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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 106 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Más de un mes después, Wang Changsheng y Wang Yaozong arribaron al Mercado de la Nube Blanca. En el patio trasero del Pabellón de las Marionetas Espirituales escucharon el informe detallado de Wang Mingjiang. Hacía algo más de cuatro meses, la cuadrilla se había internado en la Cresta de la Nube Blanca para cazar monstruos. Mientras perseguían a un leopardo de manchas doradas malherido, descubrieron de manera fortuita una cueva oculta; aprovechando que el simio ígneo de rango 2 había salido a forrajear, penetraron en la cavidad y hallaron en su interior un árbol de mango de la luna amarilla junto a un simio ígneo de rango 1 superior. Wang Mingjiang actuó con presteza y decisión: se replegó de inmediato hacia el mercado y despachó a un emisario hacia la Montaña del Loto Verde para dar parte a Wang Yaozong. Tras oír la relación de los hechos, Wang Yaozong resolvió con calma: "Tratándose de un solo simio ígneo de rango 2, entre Changsheng y yo, respaldados por el Halcón de Pico Dorado y las marionetas de rango 2, someterlo no supondrá contratiempo alguno. Mingjiang, ¡guíanos!". Wang Changhao movió los ojos con astucia y pidió de inmediato: "Segundo tío abuelo, lléveme también a mí; desearía presenciarlo para ganar experiencia". "Segundo tío abuelo, yo también quisiera ir", suplicó otro de los muchachos. "¡Y yo! También quiero ampliar mis horizontes", clamaron los demás jóvenes del clan. "Para esta expedición no conviene movilizar a demasiada gente, solo llamaríamos la atención innecesariamente. Bastará con que nos acompañen Changhao y Changming; los demás permanezcan en el mercado y no se alejen de sus puestos hasta nuestro retorno. ¡Partamos!". De tal suerte, Wang Yaozong, Wang Mingjiang, Wang Mingsen, Wang Changsheng, Wang Changhao y Wang Changming conformaron la comitiva de seis cultivadores que se internó en la cordillera, enfilando sus pasos en línea recta hacia la guarida de los simios ígneos. Cinco días después, el grupo desembocó en un desfiladero angosto, precedido por una densa franja de maleza que superaba la estatura de un hombre. Wang Changsheng maniobraba una marioneta simiesca que avanzaba como exploradora en vanguardia; los seis cultivadores marchaban detrás, resguardados cada uno bajo una barrera protectora de Qi. En poco tiempo alcanzaron el fondo del cañón, donde un imponente acantilado de varios cientos de zhang de elevación les cerró el paso. Al pie de la pared rocosa se abría una caverna de varios zhang de anchura. "Segundo tío, Changsheng, es aquí mismo. Dejé una marca de referencia", señaló Wang Mingjiang, indicando una roca de tonalidad amarillenta contigua a la entrada. Wang Changsheng volvió el rostro hacia Wang Changming y Wang Changhao y les advirtió con firmeza: "Decimosexto hermano, decimoctavo hermano, su base de cultivo aún es endeble; permanezcan a buena distancia observando los acontecimientos y no se aproximen bajo ningún concepto". "Entendido, noveno hermano mayor". "Yo me encargaré de atraer a los simios hacia el exterior. Actuaremos conforme al plan: en cuanto salgan a campo abierto, concentraremos los ataques para aniquilarlos con la mayor presteza posible". Habiendo impartido la orden, Wang Changsheng maniobró la marioneta simiesca y se adentró en la gruta. La penumbra reinaba en el túnel, pero aquello no entorpecía en lo más mínimo sus sentidos. Tras avanzar un centenar de pasos, la galería se ensanchó de golpe, revelando ante sus ojos una descomunal gruta subterránea. En la esquina superior izquierda, dos colosales simios cubiertos de un denso pelaje escarlata yacían durmiendo plácidamente al pie de un árbol frutal de más de dos zhang de altura. De las ramas colgaban tres mangos amarillos con forma de luna creciente, esparciendo una fragancia dulce y embriagadora por el ambiente. Tan pronto como Wang Changsheng se aproximó al umbral de la cámara, los dos colosos carmesíes abrieron los ojos. Al advertir la presencia de un intruso, soltaron un bramido gutural y se abalanzaron a la carrera hacia él. Eran sumamente veloces; antes de cerrar la distancia, abrieron las fauces y vomitaron sendas columnas de fuego rojo como el tronco de un hombre adulto, dirigidas en línea recta hacia la marioneta simiesca. "Dos simios ígneos de rango 2... ¿Acaso no dijeron que solo había uno?", murmuró Wang Changsheng frunciendo el ceño al medir la presión que emanaban ambas bestias. La marioneta no pasaba de pertenecer al rango 1 inferior; ante el choque de las dos gruesas columnas ígneas, quedó envuelta al instante en una pira de llamas voraces. En menos de dos respiraciones, el artefacto de madera se desintegró convertido en un montón de cenizas. Wang Changsheng alzó ambas manos al unísono: más de una docena de púas de hielo blanco de un chi de longitud salieron disparadas hacia las fieras. Al mismo tiempo, estampó el talón derecho contra el suelo rocoso, hundiendo un haz de brillo dorado en el subsuelo. Al instante siguiente, entre un estruendo sordo, un muro de tierra amarilla de varios zhang de altura y dos chi de espesor brotó bruscamente, bloqueando la salida de la cámara subterránea. Las estalagmitas de hielo blanco se evaporaron convertidas en neblina en cuanto se aproximaron a la radiación térmica de los simios. Aquella provocación enfureció a los dos colosos; golpeándose el pecho con los puños entre rugidos atronadores, escupieron torrentes de fuego que reventaron el muro de tierra convirtiéndolo en escombros. Advirtiendo que Wang Changsheng ya emprendía la huida, salieron en su persecución sin titubear. En el exterior, Wang Yaozong, Wang Mingjiang y Wang Mingsen aguardaban cerca de la boca con los nervios a flor de piel. De pronto resonaron violentas detonaciones desde el túnel y Wang Changsheng emergió a toda prisa. "¡No es un solo simio de rango 2, son dos ejemplares de rango 2! ¡Mantengan la guardia! ¡Decimosexto hermano, decimoctavo hermano, apártense todavía más!". Mientras daba la voz de alarma, Wang Changsheng liberó tres bestias marioneta de distinta complexión. Una de ellas era un descomunal oso de más de dos zhang de altura que empuñaba una maza con púas de resplandor espiritual; otra adoptaba la forma de un águila verde de gran envergadura; y la última era una imponente serpiente escarlata de más de diez zhang de longitud. Wang Yaozong liberó a su Halcón de Pico Dorado e invocó dos espadas cortas verdosas de unos dos chi de longitud. Por su parte, Wang Changsheng sacó una esfera cerúlea y le infundió poder mágico: una densa marea de bruma blanca brotó de su interior, ocultando por completo la fisonomía del desfiladero. Apenas concluida la maniobra, los dos simios ígneos irrumpieron fuera de la caverna. "¡Ataquen!", bramó Wang Yaozong. Blandió sus dos espadas cortas hacia las bestias mientras el Halcón de Pico Dorado sacudía sus alas con fuerza, desatando decenas de cuchillas de viento esmeraldas de un chi de longitud que cayeron como rayos sobre los simios. Wang Mingsen arrojó cinco semillas amarillas imbuyéndoles poder; apenas tocaron la tierra, brotaron a una velocidad vertiginosa para transformarse en cinco gruesas enredaderas espinosas que se enroscaron como grilletes alrededor de los cuerpos de ambas fieras. Wang Mingjiang extrajo un estandarte azul y lo agitó levemente. La tela creció al viento y proyectó más de una decena de saetas de agua azul desde su superficie. "¡Roar!" Ambos simios abrieron las fauces al unísono y descargaron rugidos ensordecedores. Dos ondas de choque sónicas de color rojo emergieron de sus gargantas para interceptar la ofensiva. Al chocar contra aquellas ondas de choque, las dos espadas cortas salieron despedidas hacia atrás, mientras que las cuchillas de viento y las saetas de agua se disiparon desintegradas en el acto. Acto seguido, las bestias vomitaron sendas llamaradas escarlatas sobre las enredaderas amarillas que las ataban, reduciendo las ramas a cenizas. De pronto, uno de los simios sintió un dolor lacerante en una de sus piernas; al bajar la vista, descubrió que la colosal serpiente roja de madera le había encajado los colmillos profundamente en la extremidad. "¡Roar!" La fiera rugió colérica y descargó una densa columna de fuego abrasador sobre la serpiente, envolviendo el cuerpo del autómata en un mar de fuego abrasador. El otro simio intentó acudir en auxilio de su compañero, pero el gigantesco oso negro arremetió de frente, descargando su colosal maza con púas directamente contra su testa. Al mismo tiempo, la gran águila verde se precipitó en picada desde el firmamento, clavando sus inmensas garras de metal hacia la coronilla del animal. El simio se golpeó el pecho, escupió un torrente de fuego escarlata hacia el águila y arrojó un puñetazo peludo y brutal para repeler la maza del oso. "¡Concentren el ataque en el simio que está inmovilizado por la serpiente! ¡Eliminemos primero a ese y luego acabaremos juntos con el otro!", ordenó Wang Yaozong, redirigiendo sus dos espadas cortas hacia la bestia que luchaba por sacudirse a la serpiente de la pierna. El Halcón de Pico Dorado batió las alas para lanzar otra andanada de decenas de hojas de viento esmeraldas y se lanzó también en picada desde las alturas. Wang Changsheng aplicó varios sellos continuos sobre la esfera cerúlea. Densos puntos de luz azul emergieron de la nada para condensarse con rapidez en un muro de agua de varios zhang de altura y un zhang de espesor. "¡Lluvia de saetas!", exclamó en voz baja. Acompañando su orden, más de un centenar de saetas de agua azul salieron disparadas desde la barrera acuática, impactando sobre ambos simios. Los colosos poseían un pellejo recio y áspero, por lo que aquellas saetas no consiguieron herirlos de gravedad; sin embargo, asediados por las tres marionetas de rango 2 y el Halcón de Pico Dorado, sus fuerzas comenzaron a declinar rápidamente. La serpiente mecánica mantenía sus mandíbulas clavadas con firmeza en la pierna del primer simio, enroscando sus gruesos anillos de madera para inmovilizarlo por completo. La densa granizada de proyectiles acuáticos se deshizo en agua corriente al golpear a las bestias, anegando el terreno bajo sus pies hasta convertirlo en un barrizal empapado. Wang Changsheng entrelazó los dedos y disparó diez haces de luz blanca desde las yemas de sus manos, los cuales se hundieron instantáneamente en el lodo. El suelo anegado se congeló a una velocidad perceptible a simple vista, sellando los pies de ambos simios ígneos en bloques macizos de hielo. \----- • Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian) • Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian • Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 106

Estás leyendo el capítulo 106 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.