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Leer El Hada Errante (Novela) Capítulo 152 online gratis en español

🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Un viento etéreo levantó a Julie y la llevó hacia lo desconocido. Con la ayuda de Salomón, pudo ingresar con éxito a las Tres Capas. O, más específicamente, la Capa Única. De hecho, los límites entre su mente habían quedado destrozados para siempre. Su contemplación le había permitido fusionar la Mortaja del Corazón, el Eco de la Mente y el Velo de la Percepción en una sola entidad. Un mundo que ahora contiene cada fibra de su ser en un solo lugar. Y, sin embargo, con tal conformidad vino el caos. Una oscuridad abrumadora eclipsada por escenas de innumerables experiencias, las tormentas de pensamientos remanentes y el horror resonante de darse cuenta de todo… Y el fundamento mismo de su existencia — sus recuerdos, tocando la melodía de innumerables figuras ilusorias… Un remolino de emociones, una tormenta de pensamientos y ecos, una colección de experiencias… Todos la invadieron al mismo tiempo. La locura empezó a gestarse silenciosamente, y sólo unos momentos después, en voz alta… Como si su mente misma le gritara que se diera cuenta… “Contrólalos,” Una voz lejana la alcanzó. “¡No sucumbas a su influencia!” Sin forma de responder, su sobrecarga sensorial siguió creciendo. Apretó los dientes y comenzó a cavar en el espacio circundante—para encontrar alguna manera de avanzar… Su objetivo todavía estaba claro dentro de su confusa psique: Su Verdadero Yo. Enterrado en algún lugar debajo de estas brumas cambiantes de recuerdos y emociones, muy por debajo de la proximidad de cualquier tormenta o experiencia distante, se encuentra un objeto de interés. Uno que revelará su camino a seguir… Sin él, establecer un Marco del Alma sería imposible. Necesitaba alcanzar su presencia y ser testigo de la verdad que le revelaría antes de que su mente sucumbiera a la locura. ¡Esto es imposible!... Su pensamiento resonó caóticamente en el vacío: ¡Esto es imposible…imposible!... ¡Esto… imposible!... ¡Imposible!... Imposible… . . . “¡No te dejes perder! ¡Recuerda quién eres!” Aprieta los dientes con fuerza a medida que el peso de la niebla circundante aumentaba aún más. Era como si su cuerpo estuviera siendo aplastado por todos lados —el dolor adormecedor de sus músculos que se hundían más profundamente en sus huesos solo alimentaba el aumento de peso… Nació un ciclo de retroalimentación negativa— que pronto consumiría su mente. Soy Julie-Anne Kafka… Tengo 21 años… Mi familia vive en Brooklyn, Nueva York. Me especialicé en historia y estoy haciendo prácticas en… Estoy haciendo prácticas ¿dónde? Sus recuerdos volvieron a confundirse, sin embargo, era difícil deshacerse de su persistencia. Incluso cuando sus pensamientos resonaron un millón de veces en su cabeza. Incluso mientras los restos de sus recuerdos la atacaban a través de ilusiones de niebla… Incluso cuando sus experiencias cambiaban cada segundo, haciéndola perderse… Nada en ese momento le impidió cavar a través de la niebla y hundirse más profundamente en el vacío. “¡Soy Julie-Anne Kafka! ¡Soy Julie-Anne Kafka!” Era como si fuera conductora de tren y anunciara la siguiente parada. Y, de hecho, dentro de su palacio mental, el destino final en este camino interminable hacia la oscuridad sería llamado con ese nombre… Su Verdadero Ser estaba esperando su llegada. A lo lejos, la luz brillante se abrió paso inocentemente a través de la niebla. Anunció su presencia como una brújula eterna—incluso cuando la propia Julie había olvidado momentáneamente su objetivo. Estaba allí. Para recordarle dónde ir. Cada vez surgieron más recuerdos desagradables como cuando presenció el momento en que le robaron a su amor platónico en la escuela secundaria, o aquella vez en la que tuvo una pelea con su mejor amiga por algo… tonto… ¿Qué fue de nuevo? Los recuerdos llegaron, los recuerdos se fueron. El ciclo continuó cada segundo que ella caía a través de este vacío interminable. Y, sin embargo, esa luz brillante más allá del velo seguía brillando… Se hacía cada vez más grande… “Soy Julie… Anne… Kafka…” Se repetía sin cesar a sí misma como una máquina rota. Incluso en este estado delirante, Julie hizo todo lo posible por aferrarse a la cordura… a su identidad… A estas alturas ni siquiera sabía por qué repetía esa frase. Su mente había borrado toda lógica —lo único que quedaba era memoria muscular. Sus manos se movían metódicamente y sus pies se movían al mismo ritmo. Todo esto simplemente para sumergirse más profundamente en el abismo. Con el tiempo, las alucinaciones habían cambiado. En lugar de recuerdos, comenzaron a saludarla productos de innumerables personajes de ficción. Había una chica encantadora con cabello rosa que le llegaba hasta la cintura. Ella sostenía una espada radiante en su mano—una que invocaba una imagen de coraje y heroísmo. La niña le sonrió a Julie, como para animarla… “Juego…” Era un personaje de uno de sus juegos de gacha favoritos. De repente, un torrente de recuerdos regresó a ella en ese momento: “¡Soy Julie-Anne Kafka! ¡Me encantan los videojuegos! ¡Me encanta la mecánica de pay-to-win! ¡Odio los juegos que no tienen una función de reproducción automática!” Cada vez se mostraban más personajes ficticios —algunos eran guapos, otros adorables. Sus emociones se intensificaban, causándole aún más dolor y sufrimiento —el peso de la niebla seguía aumentando… Y, sin embargo, a ella no le importaba. Estas escenas fragmentadas… ¡La habían ayudado a recuperar el equilibrio una vez más! ¡No puedo dejar que esta oportunidad se desperdicie! Ella repitió una vez más: ¡Soy Julie-Anne Kafka! Una y otra vez en un ciclo interminable… Podía sentir la sangre hirviendo dentro de ella —la presión circundante había crecido más allá de lo que la mayoría podía soportar. Y, sin embargo… esa luz distante seguía siendo esquiva. Una parte de ella comenzó a dudar de sus propios esfuerzos. ¿Realmente estaba progresando? ¿Esa luz lejana la engañó? ¿Cuánto tiempo más tendría que soportar?... El peso de su desesperación se sumó a la pila cada vez mayor de emociones engorrosas. Con el tiempo, incluso los personajes ficticios que tanto disfrutaba interpretar comenzaron a desaparecer. Su mente se estaba quedando sin distracciones —incluso la niebla circundante comenzaba a soplar a través de la mayoría de sus experiencias traumáticas. Aunque… le quedaba una última carta… “Hola, Julie.” Una voz familiar resonó desde atrás… Una que la sobresaltó más allá de la vigilia. En ese momento, todas las demás experiencias—todos los demás pensamientos quedaron eclipsados. Su mente corrió a girar su cuerpo… Para ver el rostro del joven que la llamaba por su nombre. Soren Andersen. Un joven que le resultaba familiar. Llevaba una camisa blanca acompañada de pantalones deportivos negros… Tenía los auriculares colgados del cuello mientras se cepillaba el pelo color castaño. “¿Me extrañaste?” Dijo con una sonrisa tortuosa. Julie continuó mirándolo en silencio, con los labios moviéndose para decir algo… Cualquier cosa… “¿Hm? ¿Silencio? ¿Así es como saludas a un amigo que no has visto en meses? No espera… Ha pasado un año y medio ¿no?” “Tú no eres él.” Ella le respondió. Sus ojos pegados a los de él. “No eres Soren. No eres real.” Al oír esto, el joven no pudo evitar sonreír. Una sonrisa llena de rabia silenciosa. “Por supuesto que no soy real. Después de todo, el verdadero Soren está muerto. Fuiste tú quien lo abandonó.” De repente, el peso de la niebla aumentó aún más. Apretó los dientes con fuerza mientras su visión comienza a nublarse. Soren, sin embargo, no estaba preocupado. Con los brazos cruzados, miró hacia el vacío sin estrellas. “No lo puedo creer… La misma chica que siguió obligándome a leer sus fanfics ahora vive su propia fantasía… Estás tratando de desbloquear tu Marco del Alma, ¿eh? Un Centinela… Me pregunto si en el pasado habrías escrito una historia sobre una experiencia tan delirante… ¿Cuál era tu seudónimo de nuevo? ¿Rosa de Sangre Senpai?” Si hubiera una palabra para describir sus emociones en ese momento, tendría que ser esta: Cringe. Podía sentir que sus huesos se doblaban bajo la presión. No hubo experiencia, ni dolor, ni ningún otro recuerdo que pudiera haberla hecho sufrir más de lo que tenía que soportar ahora… “¡Basta, bastardo! ¡Cierra la boca!” Soren sonrió. “¿Por qué estás tan avergonzada? Estabas orgullosa de tu trabajo… ¿Debería enumerar sus títulos a continuación?” “¡Cierra la boca!” Él la miró momentáneamente —con los ojos subiendo y bajando por su rostro golpeado. Al darse cuenta del silencio, Soren suspiró. “¿Y ahora qué? ¿Vas a rendirte y dejar que tu mente se consuma desde dentro? Estoy seguro de que ya lo has notado.” señaló algo debajo de ella, “Esa luz… Nunca se acercará. Estás perdida dentro de este abismo. Tu verdadero yo… En el fondo sabes por qué no eres capaz de alcanzarlo, ¿verdad?” El silencio entre ellos creció a medida que ella sentía que sus pensamientos se agitaban caóticamente una vez más. Soren continuó: “Es porque incluso ahora sigues siendo una cobarde. Puedo sentirlo —esa pequeña semilla de vacilación dentro de ti… En verdad, no tienes ganas de ver el fondo. La fea verdad—la verdadera identidad que has disfrazado y ahogado bajo innumerables máscaras. Los muchos juegos que juegas y las muchas otras distracciones a las que te entregas. Todo esto es simplemente un esfuerzo por ocultar la verdad. ¿No es por eso por lo que finalmente decidiste sacarme de tu vida? Mi paranoia me lleva a sumergirme profundamente en conocer a las personas que me rodean. Y cuanto más sabía de ti, más incómoda te sentías. En el fondo, no querías que descubriera cuál era esa fea verdad, ¿no es así? ...” Él sonrió inquietantemente. “Dime entonces, Julie. ¿Qué estás ocultando?”
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El Hada Errante (Novela) Capítulo 152

Estás leyendo el capítulo 152 de El Hada Errante (Novela), un novela. **Explora. Sueña. Descubre.** Esta fue la respuesta que Soren obtuvo tras realizar un extraño ritual que encontró en línea. El ritual pretendía responder a preguntas que ningún mortal podía responder en ese momento,… Este capítulo tiene publicado el 15 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Diganmma. El Hada Errante (Novela) tiene 303 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.