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Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 43 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
"¡Apareció la barra de vida!" "¡Es Uller! ¡Realmente es un jefe de la historia!" Al ver las notificaciones del sistema, los ojos de los jugadores se iluminaron uno tras otro. Y cuando contemplaron las recompensas de la misión, junto con la línea en la barra de estado del sistema que decía "Estado del jugador: En resurrección ilimitada", todas sus preocupaciones se esfumaron por completo. Se llenaron de energía y la forma en que miraban al gigante cambió una vez más. ¡Ya no era un jefe aterrador, sino una adorable fuente de puntos de experiencia al alcance de la mano y brillantes puntos de contribución! ¡Las recompensas de esta misión de jefe de la historia ya no se quedaban atrás en comparación con el anterior jefe de mundo duende! ¡Y lo mejor de todo era que esta vez no había el temor de perder niveles! Al instante, todos los jugadores se sintieron tentados. Al observar a los elfos que lo miraban fijamente al unísono, por alguna razón, la encarnación de Uller sintió de pronto una pizca de inquietud. Soltó otro rugido de furia y descargó un nuevo manotazo, volviendo a convertir a dos jugadores distraídos en carne molida. Pero esta vez, nadie huyó. Demacia echó una mirada entusiasta a la barra del sistema y gritó a todo pulmón: "¡¿Qué están esperando ahí parados?! ¡Al ataque! ¡Hay que darle con todo!" Tras decir esto, se abalanzó con gran entusiasmo hacia el gigante. La encarnación de Uller le dedicó una mirada gélida y lo pisoteó. "Puch..." Fue aplastado de un solo pisotón hasta quedar hecho una pasta, e incluso todo su equipamiento corrió la misma suerte... Li Mu: "..." Boxlunch: "..." Little Salty Cat: "..." Al presenciar esta escena, los jugadores recuperaron la cordura. Se miraron los unos a los otros, asintieron entre sí y, de pronto, dieron media vuelta para correr hacia el exterior del santuario. "¿Pretenden huir?" La encarnación soltó una burla y, moviendo su pesado cuerpo, fue tras ellos. Sin embargo, cuando salió del santuario, no pudo evitar quedarse estupefacto. Los elfos no continuaron huyendo; al contrario, habían regresado empuñando sus armas. La única diferencia con respecto a antes era que, aparte de las espadas de madera y los bastones de madera en sus manos, no llevaban puesto ningún tipo de equipamiento en todo el cuerpo, especialmente los elfos de combate cuerpo a cuerpo. Y más a lo lejos, todavía había elfos que no paraban de desnudarse de sus armaduras para entregárselas a los jugadores de bajo nivel que observaban la batalla, con el fin de que las guardaran... Por un momento, una luz sagrada resplandeció con fuerza en Florencia. No obstante, a diferencia de la luz sagrada de antes, el resplandor de esta ocasión era lúgubre y denso, portando de forma sutil el aroma de la muerte. Eso era algo que Evé había orquestado utilizando el poder divino de Hela; incluso había magnificado a propósito el aura de la muerte para encubrir su propia presencia original de la naturaleza... Al contemplar a este grupo de elfos cuyos cuerpos destellaban con el aroma de la muerte, los movimientos de la encarnación de Uller se detuvieron. Un rastro de desconcierto y sospecha cruzó por su difuso rostro: "¿Hela?" No podía evitar sospechar. Entre todos los Dioses Verdaderos, los únicos dos que poseían el mayor conocimiento sobre el estudio de las almas eran... Uno era el Árbol del Mundo, Yggdrasil, una deidad poderosa ya caída que gobernaba la naturaleza, la vida y a los elfos. ¡Y la otra era Hela, la deidad de rango medio que regía como la Diosa de la Muerte y Señora del Inframundo! ¡Uller no lograba percibir el rastro de un alma en los cuerpos de estos "elfos", pero sí captaba esa sutil y casi imperceptible aura de la muerte! Era evidente que la conclusión caía por su propio peso. En ese preciso instante, Uller estaba prácticamente convencido de que este extraño grupo de "elfos" era, sin lugar a dudas, una obra de la Diosa de la Muerte, Hela. Su mente se llenó de un desconcierto cada vez mayor, incapaz de descifrar por qué los benditos de Hela se encontraban en el mundo mortal. Sin embargo, antes de que pudiera realizar movimiento alguno, los jugadores perdieron la paciencia. Los elfos ante sus ojos soltaron un estallido de vítores entusiastas: "¡Al ataque!" "¡Por los elfos, por la diosa! ¡Denle con todo!" "¡Derrotemos a Uller!" "¡Ura—!" Tras el rugido colectivo, decenas de elfos de la rama de fuerza se abalanzaron sobre él, con los cuerpos destellando bajo el resplandor de innumerables habilidades. A lo lejos, otras decenas de elfos se desplazaban continuamente mientras entonaban conjuros, haciendo que una serie de vistosos hechizos impactara de forma ininterrumpida contra su cuerpo. ¡No había el más mínimo rastro de reverencia hacia una deidad! ¡Y mucho menos el menor temor a la muerte! La encarnación de Uller no experimentaba dolor físico, pero ante semejante afrenta por parte de los elfos, su furia estalló por completo... Aunque guardaba un gran recelo hacia el poder de Hela, ¡eso no significaba que unos simples mortales pudieran pisotear la majestad de un Dios Verdadero! ¡Incluso si se trataba de los benditos de Hela! "¡¡¡Roar!!!" La encarnación de poder divino soltó un rugido atronador y desenvainó su hacha de batalla. Ahora se lo tomaría en serio. ¡Ya que se atrevían a atacar la encarnación de un dios, tendrían que pagar el precio correspondiente! El hacha gigante, forjada de puro poder divino, cayó en un tajo descendente. El suelo se partió al instante, abriendo una grieta aterradora, lúgubre y de una profundidad infinita... Y todos los jugadores que se encontraban en el rango del ataque quedaron reducidos a fragmentos. "¡Mierda! ¡El jefe lanzó su definitiva!" "¡Flanqueen por la espalda! ¡Todos por la espalda! ¡Este grandullón es muy lento!" "¡Hay que hacerle kiting!"1 Los jugadores soltaron una exclamación de sorpresa al inicio, pero lejos de amedrentarse, continuaron rodeándolo para mantener la ofensiva, tal como moscas imposibles de ahuyentar. La encarnación de Uller se sintió cada vez más irritada. Aunque los ataques de estos elfos eran sumamente débiles, él también era consciente de que su propio estado no era el mejor... ¡No podía permitirse una batalla prolongada, debía borrarlos a todos del mapa de inmediato! Los ojos de la encarnación de poder divino destellaron; soltó un rugido y sus ataques se volvieron todavía más feroces. Una vez que incrementó la intensidad de sus golpes, las bajas entre los elfos se dispararon en línea recta en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, justo cuando la encarnación de Uller pensaba que estaba a punto de exterminar por completo a este grupo de malditos insectos, a lo lejos aparecieron otras decenas de elfos sagrados, cuyos cuerpos también emanaban el aura de la muerte, corriendo hacia él entre alaridos salvajes. La mirada de la encarnación de poder divino se desvió por instinto hacia ellos, y se quedó atónito por un instante. Esto se debió a que descubrió que aquellos elfos que venían corriendo eran, sorprendentemente, ¡los mismos que acababa de exterminar! "¡¿Inmortales?!" La densa voz de la encarnación de Uller adquirió un matiz de solemnidad. En ese instante, su mente hiló muchas más ideas... La raza élfica había perdido a su Dios Verdadero, por lo que sus almas, tras la muerte, debían dirigirse al Inframundo... Sin embargo, las almas de estos elfos parecían haber sido ocultadas. Ellos... eran seres inmortales, ¡como muertos vivientes que hubieran escondido su filacteria! ¿Acaso...? "¿Es la Legión de Einherjar bajo el mando de Hela?" Su voz delató un rastro de incredulidad. Pero, ¿cómo era posible que la Legión de Einherjar2 de Hela apareciera en el mundo de Saigües? ¡Esa era la guardia personal de un Dios Verdadero, encargada de la pesada responsabilidad de proteger el Reino de los Muertos y el Inframundo! Es más, ¿por qué su fuerza era tan insignificante? En ese momento, Uller quedó completamente desconcertado. No obstante, a los jugadores no les importaban en lo absoluto sus pensamientos. Al ver que el gigante de energía parecía haber entrado en un breve estado de trance, sus ojos se iluminaron al unísono: "¡Se congeló! ¡El jefe entró en estado de congelación!" "¡Rápido! ¡Aprovechen para atacarlo!" "¡Usen más magia de largo alcance! ¡Así su barra de vida baja más rápido!" Al instante, innumerables hechizos y técnicas de espada volvieron a impactar contra el cuerpo de la encarnación de Uller. Al percibir cómo el poder divino en su interior comenzaba a agitarse gradualmente, la difusa expresión del gigante cambió sutilmente. Soltó un rugido de furia: "¡Lárguense!" Al mismo tiempo, sin embargo, el deseo de retirarse brotó en su corazón. No tenía sentido seguir perdiendo el tiempo aquí. Si el oponente era realmente la Legión de Einherjar de Hela, a menos que enviara a una verdadera encarnación o a un guardián tótem, le sería imposible derrotarlos. Hela definitivamente tramaba algo en el Bosque Élfico... Pero dado que esa deidad no parecía estar vigilando este lugar en persona, significaba que sus planes eran bastante limitados. No valía la pena seguir desgastándose aquí; los asuntos del Bosque Élfico bien podían ser investigados en secreto por sus creyentes más adelante. ¡En este momento, lo más importante era enviar de regreso los cristales de sangre divina contenidos en la encarnación! Al llegar a esta conclusión, la encarnación de Uller lanzó un nuevo hachazo para obligar a los elfos a retroceder, mientras comenzaba a preparar su regreso en secreto. "Jeje, ¿con que ya quieres huir?" Evé, quien espiaba las fluctuaciones del poder divino de la encarnación de Uller a través de la perspectiva de los jugadores, soltó una risa fría y movilizó una vez más su poder divino. Al instante, en el campo de visión de todos los jugadores que atacaban, la barra de vida del jefe sufrió un nuevo cambio. Justo debajo de la barra de vida, apareció una barra de energía naranja que se llenaba continuamente, y la advertencia del sistema no se hizo esperar: "La encarnación de Uller ha comenzado a preparar su regreso. ¡El regreso iniciará una vez que se complete la barra de carga!" Al leer estas palabras, a los jugadores se les inyectaron los ojos de sangre. "¡Qué mal! ¡Se quiere escapar!" "¡No lo dejen huir! ¡Con lo que costó bajarle un cuarto de la barra de vida!" "¡Mis recompensas! ¡Ya llevamos demasiado tiempo peleando!" "¡Interrumpan su barra de carga rápido!" "¡Ura—!" Soltaron un grito de guerra colectivo y, dejando de lado cualquier estrategia de evasión, iniciaron una carga suicida. Por su parte, los jugadores de ataque a distancia dejaron de reservar su maná y lanzaron absolutamente todas sus habilidades. En cuanto agotaban su energía mágica, se suicidaban para reaparecer velozmente desde el punto de resurrección e incorporarse de inmediato al combate...
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El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 43

Estás leyendo el capítulo 43 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 2 de julio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.