Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 77 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
En el preciso instante en que Blackstone alzó la lasca de hueso, Eve comprendió a qué se debía la sensación de inquietud que albergaba con anterioridad.
¡Un arte divino de alto rango!
¡Blackstone poseía en sus manos un arte divino de alto rango!
【Flecha de la Caza】
Se trataba de un arte divino de octavo anillo exclusivo de los sacerdotes de alto rango practicantes de la fe de Uller.
El efecto del arte divino consistía en engendrar una flecha de energía dotada de un poder colosal y la propiedad de impactar sin falta, derivando en múltiples flechas de energía secundarias para asestar un impacto certero sobre el objetivo, además de ejecutar un ataque de área en las inmediaciones.
¡Semejante despliegue constituía un ataque propio del nivel Oro Medio!
Incluso la encarnación actual de Eve habría sido incapaz de lidiar contra un ataque de semejante magnitud al ser tomada por sorpresa.
De haber sido alcanzada por el impacto, resultaba sumamente probable que la gema contenedora de almas, aún en proceso de restauración, quedara destruida, provocando el colapso de la encarnación.
Mucho menos cabía esperar del Guardián del Roble Berserker, cuyo poder apenas alcanzaba el rango Plata Medio...
La flecha de energía explosionó, y una luminosidad deslumbrante acompañada de un estruendo ensordecedor lo sepultó todo.
Una tempestad de energía encarnizada arrasó con violencia, tronchando de cuajo los árboles de los alrededores y dejando el terreno sumido en un caos absoluto.
Todos los jugadores quedaron ciegos y sordos en un abrir y cerrar de ojos...
Cuando la luz comenzó a disiparse y todo recobró la calma, el campo de batalla frente a sus ojos había mutado por completo.
El paraje donde se erigía Berserker con anterioridad se hallaba transformado en un cráter descomunal con un radio de más de diez metros, con la tierra levantada y desprendiendo un humo blanco que chisporroteaba...
Mientras tanto, Berserker yacía sobre el suelo agonizando, habiendo sufrido la destrucción de la mitad de su anatomía.
La vitalidad de un Guardián del Roble resultaba ser sumamente tenaz; aun ante un arte divino de octavo anillo, no pereció en el acto, aunque había perdido por completo la capacidad de combatir.
Por descontado, esto también se debía a que Blackstone apenas poseía la fuerza del rango Plata Inferior, aunado a que no era un lanzador de conjuros y no lograba dominar el arte divino a la perfección.
Si la ejecución hubiera corrido a cargo de un sacerdote de rango Plata Inferior, me temo que este único golpe habría exterminado al grupo de jugadores en su totalidad.
Sin embargo, aun así, el panorama en el campo de batalla resultaba ser desolador en extremo.
Alice también yacía sobre la superficie del suelo, exhibiendo un enorme boquete que le atravesaba el pecho y el abdomen tras ser impactada por la flecha de energía, dejando fluir la sangre carmesí de forma incesante.
En cuanto a los jugadores, más de la mitad se evaporó de forma directa bajo el impacto de las flechas energéticas, sin dejar rastro de sus cadáveres.
Si bien la minoría restante corrió con la suerte de sobrevivir, yacían sobre el suelo sumidos en heridas de extrema gravedad, perdiendo la capacidad de combate uno tras otro...
Únicamente AI y sus dos hermanas menores, tras ser resguardados a espaldas del frenético Demacia, consiguieron salir ilesos por azar.
¡Un solo golpe, tan solo un golpe!
Aun cuando no supuso la aniquilación total, guardaba poca diferencia con ella.
Los jugadores sobrevivientes no alcanzaban la treintena, y la totalidad de ellos carecía de aptitud para la batalla.
Mientras que las dos únicas fuerzas en el rango Plata yacían agonizando en un parpadeo...
Sobre la totalidad del campo de batalla, tan solo restaban Blackstone y una docena de Semiorcos que aún conservaban la capacidad de pelear.
Este paraje se hallaba sumamente distante del área segura, a unos cincuenta kilómetros de distancia.
Aun cuando los jugadores resucitaran, no lograrían personarse a tiempo.
Mucho menos cuando, al encarar a un Blackstone que exhibía la fuerza del rango Plata, los jugadores desprovistos de combatientes de alto rango habían agotado la totalidad de sus cartas bajo la manga.
Todos los elfos sobrevivientes, mientras luchaban por reincorporarse, contemplaban a los Semiorcos en el campo de batalla con el rostro desprovisto de color.
Lucían miradas desorientadas, como si aún no lograran asimilar la detonación previa.
¿Cómo era posible que todo diera un vuelco en un abrir y cerrar de ojos?
Cuando la victoria se hallaba tan al alcance de la mano...
¿Cómo demonios habían fracasado de forma tan inexplicable?
"¡Maldito diseñador del juego, que te jodan!"
Al contemplar la desoladora escena frente a sus ojos, Demacia insultó a viva voz mientras escupía sangre sin cesar.
"¡Hermano Demacia!"
AI sostuvo con preocupación al pálido Demacia, observando las heridas desgarradoras y horripilantes que cubrían su cuerpo, sumido en una impotencia absoluta.
No existía tormento más grande en este mundo que ver cómo la esperanza alcanzaba su cúspide para derrumbarse en desolación en un abrir y cerrar de ojos.
En un principio, al divisar al Guardián del Roble, AI también reconoció a esta existencia de las leyendas.
Y ver a los obstinados y fervientes miembros de su pueblo a su alrededor, sumados a la augusta sacerdotisa de rango Plata, lo llenó de un entusiasmo desmedido.
¿Acaso la Diosa Madre que hablaba su abuelo había retornado verdaderamente?
AI se sentía sumamente henchido de entusiasmo, experimentando cómo en lo más profundo de su pecho algo comenzaba a germinar de forma incesante.
Sin embargo, antes de que pudiera continuar conmovido, el drástico e intempestivo giro en el campo de batalla hundió sus sentimientos hasta lo más profundo del abismo...
Los Semiorcos resultaban ser así de despiadados y poderosos.
Bajo el embate del arte divino, los miembros de su propia raza y los siervos de la naturaleza terminaron resultando tan endebles e incapaces de resistir...
En un abrir y cerrar de ojos, AI cayó sumido en la desorientación.
"Abuelo... ¿de verdad nos resta alguna esperanza?"
Sosteniendo en brazos a un Demacia que no cesaba de escupir sangre, la mirada de AI lucía desprovista de rumbo; se mordió los labios con fuerza, apretando ambos puños con firmeza...
Blackstone también había quedado perplejo ante el devastador efecto del arte divino grabado en la lasca de hueso que sostenía entre las manos.
"Octavo anillo... pensar que se trataba del octavo anillo...."
Murmuró un par de frases para sus adentros, luciendo una expresión sumamente espectacular.
En un principio, su único propósito consistía en aprovechar el impacto del arte divino para escurrirse a hurtadillas, ¡jamás esperó obtener semejante botín de guerra!
Al contemplar la desoladora condición del grupo de elfos a su alrededor, al presenciar al Guardián del Roble agonizando y a la sacerdotisa de la naturaleza inconsciente sobre el suelo, las comisuras de los labios de Blackstone se curvaron levemente hacia arriba.
"Jeje... jejeje... ¡jajaja!"
No pudo contener una carcajada atronadora.
"Tal parece que... ¡los siervos de la naturaleza no son tan poderosos como dictan las leyendas!"
La calma retornó de forma progresiva a su corazón.
Y tenía todo el sentido...
Aun cuando el Árbol del Mundo hubiera despertado de su aletargamiento, resultaba obvio que se trataba de un suceso sumamente reciente.
Y un Árbol del Mundo recién despertado sin duda debía hallarse en un estado de debilidad extrema; de lo contrario... ¿cómo demonios permitiría que los elfos actuaran únicamente desde las sombras?
Con un Árbol del Mundo debilitado, la fuerza de sus siervos resultaba ser, por lógica, del todo limitada.
Jeje... ¡tal parece que en esta ocasión estaba destinado a acreditarse un mérito colosal!
"El Árbol del Mundo ha despertado... Las barreras divinas de protección que impuso sobre su cuerpo principal al caer derrotado hace un milenio sin duda han quedado fracturadas; ¡para nuestro Padre Divino, esto constituye una oportunidad de oro para dar un paso más allá!"
Pensando en esto, un destello relampagueó en los ojos de Blackstone, adoptando de forma progresiva un cariz de fervor desmedido:
"Jeje, en esta ocasión, ¡estoy destinado a recibir la bendición divina de nuestro Padre Divino!"
Inhaló hondo e impartió órdenes a sus subordinados, quienes aún permanecían sumidos en el estupor:
"¡Llévenselos a esos tres pequeñuelos y vámonos!"
Dado que ya había descifrado los secretos del Bosque de los Elfos, resultaba del todo innecesario llevarse al resto de los cautivos de vuelta.
Además, Blackstone albergaba sospechas de que los elfos poseían algún método capaz de rastrear la ubicación exacta de sus compañeros...
¿De qué otra forma habrían conseguido dar con su paradero una y otra vez?
Sin embargo, a estas tres criaturas élficas sin duda no las dejaría ir.
¡Se trataba de una mercancía de primera calidad!
Al escuchar la orden de Blackstone, los Semiorcos se intercambiaron miradas unos a otros, asintiendo con la cabeza dominados por el entusiasmo.
Se aproximaron frente a AI, levantándolo con brusquedad para cargarlo sobre sus hombros junto a sus dos hermanas menores.
"¡Suéltenme! ¡Malditos malvados! ¡Suéltenme!"
AI no cesaba de gritar mientras se debatía con todas sus fuerzas.
Sin embargo, le resultaba del todo imposible zafarse.
Levantó la cabeza, dirigiendo la mirada hacia la dirección del Árbol del Mundo con una expresión henchida de dolor y rabia:
"Madre Divina... ¿de verdad existe usted?"
"Si verdaderamente existe, ¿por qué contempla con sus propios ojos cómo caen en batalla sus siervos...?"
"Si verdaderamente existe, ¿por qué no puede amparar a sus fieles creyentes...?"
"¡Este lugar... es su propio territorio!"
Gritaba al tiempo que lloraba y reía amargamente.
Contemplando la condición desoladora de los elfos a su alrededor, observando a la sacerdotisa de la naturaleza inconsciente y al Guardián del Roble agonizante...
Progresivamente, su rostro mudó hacia una aflicción desgarradora:
"Diosa Madre..."
"¡Si alcanza a escuchar mis palabras, le suplico que salve a sus siervos!"
Apenas terminó de pronunciar esto, AI alzó la cabeza, luciendo un semblante solemne y categórico:
"Yo... AI Luz de Luna, estoy dispuesto a prestar juramento con mi propia alma, entregando la totalidad de mi vida y mi espíritu a su persona, convirtiéndome en su siervo más fiel, con el único anhelo de que usted... ¡pueda ampararnos!... ¡Con el único anhelo de que usted... pueda salvarnos!"
Dicho esto, extendió la mano tras una ardua lucha e imitó los ademanes grabados en su memoria sobre su abuelo, trazando de forma pausada un símbolo con forma de árbol sobre su pecho:
"¡Diosa Madre! ¡Le suplico... que manifieste un milagro!"
Aquélla voz infantil resonó de forma sumamente nítida en medio del bosque silencioso, propagándose a una distancia lejana...
Al presenciar cómo AI forcejeaba sin cesar, Blackstone dejó entrever una mueca de desdén.
Sin embargo, antes de que pudiera articular palabra alguna, un suspiro etéreo y sereno resonó de pronto en lo más profundo del corazón de todos los presentes:
"Ah..."
¡Y en simultáneo con dicho suspiro, una resplandeciente luz sagrada floreció de golpe sobre el cuerpo de AI!

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Capítulo 78
El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 77
Estás leyendo el capítulo 77 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.