Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 47 online gratis en español
"Debo apresurarme y encontrar algo que me sirva para detener el sangrado del abdomen."
Abrí uno tras otro los cajones metálicos y muebles del laboratorio. Tras rebuscar durante unos instantes, encontré un gran rollo de vendas en uno de los estantes. Justo lo que necesitaba.
Con movimientos lentos, me senté sobre uno de los mesones de investigación. Frente a mí solo había dos pociones: una roja para la vida y otra azul para el maná. Sin embargo, el verdadero problema no eran las pociones... sino mi estado físico.
Y mi cordura.
\[Nivel de Cordura: 90%\]
"Sigue siendo alta. No creo que llegue a corromperme en este escenario, pero si mi cordura descendió significa que alcancé un límite que no podré sobrepasar más de dos veces."
Rompí el sello del rollo de vendas y desenrollé un tramo.
Comencé a desabotonarme lentamente la camisa para quitármela, pero apenas intenté llevar ambos brazos hacia atrás, un dolor punzante atravesó mis costillas como si me estuvieran clavando cuchillas al rojo vivo.
El sufrimiento fue tan intenso que estuve a punto de gritar.
Un sudor helado recorrió mi espalda mientras las lágrimas descendían por mis mejillas, mezclándose con la sangre seca adherida a mi rostro. Incapaz siquiera de mover completamente los brazos, tomé la poción roja y la bebí de un solo trago.
"La poción no curará por completo mis heridas superficiales. Las heridas críticas solo sanarán hasta cierto punto, ya que las pociones no poseen componentes mágicos lo suficientemente poderosos para regenerarme por completo. Además, el sangrado no se detendrá, así que tendré que contenerlo con las vendas."
El líquido descendió por mi garganta dejando un intenso sabor amargo.
Poco a poco sentí cómo una pequeña parte de mi fuerza vital regresaba. No era suficiente para recuperarme del todo, pero sí para volver a mover los brazos.
Sin perder un segundo, pasé las vendas alrededor de mi abdomen ejerciendo toda la presión que pude soportar para contener la hemorragia.
Di vuelta tras vuelta alrededor del torso hasta consumir casi por completo el rollo, dejando firmemente cubierto desde la parte inferior del pecho hasta la zona de los oblicuos.
Una vez terminé, destapé la poción azul.
Su sabor era considerablemente más dulce que el de la anterior.
Después de beberla permanecí unos segundos respirando profundamente.
Apreté el puño.
Flexioné ligeramente las piernas.
Di un pequeño salto sobre las puntas de los pies.
Mi cuerpo seguía destrozado... pero ahora respondía mucho mejor.
"No podré dar el cien por ciento esta vez como contra Damián... pero tengo que ayudar. Aún tenemos posibilidades de ganar."
Sin perder más tiempo, abandoné el laboratorio y corrí hacia las escaleras. A diferencia de antes, mi cuerpo ya respondía lo suficiente como para alcanzar rápidamente el primer piso.
"Espérenme... chicos..."
\*\*\*
"Maldita sea... Apenas he conseguido hacerle daño. Tiene una fuerza abrumadora."
—Al parecer, mi ilusión fue una decepción. —Sebastián caminaba lentamente hacia mí con una expresión de absoluto desinterés—. Acabas de obtener ese poder, pero no sabes controlarlo... mucho menos evolucionarlo como corresponde.
Mi respiración era cada vez más pesada.
Incluso después de despertar la Bendición de la Espada, la diferencia entre nosotros seguía pareciendo insalvable.
Mis manos temblaban.
Los callos de mis palmas comenzaban a abrirse por el esfuerzo, debilitando mi agarre sobre la empuñadura.
Mis piernas apenas podían sostenerme debido al agotamiento. Mi estado físico era incluso peor que el de los demás.
—Pondré fin a esto... —dijo levantando la mano como si fuera el filo de una espada mientras me observaba con absoluto aburrimiento—. Espero que en el otro mundo logres acercarte, aunque sea un poco, a tu padre.
El ataque era inevitable.
Pero justo cuando Sebastián iba a lanzarse sobre mí...
Su cuerpo perdió el equilibrio.
—N-no te rindas... —balbuceó Bernard.
Aun gravemente herido, sujetaba con ambas manos uno de los tobillos de Sebastián.
—Maldita cucaracha de mierda... Debí matarte junto con tu miserable hermana.
Levantó la otra pierna con la intención de aplastar el cuerpo de Bernard.
Aprovechando esa pequeña apertura, lancé una estocada directa hacia su costado.
Pero una sola mano bastó para detener completamente mi espada.
Apreté los dientes.
Empujé con todas mis fuerzas.
Las venas sobresalieron de mis brazos, cuello y rostro mientras intentaba atravesar su defensa.
Sebastián, en cambio...
Sonreía.
Disfrutaba viendo cómo, si yo no conseguía atravesarlo, Bernard moriría bajo su pie.
"No..."
"No puedo permitir que muera."
Pero, de forma sorpresiva, casi como un destello, sin que nadie alcanzara a percibir su presencia, una figura descendió desde lo alto del edificio y corrió hasta nuestra posición. Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, rodeó el cuello de Sebastián con un brazo y comenzó a estrangularlo con una fuerza suficiente para que su expresión pasara de la satisfacción a la desesperación.
Cuanto más apretaba el agarre, más retrocedía Sebastián, mientras intentaba desesperadamente liberarse utilizando el brazo que tenía libre.
—¡Ahora, Iván! —gritó.
Con decisión, afirmé los pies contra el suelo y, reuniendo toda la fuerza que aún quedaba en mi cuerpo, lancé un grito que parecía encender mi propia alma. La espada, que hacía apenas unos instantes brillaba tenuemente, resplandeció con tal intensidad que parecía sacada de un cuento de hadas.
La hoja comenzó a hundirse.
Cada vez más.
Hasta atravesar el costado de Sebastián.
Un grito ahogado escapó de su garganta mientras una pequeña cantidad de sangre brotaba de su boca. Su rostro adquirió un tono azulado debido a la falta de aire.
"Espera... Ese es..."
"¡¿Edward?!"
Edward parecía estar gravemente herido. Uno de sus ojos permanecía completamente rojo y su cuerpo estaba cubierto de sangre y múltiples heridas.
"¿Cómo puede seguir peleando en ese estado?"
—¡No dudes de tu poder! ¡Sigue peleando! —gritó Edward.
Bernard tampoco permaneció inmóvil. Aprovechando la oportunidad, descargó una fuerte patada contra la parte posterior de la rodilla de Sebastián, obligándolo a arrodillarse sobre una sola pierna.
Con el cuerpo completamente expuesto...
Solo faltaba un movimiento.
Decapitarlo.
Y poner fin, de una vez por todas, a aquel infierno.
Pero entonces...
Un rugido desgarrador brotó de la garganta de Sebastián.
La explosión de maná fue tan brutal que una enorme onda expansiva nos lanzó por los aires a Bernard, Edward y a mí, alejándonos varios metros.
Era un rugido casi animal.
Lleno de rabia.
Lleno de frustración.
...
...
\[Perspectiva Edward\]
"¿Qué carajo fue esa onda expansiva? ¿Fue maná?"
No lograba comprender cómo alguien al borde de la muerte podía liberar semejante cantidad de maná.
Incluso estando apenas un poco por debajo del profesor Silas, no debería poseer una reserva de maná tan explosiva.
Por ahora, mis heridas seguían abiertas y el vendaje permanecía firme.
No podía permitirme enfrentar a Sebastián directamente.
—¡Maldito mocoso de mierda! —rugió Sebastián, avanzando hacia mí con los ojos completamente dominados por la intención de matar.
Me incorporé lentamente y adopté mi postura de combate.
"Al parecer, Iván perdió el brillo de su espada. Necesito que vuelva a activarla y atraviese a Sebastián una vez más. Ya tiene una herida grave en el pecho, otra en el costado derecho y múltiples cortes menores. Si esto continúa, terminará muriendo desangrado."
—¡Tú, Edward Vangort... arruinaste todos mis planes! —gritó Sebastián, consumido por la frustración y una ira insaciable.
—No es mi culpa que seas tan predecible. De cualquier forma, vas a morir... igual que tu padre. —respondí con un tono sereno.
La calma...
Antes de la tormenta.
Con los ojos rebosantes de sed de sangre, Sebastián se abalanzó contra mí con una intención asesina tan evidente que podía sentirse incluso sin intercambiar un solo golpe. Sus ataques eran amplios y algo toscos, no muy distintos a los de Damián; sin embargo, gracias a su entrenamiento como héroe y a su absurdo estado físico, seguía siendo capaz de superar con facilidad a cualquier oponente inferior.
—¡¿Cómo tú... un don nadie conoce a mi padre?! —rugió mientras lanzaba golpe tras golpe sin detenerse.
"Aunque sus ataques sean torpes y no logre acertarme, sé que su ira terminará por disiparse. Y cuando recupere la calma... bastará un solo golpe para poner mi vida en peligro. No puedo permitirme perder... todavía."
Cada golpe que rozaba podía sentir la vibración del maná acercándose a mi cuerpo mientras el aire era cortado por la fuerza de sus puños. Incluso un simple roce bastaría para provocarme heridas graves en mi estado actual.
—Se decía que el gran alquimista del continente de los héroes había tenido un pequeño hijo que padecía una enfermedad que le impedía conjurar magia compleja. Pero, debido a su inferioridad, terminó asesinando a su propio padre para apoderarse de su apodo. ¿No crees que llevaste demasiado lejos tu obsesión por evolucionar? —respondí con un tono cargado de una falsa incredulidad mientras esquivaba sus golpes, que se volvían cada vez más rápidos y violentos.
"¡Mierda! Sus golpes comenzaron a aumentar de velocidad. Tengo que ganar el tiempo suficiente para que Iván vuelva a activar el poder de su espada."
—Tú no sabes nada... —Sebastián se detuvo por completo.
Permaneció inmóvil.
La cabeza agachada.
El cuerpo completamente rígido.
Un aura incómoda comenzó a envolverlo.
—...No solo fue mi padre. También fueron mis hermanos. —Una sonrisa tan sádica deformó lentamente su rostro, haciendo que pareciera un demonio mostrando su expresión más perversa. Sus ojos rebosaban un éxtasis enfermizo.
Por un instante...
Mi mente quedó completamente en blanco.
Ni siquiera fui capaz de procesar lo que acababa de escuchar.
Había leído su historia.
Conocía su pasado.
Pero escucharlo salir de su propia boca...
Era diferente.
Mucho peor.
—Decidí matar a mi padre porque era un genio que ya no deseaba seguir evolucionando. Se consideraba uno de los mejores dentro de su categoría. Pero esa admiración que sentía por él terminó convirtiéndose en una obsesión por alcanzarlo.
Su voz permanecía tranquila.
Como si estuviera recordando un momento feliz.
—Fueron días interminables entrenando mi cuerpo y mi maná hasta desear morir todos los días. Hasta que una noche asesiné a mi hermano. Él también era un prodigio que seguía los pasos de mi padre. Pero cuando hundí mi daga en su arteria carótida y vi cómo lloraba... cómo suplicaba mientras se desangraba...
La sonrisa volvió a ensancharse.
—Fue tan... excitante.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—Luego fue el turno de mi madre. Al escuchar cómo mi hermano se ahogaba en su propia sangre, terminó muriendo exactamente de la misma manera. Pero la muerte de mi padre fue tan mediocre... Sus emociones lo dominaron por completo. Entró en un estado de shock tan lamentable que matarlo resultó ridículamente fácil. No merecía ser llamado un prodigio. Para evolucionar... no deben existir ataduras.
Cada palabra que pronunciaba...
Era repugnante.
Disfrutaba cada recuerdo.
Cada asesinato.
Cada instante de sufrimiento.
"¿Cómo es posible que alguien que tuvo una familia... que pudo vivir rodeado de personas que lo querían... pueda convertirse en un ser tan... repugnante?"
La imagen de mi madre apareció de golpe en mi mente.
Su muerte.
Su rostro.
"¿C-cómo alguien podría matar... a su propia familia?..."
"¿Cómo pudo hacerlo a sangre fría... ser tan cruel, tan despiadado... y que, además, le excitara?"
—Edward... necesitamos un plan. Ahora que recuperé un poco el aliento, creo que todavía podemos ganar. Está herido... —dijo Bernard.
De repente, se quedó mirándome fijamente.
—...Vaya. Incluso con la poca experiencia que tengo en combate, jamás habría imaginado que pondrías una expresión como esa. —Su voz estaba cargada de una mezcla de incredulidad e impresión.
\[Nivel de Cordura: 88%\]
...
...
En ese instante, Edward, quien hasta cierto punto había mantenido su ira reprimida, no pudo contenerse más. Un aura que no era agresiva, sino sofocante, hizo que el aire se sintiera pesado. Sus ojos estaban cubiertos por un velo negro, tan oscuro como las sombras de las profundidades del mar, del cual emergían dos pequeñas luces penetrantes: una completamente blanca y la otra roja. Su rostro estaba pálido; el contraste entre el negro y el blanco era abismal. Su mandíbula permanecía completamente rígida, como si hubiese sido tallada en piedra.
—El plan... será matarlo. —dijo Edward con total frialdad, sin apartar la mirada de Sebastián, quien ahora se encontraba completamente inquieto.
La simple razón por la que Sebastián se sentía incómodo con la nueva presencia de Edward era su olfato. Todo ser vivo percibe su entorno a través de los cinco sentidos, pero, en el instante en que clavó su olfato hipersensible en Edward, percibió un cambio tan grotesco y visceral que sus hormonas se dispararon. Solo un pensamiento permaneció en su mente.
"Demasiada muerte."
Esa era la única frase que rondaba la mente de Sebastián al percibir un cambio tan brusco, como si la persona que tuviera enfrente hubiese dejado de ser un simple estudiante para convertirse en... un genocida.
…
…
\[Perspectiva Edward\]
"Tenemos que acumular suficiente daño y ganar el tiempo necesario para que Iván pueda matarlo de un solo corte. Pero tanto Bernard como yo estamos demasiado malheridos para tumbarlo o siquiera infligirle un daño considerable. Tadeo y Sophie siguen inconscientes, mientras Eclipse intenta sanar a ambos. La única opción que nos queda es superar nuestros límites."
—Bernard, ¿te quedan fuerzas para una ronda más? Ahora mismo necesitamos derribarlo o herirlo lo suficiente para que la espada de Iván pueda rematarlo. —susurré.
Su respiración era seca y entrecortada debido a su pésimo estado.
—Sí... También noté que su espada le hace mucho más daño que cualquier golpe o corte normal. Tú también te diste cuenta, ¿verdad? —respondió Bernard con un tono agotado.
—Sí. Tendremos que superar nuestro límite... sin morir en el intento.
"Límite."
Una palabra tan simple y repetida dentro del mundo de la magia y los héroes que ya casi había perdido su significado. Sin embargo, romperlo otorgaba una mejora inevitable en los atributos y las habilidades... a cambio de atravesar el umbral del dolor.
"Pero esta no es una situación normal. Esta es una batalla a muerte, el peor escenario posible para romper un limitador. Normalmente sucede durante entrenamientos extremos o combates de menor riesgo. Sin embargo, todos los verdaderos monstruos de este mundo rompieron sus límites en enfrentamientos donde una derrota significaba la muerte. La recompensa es enorme... y el precio también. Y yo... estoy dispuesto a pagarlo."
—Bien... —Apreté el puño con tanta fuerza que mis nudillos crujieron, mientras mis dientes rechinaban sin apartar la vista de Sebastián—. ...Peleemos hasta el final.
Bernard soltó una leve risa, aunque esta terminó convirtiéndose en una tos seca acompañada de sangre.
—Realmente... eres digno de convertirte en un... futuro Valerius.
"Solo un poco más... y podremos terminar este escenario."
\*\*\*
\[Perspectiva Sebastián\]
Me pregunto... ¿cuándo fue la última vez que sentí algo como esto?
De cierta manera me irrita. Me frustra sentirme inferior a alguien capaz de generar un aura tan opresiva con tan solo mirarme.
Pero... ¿por qué un simple niño me recuerda tanto a ese hombre?
Un estudiante de academia que no conoce nada del verdadero mundo... ¿cómo puede tener una mirada tan despiadada?
No entiendo esta sensación.
Cuando veía a aquel hombre matar monstruos de rango tan alto como quimeras e incluso demonios, la sangre se me helaba. Me daban náuseas solo de pensar en enfrentarlo. Su mirada era fría, vacía... pero bastaba observar sus ojos para comprender que habían presenciado tanta muerte que resultaba imposible medirla. Era como contemplar un vacío infinito donde los cadáveres se acumulaban unos sobre otros, reducidos a simples números dentro de un propósito.
Con este mocoso es diferente.
En él percibo asco.
Y, sobre todo...
Rabia.
Una rabia tan densa que incluso parece desprender un pesado olor a sangre.
Pero esa presencia... esa presencia genocida que jamás duda ni reconoce obstáculos, que únicamente existe para matar... solo la había sentido en ese hombre.
Y ahora...
La siento en Edward.
Eso es lo que realmente me inquieta.
Porque me atrevería a decir que el vacío que hay dentro de este niño es casi idéntico al suyo.
¿Cuántas vidas tuvo que arrebatar para llegar a esa cima?
Aun así...
No siento que Edward Vangort sea quien me está mirando.
Es como si otra persona hubiese tomado el control.
Alguien tan peligroso que, con solo cruzar nuestras miradas, siento que podría matarme.
Este niño...
Podría llevarme a un nuevo nivel.
¿Alguien con la misma mirada que aquel hombre?
Edward y Bernard se abalanzaron sobre mí una vez más.
Sin embargo, además de ese incómodo escalofrío que recorría todo mi cuerpo, también sentía una emoción imposible de contener.
Excitación.
Ansias.
El deseo de luchar.
De evolucionar.
Una sonrisa tan amplia se dibujó en mi rostro que sentía que las comisuras de mis labios estaban a punto de romperse. Una emoción indescriptible recorría todo mi cuerpo, un clímax que ni el entrenamiento, ni la investigación, ni el conocimiento habían conseguido hacerme sentir jamás.
—¡Vamos! ¡Vengan hacia mí, seres inferiores! ¡Quiero descubrir cuál es mi límite!
🎉
¡Has terminado todos los capítulos!
Vuelve pronto para nuevas actualizaciones de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)
‹ Volver al MangaEl Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 47
Estás leyendo el capítulo 47 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 24 de julio de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.