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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 625 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Un dolor insoportable, un dolor que Dorothy jamás había experimentado. No era físico. Surgía de lo más profundo de su ser. En ese instante, sintió como si innumerables agujas largas le atravesaran la mente. La agonía extrema le hacía sentir que su espíritu se resquebrajaba. “¡¡¡Aaaaaah!!!” Dentro del Gólem de la Luna Espejo, en la Sala del Ritual de Ascensión de la cámara esférica, Dorothy” cuya consciencia se sumergía en las profundidades del reino interior” de repente se agarró la cabeza y gritó. Su cuerpo se desplomó al suelo presa de la agonía. Al mismo tiempo, su forma espiritual en el Reino de la Cognición, flotando sobre el Mar de la Información, también se retorcía de dolor, dejando escapar un grito silencioso en aquella extraña dimensión. Era evidente que la información simbólica que componía el cuerpo informacional de Dorothy se estaba corrompiendo. Extraños y antiguos símbolos se extendían por su forma. Su proyección comenzó a parpadear y distorsionarse como una pantalla de televisión llena de estática, lo que indicaba un colapso inminente. Parecía que el mero hecho de establecer contacto informativo con aquel cadáver descompuesto y enorme había empujado su espíritu vulnerable al borde de la desintegración. De vuelta en el mundo físico, Dorothy yacía inerte sobre el altar ritual, con la mirada perdida y el cuerpo temblando incontrolablemente. La situación era crítica. Entonces, en ese momento, se produjo una anomalía. De la estatua divina, ligeramente modificada, que se alzaba ante el altar ritual, comenzó a emanar un suave resplandor blanco plateado. Este centelleó en el aire sobre el ritual y luego descendió como hilos de seda, envolviendo a Dorothy como un velo luminoso. Bajo el manto de luz plateada, el temblor de Dorothy fue disminuyendo lentamente. Su respiración irregular volvió gradualmente a la normalidad. En el Mar de la Información, su cuerpo espiritual, casi colapsado, aún parpadeaba. Pero tras ella apareció un halo, y desde su interior se extendieron hilos de símbolos plateados, enroscándose a su alrededor. Las runas invasivas y deterioradas de su cuerpo comenzaron a desvanecerse bajo su contacto. Su espíritu se estabilizó, el parpadeo cesó y empezó a recuperar la calma. Los hilos plateados comenzaron entonces a atraer su consciencia de vuelta. Arrancada del Reino de la Cognición, el espíritu de Dorothy ascendió rápidamente a través de las capas del reino interior, regresando finalmente a su cuerpo físico. Al restablecerse su consciencia, la luz plateada que la rodeaba se desvaneció, como si jamás hubiera existido. Una brisa silenciosa recorrió la habitación, dispersando el incienso. Los seis objetos sagrados que flotaban al borde del altar ritual, bendecidos por la deidad, fueron perdiendo gradualmente su brillo y descendieron al suelo. El silencio volvió a reinar, solo para ser roto instantes después por una explosión masiva en el exterior, que despertó bruscamente a Dorothy. “Tch… ¿qué fue eso…?” Al abrir los ojos, Dorothy se incorporó en el centro de la formación, llevándose las manos a la frente mientras murmuraba confundida. Intentó recordar lo que acababa de experimentar, pero su memoria era confusa y caótica. Antes de que pudiera pensar más, otra explosión la devolvió bruscamente a la realidad. “Bien… ahora no es el momento para eso. Lo que importa es el ritual… el ritual…” Escaneó rápidamente el espacio ritual. Al ver los seis artefactos divinos de nuevo en sus posiciones de reposo, comprendió que el ritual había terminado. “¿Y bien… cuál fue el resultado de este último ritual?” Con esta pregunta en mente, Dorothy se incorporó y cerró los ojos, concentrándose en su interior. Tras un instante, los abrió con una leve sonrisa. … En la orilla del lago Vínculo Estelar, bajo el cielo oscuro, el caballero envuelto en llamas flotaba sobre el agua, contemplando solemnemente la escena. El corazón de Francesco se entristeció al ver a su enemigo, ahora drásticamente transformado. “¿Qué ocurre, viejo fanático? ¿Ya terminaste con tus truquitos de fuego? ¿No ibas a purificarme? ¿Qué pasó? ¿Tus llamas sagradas no eran lo suficientemente calientes?” Desafiante a la orilla del lago, Gossmore” ahora con ocho pupilas y seis brazos” apuntó su espada forjada en sangre hacia el cielo y gritó burlonamente. Ante sus provocaciones, las llamas de Francesco, que se habían atenuado ligeramente, volvieron a avivarse. Su cuerpo llameante se encendió de nuevo mientras alzaba su espada llameante hacia ella. “¡Ni siquiera tu diosa blasfema puede protegerte ahora, hereje!” Volvió a conjurar bolas de fuego, lanzándolas hacia el suelo donde se encontraba Gossmore. Ella reanudó de inmediato sus esquivas como antes. Al impactar cada bola de fuego contra el suelo, explotaba con un estruendo ensordecedor. Una a una, florecieron lotos rojos de fuego a lo largo de la orilla del lago. Francesco continuó su ataque, intentando limitar sus movimientos y asestarle un golpe decisivo. Pero las cosas habían cambiado. Gossmore era mucho más rápido que antes. Aunque el radio de explosión de cada bola de fuego era amplio, las esquivó todas con una velocidad asombrosa, muy superior a la de una Sombra de rango Carmesí. Sus movimientos se volvieron borrosos, un fantasma que el ojo humano ya no podía seguir. Si bien Francesco apenas podía percibirla gracias a la visión mejorada de Linterna, sus bolas de fuego” y sus ondas de choque” simplemente no podían alcanzarla. De nada sirve localizar un objetivo si no se le puede dar. ¡Jaja! ¡Ahora no puedes tocarme, ¿verdad?! Tras dejar un rastro de explosiones, Gossmore saltó por los aires, pasando de la defensa al ataque. Se lanzó directamente contra Francesco. En respuesta, él desató una enorme ola de llamas, un muro de fuego que la arrolló con una fuerza arrolladora. La ola de fuego se extendió por todo el campo de batalla, pero su poder era mucho menor que el de las bolas de fuego de Francesco. Gossmore decidió cargar contra ella de frente. A pesar de sufrir grandes quemaduras en la piel, atravesó las llamas y se lanzó directamente contra Francesco, regenerando sus quemaduras a gran velocidad. Al ver esto, Francesco se encendió, expandiendo las llamas que lo envolvían y transformándose en un gigante de fuego. Alzó su enorme espada llameante y la blandió hacia abajo en un arco opresivo. Gossmore esquivó la hoja que se aproximaba con facilidad. Luego, blandiendo las diversas armas forjadas con sangre que sostenía en sus seis brazos, las combinó en una enorme hacha de sangre y atacó el brazo del gigante. Al cortar el arma de sangre el cuerpo en llamas, parte de este se vaporizó por el calor, pero el gigante de fuego aún dejó escapar un aullido de agonía. A ese grito le siguió un rápido desplome. La forma gigante se encogió, volviendo a su tamaño humano, y sus llamas se atenuaron drásticamente. Francesco, que jamás había experimentado un dolor tan intenso, flaqueó en el aire. Incapaz de mantener su forma elemental, recuperó su apariencia de caballero con armadura completa. Con un golpe sordo, Francesco cayó al suelo con fuerza. El polvo se levantó a su alrededor. Apoyándose pesadamente en su espada, luchó por ponerse de pie. Pero Gossmore no tenía intención de dejarlo ir. Alzó su arma de sangre y se preparó para asestar otro golpe. En ese instante, una tormenta se desató a su alrededor. Un tornado de violentos remolinos la rodeó en un abrir y cerrar de ojos, arrasando con las llamas que aún ardían cerca y envolviéndola por completo. Aldrich había hecho su jugada: desató otro vórtice de fuego que engulló a Gossmore entera. Esta vez, sin embargo, Gossmore no gritó. Ignorando el chisporroteo de su piel al quemarse, murmuró para sí misma en medio del infierno: “Un fenómeno que requiere una constante dedicación espiritual y una voluntad firme para controlarlo y mantenerlo… En esencia, es una extensión de las propias extremidades de un Trascendente. Y si es una extremidad, entonces puede sentir dolor…” Dicho esto, apretó con fuerza su arma de sangre y giró dentro del vórtice, ejecutando un tajo en espiral. Apuntó al tornado mismo” una técnica que requería atención constante para mantenerla” y lo cortó. El dolor de la herida, transmitido a través del vínculo espiritual, pasó directamente al Golem de la Luna Espejo. Con un zumbido profundo y resonante, el enorme gólem retrocedió tambaleándose, como si hubiera sentido un dolor que jamás debería haber experimentado. Casi perdió el equilibrio. El vórtice llameante que rodeaba a Gossmore se dispersó al instante. Al ver esto, Gossmore se preparó para acabar con la imponente amenaza. Formó una lanza de sangre y la arrojó hacia el Gólem de la Luna Espejo. Comparada con la enorme construcción, la lanza de sangre era como un simple alfiler, pero atravesó la pierna del gólem, provocando otro fuerte zumbido quejumbroso, como el chillido de un elefante por la mordedura de un ratón. Retorciéndose de dolor, el gólem se tambaleó y se desplomó en las aguas poco profundas del Lago Vínculo Estelar con un estruendo ensordecedor. Aldrich, que se encontraba sobre él, se estabilizó en medio del temblor y murmuró con expresión sombría. “Ser capaz de infligir semejante efecto a algo tan grande… Esto es un atisbo de la naturaleza divina otorgada por la Dama del Dolor. Bajo el poder de la Reina del Tormento, todas las cosas” por muy grandes que sean” experimentarán el dolor supremo…” Suspiró. Con Gossmore ahora en un estado parcialmente apostolizado, su bando ya no tenía ninguna posibilidad. La apostolización significaba que había rozado la divinidad. Incluso en esta forma incompleta, ya no era alguien a quien los Beyonders de rango Carmesí pudieran vencer, a menos que Aldrich estuviera en su estado completo de rango Oro. “No hay coincidencia alguna…” Al ver al gólem caído, Gossmore sonrió con desdén. Sus heridas ya estaban casi curadas. Bajó la mirada y vio a Francesco, aún de pie, aún dolorido. Su arma de sangre brillaba con una intención asesina. Aunque su objetivo final era el Templo de la Luna Espejo, decidió eliminar primero a Francesco, el que más problemas podía causarle. Al menos, lo dejaría incapacitado, sin poder interferir más. “¡Cae aquí, viejo fanático…!” Se abalanzó sobre él como una bala. Francesco alzó la espada para bloquear el ataque, pero ya era demasiado tarde. La llama casi se había extinguido. En un instante, Gossmore lo alcanzó y le destrozó la espada de un solo hachazo. Luego, con los otros dos brazos, le clavó dos lanzas de sangre en los hombros, provocándole un grito de agonía tan intenso que una salvaje satisfacción se dibujó en el rostro de Gossmore. Ahora que había aplastado a quien casi le había arrebatado la vida hacía apenas unos instantes, su sonrisa se tornó aún más arrogante. Pero justo cuando abrió la boca para burlarse de él, ocurrió algo inesperado. De repente, el cuerpo de Francesco comenzó a volverse translúcido. Poco a poco, se desvaneció en la nada y desapareció ante sus propios ojos. Los ojos de Gossmore se abrieron de par en par. “¡Desapareció… ¡Imposible! ¿Qué acaba de pasar?” Llevándose las manos a la cabeza con incredulidad, de repente lo comprendió. “Esto es… una ilusión. Una alucinación creada por un Ser de las Sombras… ¡¿Quién?! ¡¿Quién más está aquí trabajando en mi contra?!” Gritó enfadada, escudriñando el área. Entonces, en la superficie del lago Vínculo Estelar, vio algo extraño. Una criatura nadaba bajo la luna llena. Tenía un cuello largo, un cuerpo ancho y estaba envuelta en marañas de algas. Medía seis o siete metros de largo, con la mayor parte de su cuerpo sumergido. Solo su cabeza, de cuello largo, y su lomo sobresalían de la superficie. Sobre su espalda iba el cuerpo acorazado de Francesco, jadeando en busca de aire. Giró la cabeza para mirar fijamente a Gossmore. En sus ojos cubiertos de plantas, brillaba un resplandor plateado e hipnótico. “¿Qué es eso?” Gossmore murmuró confundida mientras contemplaba el lago. Y sobre el derrumbado Gólem de la Luna Espejo, en el lugar donde antes se alzaba la cúpula de la capilla, estaba Dorothy, vestida con su traje occidental monocromático. Observaba en silencio a la extraña bestia acuática a la luz de la luna: la criatura que había rescatado a Francesco. Entre las generaciones de habitantes de Glamorne, siempre ha existido una leyenda: en las noches de luna llena, un extraño demonio acuático aparece en el lago Vínculo Estelar. Puede crear ilusiones, atrayendo a la gente a las profundidades del lago. Dicen que muestra a las almas perdidas aquello que más desean... y luego las sumerge en sueños. Esta criatura es conocida localmente como la Bruja Acuática Iluminada por la Luna. Aunque la leyenda se ha transmitido durante siglos, nadie la ha visto jamás. La mayoría cree que es solo un cuento de miedo… “Pero que la Bruja Acuática Iluminada por la Luna sea real o no me importa. Porque bajo la pluma de un Autor Extraño… Incluso las leyendas falsas pueden convertirse en realidad.” Dorothy, ahora mentora de la Ley Omnipotente, susurró suavemente mientras miraba hacia abajo a su “creación” que flotaba en el lago iluminado por la luna.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 625

Estás leyendo el capítulo 625 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.