Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 722 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Eliminar un período de un calendario puede parecer contradictorio, pero tiene precedentes, incluso en la Tierra, el planeta natal de Dorothy. Por ejemplo, el papa Gregorio XIII eliminó diez días del calendario en 1582: el 4 de octubre fue inmediatamente seguido por el 15 de octubre. Esto se hizo para corregir el error acumulado del calendario juliano y reajustarlo para fines agrícolas.
Así, en la historia de la Tierra, el día después del jueves 4 de octubre de 1582 se convirtió en viernes 15 de octubre. Por supuesto, este ajuste fue una construcción humana; no alteró el tiempo natural real.
Pero en este mundo, dentro del ámbito de la pseudohistoria, tal acto tiene consecuencias mucho más profundas. Este mundo está gobernado por la Revelación: la historia, los calendarios y la jurisprudencia no son elementos periféricos, sino el marco central de la realidad misma. Las llamadas entidades “reales” son meros apéndices de este marco espiritual. Por lo tanto, alterar la historia aquí altera el mundo mismo; alterar el calendario altera el tiempo mismo. El calendario no es simplemente una medida del tiempo; es tiempo.
Así como el Papa Gregorio XIII borró diez días, Dorothy borró siete mil años del calendario. Al borrar ese lapso, hizo que el mañana se convirtiera en la misma fecha siete mil años después. Siete milenios se desvanecieron en el olvido, y con ellos, el pasado de esa época se volvió visible para ella una vez más.
En el mundo de la pseudohistoria, al otro lado de los infinitos desiertos de Busalet, Dorothy se encontraba en lo alto de una imponente duna, contemplando en silencio la imponente escena que tenía delante.
Allí, en medio de la tormenta de arena, se alzaba una ciudad titánica, un espejismo: un fantasma inmenso e indefinido que se extendía infinitamente por el horizonte, superando con creces el tamaño de Bastis. Sus rasgos oscilaban entre lo real y lo ilusorio, como si un espejismo ocultara el horizonte.
La mayor parte de la metrópolis fantasmal era vaga e indefinida. Solo una pirámide colosal se alzaba con claridad entre la bruma, una imponente estructura de setecientos a ochocientos metros que exudaba majestuosidad y grandeza por un lado, pero se sentía tan ligera e irreal que parecía que un solo aliento pudiera dispersarla.
Desde que Dorothy alteró el calendario, la versión anterior del mundo pseudohistórico había desaparecido, reemplazada por esta escena: una verdad enterrada sacada a la luz por su intervención.
—¿Eso es... una ciudad? ¿Ese estilo... es de la Primera Dinastía? ¿Una ruina de la Primera Dinastía a escala de ciudad? Eso es inaudito... —murmuró Ivy, aún en su forma de ataúd de hierro, asombrada por la majestuosidad de lo que se extendía ante ellos. Mucho de lo sucedido hoy ya había destrozado su comprensión del mundo.
Una ciudad oculta en el reino interior... ¿Este es el legado de la Primera Dinastía? ¿Es esto lo que todos han estado buscando? ¿Es esto lo que Unina busca ahora?
Ivy continuó incrédula.
Dorothy no dijo nada, observando en silencio la ciudad distante. Al otro lado, Vania Chafferon también observaba, dejando escapar un suspiro de asombro.
Una ciudad tan magnífica... Parece incluso más grande que Tivia. Si no fuera por su aspecto fantasmal, diría que su imponente majestuosidad es comparable a la del Monte Sagrado...
Mientras hablaba, Vania instintivamente dio unos pasos hacia adelante. Pero justo entonces, un destello de runas arcanas y crípticas brilló ante ella. Un muro translúcido de caracteres se formó en su camino, deteniendo su avance.
—¿Un resguardo? ¿Hay una barrera que protege esta ciudad? ¿No puedo pasar? —susurró, presionando la mano contra la pared invisible.
Al escuchar sus palabras, Dorothy también extendió la mano, pero descubrió que no encontró resistencia.
“ Parece que... este pabellón es selectivo. Parece que me reconoce”, dijo Dorothy, examinándose la mano. Luego se volvió hacia Vania, Nephthys e Ivy.
Esperen aquí. Entraré a echar un vistazo.
Dicho esto, Dorothy se elevó en el aire y flotó hacia la ciudad ilusoria, desapareciendo en la neblina. Atrás quedaron dos personas y un ataúd.
“¿ Está realmente bien que Scholar vaya solo...?”
Vania preguntó, mirando hacia la dirección donde Dorothy había desaparecido en la tormenta de arena.
Neftis hizo un gesto casual con la mano.
Tranquila , Vania. Si hay alguien de quien no debemos preocuparnos, es la Erudita. Ya has visto de lo que es capaz. Esta protección que la reconoce debe ser algo que solo una heredera legítima de la Revelación, elegida por el Árbitro Celestial, podría recibir. No hay de qué preocuparse, solo confía en ella.
Con un tono despreocupado, Neftis se apoyó contra la pared para descansar, solo para que ocurriera un acontecimiento inesperado.
“ ¡Whoosh!”
Ella cayó directamente, se estrelló contra la arena y rodó unas cuantas veces, terminando con la boca llena.
—¡Pfft ... uf! ¿Dónde está la pared? —exclamó, escupiendo arena mientras intentaba incorporarse.
Vania parpadeó, sorprendida, y luego extendió la mano. Al acercarse, las runas brillantes reaparecieron y la protección se materializó de nuevo, deteniendo su movimiento.
Ambos se quedaron congelados.
Después de intercambiar miradas confusas, Vania habló lentamente.
“ Ladrón K, parece que... a ti tampoco te afecta la protección.”
“ Eh...?” Neftis parpadeó, sin palabras.
…
Al otro lado, tras atravesar la barrera, Dorothy voló directamente hacia la tormenta de arena arremolinada, en dirección a la ciudad fantasma que se alzaba en la distancia. Tras un largo vuelo, finalmente comenzó a acercarse a la ciudad fantasma.
Esta colosal ciudad carecía de murallas exteriores. A diferencia de un típico espejismo que se desvanece al acercarse, cuanto más se acercaba Dorothy, más clara se volvía su visión de la ciudad.
Los edificios tenían generalmente de cuatro a cinco pisos, profusamente decorados en un estilo que recordaba claramente a la Primera Dinastía: grandioso y majestuoso. Enormes avenidas dividían la expansión urbana. Incluso desde arriba, la ciudad se extendía infinitamente, sin que sus límites se vieran por ningún lado. Más allá de la enorme pirámide central, muchas otras imponentes estructuras monumentales salpicaban el paisaje urbano, todas ellas testimonio de la antigua grandeza de la metrópolis. Dorothy había visto diseños similares antes, pero solo en miniaturas; nada comparado con la abrumadora escala que ahora tenía ante sus ojos.
Si había un defecto en esta maravilla, era que la magnificencia de la ciudad no era "real". Todo existía en un estado de irrealidad borrosa, un fenómeno sin precedentes incluso en el mundo de la pseudohistoria. Normalmente, aunque la historia en la pseudohistoria era inventada, su contenido era real dentro del mundo. Sin embargo, esta ciudad parecía intangible, como una quimera al borde de la existencia.
Además de su naturaleza nebulosa, la ciudad estaba completamente sin vida. No había ni una sola persona ni criatura a la vista; solo silencio absoluto.
¿ Así que esta es la Tierra Sagrada de la Primera Dinastía? Pero así, no hay nada que pueda analizar ni interpretar. ¿De verdad puedo encontrar aquí los secretos para ascender al rango Oro?
Mientras estas dudas se agitaban en su interior, Dorothy siguió adelante sin inmutarse y se dirigió hacia el corazón de la ciudad: la enorme pirámide.
La pirámide, de más de 700 metros de altura, ocupaba una inmensa área. Dominaba gran parte de la ciudad. Cuando Dorothy se acercó a su base y miró hacia arriba, la estructura se alzaba como un muro que ocultaba el cielo, ejerciendo una presión abrumadora.
Siguió la pared fantasma de la pirámide durante un buen rato antes de descubrir finalmente una entrada: una enorme puerta de piedra flanqueada por dos estatuas con cabeza de halcón. La puerta ya estaba entreabierta, revelando una amplia avenida que conducía al interior de la pirámide. La puerta tenía más de veinte metros de altura y unos diez de ancho: un espectáculo en sí mismo.
Dorothy se detuvo brevemente en la entrada, la observó y luego la cruzó. Dentro, se encontró en un pasillo mucho más ancho que una calzada típica, que se adentraba en el corazón de la pirámide.
Las imponentes paredes a ambos lados del pasillo estaban repletas de inscripciones y murales; no había ni un solo espacio en blanco. Dorothy intentó examinar las obras de arte mientras volaba por el pasillo, pero cada vez que se concentraba demasiado, los murales se desdibujaban, haciendo ilegible su contenido.
Finalmente, dejó de intentar interpretar el arte y continuó avanzando. Al final del largo pasillo, llegó a una enorme cámara.
Era un enorme espacio interior, de forma aproximadamente cuadrada, con una altura cercana a los cien metros y una anchura de varios cientos. Las paredes estaban revestidas de enormes relieves humanoides. Sin embargo, el suelo estaba prácticamente ausente, reemplazado por un profundo abismo. No había techo visible, solo un dosel de estrellas brillantes en lo alto. En medio de esta bóveda iluminada por las estrellas, una enorme plataforma circular flotaba sobre el abismo.
Desde cada una de las cuatro paredes se extendía un pasillo, cada uno conectado a la plataforma flotante por un estrecho puente. Dorothy había entrado por uno de estos pasillos.
“ Esto parece más un altar que una tumba...”
Dorothy murmuró. Inicialmente, había asumido que la pirámide era una cámara funeraria, pero este vasto espacio sugería lo contrario.
Voló por el estrecho puente hasta el centro de la plataforma. Desde allí, pudo observar mejor su estructura.
Grabadas en la plataforma se encontraban constelaciones estelares que reflejaban el cielo. Líneas conectaban las estrellas, formando intrincadas constelaciones. En el centro de la plataforma, rodeadas por estos patrones estelares, se encontraban cinco sencillas sillas de piedra. Cuatro de ellas estaban dispuestas en un anillo, mirando hacia adentro, y en el centro se encontraba la quinta.
Sentado en esa silla central había una figura.
Un cadáver.
Vestía una túnica opulenta, pesada e intrincada, junto con una gran corona ceremonial finamente labrada. Adornos místicos colgaban de su cuerpo y lo rodeaban fajas con estampados de estrellas. Estrellas bordadas cubrían la túnica. Una máscara blanca de material desconocido velaba su rostro.
A pesar de que la carne del cadáver se había hundido y marchito en algunas zonas, revelando manos esqueléticas, Dorothy supo por la vestimenta que había sido una mujer. Sus ropas eran similares a las de la faraona que Dorothy había visto antes, pero aún más regias, más solemnes.
Y lo más importante: a diferencia de todo lo demás en esta ciudad ilusoria, este cadáver era real.
Sí, el cuerpo era tangible, sorprendentemente claro en medio de la bruma circundante.
Dorothy se quedó paralizada al verlo, aturdida, y tardó un largo rato en poder reaccionar.
¿ Este estilo... una faraona no muerta? No... no es una no muerta. Es un cadáver de verdad.
A medida que se acercaba, sus pensamientos se agudizaron. Pronto, tuvo una fuerte sospecha sobre la identidad del cadáver.
Esta era quien dominaba a los cuatro Monarcas de la Muerte, la contraparte de los cuatro faraones, quien antaño fuera la cumbre de la fe en el Árbitro Celestial durante la Primera Dinastía. Era la figura de rango Oro del Camino de la Razón Pura. Era la Suma Sacerdotisa del Árbitro Celestial durante la Primera Dinastía: la Sabia Ungida por el Cielo.
“ El Oro del Camino de la Razón Pura... ¿no se convirtió en no-muerto después de la caída de la Primera Dinastía?”
“ Borre siete mil años del calendario, y aun así ella todavía aparece aquí en forma de esqueleto... ¿Qué significa eso?”
Dorothy descendió del aire y aterrizó suavemente en la plataforma. Caminó, paso a paso, hacia el cadáver sentado en el trono de piedra.
Justo cuando se acercaba, preparándose para examinar los restos...
Una voz resonó de repente en la enorme cámara.
“ Por fin has llegado, oh Vidente del Destino Predicho...”
Era una voz femenina mística y etérea que apareció sin previo aviso. Aunque hablaba en un idioma que Dorothy nunca había oído, la entendió instintivamente.
" ¿ Quién eres?"
Dorothy preguntó bruscamente, poniéndose inmediatamente en guardia y recorriendo con la mirada la cámara.
La voz respondió una vez más, etérea y elusiva.
“ Soy el guardián de la historia olvidada, el portador de la memoria divina... la cáscara marchita ante ti, erosionada por el tiempo…”
¿ Eres... la Suma Sacerdotisa del Árbitro Celestial? ¿La Sabia Ungida por el Cielo de la Primera Dinastía?
Dorothy jadeó, mirando con los ojos muy abiertos el cadáver que tenía delante.
En efecto... Soy el último Profeta de la revelación divina de la Dinastía Sagrada. He esperado mucho tu llegada, Vidente del Destino.
La voz respondió con calma. Dorothy insistió, con expresión severa.
¿ Usaste la adivinación para predecir mi llegada?
No ... no fui yo quien te previó, sino el Mentor Divino. Gracias a su revelación, tanto Shepsuna como yo vislumbramos tu existencia. Y así, tras el Cataclismo, he esperado...
La voz resonó en los oídos de Dorothy. Frunció el ceño profundamente.
¿ El Árbitro Celestial previó mi llegada? ¿Podrían realmente vislumbrar un futuro tan lejano? Si previeron mi llegada... ¿previeron también la caída de la Primera Dinastía? —preguntó con seriedad.
La respuesta llegó sin dudarlo.
No cuestiones el poder del Mentor Divino. Lo que Ellos previeron va mucho más allá de lo que podríamos imaginar. Previeron tu llegada... el colapso de la Dinastía... la caída de las civilizaciones... la lucha entre los dioses... la invasión de la locura... el auge del Resplandor... incluso su propia muerte.
“ El Árbitro del Cielo... previó su propia desaparición...”
Dorothy murmuró con los ojos abiertos, incapaz de ocultar su sorpresa. Y entonces, inconscientemente, volvió a abrir la boca.
—Si el destino pudiera cambiarse tan fácilmente, entonces no se llamaría destino —respondió con calma el Sabio Ungido por el Cielo.
Dorothy presionó aún más.
¿ Ni siquiera los dioses pueden cambiar su destino? ¿No se supone que se sientan en lo alto de los cielos y gobiernan toda la vida? ¿No deberían ser los amos del destino?
“ Los humanos tienen destinos humanos, y los dioses tienen destinos divinos. Un dios puede gobernar el destino de los humanos a voluntad, pero eso no significa que pueda controlar completamente el suyo. Esto fue parte de la revelación que me impartió personalmente el Mentor Divino”, dijo el Sabio con voz serena.
Dorothy continuó con voz severa.
¿ Estás diciendo que el Árbitro Celestial estaba destinado a morir y lo sabía? ¿No se resistieron? ¿No intentaron hacer algo?
Después de una breve pausa, la antigua voz respondió lentamente.
los dioses, nadie comprende el destino mejor que el Mentor Divino. Lo que sí puedo confirmar es que el Mentor Divino siempre había dispuesto y preparado su destino. No sé si se resistían o simplemente hacían preparativos póstumos. Solo sé que, al final, el Mentor Divino cayó. No sé si fue resultado de una resistencia fallida o de una decisión deliberada.
Pero mucho antes de su caída, el Mentor Divino la previó. Nos instruyeron en secreto para que nos preparáramos como corresponde. Esto incluyó ocultar toda la Tierra Sagrada en las profundidades de la historia y guiar encubiertamente a Hafdar y a otros para que comenzaran los preparativos del ritual de transformación. Hafdar alguna vez creyó que su investigación sobre tales rituales era prohibida y herética, pero en realidad, fue el resultado de mi discreta guía bajo la revelación del Mentor Divino...
Las palabras del Sabio Ungido por el Cielo agravaron la situación. La expresión de Dorothy se endureció.
¿ Por qué se derrumbó la Primera Dinastía?
La Dinastía Sagrada pereció tras la caída del Mentor Divino, desencadenando un cataclismo de una magnitud sin precedentes. Este desastre emergió del Reino del Conocimiento y se extendió al mundo actual, extendiéndose por todo el cielo sobre la Dinastía Sagrada, manifestándose en innumerables formas que aniquilaron todo lo acumulado durante miles de años.
Sin embargo, gracias a la previsión del Mentor Divino, ya había implementado varias políticas de evacuación con antelación. Logré transportar a la mayor cantidad posible de ciudadanos comunes a las colonias del continente norte, mitigando así ligeramente las pérdidas. Aun así, nada pudo evitar la destrucción total de la Dinastía Sagrada.
La dinastía se construyó sobre el Mentor Divino. Sus huellas existían por doquier. Cuando llegó la calamidad, esas huellas se convirtieron en sus puntos de origen. Las escrituras se convirtieron en textos malditos, las estatuas en monstruos, los altares sagrados susurraban un balbuceo enloquecedor. Un conocimiento corrupto y mutado surgió de cada rastro dejado por el Mentor Divino, envenenando toda la vida a su alrededor. Todos los seguidores de la Revelación, debido a la información en sus mentes y a sus propias mutaciones espirituales, murieron o se volvieron abominables. Salvo los santuarios que había establecido en las colonias, ninguna parte de la tierra de la Dinastía Sagrada se salvó.
Nuestra civilización, la primera creada por la humanidad, fue completamente destruida en una vorágine de locura. Aunque aún quedaban algunos rescoldos de vida, los purgué meticulosamente de todo rastro del Mentor Divino y la Dinastía Sagrada. Ellos podían continuar el linaje de la humanidad, pero no el de la Dinastía Sagrada. Aparte de los habitantes de los santuarios, solo unos pocos lograron sobrevivir por pura suerte.
El tono de la Sabia Ungida por el Cielo se mantuvo ligero, casi indiferente, mientras relataba esta aniquilación. Dorothy, al oír todo esto, se quedó paralizada.
¿ Estás diciendo que... la aparición del veneno cognitivo se originó a partir de la caída del Árbitro Celestial? ¿Que la destrucción de la Primera Dinastía fue causada por el repentino brote y propagación del veneno cognitivo?
—preguntó Dorothy con incredulidad. El silencio del Sabio pareció confirmarlo.
la Revelación, ¿verdad? La razón por la que guiaste a los cuatro faraones a realizar el ritual de transformación fue para romper con el Camino de la Revelación, para que no se vieran afectados por la caída del Árbitro Celestial. Pero ¿y tú? De todos los presentes, tú eras el más cercano al Árbitro Celestial. ¿Por qué no te afectó?
—preguntó Dorothy con atención. La Sabia respondió con su habitual ritmo mesurado.
Porque ... llevo en mí la divinidad que el Mentor Divino extrajo personalmente y me confió. Con este fragmento de divinidad, realicé un ritual —a costa de mi vida— para separar la Tierra Sagrada del mundo presente y enterrarla en las profundidades de la historia, evitando así el alcance del desastre.
Al escuchar esto, Dorothy finalmente comprendió el origen del mundo de la pseudohistoria.
Fue el Sabio Ungido por el Cielo quien, usando el poder divino del Árbitro del Cielo, creó el mundo pseudohistórico para ocultarse a sí mismo y a la Tierra Sagrada de la Revelación de la catástrofe que siguió a la caída del Árbitro del Cielo.
“ Entonces... ¿ya estás muerto?”
—preguntó Dorothy. La respuesta llegó rápidamente.
Sí , estoy muerto. Aquello con lo que estás hablando ahora no es más que un fragmento de consciencia preservado por el ritual. Ni siquiera un no-muerto de verdad.
¿ Por qué llegar tan lejos? Podrías haber usado el ritual de transformación, convertirte en un no-muerto y evitar la catástrofe. Como no-muerto, serías más libre y más poderoso. ¿Fue para preservar la Tierra Sagrada?
La voz de Dorothy se mantuvo solemne. Tras un breve silencio, el Sabio respondió con calma.
Preservar la Tierra Sagrada fue una de las razones. Pero lo más importante: fue por ti.
" ¿ A mí?"
—preguntó Dorothy, sobresaltada. No entendía cómo una decisión tomada hace siete mil años tenía algo que ver con ella.
“ Vidente del Destino... Deseo preguntar: ¿qué es lo que buscas, después de sufrir tanto para llegar aquí?”
La voz etérea resonó suavemente. Dorothy hizo una pausa y luego miró con solemnidad el cadáver marchito sentado en la silla de piedra.
Vine ... en busca de conocimiento. Para buscar el ritual de ascensión al rango Oro a través del Sendero de la Razón Pura.
“ Ah... entonces es como debe ser...”
La sabia exhaló profundamente. Al ver la expresión confusa de Dorothy, continuó.
El Camino de la Razón Pura es el más cercano al Mentor Divino. El ritual para ascender al Reino Arquetípico no puede inscribirse en ningún libro, grabarse en ninguna tablilla de piedra, tallarse en ninguna madera ni moldearse en ninguna arcilla.
Ningún médium, ni mundano ni místico, puede comprender el ritual de ascensión del Sabio Ungido por el Cielo. Solo se puede recibir mediante revelación divina del propio Mentor Divino, o transmitida directamente por el Sabio Ungido por el Cielo anterior.
La última sacerdotisa del Árbitro Celestial le reveló esta verdad a Dorothy. Sus ojos se abrieron de par en par y luego habló con franqueza.
—Entonces ... ¿por eso te negaste a convertirte en no-muerto? ¿Porque... tenías que preservar tu identidad como Sabio Ungido por el Cielo?
Sí . Una vez que me convirtiera en no-muerto, ese título me habría sido arrebatado. El conocimiento del ritual de ascensión en mi mente se desvanecería al instante. Ya no podría enseñarte cómo convertirte en el próximo Sabio Ungido por el Cielo.
Y lo más crucial: si me hubiera convertido en no-muerto, ya no podría contener la esencia divina que me dio el Mentor Divino. Ese poder aún permanece en mi cuerpo. Es el mayor legado que el Mentor Divino dejó en este mundo. Y a través de mí... les será transmitido.

Continúa leyendo
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 723
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 722
Estás leyendo el capítulo 722 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.