Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 665 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Al anochecer, el Banquete Anual del Público en el Templo de la Diosa de la Belleza seguía en marcha. En el recinto principal, la Sala de la Ópera, las presentaciones de canto y danza continuaban con toda su intensidad. Bailarines apasionados giraban y saltaban en el escenario, y todas las miradas del público estaban fijas en ellos, fascinados por el deslumbrante espectáculo. Salvo la música y el sonido de los pasos, toda la sala permanecía en silencio, sereno y armonioso en apariencia.
Sin embargo, bajo esa calma, se agitaba una feroz corriente subterránea. Fuerzas místicas de múltiples direcciones y orígenes convergían y se superponían, influyendo en la escena de forma invisible. Aunque todo parecía tranquilo a simple vista, una acalorada lucha mística ya estaba en pleno apogeo, en parte incluso involucrando poder de rango Carmesí.
En el salón de baile, dos poderosas fuerzas consulares del gobierno de Falano se enfrentaban. En el escenario, la bailarina Sandrina se disputaba ferozmente el control de los remanentes borbónicos con Dorothy, con la ayuda de sus propias habilidades y el poder amplificador del escenario. Gracias al apoyo del escenario, el poder de Sandrina sobre el deseo seguía creciendo. Podía sentir que la misteriosa fuerza que se le oponía comenzaba a flaquear; poco a poco, ella iba ganando terreno. El proceso era lento pero constante, y Sandrina ya veía el momento en que arrebataría por completo el control de los borbónicos.
A medida que la lucha mística se intensificaba, los cuerpos de los remanentes borbónicos comenzaron a contraerse y a sufrir espasmos. Tras una prolongada contienda, Sandrina finalmente dominó a su oponente, y en el punto álgido del efecto amplificador del escenario, tomó el control. Una sonrisa petulante se dibujó en sus labios.
“ Al final no pudiste vencerme… El pequeño cómplice de Adèle…”
Pensando en esto, Sandrina agitó la mano y activó por completo la intención asesina que albergaban los Borbones contra Sansón. La inmensa sed de sangre les otorgó a estos mortales una fuerza de voluntad inhumana. Se liberaron del control enemigo, apretando los dientes, listos para cargar hacia la plataforma principal de invitados.
Pero justo entonces, el poder de control que Sandrina aparentemente había derrotado recuperó su máximo potencial, igualando al instante su nivel actual. Los cuerpos de los Borbones que cargaban quedaron inmovilizados, y su impulso los hizo caer al suelo, sembrando el caos. Sin embargo, mientras el público permanecía fascinado por la actuación de Sandrina, nadie notó que algo andaba mal.
¡ Imposible! ¿Por qué ese poder se intensificó de repente?
Frunciendo el ceño, Sandrina no podía comprender cómo la fuerza que había dominado había vuelto a igualarla. ¿Habría usado la otra parte un potenciador místico o un sigilo potenciador?
Aunque llena de dudas, Sandrina reaccionó al instante: intentó una vez más retomar el control. Pero no fue fácil. Su poder, ya amplificado al máximo del escenario, no podía alcanzar más. Recuperar el control bajo tales restricciones era extremadamente difícil.
“ Maldita sea… si esto sigue así, tendré que… ¿Hm?”
Justo cuando estaba considerando otras opciones, el poder enemigo comenzó a flaquear de repente, su fuerza fluctuaba violentamente antes de disminuir lentamente. Sandrina se encontró ganando terreno una vez más, recuperando el control de los Borbones.
“ Je… así que fue solo un impulso temporal después de todo…”
Al juzgar el aumento repentino como un efecto estimulante fugaz, Sandrina canceló sus planes alternativos y regresó al tira y afloja, continuando drenando la voluntad de su oponente invisible mientras recuperaba el control sobre los cuerpos de los Borbones.
Al recuperar el control, ordenó a los Borbones que se pusieran de pie y reanudaran la carga. Pero tras solo unos pasos, el poder enemigo volvió a estallar, recuperando la misma fuerza. Los Borbones se desplomaron de nuevo a mitad de camino, convulsionando y cayendo en el caos.
“ Tch… ¿cuándo terminará esto?”
Sandrina apretó los dientes con frustración. No entendía por qué la fuerza contraria, que se había debilitado momentos antes, había resurgido repentinamente. Aun así, mantuvo tenazmente su lucha por el control. Pero justo cuando estaba a punto de rendirse, ese mismo poder comenzó a debilitarse de nuevo. Los Borbones se pusieron de pie y avanzaron tambaleándose, solo para desplomarse de nuevo unos pasos después cuando la fuerza contraria volvió a arremeter.
Y así… el ciclo se repitió.
Sandrina y la misteriosa fuerza entraron en un círculo vicioso de lucha y reversión. Cada vez que creía que la victoria estaba al alcance, se la arrebataban. El constante roce del éxito para luego fracasar una y otra vez la sumía en una agitación cada vez mayor.
Todo esto era parte del plan de Dorothy.
Sintiendo que Sandrina había alcanzado su punto máximo y no podía romper su control de marioneta, Dorothy debilitaba deliberadamente su propia fuerza a intervalos, fingiendo vulnerabilidad para darle esperanza. Justo cuando Sandrina lograba controlar a los Borbones, Dorothy volvía a reforzar su control y la bloqueaba. Entonces, antes de que Sandrina perdiera el interés, se debilitaba de nuevo, incitándola a volver a la lucha.
El objetivo de Dorothy era ganar tiempo, mantener a Sandrina concentrada en su tira y afloja, interrumpiendo continuamente sus intentos y alimentando su esperanza de éxito. Pero, en realidad, todos sus esfuerzos fueron inútiles.
Al principio, esta estrategia funcionó a la perfección. Sandrina invirtió toda su energía en recuperar el control. Pero tras varios ciclos frustrantes, empezó a darse cuenta de que algo andaba mal. Por muy cerca que pareciera del éxito, su oponente siempre recuperaba la fuerza justo a tiempo. Su frustración llegó al límite, hasta que finalmente se le agotó la paciencia.
¡ Maldita sea! ¡Puedes quedártelos! ¡Juega con ellos tú mismo!
Con un gruñido furioso, Sandrina agitó la mano y cedió todo control sobre los Borbones. Centró su atención en el resto de los invitados, enfocándose en aquellos que guardaban rencor contra Sansón. Incrementando hasta el más mínimo descontento, los infló hasta un odio abrumador en un instante.
Como político, Sansón tenía muchos enemigos, no solo entre los borbones que quedaban. Muchos de los funcionarios de Falano presentes también le guardaban rencor. Originalmente, Sandrina planeó culpar del asesinato a los Borbones; utilizarlos sería ideal. Pero ahora que eran incontrolables, no le quedó más remedio que usar a otros, incluso si eso significaba lidiar con consecuencias más confusas y crear nuevos vínculos entre los atacantes y los Borbones.
Como era de esperar... esa fuerza solo afectó a los Borbones. Debió de estar preparada específicamente para ellos.
Tras cambiar de objetivo, Sandrina notó que la misteriosa fuerza enemiga ya no reaparecía. Esto confirmó su sospecha de que el oponente solo había preparado el ataque contra los Borbones, no contra los demás invitados.
Bajo la influencia de Sandrina, siete u ocho invitados que guardaban un profundo rencor contra Sansón dejaron de observar el baile. Dirigieron sus miradas ardientes hacia la plataforma principal. La ira brotó de ellos como llamas. Uno a uno, agarraron cualquier objeto cercano que pudiera servirles de arma y se lanzaron directamente contra Sansón.
Pero en su camino, bloqueando el paso a la plataforma principal de invitados, había varias figuras vestidas de sirvientes, que claramente habían estado esperando allí.
Mientras los invitados enfurecidos se abalanzaban sobre ellos, los "sirvientes" los recibieron con puñetazos. Con solo unos cuantos puñetazos, cada atacante quedó inconsciente.
Éstas eran las marionetas del cadáver de Dorothy, colocadas con antelación para protegerse precisamente de este tipo de escenario.
“ Hmph… vino bastante preparada, ¿no?”
Sintiendo lo que había sucedido, Sandrina reprimió su creciente agitación y dejó escapar un resoplido frío, luego pasó a su siguiente táctica.
Sandrina, a mitad de un baile, de repente hizo un gesto con el brazo y tomó el control de un invitado que albergaba una obsesión anormal con ella. Al instante, multiplicó por mil un deseo retorcido, enterrado en lo más profundo de su corazón, y luego lo soltó para que se lanzara sobre ella.
¡ Señorita Sandrina! ¡Eres mía! ¡Déjame saborearte!
Ante la provocación deliberada de Sandrina, el invitado enloquecido agarró un cuchillo de mesa y corrió hacia el escenario, con los ojos encendidos de lujuria frenética, aparentemente dispuesto a desmembrar a Sandrina con su espada. Todos en la sala presenciaron la escena.
La mayoría de los invitados en la ópera estaban bajo el encanto de Sandrina. Al verla a punto de ser atacada, una oleada de hostilidad se apoderó de ellos al instante hacia el atacante. Instintivamente, desearon proteger a Sandrina y arremeter contra ella. Sandrina aprovechó este deseo colectivo en cuanto afloró, magnificándolo y redirigiéndolo, dirigiendo su agresión hacia la plataforma principal de los invitados, hacia Sansón.
En un instante, casi todos los invitados en el salón giraron sus ojos hacia Sansón, sus miradas hirviendo de intención asesina, incluidos algunos de los guardaespaldas de Sansón... e incluso el propio Sansón.
“ He ganado…”
Congelando el movimiento del atacante, Sandrina observó la escena con alegría triunfal en los ojos. Con tantos bajo su influencia, nadie podía detenerla.
En la plataforma, varios guardaespaldas de Sansón levantaron sus pistolas y las apuntaron a la cabeza que debían proteger. El propio Sansón, aterrorizado, tomó un tenedor y se lo puso en la garganta. Con oleadas de instinto asesino que lo acechaban desde todas direcciones, su destino parecía sellado. Sandrina sonrió: había asegurado su victoria. Mientras no le importara lo bajo que cayera, nadie podría detenerla.
Pero justo cuando llegó el momento fatal, se produjo un cambio repentino.
Mientras todos se preparaban para llevar a cabo su impulso asesino, una fuerza invisible recorrió la Sala de la Ópera, deteniendo cada movimiento. Quienes estaban listos para matar se quedaron paralizados. Toda la escena parecía como si alguien hubiera pulsado un botón de pausa.
" Qué…"
Atónita, Sandrina abrió los ojos con incredulidad. Podía presentirlo con claridad: su control sobre el deseo había vuelto a encontrar competencia. Otra fuerza poderosa e invisible había afectado, en ese instante, a todos en la sala. Este misterioso poder, comparable al suyo, suprimió de inmediato su control y lo detuvo todo.
¿ Qué estaba pasando? ¿El cómplice de Adèle estaba interfiriendo de nuevo? ¿Pero no habían demostrado ya su incapacidad para influir en nadie fuera del grupo borbónico? ¿Cómo sucedió esto? ¿De dónde surgió una fuerza tan poderosa y extendida?
Su mente se llenaba de preguntas, hasta que un sordo estruendo captó su atención. Se giró hacia el sonido y vio la gran puerta que conectaba el Salón de la Cúpula con la Plaza Ceremonial abriéndose lentamente con un clic de mecanismos. A través de la abertura cada vez más grande, vislumbró lo que había más allá.
Allí, bajo la tenue luz del crepúsculo, una gran multitud rodeaba la imponente Fuente del Amanecer, con la mirada aturdida fija al frente. Sobre la fuente, en medio del brillante espectáculo de agua, una figura suntuosamente vestida danzaba con gracia sobre un chorro de agua que ascendía continuamente.
Era Adèle, ataviada con el atuendo ceremonial del rey Carlos. Bailaba sobre el escenario de nenúfares, atraída por los chorros de agua que formaban pétalos de loto. Bajo la luz del crepúsculo y entre la brillante espuma, cada uno de sus movimientos captó la atención de la Plaza Ceremonial.
Incluso con un atuendo tan elaborado, el baile de Adèle fue impecablemente fluido. A diferencia de la audaz y provocativa rutina de Sandrina, el suyo no contenía indicios de lujuria. Era majestuoso, elegante y grácil, con cada movimiento y gesto impregnado de noble dignidad.
Su actuación fue la de la danza cortesana tradicional de Falano, refinada y aristocrática, ideal para el suntuoso Templo de la Diosa de la Belleza y totalmente incompatible con la vulgaridad de Sandrina. Al ver la actuación de Adèle, Sandrina no pudo evitar escupir su nombre con furia.
“ Adèle… eres tú… Este nivel de poder del Camino del Deseo… encontraste la segunda etapa, ¿verdad? ¿Cuándo…?”
Mirando a Adèle, que ahora bailaba sobre la Fuente del Amanecer, Sandrina habló con amargura. Lo comprendió claramente: con el poder de Adèle como Beyonder del Sendero del Deseo, no debería haber podido competir con Sandrina y su amplificación escénica. Esto solo significaba una cosa: Adèle había encontrado su propio escenario.
Entre las tres etapas que el rey Carlos dejó en el Templo de la Diosa de la Belleza, la segunda era precisamente la oculta bajo la Fuente del Amanecer. Tras examinar las extrañas y variadas obras hidráulicas de las fuentes, Dorothy se preguntó si se podrían manipular los chorros para formar un loto de siete pétalos. Tras investigar más a fondo, confirmó que solo una fuente tenía la capacidad de tal transformación: esta.
Así, Dorothy usó sus marionetas de cadáver para recuperar el atuendo ceremonial de Charles e hizo que Adèle se lo pusiera. Luego, le pidió a Adèle que controlara los chorros de la fuente para crear la formación de agua de loto de siete pétalos. Una vez que Adèle ascendió al segundo escenario y comenzó a bailar, pudo aprovechar su amplificación para el Sendero del Deseo.
Sin embargo, esta amplificación fue gradual. Adèle necesitó bailar un rato antes de alcanzar su máximo potencial. Como Sandrina había empezado primero, alcanzaría su máximo potencial antes, así que Dorothy tuvo que entretener a Sandrina, ganando tiempo para que Adèle creciera.
Ahora, con la amplificación de Adèle en su apogeo, Dorothy abrió las puertas de la Sala de la Cúpula, permitiéndole a Adèle enfrentarse directamente a Sandrina. Adèle, a su vez, usó rápidamente su poder para reprimir a Sandrina, llevando la ópera de nuevo a un punto muerto.
Y así, a lo largo del eje central del templo, Sandrina y Adèle se enfrentaban, al otro lado del gran salón, enfrascadas en una danza silenciosa y rival. Dos maestros del deseo se enfrentaban, sus poderes en un sutil equilibrio que sumía la sala entera en la quietud.
Ambos bailarines llevaron sus poderes al límite. Ninguno podía vencer al otro todavía. La mirada de Sandrina se volvió más venenosa y apretó la mandíbula. Empezaba a darse cuenta de que la batalla no estaba a su favor.
Pero entonces, al cruzar la puerta abierta hacia el horizonte lejano, su ceño se desvaneció. Una sonrisa regresó a sus labios.
“ El tiempo… casi se acaba…”
Mientras miraba el sol que se cernía cerca del borde del mundo, Sandrina reflexionó.
Aunque Adèle ahora tenía su propio escenario y podía equipararse a ella, Sandrina sabía que no importaría. El tiempo estaba de su lado.
*Adèle… ¿De verdad creías que encontrar el segundo escenario te permitiría desafiarme? Je… quizá cualquier otro día hubiera funcionado, pero hoy no. Hoy es el Banquete del Público. Hoy es diferente.
¡ Pronto entenderás por qué hoy se llama el Banquete del Público! Puedes vestir el traje de Charles y bailar en el segundo escenario, ¡pero el verdadero Rey del Atuendo Ceremonial siempre ha actuado en el primero! ¡El primero es inigualable, irremplazable, el más exaltado!
“Siguiendo bailando”, pensó Sandrina con orgullo. Sabía cuántos secretos ocultaba el primer escenario.
Mientras se mantuviera firme, permanecería invicta en el Templo de la Diosa de la Belleza, ya fuera ante ataques directos o ante los desafíos del deseo. Aún le quedaba una última carta de triunfo.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 666
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 665
Estás leyendo el capítulo 665 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.