suyos: "¡No se alarmen! Invoquen sus marionetas para aniquilar a estos cadáveres óseos. Eviten en lo posible gastar artefactos espirituales o talismanes; preserven su poder mágico para mantener activos los Colgantes de Fuego Ardiente".
Maniobrar marionetas consumía primordialmente sentido divino; si las piedras espirituales que las alimentaban se agotaban, podían reemplazarse al instante, mientras que si un cultivador vaciaba sus reservas de maná, requeriría bastante tiempo para recuperar su apogeo.
El destacamento portaba consigo dos frascos de elixires de Rango 1 para restablecer la energía mágica, pero nadie sabía qué peligros acecharían más adelante, de modo que cualquier brizna de poder ahorrada era ganancia.
Wang Changsheng desplegó dos marionetas con forma de simio, las cuales arremetieron a grandes zancadas contra varios de los esqueletos vivientes.
Wang Mingzhan y los diez miembros del clan invocaron cada uno una bestia mecánica de Rango 1 de grado medio, distribuyéndose en grupos de tres para hostigar a los muertos vivientes.
Durante el trayecto previo al río del Dragón Blanco, Wang Changsheng ya los había adiestrado con esmero en el manejo de marionetas para el combate, terreno en el que se desenvolvía con probada solvencia.
El poder de estos cadáveres óseos no resultaba abrumador, situándose al nivel de cultivadores en la etapa de Refinación de Qi. Pese a que sus osamentas poseían una solidez extraordinaria tras alimentarse durante siglos del Qi Yin del entorno, dos puños no podían contener a cuatro manos: bajo las certeras órdenes de Wang Changsheng, la docena de títeres mecánicos destrozó con holgura a las criaturas, cosechando trece huesos espirituales.
Tras recoger los despojos y retirar las marionetas, reanudaron la marcha.
A lo largo de los tres shichen posteriores sufrieron varias oleadas de asaltos similares. Por fortuna, el poder de los engendros seguía siendo modesto, de modo que lograron neutralizarlos sin mayores complicaciones, sumando más de cuarenta huesos espirituales adicionales a su botín.
Dos días después, el grupo dejó atrás las desoladas llanuras y una tupida arboleda oscura se alzó ante ellos.
Aquel bosque negro estaba poblado de troncos sombríos de más de diez zhang de altura, completamente desnudos y sin una sola hoja en sus ramas.
"¡Son árboles Xuan Yin!"
Wang Changsheng frunció el ceño e hizo detener a las dos tortugas mecánicas a la entrada del bosque.
La madera Xuan Yin era un recurso vegetal de atributo Yin que requería forzosamente de parajes saturados de dicha energía para proliferar. Aquellos ejemplares con más de un siglo de antigüedad servían como materia prima predilecta para la forja de artefactos mágicos de afinidad Yin.
Wang Changsheng disparó tres cuchillos voladores azules que descargaron tajos implacables contra el tronco de uno de los árboles.
Tras una serie de secos chasquidos metálicos, la superficie de la madera apenas exhibió unas leves incisiones blancuzcas.
La extrañeza del joven aumentó. Cuanto más Qi Yin absorbía la madera Xuan Yin y mayor era su longevidad, más impenetrable se volvía su corteza. Ignoraba cuántos siglos llevarían arraigados estos ejemplares, pero ni siquiera artefactos mágicos ordinarios lograban dañarlos en lo más mínimo, hasta el punto de que bien podrían emplearse para forjar tesoros mágicos.
"Changsheng, aquel árbol Xuan Yin es bastante más menudo; tal vez podamos arrancarlo".
Wang Mingzhan señaló hacia cierta dirección.
Wang Changsheng posó la mirada en el punto indicado y divisó un árbol Xuan Yin de poco más de tres zhang de altura.
Las bolsas de almacenamiento de grado artefacto mágico abarcaban una capacidad mínima de tres zhang, alcanzando las diez zhang en sus ejemplares más amplios.
La que portaba Wang Changsheng era una reliquia legada por los ancestros del clan; pese a su aspecto vetusto, disponía de diez zhang de capacidad interna, espacio más que holgado para albergar aquella arborescencia completa.
Invocó tres marionetas de simio de Rango 1 de grado superior y las manipuló para cavar en torno a las raíces del árbol de tres zhang.
En efecto, pretendía trasplantarlo por entero: el valor de un ejemplar vivo superaba con creces al de unos simples leños cortados.
Wang Mingzhan y Wang Changge liberaron sendos simios mecánicos para sumarse a la faena. Gracias a los esfuerzos combinados de los cinco autómatas, en menos de medio cuarto de hora el árbol Xuan Yin fue desenterrado de raíz y depositado por Wang Changsheng en el interior de su bolsa de almacenamiento.
Tras contemplar la inmensidad del bosque que se perdía en el horizonte, Wang Changsheng comentó con semblante ceñudo: "Con tantos árboles Xuan Yin concentrados aquí, sin duda se esconden incontables apariciones entre las sombras, e incluso podrían acechar varios generales espectrales. Por pura cautela, sugiero que crucemos volando por las alturas".
"Noveno hermano, ¿acaso el mayor Li no advirtió que evitáramos volar montados en artefactos para no convertirnos en el blanco de los espectros?", objetó Wang Changge tras vacilar unos instantes.
"Las circunstancias mandan. Esta espesura alberga una ingente masa de árboles Xuan Yin y el Qi Yin es asfixiante, haciendo casi imposible detectar a los espectros ocultos. Si estas entidades se parapetan dentro de los propios troncos, ¿cómo lucharíamos contra ellas? Ya han visto que ni siquiera los artefactos mágicos pueden herir esta madera. Cruzar por el aire por encima del follaje nos permitirá maniobrar y responder con mucha más facilidad en caso de un ataque sorpresivo".
Wang Changsheng desglosó su razonamiento con aplomo analítico.
"Changsheng tiene toda la razón, respaldo su criterio. Para mayor seguridad, Changge, Changhui, saquen sus artefactos espirituales de fuego y prepárense para combatir".
Wang Changsheng invocó la marioneta de cuervo y la marioneta de águila azul, guardando a su vez a las dos tortugas.
Con dos agudos graznidos, ambos autómatas alados batieron sus alas casi al unísono, remontaron el vuelo a gran altitud y comenzaron a surcar los cielos por encima del dosel negro del bosque.
Apenas habían avanzado un trecho cuando una densa masa de sombras oscuras emergió desde la espesura inferior, abalanzándose hacia ellos. Por si fuera poco, varios cientos de avispas óseas brotaron también de la enramada, convergiendo sobre el destacamento desde múltiples direcciones.
Wang Changsheng mudó el gesto de sus manos y la marioneta de cuervo vomitó más de diez cuchillas de fuego carmesí de un chi de longitud, mientras que la marioneta de águila azul despidió varias decenas de destellos de espada de tonalidad esmeralda.
Una serie de aullidos agónicos rasgó la atmósfera; más de una decena de espectros fueron perforados de parte a parte por el fuego y los filos luminosos, precipitándose hacia el follaje convertidos en cuentas Yin.
Entretanto, cientos de avispas óseas arremetían desde los cuatro vientos, y las de mayor tamaño comenzaron a escupir llamaradas blancas para calcinar a los intrusos.
Wang Changsheng alteró los sellos de control; el cuervo y el águila aceleraron la marcha para esquivar el fuego blanquecino.
Haciendo un giro de muñeca, extrajo el Estandarte de Hielo Misterioso y le insufló su maná, provocando que la insignia creciera bruscamente de tamaño.
Blandiendo el asta con ambas manos, sacudió la bandera de un lado a otro. El paño resplandeció intensamente y despidió un alud de vaho blanco punzante y gélido: en cuanto las avispas óseas rozaban aquel frío sepulcral, sus cuerpos se congelaban al instante, precipitándose en picado al vacío.
Wang Changge empuñó un abanico rojo adornado con una llama escarlata grabada en su superficie; al agitarlo con fuerza, el lienzo despidió un resplandor ardiente y lanzó varias esferas de fuego que se estrellaron contra las apariciones.
Wang Changhui liberó una calabaza roja que comenzó a escupir densas llamaradas carmesíes.
Los demás miembros del destacamento tampoco se quedaron de brazos cruzados: unos blandieron sus artefactos espirituales y otros arrojaron talismanes de fuego en rápida sucesión.
Por un tiempo, las detonaciones atronaron sin tregua entre los quejumbrosos alaridos de los espectros castigados.
Wang Changsheng forzó a las dos bestias mecánicas a ascender hasta varios cientos de zhang de altura, acelerando el vuelo al máximo para dejar atrás definitivamente al enjambre de avispas óseas y a las apariciones que los perseguían.
Al cabo de lo que tarda en consumirse una taza de té, hizo descender a los dos autómatas de Rango 2 sobre la cima desolada de un monte pedregoso.
"El maná de todos ha sufrido un desgaste considerable. Descansaremos un shichen antes de reanudar el camino. Usen piedras espirituales para reponer su energía mágica; no toquen los elixires por el momento".
Wang Changsheng guardó a las dos bestias títere y dio las instrucciones pertinentes.
Wang Mingzhan y los demás extrajeron sus piedras espirituales y comenzaron a canalizar su energía para restituir su reserva mágica.
En el Abismo Espectral el Qi Espiritual resultaba insignificante, de suerte que los cultivadores debían recurrir a piedras espirituales o a píldoras para recuperar sus fuerzas. Los elixires de restauración escaseaban en comparación con la relativa abundancia de piedras, y esa constituía la razón primordial por la cual Wang Changsheng había insistido en emplear marionetas para lidiar con los engendros del inframundo.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 126 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.