Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
—Hola, teniente Jun. ¿Cómo va todo? —Pregunté con tono relajado.
"Mi cuerpo habla por cuenta propia. Entonces significa que estoy en un recuerdo de mi vida pasada. Pero sigo sin entender por qué un mero recuerdo podría causarme la muerte."
El teniente estaba con ropa casual: un polerón gris con capucha y unos jeans azules, combinados con unas zapatillas deportivas grises. Su cara era pálida y su pelo era anaranjado. Sus ojos eran café roble. Parecía joven. Probablemente estará entre los diecinueve, veinte años.
—¡Estoy bien! ¡No puedo creer que haya hecho eso en la práctica! ¡Fue algo increíble! —Dijo emocionado mientras golpeaba el aire como si estuviera simulando una pelea.
—No fue para tanto. Pero me pregunto: ¿en qué momento llegará el sargento Park? —Respondí mientras miraba a los alrededores buscando al sargento.
"¿Sargento Park?" —Parece que vine a relajarme con mi superior del ejército y con un compañero. Me pregunto cuál será la razón.
—Disculpa la tardanza. —Dijo a lo lejos una voz algo grave y agobiada. Probablemente trotó hasta acá.
Era un adulto que no pasaba de los cuarenta años. Su cuerpo hasta con ropa se veía tonificado. Estaba con una camisa blanca y por encima una chaqueta abierta, acompañado de unos jeans y zapatillas negras. Sus ojos y pelo eran de color negro. Su peinado era hacia atrás y muy pocos pelos estaban despeinados.
Pero lo que sí estaba claro es que incluso si fuese un recuerdo él emanaba un aire imponente.
—¿Y bueno, vamos a entrar o nos quedaremos afuera? —Preguntó con carisma el Sargento Park.
"¿Entraremos a un... ¿baño termal?"
—Bien. Yo iré de inmediato al baño termal así que ustedes cámbiense para poder relajarnos. Especialmente tú, teniente. —Dijo el Sargento mirándome fijamente con una cara relajada.
El Sargento fue a una de las tantas puertas que había en uno de los pasillos.
—¿No es increíble? Que el sargento Park haya pagado un baño termal privado para nosotros dos solamente. —Dijo el teniente Jun mientras se sacaba su ropa y la guardaba en un gran bolso deportivo que traía consigo.
—No me lo esperé, la verdad. Pero bueno, el sargento puede ser algo impredecible. A lo mejor debe tener sus razones. El sargento Park no es alguien que hace las cosas por hacer. —Dijo mi cuerpo con una tonalidad algo seria mientras me comenzaba a quitar la ropa.
—¡¿PERO QUÉ MIERDA?! —Alzó fuertemente la voz el teniente Jun con un tono de impresión. Sus ojos mostraban cierta admiración e incredibilidad.
—¿Qué pasa? —Pregunté serio.
—Tu cuerpo está extremadamente trabajado. Es similar al de esos cómics que se venden o se ven en línea.
"De hecho no es mentira. Mi cuerpo en este mundo es extremadamente musculado, atlético y compacto. Se ven las inserciones de los músculos y están con muy buen tamaño. Mi cuerpo es verdaderamente como los de las historias de fantasía escolar."
…
…
—Bien, vayamos con el Sargento que ya nos debe estar esperando. —Dijo el teniente Jun con solamente una toalla que le recubría la cintura hasta la rodilla. Su físico era regular. En todo caso la apariencia superficial no lo es todo.
—Sí, andando. —Dije mientras nos dirigíamos hacia la puerta.
Me paré enfrente de una puerta de madera. Me acerqué y giré el pomo sutilmente y esta se abrió lentamente. Se sentía el cesante movimiento del aire cálido que por cada centímetro que se abría de la puerta. Dentro había una gran terma circular. La decoración era natural: piedras, plantas y en medio la terma donde se encontraba la espalda fornida del Sargento Park.
Él se gira y nos mira con una sonrisa mientras alza la mano. Con su pulgar apuntando a la misma terma. —¿Qué están esperando? Vengan sino la hora pasará rápido. —Mencionó el Sargento Park.
Nos metimos a la cálida y burbujeante agua. Rebosaba un amigable y abrazador calor que se sentía cómo si tu cuerpo estuviese rodeado de fuego pero de alguna forma no te daña sino que te toca sutilmente la piel y comparte ese calor y ayuda a tu cuerpo a relajarse. Una sensación de relajo. Y aunque esté solamente en la mente sentía el peso absurdo del cuerpo.
Coloqué mi toalla rodeando mi cuello como si fuese una bufanda y sumergí lentamente mi cuerpo hasta la parte media de mi abdomen. Estando al frente del sargento Park y al lado izquierdo del teniente Jun.
—Un quejido de alivio puro brotó de los labios de Jun mientras sus hombros caían con el peso de semanas de fatiga acumulada.—Al fin... —murmuró dejando que el vapor terminara su frase por él.
—¡Jajaja! Tienes razón. Pero no vine aquí solamente a descansar. Vine a hablar sobre un tema que el teniente... sabe perfectamente.
"¡Eeeerrgh! Maldita sea. Otro vez ese pitido." —Era extraño que no pudiese escuchar mi nombre. Es como si el sistema o el mismo recuerdo bloquearan esa información. Pero no entiendo la razón.
—Sí. Llevo escuchando todo el día sobre la concentración, metacognición o el estado de hiperconcentración. —Dije con molestia. Pero el relajo lo apaciguaba. Y con una sonrisa lo miré.
—¿Tan raro se te hace el estado de metacognición? —Preguntó el sargento Park.
—¿Teniente, acaso no has escuchado sobre el "accidente de Seúl"? —Dijo el teniente Jun con impresión.
—No. No he escuchado sobre eso. —Respondió mi cuerpo con seriedad.
—Nosotros solo hemos escuchado rumores...—El sargento me mira con una tenue brisa que mostraba seriedad e impresión bajo unos ojos de relajo y un movimiento de su mano que peinaba su pelo hacia atrás.—...Pero dicen que un chico de aproximadamente dieciséis, diecisiete años masacró a los demás institutos de la región por una revuelta de vándalos y por negocios internos. —Una risa seca y entrecortada escapó del Sargento. Una vibración en su garganta que delataba una mezcla de incredulidad y un respeto casi reverencial por la violencia que estaba describiendo.
—Si no me equivoco fue por una deuda monetaria que debía la academia del estudiante. En lo cual fueron a recobrar esa deuda. Aun así es impresionante que solo una persona haya bastado para lesionar a tantos jóvenes de barrios bajos. —Mencionó el teniente Jun.
—Sí. Según los testigos fue la razón principal fue por una tal deuda de un método de pago que se usa mucho en los barrios bajos y callejones en Seúl conocido como Deuda Primordial. Al parecer las academias están relacionadas con la mafia de ese sitio. Y como son negocios no nos podemos entrometer. — Mencionó el Sargento mirando con frialdad y seriedad como si le molestara.
—¿Entonces simplemente me invitaste aquí a relajarme solo para contarme eso? Eres bastante extraño y algo minucioso, Sargento. —Respondí con curiosidad y relajo.
"Al decir eso siento que el ambiente se pone algo tenso. Siento cómo el vapor del agua comienza a pesar." —Una sensación irritante y agobiante.
—¿Eeh? ¿Deberíamos calmarnos no lo creen? —Dijo lejanamente la voz del teniente Jun quién con aterro nos miraba como si nuestras miradas formaran una guerra psicológica. Pero en realidad parece que yo voy ganando.
El Sargento hunde levemente su cuerpo en el agua quedando por debajo de su pecho. Sus codos que estaban en el borde a medida que lentamente su cabeza se apoyaba en el borde mientras que su mirada apuntaba hacia arriba como si buscara respuestas o buscara el relajo.
—Lamento eso, teniente. Solo me molesta el no poder salvar a esos niños. Pero bueno, no podemos hacer nada al respecto...—Vuelve su mirada a mí.—...Ahora quiero contarte sobre una investigación con respecto a ese caso.
—¿Investigaron a un joven de dieciséis años solo por una leyenda urbana...? —Mi cuerpo mira hacia arriba y suspira lenta y hondamente.—...Creo que no deberíamos juzgar a un pobre chico. Y además ¿solamente para ver si tiene algún talento innato o no?—Respondí fríamente mientras miraba al Sargento.
—¿Por qué defiendes tanto a un chico que ni conoces y como tú mencionaste es una leyenda urbana? —Preguntó el Sargento.
—¿Entonces esto se convertirá en un interrogatorio o me harás perder mi tiempo?—Pregunté con un tono más bajo de frialdad. Mantenía mi posición inquebrantable.
El Sargento me miraba nuevamente con esa mirada cubierta en una capa gélida que intenta rebajar a todos los que se le enfrentan. Así lo percibía yo. Pero mi cuerpo no se inmuta en lo absoluto ante él.
—El aire escapó de los pulmones del Sargento en un silbido prolongado y cansino como si estuviera liberando una presión interna que nadie más podía ver. Se peinó hacia atrás con frustración...—...Es difícil quebrarte, teniente...
Un estruendo electrónico, agudo y lacerante perforó mis tímpanos en el preciso instante en que sus labios se movieron para pronunciar ese nombre. Era un muro de sonido blanco que fragmentaba la realidad dejándome sordo ante mi propio pasado.
El incómodo pitido que sale cada vez que se menciona mi nombre era agudo y molesto.
—Bueno iré directo al grano. Quiero contarte sobre el estudio de una habilidad psicológica que todos los humanos poseemos llamada...
FOCO.
"¡¿Qué aquí también existen habilidades así?! Incluso en un mundo en donde no existe ni el maná ni algún tipo especial de energía que nos brinde capacidades sobrehumanas ¿cómo es que hay habilidades que trascienden el umbral humano?" —La pregunta merodeaba ahora por mi mente. Pero esta se respondería dependiendo de lo que diga el Sargento.
—Según los estudios todos podemos concentrarnos en algo quedando inmersos en ello o llegando a un estado de inmersión tan hondo que se conoce como la hiperconcentración. El foco es similar ya que es meramente un sinónimo de concentración. ¡PERO HAY UNA VARIANTE! — Alzó la voz con entusiasmo.
—¿Una variante? ¿A qué se refiere, Sargento? —Preguntó el teniente Jun.
—Se dice que el cerebro humano está retenido por hormonas que regulan a otras dándonos solamente la capacidad de utilizar el 15% de nuestra capacidad. Y en la leyenda urbana del accidente en Seúl se calcula que la capacidad que tuvo que utilizar esa persona para no morir o salir casi ileso fue alrededor de un 40% o incluso un 50%. — Dijo con emoción total el Sargento.
—Entonces Sargento ¿usted dice que alguien rompió su limitador simplemente peleando? —Preguntó el teniente Jun.
—No. Para romper el limitador se requiere un estímulo lo suficientemente alto como para romper y liberar las hormonas cautivadas en el cerebro. Además sería increíble poder tener a alguien así en el marine. Ni nosotros gente con años de batalla pasamos del 20% de la capacidad cerebral. — Decía el Sargento manteniendo un tono algo infantil ya que su entusiasmo no era normal... era perverso como si quisiese obtenerlo.
—Entiendo, Sargento ¿pero a qué se refiere con esa variante? —Pregunté.
—Se conoce como "Foco verdadero o Foco absoluto." —Dijo el Sargento.
"Esto es lo que necesito. Un foco verdadero. Me pregunto qué la diferenciará del foco en sí."
—El foco verdadero se manifiesta ya a nivel físico. Es como si su cuerpo entero estuviese en el estado de foco. Sus ojos brillan, sus puños parecen disparos de francotirador y según nuestra investigación dicen que pueden fragmentar el tiempo a décimas de segundo ya que su recepción de información es abrumante.
—Entiendo entonces. Usted se basa en un simple joven que probablemente peleaba por su vida ¿cree que es chistoso jugar con la vida de alguien por una mera habilidad nacida de la supervivencia? ¿Tanto es su codicia perversa para invitarme a una terma para meramente hablar de esto? —Dijo mi cuerpo molesto.
—Oye, teniente. Sé que somos colegas pero no le deberías hablar así a tu Sargento. —Decía de fondo el teniente Jun que aumentaba su tono llegando cerca de la molestia.
—¡Ja! Al fin veremos alguna emoción tuya ¿cuál será? ¿El enojo o esa misma mirada fría y distante? Eres más una máquina que un humano, teniente. —Dijo entre risas y burlas el Sargento.
"Ese Sargento sin siquiera conocerlo es un bastardo de tercera que codicia y persigue solamente por sus objetivos e ideales." —Me hervía la sangre. Mis puños se apretaban con fuerza. Pero no más que eso ya que por el ambiente podría ser algo peor si alguien se descontrola.
—¡Tch! Me largo de acá. No me siento cómodo acá. —Me levanté repentinamente molesto de la terma. Coloqué mi toalla cubriendo de mi cadera para abajo.
—¡Teniente! ¿Acaso no recuerda el lema de un soldado? Todos tenemos convicciones pero la guerra se gana incluso jugando sucio porque para sobrevivir debes hacer cualquier cosa a cualquier precio...
Esas últimas palabras resonaron en mí como si el mensaje fuese directo hacia mí.
\[¡¡ALERTA!! ¡¡ALERTA!! SERÁS EXPULSADO DEL RECUERDO.
LA MENTE ESTÁ COMENZANDO A COLAPSAR.
SE REQUIERE PRIORIZAR AL JUGADOR.\]
Una gran pantalla roja emergió en mi vista. Al leerla sentí que una fuerza invisible me empujaba hacia atrás. A medida que iba más atrás emergía una oscuridad que opacaba los alrededores dejándome solamente en un espacio negro absoluto.
—¿Volví aquí? —El suelo como agua negra al igual que el cielo. Pero algo es distinto. —Dije con extrañeza mientras enfocaba mi vista al fondo.
Cada segundo que pasaba veía cómo una cortina roja descendía en mi mirada. Mis ojos se estaban llenando de sangre sin razón aparente...
Caí de rodillas y apoyé mis antebrazos en el suelo. De mi nariz goteaba mucha sangre que sentía que en algún momento moriría desangrado. Mis oídos tenían un zumbido constante que generaba una sensación de que mi cabeza iba a explotar.
—¡AAAAAAAAARGGGGHHH! ¡MI CABEZA! —Grité ferozmente. Un dolor horripilante y agobiante. No podía pensar con claridad, ver, oír. Solamente quedaba mi tacto intacto.
Al volver mi mirada hacia arriba.
\[Prueba de foco:
Comprobación de usuario: ahora mismo se está intentando incorporar la habilidad "foco verdadero" a tu organismo. Si el usuario no soporta el dolor morirá y no obtendrá la habilidad\]
—¿Qué?!

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 16
Estás leyendo el capítulo 16 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 3 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.